martes, julio 05, 2016

El gran libro de la Dragonlance

Hacía mucho tiempo que no cogía un libro de la Dragonlance, quizás por esa fantasía épica exacerbada, quizás porque prefiero leer libros más realistas. Reconozco que, para mí, recrearme con las historias de este mundo fantástico fue algo asombroso, porque me llevó a un mundo mágico. Cuando tengo muchos libros pendientes de la saga aún (porque muchos autores crean sus propias historias alrededor de este universo), y sabiendo que he leído las principales trilogías, hoy ha sido extraño coger un libro que no recordaba haber comprado. Sencillamente lo redescubrí cuando estaba haciendo la mudanza y hoy lo he leído, lo que me ha hecho recordar aquel universo fantástico.
En realidad, el libro no nos cuenta mucho de la historia de la saga, y es necesario previamente haberse leído los libros principales para saber de qué va la trama. 
Sencillamente nos muestra las ilustraciones de varios dibujantes que rodearon a los autores, Margaret Weis y Tracy Hickman, para crear las imágenes de la saga. Así, vemos ilustraciones de Larry Elmore, Keith Parkinson y Clyde Caldwell, entre otros. Nombro a estos tres, porque son los ilustradores principales.
Dejo una imagen de las que a mí me parecen más impactantes. Inquietante, sin duda.
La cabalgada de Soth, Keith Parkinson

EL LIBRO:

Título original: The art of the Dragonlance Saga
Traductora: Marta Pérez
Editorial: Timun Mas, 2003
Número de páginas: 124
ISBN: 84-480-3352-3

Valoración: 8/10

lunes, julio 04, 2016

Nuevas adquisiciones

Hoy he ido a una librería a comprar un libro de regalo y no lo tenían, así que lo he pedido y he comprado tres para mí.

domingo, julio 03, 2016

Los demonios del mar


No conocía a José Javier Esparza y, de hecho, le conocí en Madrid a principios de junio. Cuando conoces en persona a un escritor que, además, te cae bien deseas que sus novelas sean buenas, que te termine gustando. Y finalmente es gratificante cuando has terminado el libro y se ha visto cumplido tu deseo.
José Javier Esparza me firmó el libro y dejó caer cómo sería el final.

Antes de nada, comento que esta novela es de corte histórico. Nos situamos en el año 844. España se encuentra dividida en varios reinos, aliados y/o enemigos entre sí. En el norte se encuentran el reino galaico-asturiano con Ramiro I como rey, un rey que no es aceptado por muchos, ya que proviene de una familia humilde; por ello, tendrá como opositor al que ha sido depuesto del trono, Nepociano, que tras la batalla le quitaron los ojos, y éste sigue teniendo muchos seguidores que quieren fuera del trono de Oviedo a Ramiro.
Ramiro I, casado en segundas nupcias con Paterna de Castilla, ha emparentado con esta región y pretende casar a su primogénito Ordoño con una princesa de la Corte de Navarra.

Ramiro I, rey de Asturias, Galicia y Castilla en el siglo IX, apodado "Vara de la Justicia"

En la Ribera del Ebro se encuentran los Banu Qasi (los hijos de Casio), cristianos convertidos al Islam, que dependen del Emirato de Córdoba. Hace unos años leí una novela histórica sobre esta familia que se asentó en la Rioja Baja y la zona de Tarazona y Calamocha y que, según eligiera el líder, Musa ibn Musa, tan pronto luchaba junto a Abderramán de Córdoba como le daba la espalda.
En el sur, reina el emir Abderramán I, de la familia de los Omeyas, que tiene un poder muy extenso. Su emirato es un reino muy próspero, pero sigue en lucha contra el reino de Ramiro.

El centro de la novela se sitúa en Oviedo, con los reyes astures, que serán los primeros que avisten las naves normandas. Se sabe que en el siglo IX los vikingos pasaron junto a Gijón, pero no atacaron, si bien desembarcaron en Brigantia, junto a la Torre de Hércules, y saquearon toda la zona. Tal cual se describe en la novela. Sólo que aquí quien les dirige es Piniolo, un castellano seguidor de Nepociano, con el fin de hostigar a las tropas del rey Ramiro I, que plantará cara a los vikingos y les derrotará. A partir de ahí, los vikingos se dividen: unos vuelven a la isla de Her, frente a la costa normanda, mientras que otra parte navega hacia el sur, saqueando Lisboa y Cádiz, entrando en el Guadalquivir y saqueando Sevilla, hasta que el eunuco al servicio de Abderramán les haga frente, derrotándolos, mientras el emir se encuentra en Arnedo junto a los Banu Qasi y su hijo Mohamed acaba de arrasar León, mientras Gatón, el hijo menor de Ramiro había estado luchando fuera de la ciudad.
Invasiones de los siglos IX y X

Dejando de lado las luchas, nos encontramos a la reina Paterna centrada en las obras del Naranco. Allí manda construir un complejo palatino formado por un palacio, Santa María del Naranco, y una iglesia, San Miguel de Lillo. Allí suspira por Hernán de Mena, el Caballero del Jabalí Blanco, de quien se ha enamorado, y cuyo nombre ha llegado a decir en sueños mientras Ramiro la ha escuchado.
Mientras, Ordoño ha sido designado heredero de la Corona y su hermana Aldonza, una joven ciega y bellísima, tiene que romper la relación con Rodrigo, el hermano de la Reina, que se ha enamorado de ella. Gatón, el tercer hermano, ha regresado al Bierzo para reconstruir León y sus alrededores.

EL LIBRO:

Título original: Los demonios del mar
Autor: José Javier Esparza
Editorial: La esfera de los libros (2ª edición, en mayo de 2016)
Número de páginas: 513
ISBN: 978-84-9060-658-2

Valoración: 9/10

EL AUTOR:

José Javier Esparza (Valencia, 1963), escritor y periodista, lleva años entregado a la tarea de reconstruir la identidad española a partir de su Historia. De ello son testimonio su exitosa trilogía La Reconquista, vendida por decenas de miles de ejemplares, y La cruzada del océano, sobre el descubrimiento y la conquista de América. En la misma línea abundan sus novelas históricas sobre los primeros tiempos de la Reconquista: El caballero del jabalí blanco, El Reino del Norte y, ahora, Los demonios del mar.
Perdió un ojo hace unos años por un tumor. La cuenca ocular se vio tan afectada que no pudo ponerse un ojo de cristal. No le pregunté, lo he investigado después.

RETOS:


José Javier Esparza me firmó el libro en la última Feria del Libro de Madrid. Puedo decir que es un hombre genial, que incluso me invitó a entrar en el puesto para que nos hicieran una foto. Encantador, ciertamente. Cuando me marché sólo esperaba que el libro estuviera a la altura porque realmente me había caído genial.

sábado, julio 02, 2016

Tarta de cumpleaños

Hoy ha sido el cumpleaños de mi cuñada y hemos tenido fiesta. He estado jugando con mis sobrinas y me han agotado.

viernes, julio 01, 2016

Novelas del pasado: Poema de Mío Cid

Resultado de imagen de poema de mio cid castalia
Para mí, el Cantar de Mío Cid es un libro que siempre me ha llamado la atención, desde el mismo momento en que me enteré que mi pueblo, un pequeño pueblo diminuto de La Rioja, es nombrado en la tercera parte del libro. Porque el Crespo de Grañón (personaje histórico real y documentado fehacientemente) era acérrimo enemigo del Cid, igual que lo fueron los condes de Carrión. Y fue entonces cuando me quedé con aquella frase: "(...) No quisiéronse levantar el Crespo de Grañón ni todos los del bando de los de Carrión".
Reconozco que ya con quince años tuve que leerme el Poema de Mío Cid y tenía una edición bilingüe (en castellano antiguo y en castellano moderno) de la que no saqué mucho en claro y ni siquiera llegué a la parte en que aparece nombrado mi pueblo.
Más tarde, cuando estaba en la facultad de Filología fue otro cantar, porque no sólo lo leí, sino que además lo hice en castellano antiguo. Y, pese a las dificultades de comprensión, no es un libro que me desagradó.

