Allá donde se vaya en Nueva York,
se descubre la evidencia de la riqueza étnica de la ciudad. Una vuelta en
autobús puede trasladar de Madrás a Moscú, de Hong Kong a Haití. Los inmigrantes
siguen llegando a Nueva York, aunque en menor número que en el período álgido,
de 1880 a 1910, cuando hubo una afluencia de 17 millones. Entre 1980 y 1990, la
ciudad acogió a un millón de recién llegados –la mayoría procedente del Caribe
y Asia-, que han sabido hacerse un hueco en la ciudad. Hay multitud de fiestas
y celebraciones a lo largo del año en estos lugares.
Incluso los nacidos en Nueva York
tienen raíces ancestrales de otro país. A lo largo del siglo XVII se asentaron
en Nueva York holandeses e ingleses, haciendo de la ciudad el puerto colonial
más importante del Nuevo Mundo. América pronto se convirtió en símbolo de
esperanza para los desheredados de toda Europa. Llegaban hacinados en los
barcos, sin un céntimo y con escaso conocimiento del idioma. La hambruna de la
década de 1840 produjo la primera oleada de inmigrantes irlandeses, que pronto
fueron seguidos por alemanes y trabajadores de otras nacionalidades,
desplazados por los cambios que ocasionó la Revolución Industrial europea.
La primera comunidad judía se
asentó en Nueva York en 1654, y la primera sinagoga, Shearith Israel, la
establecieron unos refugiados procedentes de una colonia holandesa en Brasil
(aún hoy en servicio). Eran judíos sefardíes de ascendencia española, entre los
que destacaba la familia Baruch. Les siguieron los judíos alemanes, que
abrieron, con éxito, numerosos comercios. La persecución en Rusia dio lugar a
emigraciones masivas que se iniciaron al final del siglo XIX. Al comenzar la Iª
Guerra Mundial ya vivían 600.000 judíos en el Lower East Side. Actualmente esta
zona es más hispana que judía, pero mantiene aún su antiguo carácter de lugar
de acogida de refugiados. Las sinagogas cercanas a Rivington Street y Eldridge
Street reflejan las tradiciones religiosas de esta antigua zona judía.
Los alemanes comenzaron a
establecerse en Nueva York en el siglo XVIII. A partir de John Peter Zenger,
esta comunidad siempre ha encabezado los movimientos a favor de la libertad de
expresión. De ella también han surgido gigantes de la industria, como John
Jacob Astor, el primer millonario de la ciudad. En Yorkville todavía hay cafés
y bierkellers (cervecerías) que
conservan el sabor del antiguo distrito alemán. Cada mes de septiembre se
celebra aquí el Steuben Day Parade.
Los primeros italianos llegaron
en 1830, la mayoría procedente del norte del país. En 1870, fue la pobreza del
sur de Italia la que empujó a muchos italianos a cruzar el océano. Con el
tiempo, constituyeron una potente fuerza política de la ciudad, ejemplarizada
por Fiorello LaGuardia, uno de los más brillantes alcaldes de Nueva York. Little
Italy lleva asentada muchas décadas en Nueva York. En septiembre, la comunidad
italiana se reúne durante diez días en la zona de Mulberry Street, donde,
literalmente toma las calles para celebrar la fiesta de San Genaro. El día de
la festividad sus reliquias desfilan por las calles. La multitud disfruta de la
música, el baile, las múltiples atracciones y los puestos callejeros.
Little Italy
Los italianos del sur que
llegaron a Nueva York a finales del siglo XIX se instalaron en insalubres
apartamentos, construidos tan cerca unos de otros que la luz del sol nunca
entraba por las ventanas de los pisos inferiores ni en los patios traseros. Con
cerca de 40.000 personas hacinadas en 17 manzanas y pésimas instalaciones, las
enfermedades proliferaban.
