viernes, marzo 06, 2015

Keep calm

Digamos que, antes de ir a dormir, tengo que poner el mensaje que ha llegado en la camiseta que acompaña al último libro de Haruki Murakami: Keep calm and read Murakami. Me quedo con la primera parte, tranquilicémonos, que todo tiene solución. No leeré a Murakami hoy porque tengo esa manía de no leer varios libros a la vez, así que primero terminaré el de Stephen King y luego ya llegarán otras novelas.
¿Alguna vez has tenido un deseo ferviente de algo, como por ejemplo, querer leer a un autor y solamente a ese autor? Porque deseos tenemos, claro. Y yo hace dos días tenía la vital necesidad de leer a Murakami, es un autor que cuanto más leo más me gusta y este año me he propuesto leerme la mayor parte de sus libros, que no tiene tantos. Así que, sin pensarlo, decidí que era hora de comprar más libros del autor nipón.
El último libro de Murakami se titula Hombres sin mujeres y tenía la opción de comprar el libro solo o acompañado de una camiseta por unos euros más. He escogido la segunda opción y no me arrepiento, porque el mensaje suaviza todo lo malo. Lo digo en voz alta y me siento algo mejor.
Aunque cuando he abierto el paquete he pensado: ¿Dónde diablos está la camiseta? El libro venía embalado junto a una especie de taco de possits de color verde. Desenvolver la camiseta ha sido interesante. Porque sabía lo que venía. Eso sí, para plancharla sí que será toda una odisea.

jueves, marzo 05, 2015

Cuando el día se tuerce


Hay días que salen torcidos y no se puede hacer nada. Estaba contenta esta mañana y, más si cabe, sabiendo que en una semana estaré descansando.
Estaba contenta con la remesa de libros que me han llegado. Pero la tarde no ha empezado bien. Primero porque me he enterado que mi bañera hidromasaje -que aún no he estrenado- tenía un pique que han venido a reparar hoy. La persona que ha venido me ha preguntado si me tenía que facturar a mí. Pensaba que era surrealista. Cuando ha venido el fontanero, una hora más tarde de lo que había quedado conmigo, le he dicho que quiero que termine ya, es que no me parece normal que venga un día y luego esté dos semanas sin venir. Así que el lunes elegiré los muebles que quedan. 
Después me ha llamado un operador de la compañía de teléfono e internet, porque vamos a poner un nuevo sistema de centralita en la oficina y me estaba hablando en chino. Se lo he dicho, que lo que me preguntaba eran preguntas técnicas informáticas (máscara de red, ip inicial, ip final, si tenemos switch, etc.; esas cosas que se ven cuando entras en MSDos), casi me deja sin teléfono de urgencias y una serie de cosas que no tiene sentido que cuente por aquí.
Me traen una carta que estaba en el buzón de una Comunidad y veo quién era el remitente y le he llamado. Al menos su dulce voz ha conseguido que me calmara. Me ha extrañado que no me mandara la carta directamente a mí y no a la Comunidad, pero al menos eso me ha servido para hablar con él. Le he contado lo de la bañera y lo mal que me encontraba, incluso le he dicho que estaba a punto de marcharme a casa porque estaba 'atacada' de los nervios. Me ha hecho sonreír, y supongo que hablar con él ha sido un bálsamo tranquilizador. Como siempre.
Pero no ha sido todo. A las siete, cuando ya estaba pensando en marchar, suena el teléfono de urgencias para decirnos que había explotado una caldera de gas en un inmueble. Al llegar, era como estar viviendo dentro de una película, sólo que los investigadores no son tan "molones" como en las películas. En serio, El Comisario, Los hombres de Paco y todas esas series no tienen nada que ver con la realidad.

Menos mal que esto ocurre un día de cada mil. He mirado a ver si era día trece, pero no. Así que no sé, supongo que la tarde estaba poniéndome la zancadilla, así sin más. Sólo me queda pensar que el día mañana sólo puede ser mejor que lo que ha terminado hoy.

Estoy muy cansada...

Keep calm and read Murakami

Se nota que tengo "mono" de Murakami. En un día me han llegado. El último libro de Murakami (Hombres sin mujeres) viene con camiseta incluida. Dos de ellos son libros ilustrados (Sueño y La biblioteca secreta).
Y los otros tres son novelas que tengo ganas de leer. 
Me encanta recibir paquetes de libros.