Resultado de imagen de poema de mio cid
El Cantar de Mío Cid es un cantar de gesta de carácter anónimo que narra las hazañas heroicas de los últimos años de la vida del caballero castellano, Rodrigo Díaz 'el Campeador'. La versión que se conserva fue compuesta alrededor del año 1200.
Se trata de la primera obra narrativa extensa de la literatura española y el único cantar épico conservado casi al completo; sólo se han perdido la primera hoja del original y otras dos en el interior del códice, aunque muchas de las lagunas existentes se deben por las prosificaciones cronísticas, especialmente la de la Crónica de veinte reyes. Además del Cantar de Mío Cid, hay otros tres textos del género que han perdurado en el tiempo: las Mocedades de Rodrigo (aprox. 1360, con 1700 versos); el Cantar de Roncesvalles (aprox. 1270, fragmento de unos 100 versos); y Epitafio épico del Cid (aprox. 1400, inscripción en un templo románico).
El poema consta de 3735 versos de extensión variable (anisosilábicos), aunque predominan los de 14 a 16 sílabas métricas, divididos en dos hemistiquios separados por cesura. La longitud de cada hemistiquio es normalmente de 3 a 11 sílabas, y se considera unidad mínima de prosodia del Cantar. Sus versos no se agrupan en estrofas, sino en tiradas; cada una es una serie sin número fijo de versos con una sola y misma rima asonante.
Se desconoce su título original, aunque probablemente se llamaría 'gesta' o 'cantar', términos con los que el autor describe la obra en varios versos.
El tema del Cantar de Mío Cid es el complejo proceso de recuperación de la honra perdida por el héroe, cuya restauración supondrá una honra mayor a la de la situación de partida. Implícitamente, se contiene una dura crítica a la alta nobleza leonesa de sangre o cortesana y una alabanza a la baja nobleza que ha conseguido un estatus por méritos propios, no heredados, y guerrea para conseguir honra y honor.

Resultado de imagen de poema de mio cid
El poema se inicia con el destierro del Cid, primer motivo de deshonra, a causa de la figura jurídica de la ira regia ("el rey me ha airado"), injusta porque ha sido provocada por mentirosos intrigantes, y la consiguiente confiscación de sus heredades en Vivar, el secuestro de sus bienes materiales y la privación de la patria potestad de su familia.
Tras la conquista de Alcocer y Castejón, la derrota del conde don Remont, y la conquista final del reino de taifas y la ciudad de Valencia, gracias al solo valor de su brazo, su astucia y prudencia, consigue el perdón real y, con ello, una nueva heredad, el Señorío de Valencia, que se une a su antiguo solar ya restituido. Para ratificar su nuevo estatus de señor de vasallos, se conciertan bodas con linajes de mayor prestigio, que son los infantes de Carrión. 
Las hijas del Cid, de Ignacio Pinazo (1879). Doña Elvira y Doña Sol aparecen atadas en el robledo de Corpes, tras ser vejadas por sus esposos, los infantes de Carrión

Con ello se produce una nueva caída de la honra del Cid, por el ultraje que le infieren los infantes de Carrión en la persona de sus dos hijas, que son vejadas, fustigadas, malheridas y abandonadas en el robledal de Corpes para que se las coman los lobos. Este hecho supone, según el derecho medieval, el repudio de facto de éstas por parte de los de Carrión. Por ello, el Cid decide alegar la nulidad de estos matrimonios en un juicio presidido por el rey, donde además los infantes de Carrión quedan infamados públicamene y apartados de los privilegios que antes ostentaban como miembros del séquito real. Las hijas del Cid concertarán nuevos matrimonios con reyes de España, llegándose así al máximo ascenso social del héroe.

Resultado de imagen de poema de mio cid
La estructura interna está determinada por unas curvas de obtención-pérdida-restauración-pérdida-restauración de la honra del héroe. En un primer momento, que el texto no refleja, el Cid es un buen caballero vasallo de su rey, honrado y con heredades en Vivar. El destierro con que se inicial el poema es la pérdida, y la primera restauración, el perdón real y las bodas de las hijas del Cid con grandes nobles. La segunda curva se iniciaría con la pérdida de la honra de sus hijas y terminaría con la reparación mediante el juicio y las bodas con reyes de España. La segunda curva supera en amplitud y alcanza mayor altura que la primera.
En cuanto a la estructura externa, desde la edición de Menéndez Pidal (1913), lo han dividido en tres cantares. Podría reflejar las tres sesiones en que el autor considera conveniente que el juglar recite la gesta.

Primer cantar - Cantar del destierro (vv. 1-1084)
Tras ser acusado falsamente de haberse quedado con las parias que fue a recaudar a Sevilla, el Cid es desterrado de Castilla por el rey Alfonso VI. Algunos amigos suyos deciden acompañarlo: Álvar Fáñez, Pero Ansúrez, Martín Antolínez, Pero Bermúdez. Antolínez aporta víveres y consigue un préstamo de los judíos Raquel y Vidas para poder financiar el viaje, empleando en su favor el rumor de que Rodrigo se ha quedado con las parias; así les deja en depósito y garantía dos cofres en realidad llenos de arena, sin siquiera decirles qué hay en su interior. El rey ordena que nadie los albergue mientras pasan hacia la frontera, como en Burgos; por nobleza el Cid se niega a aposentarse por la fuerza en una posada y acampa a las afueras. Para evitarles peligros, deja a su esposa e hijas bajo el amparo del abad Sancho, del monasterio de San Pedro de Cardeña, e inicia una campaña militar acompañado de sus fieles en tierras no cristianas. Conquista Alcocer y Castejón y derrota en la batalla de Tévar al catalán conde don Remont, quien, lleno de soberbia por haber sido capturado, se niega a comer hasta que la amabilidad del Cid le hace deponer su actitud. Con cada victoria, envía una parte del botín (el llamado "quinto real") al rey, a pesar de que no está obligado por haber sido desterrado, pero pretende lograr el perdón real.

Segundo cantar - Cantar de las bodas (vv. 1085-2277)
El Cid se dirige a Valencia, que se encuentra en poder se los moros, y logra conquistar la ciudad. Envía a su amigo y mano derecha Álvar Fáñez a la Corte de Castilla con nuevos regalos para el rey, pidiéndole que se le permita reunirse con su familia en Valencia. El rey accede a esta petición, y el Cid puede mostrar orgulloso la ciudad y su vega a su familia desde una alta torre. El rey lo perdona y levanta el castigo que pesaba sobre el Campeador y sus hombres, y tanta fortuna del Cid hace que los infantes de Carrión pidan en matrimonio a doña Elvira y doña Sol. El mismo rey pide al Campeador que acceda al matrimonio. El Cid, para congraciarse con el rey, accede, aunque no se fía de los infantes. Las bodas se celebran solemnemente.

Tercer cantar - Cantar de la afrenta de Corpes (vv. 2278-3730)
Los infantes de Carrión muestran su cobardía en la primera tirada del cantar ante un león que se ha escapado de su jaula y del que huyen despavoridos; después lo harán también en la lucha contra los musulmanes del rey Búcar de Marruecos, que quiere recuperar Valencia. Los capitanes de las mesnadas del Cid ocultan el deshonor de los infantes al Cid y se burlan de ellos. Sintiéndose humillados, los infantes deciden vengarse. Para ello, emprenden un viaje hacia Carrión de los Condes con sus esposas y, al llegar al robledo de Corpes, las azotan y abandonan, dejándolas desfallecidas para que se las coman los lobos. El Cid ha sido deshonrado y pide justicia al rey. Éste convoca Cortes en Burgos y el juicio comienza con la devolución de la dote que el Cid dio a los infantes: sus espadas Tizona y Colada, y culmina con el "riepto" o duelo en el que los representantes de la cauda del Cid (los mismos capitanes que habían ocultado la deshonra de los infantes), Pero Bermúdez y Martín Antolínez, retan con elocuentes discursos y los vencen dejándolos medio muertos y deshonrados. Se anulan las bodas y el poema termina con el proyecto de boda entre las hijas del Cid y los príncipes de Navarra y Aragón y, por tanto, con la honra del Cid en el punto más alto.