Little Italy
Pese a las carencias del Lower
East Side, la comunidad que creció alrededor de Mulberry Street dio vida al
barrio con colores, sabores y ambientes que recordaban a su patria. Todo ello
ha subsistido, pese a que la población de origen italiano se reduce en la
actualidad a unas 5.000 personas y los límites de Chinatown llegan hoy hasta la
tradicional Little Italy.
Little Italy
Los restaurantes de Little Italy
sirven comidas sencillas en un ambiente agradable y a precios razonables.
NoLIta, al norte de Little Italy, está llena de boutiques y cafés. Umberto Clam
House es conocido por ser el lugar en el que el jefe mafioso Joey Gallo fue
tiroteado en 1972. En Little Italy se grabaron muchas escenas de la trilogía
El Padrino.
Los chinos se establecieron en la
ciudad más tarde. En 1880, la población del distrito Mott Street era sólo de
700 asiáticos. Hacia 1940 se convirtieron en el grupo étnico de crecimiento más
rápido de la ciudad y creó nuevos barrios en Brooklyn y Queens. Aunque inicialmente
fue una comunidad cerrada, en la actualidad Chinatown está repleta de turistas
que exploran sus calles y mercados y degustan comida china en sus restaurantes.
A finales de enero, Mott Street se llena de fiestas: Chinatown celebra el Año
Nuevo chino.
Chinatown es el barrio más
atractivo y de mayores proporciones de Nueva York. Su crecimiento es tan rápido
que está invadiendo zonas limítrofes de Little Italy y el Jewish Lower East
Side. Sus calles aparecen llenas de puestos de verduras, tiendas de curiosidades
y centenares de restaurantes chinos; incluso el más humilde ofrece buena
comida.
La Chinatown de principios del
siglo XX era en sus orígenes una comunidad sólo de hombres, que agrupaba a
inmigrantes orientales procedentes de California, adonde habían llegado en una
primera oleada. Enviaban sus salarios a sus familias en China, a las que las
leyes estadounidenses impedían entrar en el país. Los hombres se relajaban
jugando al mah-jong. La comunidad
quedó aislada del resto de la ciudad, financiada y controlada por sus propias
organizaciones secretas, las Tongs. Algunas eran simples empresas familiares
que prestaban dinero. Otras, como la On Leong y la Hip Sing, enfrentadas entre
sí, constituían auténticas asociaciones de malhechores. Doyers Street, pequeña
y tortuosa, era conocida como Bloody Angle (Esquina Sangrienta), pues allí se
producía la mayoría de los enfrentamientos entre bandas rivales. Una tregua
entre las Tongs, en 1933, llevó la paz a Chinatown. Hacia 1940 el barrio estaba
habitado principalmente por familias de clase media. Inmigrantes y hombres de
negocios procedentes de Hong Kong contribuyeron también a la prosperidad de la
comunidad tras las IIª Guerra Mundial. Hoy viven en ella 80.000
chino-americanos. Muchos la visitan para disfrutar de la comida china; pero
éste ofrece muchas otras cosas. Hay anticuarios, tiendas de curiosidades y
recuerdos y fiestas orientales. Es destacable el templo budista del nº 64b de
Mott Street.
El Wall of Democracy es un muro
instalado en Bayard Street, que se halla cubierto de periódicos y carteles
sobre la actualidad china. Con Confucius Plaza se alza un monumento al filósofo
oriental, realizado por el escultor Liu Shih. En Chatham Square hay un
monumento a los chino-americanos caídos en la IIª Guerra Mundial. En Columbus
Park, los vecinos se reúnen para jugar al mah
jong. El mercado de Canal Street ofrece gangas de ropa nueva y de segunda
mano y productos frescos. El Eastern States Buddhist Temple contiene más de 100
budas dorados.
Chinatown
Los puertorriqueños empezaron a
llegar de forma masiva al final de la IIª Guerra Mundial, en busca de trabajo. Gran
parte de ellos vive en El Barrio, antes conocido como el Harlem español. Los profesionales
que se asentaron tras huir de la Cuba de Castro se han trasladado fuera de la
ciudad, pero siguen ejerciendo gran influencia sobre el comercio y la cultura
hispanos. En Washington Heights se han establecido comunidades dominicanas y
colombianas. La vibrante comunidad hispana se concentra alrededor del mercado
callejero La Marquetta.