Marzo: Mes de la familia

Llega un nuevo mes y con él, entramos en otro mes temático, Marzo, dedicado a la familia. Lo organiza Laky, del blog Libros que hay que leer.
Se trata de leer y reseñar, durante todo el mes de marzo, una o más novelas en la que el argumento central gire en torno a la historia de una familia.
Las bases están AQUÍ.

Mi mes temático de la novela familiar:
-Sueño, de Haruki Murakami
-Kafka en la orilla, de Haruki Murakami
-Hombres sin mujeres, de Haruki Murakami
-La biblioteca secreta, de Haruki Murakami
-After Dark, de Haruki Murakami

miércoles, marzo 04, 2015

Nuevas adquisiciones

Hay momentos en que, sea por lo que sea, tengo la imperiosa necesidad de leer a un autor u otro. Suele ocurrirme con Murakami y Paul Auster. Así que he entrado en la página web de Casa del Libro y mañana tendré algunos libros de ellos aquí. Porque me apetece leer a los dos, y eso que Stephen King me encanta, pero va a ser cuestión de pocos días (si no saliera tan tarde de la oficina ya lo hubiera terminado).
También influye el hecho de que la próxima semana me tomaré unas pequeñas vacaciones. 
La cuestión es que hacía varios meses que no compraba en Casa del Libro y la verdad es que adoro cuando vienen con un paquete gigante a la oficina. Por otro lado, Murakami acaba de publicar nueva novela y... entonces he sentido que tenía ganas de leer algo de él. 
Entre otras novelas, también he comprado Crímenes exquisitos, de la que he leído muy buenas reseñas.

Ahí andamos. Es hora de comer.

martes, marzo 03, 2015

Un par de minutos

No necesitamos ver a una persona todos los días para acordarnos de él. Ni necesitamos hablar con él todos los días para dedicarle unos minutos de nuestro tiempo. Esos dos minutos al día (serán más, seguramente, no los cuento) traen la magia, nos acarician el alma. Y entonces cierro los ojos y “le veo”, siento el roce de su piel aterciopelada y me estremezco. A veces una única persona nos da un mundo en cuestión de unos minutos, aunque sólo sean dos minutos de recuerdo, de la imaginación o del pensamiento.
Necesito perderme en la profundidad de su mirada… pronto. Necesito perderme en esos ojos angelicales y sentir que el mundo está bien. Necesito darle un poco de este amor que me desborda cada día. Y sobre todo, por encima de todo, necesito verle sonreír. Si él sonríe todo lo que nos rodee enmudecerá, porque entonces aparece la magia y todo es perfecto. Porque él trae consigo esa magia.

A veces siento que un hilo invisible me ata a él y si un día ese hilo se rompiera… yo creo que me sentiría perdida.

Martes de sol

Hoy ha salido el sol. Hace un mes estaba todo cubierto de nieve y hoy hace un día totalmente primaveral. Incluso la gente está más risueña. Siempre he pensado que el sol anima mucho, al menos a mí me anima.
Hoy es uno de esos días en que apetece salir a la calle. Y pasear.

No debería estar aquí a las cuatro casi y media de la tarde. 

lunes, marzo 02, 2015

Hablando del Guernica

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Picasso nunca llegó a explicar su cuadro más célebre. Es una obra maestra, que se apodera del espectador de una manera extraordinaria. No es lo mismo verlo en los libros de arte, en la televisión o en revistas especializadas. No se abarcan los detalles ni siquiera cuando se tiene a la vista. Impresiona por sus dimensiones, pero sobre todo por el mensaje de caos procedente de una guerra innombrable. Picasso nos muestra el horror de la guerra en blancos y negros.
Cada vez que veo el cuadro siento un profundo desasosiego. Observas cada figura durante mucho tiempo y sientes la inquietud: inquietud con las víctimas que yacen en el suelo, inquietud por la señora con brazos en alto en un edificio en llamas, inquietud por esa madre con el bebé en brazos, el caballo y los rostros horrorizados. Y un símbolo inconfundible: ese toro majestuoso que señala hacia nuestro país.
Desconozco por qué ese desasosiego. Lo he visto varias veces y nunca me canso de mirarlo. No he vivido una guerra, por lo que no me puedo poner en la situación en que fue gestado por el artista. Y, sin embargo, no puedo dejar de observar cada detalle, porque cada una de las imágenes que conforman ese caos en el cuadro quiere infundirnos el terror de una guerra maldita.
He visto varias veces el cuadro. He recorrido todo Madrid para ir a la segunda planta del Museo Reina Sofía y me he quedado durante mucho rato observando esta obra de arte. Una vez fui con mi hermano y, en vez de observar el cuadro, me quedé mirándolo a él. Impresiona tanto que el cuadro te atrapa con la fuerza que transmite. Mi hermano se quedó mirando el Guernica durante media hora en silencio. Se quedó, literalmente, sin palabras.
Hace unos días volví a pensar en el cuadro. Hace tiempo que no visito el Reina Sofía, aunque haya estado en Madrid. Y he sentido la necesidad de ver las pinceladas de Picasso de nuevo. Supongo que podré esperar hasta junio, que tengo pensado visitar Madrid, con ocasión de la Feria del Libro. Y cuanto más lo pensaba más deseaba visitarlo con una persona. Sólo con una persona. Ese tipo de sensaciones sólo se pueden compartir con alguien especial que sepa valorarlo.