El Cantar de Mío Cid se diferencia de la épica francesa en la ausencia de elementos sobrenaturales (salvo la aparición en sueños del arcángel San Gabriel al protagonista, el episodio del león que se humilla ante el Campeador, el brillo de las espadas Colada y Tizona y la extraordinaria calidad de Babieca, la mesuración con la que se conduce su héroe y la relativa verosimilitud de sus hazañas. El Cid que ofrece el Cantar constituye un modelo de prudencia y equilibrio. Así, cuando de un prototipo de héroe épico se esperaría una inmediata y sangrienta venganza, en esta obra el héroe se toma su tiempo para reflexionar al recibir la mala noticia del maltrato de sus hijas y busca su reparación en un solemne proceso judicial; rechaza, además, como buen estratega, actuar precipitadamente en las batallas cuando las circunstancias lo desaconsejan. Por otro lado, el Cid mantiene buenas y amistosas relaciones con muchos musulmanes, como su aliado y vasallo Abengalbón, que refleja el estatus de mudéjar, y la convivencia amistosa y tolerante con la comunidad hispanoárabe, de origen ansalusí, habitual en los valles del Jalón y del Jiloca, por donde transcurre buena parte del texto. Además, está muy presente la condición de ascenso social mediante las armas, que se producía en tierras fronterizas con los dominios musulmanes, lo cual supone un argumento decisivo en favor de que no pudo componerse en 1140, pues en esa época no se daba ese "espíritu de frontera", y el consiguiente ascenso social de los caballeros infanzones de las tierras de Extremadura.
El propio Cid, siendo sólo un infanzón (es decir, un hidalgo de la categoría social menos elevada, comparada con condes y ricos homes, rango al que pertenecen los infantes de Carrión), logra sobreponerse a su humilde condición social dentro de la nobleza, alcanzando por su esfuerzo prestigio y riquezas (honra) y finalmente un señorío hereditario (Valencia) y no en tenencia como vasallo real. Se puede decir que el verdadero tema es el ascenso de la honra del héroe, que al final es señor de vasallos y crea su propia Casa o linaje con solar en Valencia, comparable a los condes y ricos hombres.
El enlace de sus hijas con príncipes del Reino de Navarra y del Reino de Aragón indica que su dignidad es casi real, pues el señorío de Valencia surge como una novedad en el panorama del siglo XIII y podría equipararse a los reinos cristianos, aunque el Cid del poema nunca deja de reconocerse él mismo como vasallo del monarca castellano.
El linaje de un señor feudal, como es el Cid, emparenta con el de los reyes cristianos, de modo que no sólo su casa emparenta con reyes, sino que éstos se ven más honrados y gozan de mayor prestigio por ser descendientes del Cid.
Respecto de otros cantares de gesta, en particular los franceses, el Cantar presenta al héroe con rasgos humanos. El Cid es descabalgado o falla algunos golpes, sin que por ello pierda su talla heroica. De hecho, se trata de una estrategia narrativa, que al hacer más dudosa la victoria, realza más aún sus éxitos.
La verosimilitud se hace patente en la importancia que el poema da a la supervivencia de una mesnada desterrada. Los combatientes del Cid luchan para ganarse la subsistencia, por lo que el Cantar detalla por extenso las descripciones del botín y el reparto del mismo, que se hace conforme a las leyes de Extremadura (zonas fronterizas entre cristianos y musulmanes) de finales del siglo XII.

Con respecto a las fuentes, el Cantar de Mío Cid reaprovecha gran cantidad de noticias históricas, a menudo transformadas por las necesidades literarias de adecuar la historia al género de los cantares de gesta y a lo que se esperaba de un héroe épico, e inventa otra serie de pasajes, el más destacado es el de la afrenta de los infantes de Carrión, que es toda ficticia, pues ni siquiera se ha podido comprobar la existencia de estos condes.
La principal fuente del Cantar sería la historia oral y parcialmente pasajes que remiten a la Historia Roderici, aunque queda la objeción de que el cantar de gesta omite completamente el servicio de Rodrigo Díaz a los reyes taifas de Zaragoza, que en la biografía latina está relatado con considerable extensión, pero esto mismo sucede con el himno panegírico Carmen Campidoctoris, que también silencia este período en la selección que hace de los episodios narrados en la Historia Roderici.
Para los nombres de los personajes históricos, se pudo haber utilizado la documentación legal de la época, en su condición de letrado, y no acudiendo expresamente a archivos de diplomas sobre Rodrigo Díaz para documentar la obra que estaba escribiendo, lo cual es un planteamiento anacrónico, además de que este tipo de documentación no ofrece el material que sería necesario para componer un poema épico. Fue este procedimiento de composición en el que se fundamentaron las tesis de Colin Smith, que defendió que el autor era Per Abbat, un clérigo y jurista burgalés.
Aunque secundariamente el autor del Cantar pudo recibir información procedente de documentos jurídicos y de la Historia Roderici, la información histórica del Cantar de Mío Cid proviene, fundamentalmente de la historia oral, cuya vitalidad era mucho mayor en el siglo XII de lo que hoy se podría pensar.
Si existió una tradición de cantares de gesta hispánicos anteriores, éste heredaría el sistema métrico, que sería una romanización del hexámetro latino adaptado con acentos de intensidad, en lugar de cantidad. La más clara influencia se da con respecto a la épica francesa del siglo XII, en especial la Chanson de Roland, de la que adoptó el sistema formular.

Los rasgos más característicos del estilo del poema épico del Cid son su sobriedad retórica, su realismo y un uso consciente de una lengua arcaizante propia de los cantares de gesta y que constituyó, de hecho, una lengua artificial identificada con este subgénero narrativo hasta el siglo XIV, como muestra el tardío Cantar de las mocedades de Rodrigo.
El realismo es importante, ya que imprime un sello definitorio a toda la literatura española que vendrá después: La Celestina, la novela picaresca, el Quijote... Se refleja la concordancia y la descripción cuidadosa de todos los detalles; incluso se lleva en marcos de plata (la moneda del Cantar) y en caballos la contabilidad de lo que gana el Cid como botín en cada una de sus victorias; se describen detalles tan prosaicos como que se cocinó en las bodas de las hijas del Cid e incluso los gestos que hacen los personajes.
La lengua arcaizante y convencional propia de los cantares de gesta ha provocado dificultades en cuanto a la datación del poema a partir solamente de sus rasgos lingüísticos. El lenguaje antiguo daba a este verso heroico un tinte venerable, de valor intrínseco por remitirse a una edad mítica, a un tiempo heroico. Constituiría un registro propio del estilo sublime o grave medieval. Pero además de los arcaísmos, en esta modalidad lingüística aparecen cultismos latinos e incluso arabismos.
En el plano fónico, se aprecian aliteraciones, rimas internas y otros efectos eufónicos, muy relacionados con la naturaleza oral, recitada o semicantada que tenían estos poemas.
En el ámbito léxico, destaca el uso de expresiones de variedad lingüística clerical y jurídica, como "curiador" (avalista), "rencura" (querella), "entención" (alegato) o "manfestar" (confesar). Destaca también el empleo de dobletes de sinónimos o el uso de parejas léxicas que incluyen la referencia a un todo mediante la conjunción de dos términos que se complementan. En general, se aprecia un recurso recurrente a las estructuras sintácticas bimembres, que en ocasiones suponen un oxímoron.
En cuanto a la sintaxis, es notable el empleo de las "frases físicas", que realzan la gestualidad. Abundan las expresiones pleonásticas, los paralelismos sintácticos y semánticos y es frecuente encontrar anáforas y enumeraciones.
Entre las figuras retóricas, cabe mencionar el uso de la interrogación y la exclamación. Son escasas las figuras de pensamiento. Cabe mencionar algunas metáforas sencillas, con valor simbólico y basadas en la tradición y la lengua oral. Hay un símil que se repite, utilizado para comparar la separación del Cid y su familia ("commo la uña de la carne"). Más extendida está la metonimia, sobre todo en su variedad de sinécdoque (expresar la parte para aludir al todo).

La tradición épica posee un recurso expresivo característico consistente en utilizar determinadas expresiones convertidas en frases hechas, que eran utilizadas por los juglares como recurso que ayudaba a la recitación o la improvisación, y que se convierten un un estilema propio de la lengua de los cantares de gesta. El sistema formular del Cantar de Mío Cid está fuertemente influido por el de la chanson de geste del norte de Francia y Occitania del siglo XII, aunque con fórmulas renovadas y adaptadas al ámbito espacio-temporal hispánico del año 1200.
El recurso consiste en la repetición estereotipada de frases hechas y, a menudo, deslexicalizadas, que ocupan habitualmente un hemistiquio y, en su caso, aportan la palabra de la rima, por lo que, en su origen, tendrían la función de solventar las lagunas de recitado improvisado del juglar. Con el tiempo se convirtió en un rasgo de estilo de la variedad lingüística particular (Kunstsprache) propia del género épico.
Otro recurso es el epíteto épico. Se trata de locuciones o perífrasis fijas usadas para adjetivar positivamente a un personaje protagonista que se define e individualiza con esta designación. Puede estar constituido por un adjetivo, oración adjetiva o una aposición al antropónimo con función especificativa y no únicamente explicativa. Es el Cid quien mayor número de epítetos épicos tiene; los más numerosos son: el Campeador, el de la barba vellida (barba poblada, vellosa), el que en buen hora nasció, el que en buen hora cinxo espada (ciñó su espada, es decir, fue armado caballero).
Pero no sólo el Cid recibe epítetos, también sus afectos y allegados, e incluso la legendaria montura del Cid, Babieca.
El discurso o relato está emitido desde la voz de un narrador omnisciente que usa de forma libre los tiempos verbales con función estilística. Habitualmente proporciona más información de la que tienen los personajes, creando un desfase entre las expectativas del público y la de los protagonistas, que conduce a lo que se conoce como 'ironía dramática'. Esto puede crear comicidad o hacer surgir tensión conflictiva.
El narrador se posiciona siempre en favor del Cid y contra sus antagonistas, como el Conde de Barcelona, a quien tilda de petulante. Para buscar la complicidad con el auditorio, el narrador abandona en ocasiones la tercera persona para dirigirse a los oyentes con fórmulas apelativas en segunda persona o refiriéndose a él mismo en primera persona.