Los irlandeses empezaron a llegar
entre 1840 y 1850, y tuvieron que vencer muchas dificultades. Debilitados por
el hambre y sin dinero, trabajaron con entusiasmo para escapar de los tugurios
de Five Points y Hell’s Kitchen, colaborando en la construcción de la ciudad
moderna. Muchos se hicieron policías y bomberos. Otros establecieron negocios
de gran éxito, como es el caso de los numerosos bares que sirven de lugar de
reunión a la comunidad, actualmente desperdigada por la ciudad. A Hell’s
Kitchen durante un tiempo se le denominó “Clinton” para reflejar un nuevo
barrio mixto.
La comunidad negra establecida en
Harlem atrae a los visitantes por sus cantos evangélicos (gospel) y su
excelente gastronomía. El éxodo de los afroamericanos hacia las grandes
ciudades del norte comenzó con la abolición de la esclavitud en 1860. Este movimiento
migratorio se aceleró en los años 20. La población negra creció de 83.000 a
204.000, y Harlem se convirtió en el foco del renacer de esta comunidad. Hoy,
la revitalización de Harlem continúa en varias zonas, y la comunidad
afroamericana se ha dispersado por toda la ciudad. La Abyssinian Baptist Church
celebra uno de los servicios religiosos más notables.
Hay otras culturas en Nueva York,
si no tan destacadas sí fácilmente identificables. Los ucranianos se concentran
en el East Village, alrededor de George’s Ukrainian Catholic Church, en la East
7th Street. Todos los 17 de mayo se conmemora la conversión al cristianismo de
los ucranianos en Little Ukraine. La Little India se descubre por los
restaurantes de la East 6th, que ofrecen un ambiente oriental a precios muy
asequibles. Los coreanos son propietarios de muchas tiendas de comestibles de
Manhattan, pero tienden a vivir en la zona de Flushing. Little Korea se
encuentra no muy lejos de Herald Square. La diversidad religiosa se pone de
manifiesto en el Islamic Center de Riverside Drive, el Islamic Cultural Center,
en la calle 96 –la primera mezquita principal de Manhattan- y la Russian
Orthodox Cathedral, en la calle East 97th Street, donde cada domingo se celebra
misa en ruso.
Brooklyn es, con mucho, el
distrito más internacional. Los haitianos y jamaicanos forman los grupos de
inmigrantes de más rápido crecimiento. Los antillanos tienden a instalarse en
Eastern Parkway, entre Grand Army Plaza y Utica Avenue, ruta del West Indian
Day Parade, desfile que se celebra en septiembre y en el que se muestran
exóticas vestimentas. Los judíos rusos, llegados en los últimos años, han
convertido Brighton Beach en “Little Odessa by the Sea” (Pequeña Odessa del
Mar); los escandinavos y libaneses se han establecido en Bay Ridge y los
finlandeses en Sunset Park. Los judíos ortodoxos se asientan en Borough Park y
Williamsburg; Midwood recuerda a Israel y Oriente Medio. Los italianos viven en
la zona de Bensonhurst. Greenpoint es Little Poland, y Atlantic Avenue, el
hogar de la mayor comunidad árabe de Estados Unidos.
Los irlandeses fueron el primer
grupo que cruzó el río Harlem, estableciéndose en el Bronx. Los ejecutivos
japoneses prefieren la zona, más elegante, de Riverdale. Una de las comunidades
étnicas más características se halla en Astoria, Queens, en la que vive la
colonia griega de mayor tamaño del mundo. En Jackson Heights habitan numerosos
latinoamericanos, entre ellos unos 300.000 colombianos. En el cercano Flushing
se asienta una comunidad oriental, por lo que el tren de cercanías se conoce
popularmente como El Orient Express.