Ni siquiera lo he pensado cuando le preguntaba si ha visto el Guernica en directo. Supongo que es uno de esos momentos en que habla el corazón y no nos detenemos a pensarlo. Algo como: “quiero compartir mis impresiones del Guernica contigo”. Pero para eso hay que ir a Madrid. Y eso me lleva a pensar en todo lo que me gustaría visitar con él en Madrid, además del Guernica. Al final, me traeré el Guernica a La Rioja. Estoy pensando que un cuadro que me gusta tanto podría decorar una de las paredes de mi salón. Picasso, Klimt, Matisse, Dalí, Van Gogh, Gauguin, Cézanne, Degas, Munch… Los anteriores al siglo XX también me gustan, pero tenía que limitarme a unos pocos años. Hay gente que prefiere poner fotos en su salón, a mí me seduce el arte.

domingo, marzo 01, 2015

"The Interview"

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Soy consciente que todo el bombo que se creó alrededor de esta película antes de que se estrenara en el cine no quiere decir que la película sea buena. La película no es que sea mala, es pésima. Lo único que merece la pena es escuchar Firework de Kate Perry y Wind of Change de Scorpions, que me han animado ya al final, cuando estaba deseando que acabara la película. Si esta película me pilla en el cine, tengo claro que me levanto y me voy.
Es malísima y cómo me fastidia haber desperdiciado las dos horas que dura cuando podía haber cogido alguna mejor elección o haberme dedicado a leer Stephen King.
Lo tomaré como una sátira política, que trata de que dos periodistas de un programa rosa de la televisión estadounidense, Aaron Rapoport (Seth Rogen) y Dave Skylark (James Franco) quieren entrevistar al Líder Supremo de Corea del Norte, el dictador Kim Jong Un (Randall Park), que tantos quebraderos de cabeza está dando al mundo. Cuando la CIA se entera de que van a ir a Corea del Norte a realizar la entrevista, les encargan la misión de acabar con el dictador mediante una tira de veneno que contiene ricino. 

Así comienza marzo

Hoy hemos celebrado el cumpleaños de mi sobrina pequeña, que el martes cumplió un año. Ahora me encuentro tumbada a su lado mientras la pequeña duerme.
La niña empieza a hacer lo que hacia su hermana cuando tenía varios meses menos: me veía y quería estar conmigo. Me siento orgullosa pero las dos niñas me agotan. Mi familia dice que es porque juego mucho con ellas.
En cuanto Paula descubra mi ausencia vendrá a buscarme. Ya lo ha hecho hace un rato e incluso me ha dicho que Andrea se despierta sola.
Ahí viene...

sábado, febrero 28, 2015

El jilguero

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Hacía tiempo que no me sentía tan a gusto con una novela. Con sus más de mil páginas, El jilguero es un libro para disfrutar. Y cuando una novela es buena hay que decirlo bien alto. Porque esta novela no es que sea buena, es que es una obra maestra.
Quizás puede echar para atrás sus dimensiones, pero en el momento en que la coges y empiezas a leer, cuando te metes en la historia, no puedes parar de leer.