Con respecto al manuscrito, existe un ejemplar único que actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional en Madrid, que se puede consultar en la Biblioteca Digital Hispánica y en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
En el siglo XVI se guardaba en el Archivo del Concejo de Vivar. Después estuvo en un convento de monjas del mismo pueblo. Ruiz de Ulibarri realizó una copia manuscrita en 1596. Eugenio de Llaguno y Amírola, secretario del Consejo de Estado, lo sacó de allí en 1779 para que lo publicase Tomás Antonio Sánchez. Cuando se terminó la edición, el señor Llaguno lo retuvo en su poder. Más tarde pasó a sus herederos. Hacia 1858 lo vio y consultó Damas-Hinard. A continuación fue enviado a Boston para que lo viera Ticknor. En 1863 ya lo había comprado el primer marqués de Pidal y, estando en su poder, lo estudió Florencio Janer. Con posterioridad lo heredó Alejandro Pidal y en su casa lo estudiaron Vollmöller, Baist, Huntington y Ramón Menéndez Pidal. Finalmente fue adquirido por la Fundación Juan March el 20 de diciembre de 1960, que lo donó al Ministerio de Cultura, quien lo adscribió a la Biblioteca Nacional.
Se trata de un tomo de 74 hojas de pergamino grueso, al que le faltan tres. Otras dos hojas le sirven de guardas. El manuscrito es un texto seguido sin separación en cantares, ni espacio entre los versos, los cuales se inician siempre con letra mayúscula. En muchas de sus hojas hay manchas de color pardo oscuro, debidas a los reactivos utilizados ya desde el siglo XVI para leer lo que, en principio, había empalidecido y, después, se hallaba oculto a causa del ennegrecimiento producido por los productos químicos previamente empleados. De todos modos, el número de pasajes absolutamente ilegibles no es demasiado alto y, en tales casos, además de la edición paleográfica de Menéndez Pidal, existe como instrumento de control la copia de Ulibarri del siglo XVI y otras ediciones anteriores a la de Pidal.
La encuadernación del tomo es del siglo XV. Está hecha en tabla forrada de badana y con orlas estampadas. Quedan restos de dos manecillas de cierre. Las hojas están repartidas en 11 cuadernos. 
La letra del manuscrito es clara y cada verso empieza con mayúscula. De vez en cuando hay letra capital. Los últimos estudios aseguran que, tras analizar todos los aspectos pertinentes, el códice pertenece a la primera mitad del siglo XIV, concretamente entre 1320 y 1330, y es posible que fuera elaborado o encargado por el monasterio de San Pedro de Cardeña a partir de un ejemplar preexistente del Cantar tomado en préstamo.
Solamente se conserva en una copia realizada en el siglo XIV (esto se deduce de la letra del manuscrito) a partir de otra que data de 1207 y fue llevada a cabo por un copista llamado Per Abbat, que transcribe el texto compuesto probablemente pocos años antes de esta fecha.
Folio 74 recto del Cantar de Mío Cid, donde se puede leer el éxplicit: "Quien escrivió este libro de Dios paraíso, amén / Per Abbat le escrivió en el mes de mayo en era de mil e. CC XLV años"

La fecha de la copia efectuada por Per Abbat en 1207 se deduce de la que refleja el éxplicit del manuscrito: "MCC XLV" (de la Era Hispánica, para la datación actual hay que restar 38 años).
Este colofón refleja los usos de los amanuenses medievales, que cuando finalizaban su labor de transcribir el texto añadían su nombre y la fecha en que terminaban su trabajo.

Los críticos literarios atribuyen la autoría del Cantar a un autor culto, con conocimientos precisos del derecho vigente de finales del siglo XII y principios del XIII, que podría estar relacionado (por sus conocimientos de la microtoponimia) con la zona aledaña a Burgos, Medinaceli, la zona fronteriza de Castilla con Aragón, la Alcarria o el valle del Jiloca. Algunos filólogos se apoyan en la existencia de una versión previa, lingüísticamente más arcaica, que podría haber sido escrita a mediados del siglo XII.
La lengua utilizada es la de un autor culto, un letrado que debió trabajar para alguna cancillería o al menos como notario de algún noble o monasterio, puesto que conoce el lenguaje jurídico y administrativo con precisión técnica, y que domina varios registros, entre ellos, el estilo propio de los cantares de gesta medievales, que necesitaban ciertos estilemas exclusivos, como el epíteto épico o el lenguaje formular.
Con respecto a la geografía, el hecho de que Medinaceli aparezca como plaza castellana, y no como ciudad fronteriza en litigio entre varios reinos fronterizos, sólo puede remitir a la segunda mitad del siglo XII.
La sociedad reflejada en el Cantar testimonia la vigencia del "espíritu de frontera", que sólo se dio en la extremadura aragonesa y castellana a finales del siglo XII, pues las necesidades guerreras en las fronteras permitió a los infanzones las condiciones de rápido ascenso social y relativa independencia que tenían los hidalgos de frontera que vemos en el Cantar y que se dieron históricamente a partir de la conquista de Teruel. Es histórico el estatus de "moros en paz" del Cid (primeros mudéjares), necesarios en territorios con poca población cristiana, como la extremadura soriana y turolense.
El derecho muestra que la descripción técnica detallada de las cortes o vistas remiten al "riepto" o juicio con combate singular, institución influida por el derecho romano, y sólo introducida en España a finales del siglo XII. La presencia de la legislación de la extremadura aragonesa y castellana (los fueros de Teruel y Cuenca datan de fines del siglo XII y principios del XIII) nos llevan a 1170.
La sigilografía nos dice que el sello real sólo está documentado bajo el reinado de Alfonso VIII de Castilla (a partir del año 1175).
Desde el punto de vista de la heráldica, que llega a la Península Ibérica hacia 1150, aparece en el Cantar un uso simbólico (sobreseñal) con el ornato en la sobreveste de los caballeros, una túnica que se ponía en la vestimenta. Esta utilización emblemática tiene su testimonio más temprano en un sello de Alfonso II de Aragón en 1186.
Desde la sociología y la lexicografía diacrónica, el testimonio más antiguo del término "fijodalgo" (hidalgo) remite a 1177, y el de "ricohombre" a 1194.
En la Edad Media, "escribir" significaba sólo "ser el copista". Esto invalida la teoría de Colin Smith de que el autor fuera Per Abbat.

Resultado de imagen de poema de mio cid
Los personajes principales de la obra son todos reales, como Rodrigo Díaz de Vivar, Alfonso VI, Diego y Fernando González (infantes de Carrión), García Ordóñez, Yúçef ben Texufín o Álvar Fáñez (conquistador de Toledo e históricamente un héroe casi tan grande como el propio Cid), así como muchos secundarios: Jimena Díaz (prima de Alfonso VI), el Conde don Remont (Berenguer Ramón II), el "moro de paz" Abengalbón, el obispo don Jerome (Jerónimo de Perigord), Muño Gustioz, Diego Téllez, Martín Muñoz, Álvar Salvadórez, Galín García, Asur González, Gonzalo Ansúrez, Ákvar Díaz, etc. De otros no se sabe si son reales o ficticios, como Pero Bermúdez, Martín Antolínez, Félez Muñoz, Raquel e Vidas; otro son ficticios, como los moros Tamín, Fáriz, Galve; y unos pocos aparecen con el nombre equivocado: las hijas del Cid, Elvira y Sol, son en realidad Cristina y María; Sancho, abad de Cardeña, se llamaba Sisebuto; Búcar, rey de Marruecos, es en realidad el general almorávide Sir ben Abu-Béker.
Resultado de imagen de poema de mio cid
El héroe, Rodrigo Díaz, el Cid, está más caracterizado por sus actitudes y personalidad que por su físico, del cual sólo se destaca su gran barba, que se ata con un cordón y promete no cortarse hasta que vuelva a la Corte, y su fortaleza. Es un fuerte y diestro guerrero, piadoso, buen padre, fiel al rey hasta la humillación.
Resultado de imagen de poema de mio cid
Estatua del Cid Campeador en Burgos

