Hoy he visto a alguien a quien no me apetecía ver, a alguien a quien no veo desde hace casi tres años. Pero quería saber qué es lo que se siente con la indiferencia. Ha ocurrido que nuestras miradas se han cruzado y nos hemos sostenido la mirada durante unos largos minutos, hasta que la atención ha ido hacia otro lugar. Quería saber si sentía algún chispazo interior, pero no, simplemente no he sentido nada.
Es la persona que hizo que dejara de creer en el amor. Ahora, tres años después, no siento nada. Pues en tres años tenían que ocurrir otras cosas. La vida sigue su curso. Conocemos a otra gente, nos alejamos de aquellas personas que alguna vez nos hicieron algo que en aquel momento dolió. Algo tan doloroso como imperdonable.
Entonces he pensado en alguien. He pensado en un ángel y entonces me he encontrado mirando al cielo y sonriendo. Pues siempre aparece una persona, única, adorable, especial, y esa persona me trajo su magia. Entonces he comprendido que el pasado queda en el pasado, que las personas que no queremos ver quizás queden en el pasado para siempre, que quizás hubo algo que terminó desapareciendo. Porque en el presente he llegado a creer en el amor y sé que cuando ese ángel de mirada perfecta esté cerca siempre habrá magia. Me pregunto dónde estará hoy, que no le he visto, y quizás si me hubiera encontrado con él la otra situación no hubiera ocurrido.
Me siento feliz, tan feliz como enamorada. Me pregunto si el ángel llegó antes o después de enterrar el pasado. Si mal no recuerdo fue después, cuando yo ya me había vaciado de todo sentimiento. Y esa felicidad que él me brinda sólo me ocurre con él: cuando pienso en él me siento pródiga, cuando me encuentro con él pienso en que es una persona maravillosa, cuando dice algo me encuentro contagiada por su inmensa sabiduría, pronunciada con una voz perfecta. Yo nunca había querido de esta manera a nadie. Es magia. Algún día le tendría que decir que él me trajo el amor, porque él, sin quererlo quizás, me hizo creer en el AMOR, en mayúsculas.
Sí que se me ha hecho tarde hoy. Iré a soñar con él, con esa persona tan dulce y adorable que ilumina cada mañana y que brinda de magia a todo lo que me rodea.