Me apunté a la iniciativa del Tarro-Libro (por cada libro, un euro), pero aquí he puesto 4 euros, y no me he fijado en las dimensiones, sino que ha sido por la calidad del libro. Es obvio que para mí no es tan importante llegar a leer cien libros al año, pues prefiero que sean veinte que merezcan la pena, y si consigo encontrar novelas como ésta, habrá merecido la pena disfrutar con sus lecturas.

Antes de comenzar a hablar de la trama como tal, quería hacer un 'previo' sobre la portada. Cuando lo compré no me había dado cuenta, pero al enviar una foto de la novela por whatsapp vi el efecto óptico, pues parecía que la pasta del libro está realmente rota, un buen precedente de lo que nos podemos encontrar en sus páginas.

La novela tiene un protagonista singular, y es sin duda el cuadro de Carel Fabritius, El jilguero, un lienzo real para contarnos una historia ficticia. Toda la novela gira alrededor de este cuadro. El lector curioso, como yo, buscará la imagen del lienzo para deleitarse con la fuerza que brinda el pajarillo esposado, que nos dan ganas de otorgarle la libertad. Y es que la fuerza de la novela se encuentra en la vida que da el jilguero del cuadro, en una naturaleza muerta, que nos recuerda la soledad de uno de los personajes, el acercamiento a la muerte, la cadena del pájaro que mira directamente a los ojos del espectador. El jilguero que está ahí, lleno de vida, recordándonos que la vida es breve. Sin duda, es un cuadro magnífico.

La novela comienza en un hotel de Amsterdam. Theo Decker, el otro protagonista junto al cuadro que da título al libro, se acuerda de su madre. Y ahí empieza la verdadera trama, cuando hace un repaso de su vida hasta que llega al motivo por el cual se encuentra en ese hotel.
Theo Decker iba a recibir una amonestación en el colegio y había salido de su casa acompañado de su madre, pero como iban con tiempo, la madre, una gran amante del arte, decide entrar a ver una exposición en el Metropolitan Museum of Art, de Nueva York. En cierto momento, Theo sigue los pasos de una niña pelirroja que va acompañada de un anciano y entonces ocurre una catástrofe. Cuando Theo despierta entre los escombros ve cuerpos por el suelo, polvo y silencio, hasta que el anciano le llama la atención y le da un anillo, le dice unos nombres (Hobart y Blackwell) y le señala el cuadro de El jilguero para que lo coja. El anciano muere delante de Theo y el muchacho, a sus diez años, busca sin éxito a su madre. En una bolsa del museo lleva el cuadro y cuando sale al exterior le explican que han estallado varias bombas y que por eso los equipos de emergencia estaban tardando en entrar: podía haber más bombas. Theo sólo quiere saber dónde está su madre, así que decide ir a su casa a esperarla.
Pero quienes llegan a su casa son un hombre y una mujer de los servicios sociales que le quieren llevar a un hogar de acogida para huérfanos. Theo se niega, les explica que desconoce el paradero de su padre y que no tiene relación con sus abuelos, así que cuando le proponen ir a casa de alguien, él no duda en dar la dirección de los Barbour. Andy Barbour iba a su clase y la familia Barbour tiene gran estabilidad económica. Los de los servicios sociales le dejan allí temporalmente y a Theo le tratan como un hijo más. En el vacío que siente tras la muerte de su madre, se acerca a Hobart y Blackwell, una tienda de antigüedades, donde se hará amigo del anciano restaurador de muebles que era socio del que había fallecido en el museo, Hobart, e incluso descubrirá que la niña pelirroja, Pippa, se encuentra en la casa enferma, pero que una tía se la va a llevar consigo hasta que se recupere.
Poco tiempo después aparece su padre con una explosiva mujer, Xandra, a los que tiene que acompañar al piso donde había vivido hasta hace poco con su madre. Allí tiene que recoger algunas cosas, entre ellas el cuadro, porque en unas horas cogerán un avión hasta Las Vegas.
Los años que pasa en casa de su padre y Xandra, Theo no vive como un hijo, ya que su padre y la amante de éste apenas están pendientes de él. Theo ha descubierto que su padre vive de los beneficios que le aporta el juego en algunos casinos de la ciudad, pero sabe que es mejor no darle conversación cuando es evidente que ha tenido pérdidas. Xandra, por su parte, trabaja en un restaurante y apenas tienen relación.
En el instituto se hace amigo de Boris, un joven ucraniano que habla varios idiomas, con el que pasará largas horas. Con él comenzará a pasar largas tardes bebiendo e introduciéndose en las drogas. Boris, además, prefiere pasar el tiempo en casa de Theo porque su padre le maltrata físicamente.
Un día, un hombre llama al timbre y Theo comprende que su padre tiene problemas. Incluso le obligará a hablar con un abogado de Nueva York para que le dé dinero para tapar algunos agujeros. El dinero que su madre le había dejado para los estudios y que administraría él hasta que Theo fuera mayor de edad. Sin embargo, Theo no llegará a hacer nada al respecto, porque unas horas después una llamada a la casa les informará de que su padre ha tenido un accidente de coche y ha perdido la vida.
Theo sabe que no se puede quedar con Xandra, así que decide marcharse a Nueva York. Intenta convencer a Boris para que vaya con él, pero su amigo le dice que no puede marcharse. Como Theo quiere llevarse al perro, Popper, opta por coger el autobús que le dejará en Nueva York varios días después.
Cuando llega a su antigua ciudad lo ve todo muy cambiado. Ni siquiera es la ciudad segura de la que se marchó. Al principio quiere ir a casa de los Barbour, pero finalmente opta por llamar a la puerta de Hobart, donde también se encuentra Pippa de visita. Theo está enamorado de Pippa desde que la vio en el museo, pero comprende que es una persona inalcanzable.
Hobart le permite quedarse en su casa y Theo aprenderá el oficio de restaurador, pero se le darán mejor las ventas de muebles antiguos, por lo que volverá a abrir la tienda y sacará pingües beneficios. Sin embargo, la frontera entre lo legal y lo ilegal es casi invisible, por lo que a Theo le costará muy poco franquearla y convertirse en un estafador que vende muebles antiguos de valor incalculable como si fueran versiones originales.
El cuadro se encuentra escondido en la caja fuerte de un almacén, o eso creía. Un día se encuentra de nuevo con Boris, que le hace una confesión espeluznante: Boris le robó el cuadro en una de las borracheras en su casa, de las que Theo no recordaba nada. Todos esos años Boris ha sido quien ha tenido el cuadro, pero ahora no lo tiene. Cuando Theo comprueba que es cierto no quiere hablar con él, pero vuelve a salir por las calles neoyorkinas con Boris, que le termina convenciendo para ir a Ámsterdam a recuperarlo.
Aquí se juntan las dos historias y llegados a este punto, Theo no tiene pasaporte para regresar a casa, Boris ha desaparecido, los periódicos hablan de algunos asesinatos en los que los dos amigos están implicados, pero nadie les ha descubierto... Y hasta aquí puedo contar.