Pero lo que realmente define al Cid es la mesura, un rasgo propio del modo de ser castellano, que apenas puede traducirse por "serenidad", "equilibrio" o "contención": el Cid nunca pierde la fe en sí mismo aun en las circunstancias más duras y se prevalece de un fundamental optimismo, rechazando incluso los malos agüeros en una época en que la superstición era lo normal y mucho más común que hoy. Su venganza es más jurídica que violenta: exige Cortes al Rey, quien las convoca en Burgos, y reclama la devolución de la dote que les dio a los infantes a cambio del casamiento de sus hijas; asimismo, para no mancharse con la vileza de los infantes y, como los verdaderos responsables de la deshonra son los capitanes de sus mesnadas, quienes le han ocultado la cobardía de los infantes, deja en sus manos la resolución del conflicto de honor mediante el "riepto" o duelo para lavar su propio deshonor, en señal de respeto al del Cid. El Cid no es un personaje invulnerable a los sentimientos ni engreído: se emociona y reza cuando es oportuno y, al soltarse un león, no lo mata para exhibir su fuerza, como haría cualquier bárbaro caballero, sino que respeta la nobleza del león y lo devuelve a su lugar, la jaula, porque es lo correcto y lo que también él debe hacer: estar en su sitio. El Cid es un hombre honrado que posee mala conciencia: se siente incómodo cuando Antolínez engaña a los judíos Raquel y Vidas y se intenta calmar pensando que se ha visto forzado a ello; cuando en el futuro Álvar Fáñez se los vuelva a encontrar, la respuesta no será precisamente la devolución de los fondos: Álvar Fáñez les da largas, algo que el Cid sería incapaz de hacer.
La caracterización de Álvar Fáñez es la de un digno lugarteniente que participa de todas las virtudes del Cid, pero hay una que sobresale: es un gran diplomático, por lo cual el Cid lo escoge siempre para enviar sus embajadas ante el rey Alfonso VI con los regalos que son parte proporcional del botín. Martín Antolínez destaca como un personaje leal y generoso (provee de víveres a Rodrigo cuando éste es empobrecido por el rey), pero también es el astuto que idea la trapacería de los cofres con que estafa a los judíos Raquel y Vidas, un episodio del cual algunos críticos han aducido antisemitismo. Es un gran guerrero que se enfrenta a los infantes en los duelos finales.
Pero Bermúdez, sobrino del Cid, es tartamudo y se le caracteriza como un hombre fogoso, impaciente y lleno de entusiasmo y empuje, hasta el punto de que, sorteado entre los capitanes el honor de cruzar el acero en primer lugar en la batalla, olvida que a él no le ha tocado esta distinción y es el primero en hacerlo. Los demás capitanes de las mesnadas del Cid bromean por su tartamudez llamándole "Pero Mudo", pero pierde, con un gran golpe de efecto, este freno lingual cuando debe retar a uno de los infantes en un potente discurso, empezando su alocución con el primer refrán que se ha transmitido en la literatura española: "lengua sin manos, cuemo osas fablar".
La atención hasta los más pequeños detalles en la caracterización se percibe incluso en el cuidado que se da a personajes menores o episódicos, como Félez Muñoz, el paje pariente lejano del Cid que no duda en estropear el pobre sombrero que se ha regalado con la miserable parte que le ha correspondido por el botín valenciano llenándolo de agua para socorrer a sus primas, vejadas y abandonadas en el robledal de Corpes. Este acto lo define como "noble", aunque también subraya esta actitud la generosa sangre del Cid que corre por sus venas. Doña Jimena es bosquejada como una madre piadosa y como una mujer orgullosa, que ha tenido que soportar una gran vergüenza en su obligada reclusión en el monasterio de San Pedro de Cardeña.
Los infantes de Carrión están descritos con un realismo y una penetración tales en los motivos de la vileza que se llega al escalofrío. Los detalles de sadismo refleja a un poeta creador que ha penetrado hondamente dentro de la misma psicología de la maldad, despojándola de toda posible justificación. Los malos carecen de nobleza y de grandeza, y aun incluso de humanidad. Otro de los personajes negativos, el conde catalán don Remont, aparece como un fatuo y engreído cortesano que se avergüenza de haber sido vencido por los castellanos. Se niega a comer hasta que, apiadado más por los pitorreos que ejercen sobre él sus mesnaderos que por el hambre que pueda sufrir el personaje, el Cid logra con su condescendencia que transija en alimentarse.
Resultado de imagen de poema de mio cid

