jueves, abril 21, 2011

Zurracapote


Hace unos años, la Semana Santa nos reunía a todos en la bajera de alguna casa, que convertíamos en un txamizo temporal, para hacer zurracapote. Nos pasábamos todos los días de Semana Santa allí, a veces teniendo que quitar la música y apagar las luces ante la inminente procesión que había de pasar por allí. Los cánticos la precedían.
Dos vasitos de zurracapote nos tenían con una sonrisa de oreja a oreja desde primeras horas de la mañana.

Amar tanto...


Hoy hace un día magnífico.
Anoche descubrí que amo a un ángel lleno de perfección. Me arrepentí de no haber salido cuando ya estaba cerrando los ojos. Pero al final me entró una especie de cansancio que me llevó a la pereza de coger el coche, aparte de que llovió durante un rato sin parar.
Esta mañana tampoco había prisa, lo que era de agradecer.
Hoy que han salido las candidaturas en el periódico me he acordado de que tengo que hacer el voto por correo, ya que el día de las votaciones estaré en Nueva Zelanda. El martes lo solicitaré en Correos.
Tengo ganas de ver a un ángel...

miércoles, abril 20, 2011

Jesús me quiere


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Mi hermano pequeño me regaló este libro por mi cumpleaños. Ya le había echado el ojo. Lo cierto es que es una auténtica paranoia. Se lee muy rápido, y me ha venido bien leerlo en estos momentos porque la novela que llevo empezada desde hace tres semanas me está costando lo mío. Sin embargo, hoy la he retomado, porque no quiero dejarla a medias.
En cuanto a Jesús me quiere, no me esperaba lo que me he encontrado en el libro. Es una especie de parábola moderna sobre el Juicio Final, que me ha sonsacado algunas risas, pero sobre todo es una historia de amor.
Marie es una treintañera que vive y trabaja en un pequeño pueblo alemán, Malente. No tiene mucho éxito con los hombres, pues deja plantado en el altar a su actual novio, Sven, que se convierte en un psicópata empedernido que no soporta haber sido humillado. Marie regresa a casa de su padre, que en una página web de contactos ha conocido a una bielorrusa que llega al pueblo con su hija. Para Marie, la bielorrusa sólo va detrás del dinero de su padre. Mientras tanto, su madre llega desde Hamburgo y se queda en casa del padre Gabriel, el sacerdote que iba a casar a Marie y que la considera una mujer mediocre. Gabriel es en realidad el arcángel Gabriel hecho hombre, que ha sacrificado su inmortalidad para estar al lado de la mujer que ama, Silvia (la madre de Marie). Kata es la hermana lesbiana de Marie, que vive en Berlín, ha salido de un tumor cerebral que vuelve a reproducirse y se dedica a dibujar tiras cómicas sobre dos hermanas que se replantean toda la existencia del mundo. Esas dos hermanas no son más que la representación simbólica de Marie y Kata.
Entonces Marie conoce al carpintero, Joshua, que viene a ser Jesús, que ha regresado a la Tierra para realizar una misión muy importante: el Juicio Final. Marie siempre se ha enamorado del hombre equivocado, y con Joshua no iba a ser menos. Pero él también se siente atraído por Marie.
Después aparece Satanás, imbuido en la imagen de George Clooney y Alicia Keys, así como Dios Padre aparece con la figura de Emma Thompson (y también como una zarza ardiente, como en la Biblia).
En definitiva, que es una paranoia increíble, una paranoia amenizada por las tiras cómicas de Kata.

Preparando la noche

Estaba tomándome una cañita en el bar cuando he caído en que tenía que volver a la oficina. Y no sólo eso: tenía que encender el ordenador, tenía que hacer un cartel con el horario de Semana Santa, tenía que colgarlo en la puerta...
Así que he aprovechado para entrar en el blog. Apenas he tenido tiempo para decir nada. Esta mañana él no estaba, aunque espero verle esta noche. No sé, quizás le estoy echando de menos. De todas formas, es un buen momento para marchar a casa, arreglarme y prepararme para la noche. Me apetece salir.

Antes de apagar la luz


Estaba pensando en que en un mes estaré en las antípodas. Es que los días pasan demasiado rápido y en poco tiempo ya estaré haciendo la maleta. Pero ya tendré tiempo para pensarlo en la semana previa.
Que este año no nos vamos a ningún sitio estos días y hay unas mini-vacaciones por delante, lo que es de agradecer. Este año no vamos a ningún sitio, aunque a mí se me pasó por la cabeza marcharme a descansar lejos "del mundanal ruido" (por parafrasear a un célebre literato español de hace varios siglos). Al final, con todo lo que me viene por delante, he optado por quedarme aquí.
Quizás mejor, porque estaré cerca de un ángel, posiblemente le vea varios días, posiblemente me acerque a deleitarme con esa voz tan dulce, posiblemente le mire a los ojos sólo para retener un momento perfecto...
Hoy no le he visto. Debería ir a dormir.