En cuanto al estilo, es un libro que está muy bien escrito. Minucioso en los detalles, ameno en las descripciones, con interrupciones conversacionales, un estilo ágil y fresco, que nos hace vibrar. Y los personajes son magistrales.
Por una parte, tenemos a Theo Decker, un muchacho de una agilidad mental tal que parecía encaminado a estar en una oficina ganando mucho dinero gracias a su inteligencia. Eso si le hubiera educado su madre. Pero la vida se le tuerce cuando pierde a su madre. Si se hubiera quedado a vivir con los Barbour nos hubiéramos encontrado con un muchacho dócil, educado y agradecido con la familia que le acoge. Pero aparece su padre, que no es que sea una mala influencia para él, sino que no se ocupa de su educación y el joven se desvía de lo lícito, tanto que el cúmulo de ilegalidades que hace en su vida (comenzando por el robo del cuadro y terminando por apretar el gatillo de una pistola, pasando por la estafa, la mentira y la drogadicción) termina estallándole. Sin embargo, es afortunado, porque se va a ir de rositas, como si nada de lo narrado le hubiera ocurrido a él, y va a volver a encontrar el buen camino.
Boris es un personaje peculiar. No es que sea malo, pero la situación de idas y venidas de un país a otro debido al trabajo de su padre, las influencias de la rigidez rusa, los malos tratos que recibe, le convierten en un joven que termina por no tener miedo a nada. Valora la amistad, y traicionará esa amistad por codicia, pero pasados los años comprenderá que es más importante la amistad, por lo que intentará recompensar al amigo al que traicionó.
Hobart, por su parte, es el anciano bonachón con una integridad absoluta y una personalidad impoluta. Cuando descubre lo que ha hecho Theo, le perdona e incluso se autoinculpa él. Es adorable. Ve más que el resto de los personajes, por esa experiencia de la vida que tienen las personas entradas en años, y con sólo mirar a Theo a los ojos es capaz de reconocer si ha hecho algo bien o mal, e incluso si está enamorado o triste.
Pippa es una chica misteriosa. Como no quiere revivir la tragedia del museo intenta alejarse de todo aquello que se lo recuerda, incluso de Theo, aunque sienta por él algo que no nos deja ver a lo largo de la novela. En Theo ve inestabilidad, y ella busca alguien que le dé estabilidad y seguridad.