jueves, junio 30, 2016

Novelas del pasado: El árbol y las nueces

Hace tiempo que leí El árbol y las nueces. En ese momento y con todo lo que estábamos viviendo en el País Vasco me resultó un libro impactante. También me dio la sensación de que Xabier Arzalluz jugaba a dos bandas.
El título del libro proviene del hecho de que las nueces siguen sonando en el árbol aunque hayas tirado unas cuantas. Así que en base a esa metáfora, las dos autoras vienen a decir que había ruido en el País Vasco aunque el entonces presidente, Arzalluz, negara la evidencia.
El libro fue publicado en el año 2000, año en que nuestro país se sentía amenazado por la banda terrorista ETA y un nacionalismo vasco que no tenía mucho sentido, al menos no tenía sentido en el hecho de matar a tantas personas como venían haciéndolo en las últimas décadas. La tregua de ETA se anunció dos años antes, en 1998, y los españoles pudimos respirar algo más tranquilos, aunque con un deje de desconfianza.
El libro comienza hablando de lo que se considera que es una trampa: una tregua que comienza el 17 de Septiembre de 1998 y termina el 28 de Noviembre de 1999. En esa época, hay constancia de que el PNV y EA han hecho acuerdos con la banda terrorista, y de hecho, hoy sabemos que la tregua sólo fue un paréntesis en que ETA dedicó a rearmarse y a fortalecerse. En ese primer capítulo, se hablan de los impactantes primeros asesinatos tras el final de la tregua y de cómo Mayor Oreja había avisado de que la tregua era una trampa, ya que el Gobierno lo sabía gracias a los 'secretas'.
Tras el primer capítulo introductorio, las autoras saltan en el tiempo hasta la creación de la banda terrorista ETA, cómo tras su creación hay enfrentamientos internos entre los nacionalistas vascos, ya que unos estaban a favor de la lucha armada, mientras que otros preferían los pactos sin necesidad de asesinar a nadie. También se habla del papel relevante que tuvo Herri Batasuna apoyando a la banda terrorista, y nos cuentan cómo son amenazados los periodistas y los primeros atentados contra los políticos.
Hay constancia de que los terroristas vascos fueron entrenados en Argel, e incluso de los encuentros entre el Gobierno (PSOE) y la banda terrorista/HB para llegar a un acuerdo para el alto el fuego. Los demás partidos fueron excluidos, y por eso se creó el Pacto de Ajuria Enea (PNV, EA, etc.), en los años 80, momento en que es secuestrado Emiliano Revilla o del atentado contra la Casa-Cuartel de Zaragoza.
En Marzo de 1991, Arzalluz se reúne en secreto con dirigentes de la banda terrorista y habla con total franqueza: dice que para la soberanía de Euskal Herría (1998-2002), PNV y HB tienen que unirse. No hace referencia alguna a los atentados. Dice que la Ertzaintza no va en contra de ETA. La copia del documento que habla de este encuentro y de lo que se habló en él se encontró en el domicilio de uno de los etarras.
En esta época hay que hablar también del proyecto inicial de la autovía de Leizarán (que une Guipúzcoa y Navarra), un proyecto que tiene en la oposición al PNV y a ETA. En ese momento, la Diputación de Guipúzcoa la rige EA y el PNV quiere para sí ese puesto. Hay encuentros secretos entre el PNV y HB. La autovía cambia varias veces de nombre y de proyecto, y la obra se realizará después de que la Diputación haya pasado a manos del PNV, respaldado por ETA.
Entre Marzo de 1989 y principios de 1992, el Gobierno de Felipe González mantiene contactos con dirigentes de la banda terrorista, primero en la República Dominicana y después en Francia, cuando Azkoiti (a favor de la negociación) sale de la cárcel. Pero no se llega a nada.
Durante 1992, tras varios atentados, muchos terroristas son detenidos en Francia y poco a poco se va desarticulando la banda terrorista. En el aparato interno de ETA hay enfrentamientos graves, lo que produce su debilitamiento. Entre 1992 y 1995 Rafael Vera sigue manteniendo contactos secretos con ETA buscando la tan ansiada tregua. Sustituido Vera por Belloch llegará la tregua que dura seis meses. 
Por iniciativa de Juan Gutiérrez, director de Gernika Gogoratuz, se reúnen en Estados Unidos dirigentes de todos los partidos del País Vasco para llegar a un acuerdo sobre el problema vasco. Resulta ser un fracaso. Rafael Vera es cesado en su cargo, después de haber intentado la tregua con ETA, otro fracaso. Más tarde, también le llegará el turno a Roldán.
Entonces se crea el GAL (1983-1993), lo que conlleva al terrorismo de Estado. Varios guardias civiles vinculados a Intxaurrondo y varios personajes procedentes de Interior crean una banda terrorista para contraatacar a ETA: el GAL, a cuyos asesinos se les va a abonar con fondos del Estado. Baltasar Garzón descubre casi todo, tras haber confesado Amedo y Domínguez. Es la época de los atentados de Lasa y Zabala, de Zabalza, el caso Marey.
En Enero de 1996 finaliza el secuestro de Ortega Lara (desde 1991).
Existió un grupo que se llamaba el Tría de la Bencina, grupo de negociación para con ETA, allegados al PNV, que mantuvo bastantes contactos con la banda terrorista. Son enviados de Arzalluz que hablan del cese de la violencia, de que el PNV apoya a ETA en el hecho del acercamiento de los presos etarras al País Vasco.
Los dos sindicatos vascos (ELA y LAB) crean un acuerdo en el que hablan del proceso de autodeterminación del País Vasco sin la violencia de ETA. La banda terrorista les amenaza y ataca, pero ELA y LAB no se echan atrás.
La Ertzaintza fue creada en 1982 como policía autónoma. La Ertzaintza viene a sofocar los problemas (callejeros) en el País Vasco, pero siempre a las órdenes del Gobierno vasco. A pesar de los asesinatos de varios ertzaintzas por parte de ETA, lo que menos combate esta policía es el terrorismo, que es el principal problema de Euskadi. La Ertzaintza viene a ser un grupo de marionetas que maneja el PNV que tiene pactos con HB al respecto.
Con la llegada al Gobierno central del PP en Marzo de 1996 se cierran las puertas al PNV y ETA vuelve a matar.
ETA decide asesinar a políticos porque éstos se sentirán amenazados, así podrán exigir al Gobierno de Aznar un diálogo sobre el problema vasco. Cuando no es ETA, la violencia callejera (casi todos menores de edad) ocasiona numerosas pérdidas.
Entre 1993 y 1997 hay una serie de secuestros importantes: Julio Iglesias Zamora, José Mª Aldaya, José Antonio Ortega Lara, Cosme Delclaux.
Gorka Agirre se convierte en el intermediario del PNV cuando hay un secuestro, porque todas las familias de las víctimas contactan en primer lugar con el PNV. 
En 1997 ocurre una de las mayores crueldades: el asesinato a bocajarro de Miguel Ángel Blanco. Era un joven concejal del PP en Ermua, fue secuestrado con el fin del acercamiento de los presos etarras al País Vasco en 48 horas. A los dos días, el joven es asesinado cruelmente. La sociedad española se echa a la calle con manifestaciones multitudinarias. Se crea el Espíritu de Ermua contra el terrorismo.
El juez Garzón llevará a la cárcel a gran número de etarras e incluso cerrará el diario Egin, con lo que se produce un gran debilitamiento de la banda armada. Sólo Arzalluz está a favor de que ETA no desaparezca.
En ese mismo año, Íñigo Iruin (abogado de la izquierda abertzale) y Egibar (portavoz del PNV) se ponen en contacto con otros partidos políticos para posibilitar un proceso de paz, a imagen y semejanza de Irlanda, ya que, de lo contrario, el juez Garzón acabaría con todos. ETA se tiene que esconder y rehabilitar.
En 1998, los partidos nacionalistas vascos (PNV, EA y HB) se reúnen en el Acuerdo de Estella para intentar solucionar el problema de la violencia en el País Vasco. Este acuerdo desembocará en la tregua de ETA (28 de Octubre de 1998). Hay elecciones autonómicas vascas, donde el PNV pensaba obtener más escaños y sólo HB (EH) sube. En un pacto secreto entre el PNV y EH, el PNV indica que no puede aliarse con un partido constitucionalista (PP, PSOE, etc.) si no obtiene la mayoría.
Álvarez Cascos tiene una buena relación con Arzalluz, lo que provoca el roce con Mayor Oreja. Aznar se pone de parte del Ministro del Interior. 
ETA anuncia una tregua indefinida que durará más de un año. Toda la sociedad española confía en el fin de la lucha armada. Se produce el acercamiento de más de un centenar de presos al País Vasco y se da luz verde a otros que están en el extranjero.
En el Tribunal Constitucional hay dos posturas enfrentadas sobre el excarcelamiento de los presos de la Mesa de HB. Al final salen de la cárcel. En Noviembre de 1999, ETA declara el final de la tregua. La sociedad está aterrorizada por los nuevos atentados de la banda terrorista.

LAS AUTORAS:

Isabel San Sebastián Cabasés dirige El primer café, en Antena 3, y es una de las principales firmas de las que colaboran en el diario El Mundo, como entrevistadora y analista. Anteriormente ha dirigido programas en Televisión Española, y ha sido parte de las redacciones de Abc y de la revista Época.
Carmen Gurruchaga Basurto, periodista política, ha trabajado durante muchos años en el País Vasco -primero en Diario 16, después en El Mundo- investigando e informando sobre el mundo de ETA y del PNV. Recibió el primer premio Periodistas sin Fronteras otorgado a un español.

miércoles, junio 29, 2016

Desafío "Zoo Literario" (4)

Éstos son los dos últimos animales del Desafío "Zoo Literario"

#9. Un pez o cetáceo

He encontrado los peces en el cuento Urásima, el pescadorcillo, de la recopilación hecha por la editorial Langre, titulada Cuentos del Japón Viejo.
"¡Oh, cuán bello era aquel lugar! Los muros del palacio eran de coral, los árboles lucían hojas de esmeraldas y frutos de rubíes; las escamas de los peces eran de bruñida plata; y las colas de los dragones, de oro purísimo".
#10. Referencia animal genérica

La he encontrado en la novela Los demonios del mar, de José Javier Esparza. Es una referencia muy habitual, sobre un hombre que parece un oso y que da abrazos de oso o grita como un oso. De hecho, a Purello se le compara durante la novela con un oso.
"-Purello, sí. Apareció detrás de un árbol y dijo: 'Esa pieza es mía, rapaz'. Yo miré hacia el árbol y vi al tipo: grande, con esas melenas, y esas pieles... 'No. La pieza es mía', le dije. 'Eso habrá que verlo', contestó él. Se acercó. Venía jadeando casi tanto como yo. '¿Dónde le diste?', me preguntó. Le contesté que eso a él no le importaba. El tipo de encrespó, puso los brazos en jarras y gritó como un oso: '¡Media legua más abajo, entre unos castaños, vi a ese corzo y le tiré mi jabalina! ¡Ese corzo es mío!' (Página 150)".

martes, junio 28, 2016

Cuentos del Japón Viejo

Éste es uno de los libros que compré en la Feria del Libro de Madrid. Todo lo relacionado con Japón me enloquece y me relaja a la vez. Y cómo no comprar una recopilación de cuentos japoneses.

Momotaró o el hijo del melocotón trata de dos viejecitos que no tenían hijos. Él era leñador y ella iba a lavar al río cuando un día vio un bulto que sobresalía de las aguas. Lo cogió y era un melocotón gigante. Cuando llegó a casa dispuesta a partirlo en dos para su esposo y ella, del interior apareció un niño, que adoptaron y llamaron Momotaró ("momo" significa 'melocotón'). El chico creció aprendiendo las letras y a luchar y en cierto momento les dijo a sus padres adoptivos que quería ir a la Isla de los Ogros a luchar contra ellos para arrebatarles sus tesoros y entregárselos a sus padres. Por el camino se hizo amigo de un perro, un mono y un faisán, que le ayudaron a luchar contra los ogros. Volvió a casa cubierto de riquezas, les hizo felices a sus padres y él tuvo una vida feliz.
El gorrión con la lengua cortada nos cuenta que había dos vecinas muy viejas, una era muy mala y la otra, un alma bondadosa. La mujer buena tenía un gorrión al que adoraba. La otra sacó un día almidón que el pájaro se comió. La mujer cruel le cortó la lengua y el ave desapareció. Entonces, la mujer buena fue en busca con su marido, preguntando por el gorrión de la lengua cortada, hasta que encontraron su casa. Allí, la familia de gorriones fue muy buena anfitriona y, antes de marchar, les ofrecieron un regalo. Habían de escoger entre la caja más ligera y la más pesada. Como eran viejos y tenían por delante un largo camino, decidieron coger la caja más ligera. Cuando llegaron a casa, empezaron a sacar oro, joyas y sedas, y la caja parecía no tener fondo. La vecina mala, que les espiaba, les preguntó cómo habían conseguido ese tesoro y le dijeron dónde vivía la familia de gorriones. La mujer mala decidió ir a visitarlos y cuando le dijeron que escogiera una caja, la avara mujer cogió la más pesada pensando que tendría un tesoro mayor que el de sus vecinos. Cuando, tras mucho esfuerzo, llegó a casa y abrió la caja, de ella salieron multitud de diablos que la despellejaron en cuestión de segundos.
Árbol de kaki