El 29 de abril, viernes, como celebran la Feria de Abril en un bar, he quedado con una amiga para desempolvar los trajes de sevillanas y disfrazarnos. Me encanta la idea.

Me voy a soñar con él...

martes, abril 19, 2011

Fe en la Iglesia

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Fachada del Ayuntamiento de Salamanca, en la Plaza Mayor, con los estandartes distintivos de las cofradías de la ciudad

A propósito de la Semana Santa y con todas las procesiones en los medios de comunicación, me vienen a la cabeza las procesiones que había en Salamanca, que como en toda Castilla y León eran muchas y variadas.
Recuerdo que un sábado antes de estos días a las seis de la madrugada salía por el centro de la ciudad la procesión de la aurora. Cuando vivía en Gran Vía me despertaban, aunque también me los he encontrado estando de fiesta, ya que Gran Vía también es zona de bares. Nunca dejaba de sorprenderme que hubiera gente que se levantara sólo para ir en procesión portando una vela y cantando. Respetable, claro, pero rondando un poco lo fanático.
Tampoco entiendo que la gente se emocione tanto si una procesión de Semana Santa no puede salir por motivo del mal tiempo. Quizás es que lo vivo todo un poco de espectadora, ya que si bien soy creyente la religión es un tema que no me convence. Lo veo tan obsoleto, tan desactualizado, tan cerca del interés económico (a veces eclesiástico y a veces personal). Veo el Vaticano con tantos tesoros, ellos que predican la pobreza del mundo. Creo que si se desprendieran de sus tesoros para comprar medicinas para los niños de África, podrían paralizar una parte de la mortalidad infantil mundial. No es lo único que me quema. Quizás es la institución que más me ha decepcionado a lo largo de mi vida, quizás porque no tuve la opción de elegir, como si nos impusieran tener que seguir los sacramentos al pie de la letra, como si hubiera que seguir la tradición escrita hace dos mil años en un libro que es totalmente interpretable. No me he leído toda la Biblia, pero sí gran parte del Antiguo Testamento, y no cuando me lo decían los profesores en el colegio, sino hace unos años. Porque no me fío de los sacerdotes (que no han bajado de los Cielos, sino que son hombres de carne y hueso). El Dios que aparece en el Antiguo Testamento, al hilo de la parte de la Biblia que me leí, es un dios cruel, amenazador, castigador. Se dulcifica a medida que van pasando las páginas, para ser todo bondad en el Nuevo Testamento. Pocas veces se nos describe a ese Dios vengador en un sermón por parte del cura.
Las procesiones de Semana Santa pecan un poco de fanatismo. Nunca he ido, por ejemplo, a ver a Los Picaos de San Vicente de la Sonsierra. Es que no comprendo cómo unos señores pueden ir fustigándose la espalda por puro fervor religioso.
Hay muchas cosas de la religión que no comprendo. No es que me haya apartado de la religión, ni de mis creencias.
Hace uno o dos años creo que ya comenté el tema de las bodas por la Iglesia. Pues desde mi punto de vista, si dos personas se aman no necesitan demostrar su amor a nadie y si hay un Dios Todopoderoso, éste seguro que ya conoce los sentimientos. Ahora bien, una boda es muy práctica en lo que respecta a los hijos, pero en este sentido, la Iglesia ya no es necesaria, porque para eso están los juzgados.
En fin, tantos años con curas y monjas me han llevado a un descreimiento total de todas las actividades que se desarrollan en torno a la Iglesia. Y todo porque creo que la Iglesia hoy en día sigue enmarcada en el siglo I.
Tener fe es importante. Podemos tener fe en muchas cosas. Yo tengo fe en las personas y esta fe me reconforta. Tengo fe a mi manera, sin que unos curas medio corruptos vengan a decirme cómo debo desarrollar esa fe.

A propósito de la fotografía de la Plaza Mayor, creo que echo mucho de menos aquella ciudad. A veces, por momentos. Me gustaría volver con un ángel que sé que no ha estado nunca allí. ¿Por qué con él? Quizás porque me gustaría compartir vivencias con él, contarle muchas historias de allí, describirle los secretos de esa ciudad.
La gente, cuando sale el sol, tiende a ir a la Plaza y sentarse en grupos en el suelo. En principio, hay una Ordenanza Municipal en la que se prohíbe comer y beber dentro. Todo el mundo ignora la prohibición, cosa lógica, cuando hay varias hamburgueserías y heladerías en callejuelas que mueren en los arcos de la Plaza.