Hay otros muchos personajes dignos de mención. Y me pasaría horas hablando de esta novela, pero en algún momento tengo que parar...

LA AUTORA:


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En 1992 Donna Tartt se dio a conocer al gran público con El secreto, una primera novela que sirvió para situar a la autora en las filas de los clásicos contemporáneos. Tras el éxito deslumbrante de aquella propuesta, transcurrieron once años de silencio. Hubo entonces quien pensó que Donna Tartt pasaría a la historia por ser la autora de una sola y magnífica novela, pero a principios de 2003 la gran escritora sureña volvió a triunfar en su país y en toda Europa con Un juego de niños. Ahora, al cabo de otros once años, aparece El jilguero, una nueva novela que la crítica y el público han aplaudido con fervor.
Al hilo de la publicación de El jilguero, Lumen rescata las dos obras anteriores, que vuelven a las librerías para todos los amantes de la buena literatura.
Esta novela ganó el Premio Pulitzer 2014.

EL LIBRO:

Título original: The Goldfinch
Autora: Donna Tartt
Traductora: Aurora Echevarría
Editorial: Lumen (9ª edición, septiembre de 2014)
Número de páginas: 1148
ISBN: 978-84-264-2243-9

Valoración: 10/10

RETOS:


Un mes después

Este último mes se me ha hecho muy pesado, no sólo por la cantidad de trabajo -que eso al final es el pan de cada día-, sino porque me he refugiado en ese mismo trabajo para no permitir que el recuerdo saliera a flote y me emocionara.
A un mes del fallecimiento de mi tío -28 de enero- me resulta increíble que ya no esté. A veces tengo momentos de bajón en que inevitablemente le recuerdo y me desmorono con mucha facilidad. Cuando eso ocurre suelo estar sola. Anoche, después de cenar, me eché a llorar. Le recordaba y comprendía cuán difícil es asimilar la pérdida de una persona. Una noche, te despiertas en la oscuridad y piensas: "Es que esa persona ya no está" y resulta algo muy duro.
Hace unos días mi padre me dijo que mi tío tenía predilección por mí. Los dos: mi tío y mi tía. Supongo que no es sólo porque sean mis padrinos, sino que hay una especie de vínculo especial. Ya que yo siempre me escapaba a su casa y me pasaba horas con ellos. Eso era cuando vivían de continuo aquí al lado. Después comenzaron a hacer vida en la capital y apenas venían más que los fines de semana.
Ahora sigo acudiendo a casa de mi tía, miro alrededor y veo las fotos en las que salen juntos. Intento no mirarlas, pero algo dentro de mí hace que no pueda no mirar alrededor. Sólo que guardo la compostura delante de mi tía, porque ella es la que más nota la ausencia. A veces piensa en alto y siento una pena infinita con sus palabras. Porque ella recuerda a mi tío en voz alta. Y duele, duele mucho.

Sólo ha pasado un mes y parece todo muy lejano... Sólo el tiempo puede ayudarnos a superar el vacío.

viernes, febrero 27, 2015

Viernes

Muchos viernes, al terminar del día, me acuerdo de aquella canción de Manolo García que decía: "Como cada viernes salgo a dar una vuelta, a quemar la semana y caminar a la deriva". No es una de las canciones del artista que más me gustaran pero a veces me pongo a tararearla y siempre suele ser el viernes. Pienso en el viernes por la tarde y recuerdo la canción.
Así que hoy, que siento el relax de que no habrá reuniones en los próximos días, es uno de esos días que me pongo a tararear la canción de Manolo García.
En realidad, tenía ganas de que acabara la semana. Supongo que llevamos unas semanas de mucha saturación. Es lo que tiene el principio del año, la cuesta de enero que a veces se alarga hasta febrero.
Hoy además ha venido uno de mis primos y hemos tomado un café. Hemos recordado a su padre. Es que resulta aún increíble. Parece todo demasiado lejano y mañana tan sólo habrá transcurrido un mes desde que se marchara para siempre. Hoy he dejado todo para ir a tomar un café con él.
Por lo demás, este fin de semana me dedicaré a hacer las cosas más relajantes posibles, como terminar el libro de El jilguero y reanudar el álbum que le estoy haciendo a mi tía por su cumpleaños, que es a mediados de marzo. Y escribir. Por supuesto, tenemos la fiesta de cumpleaños de  mi sobrina, que como cayó entre semana no pudimos estar con ella, pero el domingo vienen.