La batalla entre monos y cangrejos es un cuento sobre un mono que engañó a un cangrejo. El mono se había encontrado una semilla de kaki y el cangrejo, una torta. Decidieron intercambiarse los productos. El cangrejo sembró la semilla y en poco tiempo creció un árbol que dio grandes frutos de kaki. Como no podía cogerlos, el cangrejo pidió ayuda al mono, que subió al árbol y empezó a comer los frutos más maduros, mientras tiraba los verdes al caparazón del cangrejo. Éste volvió a su cueva y pidió ayuda a sus hermanos cangrejos, que declararon la guerra a los monos. Con la ayuda de un mortero, un huevo y una avispa, invitaron a la cueva al rey de los monos, al que dieron muerte.
El viejecito que hacía florecer los árboles secos habla de un buen hombre que tenía un perro fiel. Un día excavó donde previamente antes había excavado el perro y encontró oro. El vecino, envidioso y sabedor de lo que había ocurrido, le pidió prestado el perro, pero éste no excavaba en ningún sitio. Enfadado por haber encontrado basura, el vecino envidioso mató al perro y lo enterró a pie de un árbol que creció rápidamente. Tanto creció que el buen viejecito lo cortó e hizo un mortero del que no dejaba de fluir grano. El vecino envidioso le pidió el mortero para majar el grano, pero con el mal hombre no funcionó, por lo que se dispuso a quemarlo. El buen hombre cogió unas pocas cenizas que esparció hacia los árboles secos que había alrededor, floreciendo éstos sin parar, por lo que fue recompensado por el Príncipe.
La montaña Kachi-Kachi habla de un tejón malvado que se comió la merienda de un matrimonio de ancianos. El hombre le cazó y lo llevó a su casa atado por las patas, pero la mujer le soltó. El tejón la mató e hizo una sopa con ella, cogiendo su propia apariencia para cuando viniera el marido que estaba cenando la sopa cuando el tejón le dijo quién era. El hombre, desconsolado, encontró a un conejo que le dijo que le ayudaría a vengarse del tejón por la muerte de su mujer.
El viejo y los demonios habla de un hombre que tenía en la mejilla derecha un bulto del tamaño de un melocotón. Un día fue al monte y allí se encontró con una tropa de demonios que apariencias extrañas que empezaron a bailar. Él no pudo contenerse y salió de su guarida para bailar. Les hizo tanta gracia que le pidieron que acudiera más noches allí, pero que tenía que dejarles una prenda. Ellos pensaron que su prenda más preciada era el bulto de la mejilla, por lo que se la quitaron. Cuando llegó a casa y le vio el vecino, que tenía un bulto en la mejilla izquierda, decidió ir a bailar para los demonios, pero a éstos no les gustó cómo bailaba el vecino, por lo que le devolvieron el bulto y el vecino regresó con un bulto en cada mejilla.
Urásima, el pescadorcillo habla de un pescador que un día pescó una bella tortuga, pero la devolvió al mar. Entonces se le apareció la hija del Dios de los Mares, que al comprobar el buen corazón del pescador decidió llevarle al Palacio de los Dragones, donde contrajeron matrimonio. Pasaron tres años y el pescador echaba de menos a su familia, por lo que le dijo a su esposa que había de ir a visitarles. Ella accedió y le entregó una caja que dijo que no tenía que abrir por nada del mundo o no podría regresar junto a ella. El pescador accedió. Llegó a su casa, pero allí sólo había ruinas. Preguntó a un hombre sobre la familia de Urásima, que le dijo que habían muerto hace años. El pescador comprendió que los días en el Palacio de los Dragones pasaban más despacio. Quiso volver pero desconocía el camino de regreso, así que abrió la caja y ya jamás pudo regresar junto a su esposa. En ese momento, envejeció de repente y murió a la orilla del mar.
La venganza del raposillo trata de una familia de raposos que son los únicos habitantes de un bosque donde el resto de los animales han sido cazados por la mano del hombre. Como no se atreven a salir de su madriguera, el padre traza un plan: que él se haga el muerto mientras su mujer toma la apariencia de una humana para venderlo a los humanos, y luego lo harán al revés. La mujer así lo hace, pero cuando le toca a ella hacerse la raposa muerta y es vendida, el raposo le dice al comprador que se está haciendo la muerta, con lo que la golpea y la mata. La comida que compra la lleva al bosque y se la come él solo, mientras el raposillo pasa hambre en su madriguera. Comprendiendo lo que ha ocurrido, sale en su busca y le pide jugar a apariencias humanas, pero el raposillo se esconde y el padre se presenta ante una comitiva de soldados humanos, creyendo que uno de ellos es el raposillo. Acaban con él para regocijo del raposillo.
Su alteza saco de arroz nos cuenta la historia de un príncipe que iba a cruzar un puente que estaba ocupado por una sierpe gigantesca. En vez de huir, decidió pasar por encima de ella, que al instante se convirtió en un enanito, que le pidió ayuda para matar a su cruel enemigo, un ostentoso ciempiés. El enanito le llevó a su palacio hasta que empezaron a oír los ruidos del ciempiés, que parecía un terremoto. El príncipe sacó sus flechas e intentó matar al ciempiés, pero todas las flechas rebotaban. Entonces recordó que la saliva humana podría matarle y embadurnó de saliva la punta de la última flecha que le quedaba, que sí mató al ciempiés. El enanito le hizo muchos regalos, entre ellos un saco de arroz que, por más que cogiesen, nunca acababa, de ahí el nombre del protagonista de esta historia.
La araña duende habla de una mansión encantada donde habitan las arañas duende. Por las noches, estas arañas se hacen grandes hasta convertirse en monstruosas, y pueden contraer la apariencia humana para engañar a los hombres. En esta mansión encantada se decía que vivían estas arañas y que los hombres que habían ido nunca habían regresado. Un samurái fue una noche y consiguió pasar la noche negando que los seres que se le aparecían fueran arañas duende e hiriendo de gravedad a la araña duende que se encontraba en la mansión.

El libro es precioso. Está lleno de imágenes de los dos dibujantes japoneses que ilustran los cuentos de una manera excepcional, a todo color. Este libro llega a nuestras manos por una recopilación de un español que fue a Tokio a principios del siglo XX como profesor de español, en plena apertura cultural de la Era Meiji.
En cuanto a las historias, algunas son crueles, los protagonistas principales son ancianos desvalidos y animales (buenos y malos), y muchos de estos animales tienen la característica de que se pueden cambiar la apariencia a humanos. 
Son historias cortas, donde predominan la envidia, la codicia y la venganza, pero los buenos siempre reciben un premio al final, mientras que los malos terminan mal, la mayor parte muriendo.

EL TRADUCTOR:

Traducidos por Gonzalo Jiménez de la Espada, profesor de español en Tokio entre 1907 y 1917, y publicados en Japón por Takeyiro Hasegawa en 1914, con hermosas ilustraciones de dos de los últimos maestros del uyiko-e, Kobayashi Eitaku y Suzuki Kason, los Cuentos del Japón Viejo nos llevan a un mundo mágico y eterno de samuráis, demonios y animales del bosque. Una joya rescatada del olvido, a todo color, para todos los públicos.