"Hoy es viernes y los sueños brillan más. Hoy es viernes y quiero bailar. Sólo bailar".

jueves, febrero 26, 2015

El jilguero, de Carel Fabritius


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Hace unos días que quiero hablar de este cuadro, protagonista de la novela El jilguero, de Donna Tartt. Siento tanta curiosidad que he recordado el Metropolitan Museum de Nueva York en toda su grandeza y he pensado que es una pena que lo visitara antes del libro. Pero entonces, buscando información, he descubierto que si bien en el libro lo ubica en un principio en Nueva York, realmente el cuadro se encuentra en el Mauritshuis de La Haya. Se trata de un óleo sobre tabla, de 33 x 22 cm. y el tamaño resulta imprescindible en el contexto de la novela, porque lo transportan de un lado para otro. 
El cuadro data de 1654. 
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Carel Fabritius, Autorretrato 

El autor fue el holandés Carel Fabritius y estaba tan orgulloso de esta obra que la firmó y fechó con caracteres bien grandes. Fabritius fue uno de los discípulos más aventajados de Rembrandt y muchos le consideran precedente de Vermeer por su forma de pintar la luz. 
El pequeño jilguero, que está pintado a tamaño natural, es su obra maestra. Se trata de una naturaleza muerta, pero el pájaro da vida al cuadro. El artista nos invita a disfrutar de la belleza de las cosas más simples. La perfección de la obra es tal que apetece acariciar al suave plumaje del pajarillo. 
Muchos consideran la obra un “trampantojo”, lo que en arte se considera como una obra creada para engañar al espectador. Las marcas de los clavos hacen pensar que podría haber estado clavado en algún sitio donde el pájaro de la imagen pudiera pasar por un jilguero de verdad. 
Pocos meses después de haber pintado este cuadro, en 1654, Fabritius falleció con motivo de una explosión de un almacén de pólvora en la ciudad holandesa de Delft. Esta explosión destrozó gran parte de edificios de la ciudad, incluido el taller del artista. Fabritius tenía 32 años y sólo se conservan doce obras de su autoría.

Premio One Lovely Blog Award

Hace unos días, Dragón Rosa me otorgó el premio One Lovely Blog Award, que me hizo ilusión, pero hasta que no he tenido un poco de tiempo no he podido ponerme a ello.
Así que agradezco a Dragón Rosa, del blog Letras de Dragón Rosa, que me lo haya otorgado.
Ahora bien, no voy a cumplir la mayor parte de los requisitos: nombrar 11 blogs para que lo hagan, redactar 11 preguntas, etc. Únicamente voy a responder a las 11 preguntas que a mí me han lanzado.

1. Me llamo Ana.
2. Mi color favorito es el rojo.
3. Mi cantante favorito -entre otros- es Joaquín Sabina. Elegir una canción de él es harto difícil porque me gustan todas. Aunque nombraré una mítica: Por el bulevard de los sueños rotos.
5. Un libro que me impresionó mucho, entre otros, fue Guerra y paz, de Tolstói.
6. Un libro que me aburrió (ahora que está tan de moda la película) es Cincuenta sombras de Grey (la trilogía entera me aburrió, resumible en un único libro).
7. Mi mayor virtud es que soy extrovertida, lo que me da paciencia con toda la gente. La paciencia la he adquirido con el paso de los años.
8. Una máxima que me agrada es "Mil máquinas no harán nunca una flor" (una gran verdad expresada en unas pocas y sencillas palabras).
9. Si pudiera viajar a otra época, me gustaría la Edad Media. Me hubiera gustado ver la construcción de las primeras iglesias románicas y las incipientes catedrales. Sólo que la higiene brillaba por su ausencia, lo que daba lugar a muchas enfermedades. 
10. Aquí se me pregunta qué es lo que más me apasiona. Ésta es una pregunta compleja, ya que disfruto con todo lo que hago. Digamos que una de las cosas que más me apasionan es viajar al extranjero, conocer nuevas culturas, mezclarme con sus gentes...
11. Una de las cosas que más ganas tengo de hacer es irme a vivir al piso que estoy reformando desde hace casi dos años.