EL LIBRO: 

Es una recopilación de diez cuentos cortos provenientes de la tradición oral japonesa. Se desconocen los autores.
Traductor: Gonzalo Jiménez de la Espada
Ilustradores: Kobayashi Eitaku y Suzuki Kason
Editor: Takejiro Hasegawa
Editorial: Langre (1ª reimpresión en España, 2013)
ISBN: 978-84-936465-6-1

Valoración: 10/10

RETOS:


/ooyashima/
ocho islas
antiguo nombre del archipiélago japonés

Trasteando en la cocina

Quizás no lo sepa mucha gente pero uno de mis mayores placeres es la cocina. No sé cocinar muchas cosas porque nunca me he puesto, pero cuando me dedico a ello me salen cosas ricas. Debe ser que he heredado la mano de mi abuela materna, que fue, durante muchos años, cocinera en un restaurante vasco. No estoy para ir a Masterchef, porque debería aprender mucho, pero sí que soy una persona con tesón para trastear y experimentar en la cocina.
Una de las primeras cosas que traje a mi piso fue una completa enciclopedia de cocina y me he propuesto hacer todos los platos, que no son pocos. Hoy ha tocado canelones y me han salido buenos. De paso, he aprovechado para estrenar el horno. 
Estoy contenta con el resultado. Lo cierto es que cuando me he dado cuenta eran las once de la noche. A eso me refiero: que lo disfruto tanto que no reparo en el tiempo.
Me han salido ricos. Invitaré a mi hermano mañana a comer.

lunes, junio 27, 2016

El niño en la cima de la montaña


El autor pretende darnos una novela que asemeje a aquella otra suya que tanto éxito tuvo hace ya algunos años, El niño con el pijama de rayas, y de hecho es imposible no compararlas. Pero no tiene nada que ver. Una vez más, esta novela -que se lee muy rápido- está muy bien escrita, desde la mentalidad de un niño, pero no es como la otra.
Berghof de Hitler en Obersalzberg, destruida por los aviones británicos al acabar la IIª Guerra Mundial

Aunque describe muy bien cómo se corrompe el alma humana cuando la enseñanza es terrible y en una persona que está en edad de crecimiento. Así, Pierrot es un pequeño que vive en París y que pierde a sus padres. Nada le gustaría más en el mundo que quedarse a vivir con su mejor amigo, Anshel, pero son judíos, por lo que la madre de su amigo le monta en un tren hasta Orléans, donde estará unos meses en un orfanato hasta que su tía Beatrix, una tía a la que no conoce, se haga cargo de él.
Pierrot, hijo de padre alemán y madre francesa, terminará en el Berghof, la residencia de verano de Hitler en los Alpes bávaros, donde las influencias nazis le convertirán en un ser malvado, tanto como para que haya personas en la mansión que mueran por sus acusaciones, incluida su tía Beatrix.
Cuando termina la guerra, Pierrot-Pieter, se arrepiente de todos sus pensamientos y crímenes y decide ir a buscar a su amigo Anshel, que ahora escribe libros. Tiene que contarle su historia para que la plasme por escrito.

Lo que no me ha gustado nada es la imagen de Hitler en el libro. Me da la impresión de que se le humaniza cuando hizo lo que hizo, y no me cuadra que se le presente tan humano cuando fue el artífice de uno de los mayores crímenes de la Historia, el Holocausto, cuando fue un verdadero monstruo.

EL AUTOR:

John Boyne nació en 1971 en Dublín, Irlanda. Se formó en el Trinity College y en la Universidad de East Anglia, en Norwich. Entre las novelas que ha publicado destaca El niño con el pijama de rayas, que se ha traducido a más de cuarenta idiomas y de la que se han vendido más de cinco millones de ejemplares. Ganadora de dos Irish Book Awards y finalista del British Book Award, fue llevada al cine en 2008. En España fue galardonada con el Premio de los Lectores 2007 de la revista Qué Leer y permaneció más de un año en las listas de libros más vendidos. John Boyne es asimismo el aclamado autor de Motín de la Bounty, La casa del propósito especial, La apuesta, El ladrón de tiempo, En el corazón del bosque, El pacifista y El secreto de Gaudlin Hall, publicadas también por Salamandra. Boyne vive en su ciudad natal.

Página web del autor.

EL LIBRO:

Título original: The Boy at the Top of the Mountain
Autor: John Boyne
Traductora: Patricia Antón de Vez
Editorial: Salamandra (1ª, en abril de 2016)
Número de páginas: 251
ISBN: 978-84-9838-727-8

Valoración: 9/10

RETOS:

domingo, junio 26, 2016

Desafío "Zoo Literario" (3)

Sigo encontrando animales en el Desafío "Zoo Literario".

#7. Un felino
Resultado de imagen de jaguar selva
He encontrado un jaguar en la selva amazónica que se describe en el libro Edén, de Andrés Pascual.
"Les acompañaba un guía nativo. Sortearon los meandros de la serpiente, cruzaron la gran laguna y tomaron el brazo que derivaba hacia el sur, corriente abajo entre garzas, caimanes y un jaguar que, recostado en la orilla, relamía con fruición a su cría (Página 491)".
#8. Un anfibio

He encontrado ranas en la novela El niño en la cima de la montaña, de John Boyne.
"Al día siguiente, por la tarde, Pierrot y Josette daban un paseo por la finca en busca de una familia de ranas que habían encontrado unas semanas atrás. Él iba contándole que aquella mañana había recibido una carta de Anshel (Página 49)".

Santa María del Naranco

Cuando estudiaba COU me decanté por Historia del Arte y fue una experiencia exquisita, sobre todo porque la profesora era una catedrática con una sabiduría excelsa y con un disfrute tal en lo que enseñaba que nos hacía disfrutar a los alumnos también. Así que la primera vez que estudié todo lo prerrománico fue gracias a ella. Uno de los edificios que más me gustó se localiza junto a Oviedo y se encuadra dentro del arte astur o ramirense. Como el libro que me leo en el momento presente comienza hablando de ese preciado monumento asturiano, no está mal recordar aquellas lejanas nociones de arte.
Santa María del Naranco es un antiguo palacio situado en la ladera del monte Naranco, donde había un bosque donde proliferaba la caza. Se proyectó como un complejo palacial por el rey Ramiro I que finalizó en el año 842. Según la novela, es su esposa Paterna quien dirige las obras del futuro palacio del rey.
El complejo arquitectónico al que pertenecía este edificio también comprendía a la iglesia próxima de San Miguel de Lillo, erigida tan sólo a cien kilómetros de distancia. 
La ausencia de un ábside destinado a contener el trono del rey hace pensar que el edificio hubo de tener carácter de palacio de campo o residencia real dedicada al ocio.
Planta de Santa María del Naranco

Tiene una planta rectangular de 21 metros de largo por 6 de ancho, y está dividida en dos pisos, con una altura total de unos 9 metros, resultando una planta bastante alargada. En sus lados mayores existen dos salientes, por uno de los cuales sale una escalera de dos tiros para acceder a la planta superior.
La planta baja consta de un amplio cuerpo central cubierto por una bóveda de cañón recorrido por arcos fajones que descansan directamente sobre el muro. Posiblemente fuera utilizado como oratorio palatino, aunque se especula con que se tratase de una cámara regia donde se recibían audiencias, ya que las paredes están decoradas con una bancada, y por las cámaras laterales con cubierta de madera. De estas dos cámaras laterales, una tuvo la función de sala de baño o aljibe, ya que conserva una pila de agua. A la otra sólo se puede acceder desde el exterior y se desconoce para qué servía, pudiendo haber acogido una garita.
La planta superior fue planta noble, presentando una distribución similar a la planta baja. La gran sala central, rectangular y cubierta por una bóveda de cañón peraltada, también tiene atravesados seis arcos fajones que se apoyan en ménsulas. En sus lados mayores hay una arquería ciega que se apoya en dobles columnas de fustes sogueados de origen celta. A los lados tiene dos miradores o tribunas cubiertos por una bóveda.
En el exterior, en los lados mayores, se ven los contrafuertes que se corresponden con los arcos fajones interiores. En los lados menores, la fachada se estructura en tres pisos, correspondiendo el central a la planta noble, cuyos miradores se abren al exterior mediante tres arcos de medio punto peraltados, en los que el arco central es ligeramente mayor. Esto se repite en una escala muy reducida en el piso superior, formando un ventanal de dos cámaras a las que no existe acceso, excepto por la ayuda de una escalera. Su utilidad era guardar el tesoro del noble.
El material utilizado es el sillarejo, algo típico del arte asturiano.
El resultado es un edificio elevado, esbelto y elegante, modulado por la simetría de los contrafuertes y la gracia de sus arcos de medio punto peraltados. Algunas soluciones constructivas, como las bóvedas de cañón, los arcos fajones, los contrafuertes exteriores o la supeditación de la decoración escultórica a la arquitectura, son un claro anticipo del arte románico.
Además del sogueado en fustes y capiteles, éstos se encuentran decorados con animales, tema que se repite en los 32 medallones ubicados en las enjutas de sus arcos, junto con aves, cuadrúpedos, caballos y caballeros en actitud de combate. Los medallones se encuentran tanto en el interior como en el exterior. Es una decoración algo tosca, que denota influencia oriental tardorromana, supeditada a la arquitectura, pero contribuye a crear un edificio austero, pero también de gran armonía y belleza.

El templo fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1985.