miércoles, febrero 25, 2015

A mitad de semana

Vamos terminando febrero y hacía tiempo que no me sentía tan cansada. Sin embargo, hay dos cosas de las que voy tirando al llegar a casa: una es un álbum de fotos digital que le regalaré a mi tía el próximo mes, en su cumpleaños, un álbum del bautizo de una de mis sobrinas, donde sale mi tío; la otra cosa es que no puedo dejar de leer El jilguero; es uno de esos libros que engancha de una manera atroz, muy bien escrito, por cierto.
Son dos cosas que disfruto haciendo. Con el álbum a veces me emociono al ver a mi tío. Ni siquiera ha pasado un mes desde que nos dejara y el vacío duele, cuando te conciencias de que ya no está. Es duro, ciertamente. El día a día es muy duro. 
En cuanto al libro, leo del orden de cien páginas al día -no tengo tiempo para más- y a medida que me voy acercando al final no quiero que acabe. Así es.
Tengo pendiente de ver la película "The Interview". Siento curiosidad. Seguro que luego no es nada del otro mundo...

Sería un buen momento para ir a seguir leyendo...

martes, febrero 24, 2015

Un año de Andrea

Hoy mi sobrina Andrea ha cumplido el año. Parece ayer cuando nació.
Ha tenido su fiesta de cumpleaños en la guardería y luego con su hermana y amiguitos. Yo no he podido estar con ella. A los tíos y a los abuelos nos toca el domingo.
Tengo unas ganas de verlas a las dos...

lunes, febrero 23, 2015

De lunes

Hoy quería ver una película pero, de momento, va a tener que esperar. Sólo me apetece leer, y es que me he enganchado a Donna Tartt de una manera extraordinaria. Voy por la página 600 de algo más de mil. Pero está tan increíblemente bien escrito que se disfruta de verdad.
Hoy es uno de esos días en que llegas a casa y lo último que te apetece es encender el ordenador.

domingo, febrero 22, 2015

Desafío "Zoo Literario" (1)

Ya he empezado a encontrar algunos animales del Desafío "Zoo Literario". He aquí los primeros:

#1. Un ave: gallinas

He encontrado una gallina en la novela Helen no puede dormir, de Marian Keyes. Concretamente en el libro se habla de peleas de gallos, aunque Harry, uno de los participantes, habla de gallinas (Página 469).
"-¿Podemos mantener la conversación por teléfono? -Sabía que no lo aceptaría-. O podría ir al lugar de entrenamiento.
Guardó silencio unos segundos.
-No voy a permitir que veas mis gallinas. Te veré en mi despacho dentro de media hora.
Colgó antes de que pudiera decirle que no deseaba ver sus gallinas. Tenían los ojos muy raros. Brillantes y saltones
".
#2. Un reptil: lagartija

La he encontrado en la novela El jilguero, de Donna Tartt (Página 59).
"No sé si ya te lo habré contado, pero cuando tomaba lecciones de piano en la casa de la anciana armenia había una lagartija verde viviendo en la palmera, verde como una lechuga. Me encantaba vigilarla..., cómo aparecía en el alféizar..., las luces de colores en el jardín... du pays saint..., tardabas veinte minutos en recorrerlo a pie pero parecían millas...".

Los bomberos

Hoy iba a ver a mi tía cuando he visto el primer Patrol de la Guardia Civil con los rotativos dados. Como iba hacia la salida no le he dado importancia.
Cuando estaba con mi tía le han llamado por teléfono y le han dicho que estaban los bomberos en casa de una prima suya. A las tres todavía se veía uno de los camiones desde mi casa.
En un sitio donde nunca pasa nada es novedoso ver dos camiones de bomberos durante tantas horas.
Han venido porque en una casa vieja se ha caído una viga maestra, no sé si por podredumbre o por el peso de la nieve. Pero ha tenido que ser grave para que estuvieran durante tantas horas...