El olor después de la lluvia


Vaya tarde triste que se ha quedado... Estaba pensando en que hoy no le he visto. Aunque sí que me he encontrado con JC esta mañana y hemos estado hablando un rato. Le he preguntado cuántos días de este fin de semana van a salir, ya que es largo. Nosotras también lo hablamos el fin de semana. Es que salir desde miércoles a domingo (incluidos) es mucho. En fin, ya se verá, supongo...
Además estos días hay mogollón de gente por todos los lados. Ya han puesto las vallas los locales para no aparcar en el sitio destinado a las barracas.
Estoy contenta. Pero le echo mucho (muchísimo) de menos. Seguro que estaba guapísimo hoy.

Adoro cómo huele a tierra mojada después de la lluvia.

Los pensamientos previos al sueño


Lo que más me gusta de este momento es que son los minutos previos a ir a dormir. Y cuando quito la luz siempre pienso en un ángel. Pensar en él siempre me trae serenidad, siempre me reconforta imaginar que le abrazo, que le beso, que le acaricio el pelo y que me quedo dormida escuchando esa voz tan sensual.
Lo que me gusta de este momento es saber que él ocupará mi último pensamiento antes de embarcarme en el mundo de los sueños.

Es un buen momento para ir a dormir.

lunes, abril 18, 2011

Reuniones femeninas privadas

No es un tema del que me guste hablar, pero el viernes por la noche tuvimos una reunión Tupper Sex (o Taper Sex) que no puedo pasar por alto. Es por la diversidad de objetos que vimos y tocamos.
Voy a dejar de lado los preliminares (lencería, disfraces, perfumes de feromonas, cremas para 'degustar') para centrarme en los objetos "de mover", que son más interesantes.

Tira de bolas anales
Según la chica que nos mostró todo este abanico de juguetes eróticos, sirven para dilatar el ano, de tal forma que la primera vez se introducen las dos primeras (más pequeñas), la siguiente vez las dos siguientes... Así hasta el final.
Desde mi punto de vista lo veo como uno de los juguetes más desagradables, quizás por eso nos lo enseñó el primero.


Anillo vibrador
Este anillo tiene un pequeño interruptor (funciona a pilas) que comienza a moverse en pequeños movimientos (en círculo o de arriba hacia abajo). Se introduce en los dedos, y mientras estos se abren paso entre los labios vaginales, el pequeño vibrador estimula al clítoris, ya que queda a su altura.


Bolas chinas
Las recomiendan los médicos para las pérdidas de orina, ya que hacen la función de tampón. Pero además, se recomienda llevarlas puestas en el supermercado o a cualquier sitio, siempre sin pasar de seguido las cuatro horas. Son vaginales y su función principal es la de vigorizar los músculos vaginales con ciertos movimientos habituales. Por ejemplo, si se te cae algo al suelo, al agacharte para recogerlo, los músculos vaginales realizan un pequeño esfuerzo que sirve para destensar los genitales femeninos. Lo que hacen es que, a la larga, las relaciones sexuales sean más placenteras, al estar los músculos "en forma". Sus paredes son estriadas para ayudar al masaje y dentro tiene una especie de bolas más pequeñas y pesadas. Está todo en un cuerpo, de tal manera que no te puedes quedar con la goma en las manos.


Cowboy de medianoche
Este 'playmobil' lleva un sombrero que se quita para crear un pequeño vibrador, que también funciona a pilas.


Pintalabios vibrador
No sólo nos podemos pintar los labios de la boca... Lo que ocurre es que este pintalabios es de plástico y no pinta, sino vibra. Es para estimular el clítoris.


Vibrador de diamantes
David Beckham regaló a su mujer un vibrador de diamantes, con lo que crearon moda. Lo que me atrevo a asegurar es que los diamantes de Victoria sí que eran de verdad.
Éste es un vibrador muy rígido que también funciona a pilas.


Vibrador dinosaurio
Se trata de un vibrador de goma, flexible y resistente al agua, que viene estriado y en la punta forma el hocico del dinosaurio. También funciona a pilas.


Vibrador triple placer
Es muy psicodélico, rígido y duro. Tiene pequeños vibradores a los lados (para estimular el clítoris y el ano) y varias posiciones. Era el vibrador más grande. Personalmente no me gustó nada.


Vibrador doble Delfín
Era de goma y, por tanto, blandito. El delfín pequeño sirve para masajear y/o estimular el clítoris a la vez que el grande baila samba en la vagina. Y tal cual lo he dicho está bien. Es decir, que aparte de los movimientos de vibrador habituales, los delfines dan vueltas bailando samba.


Entre los variados objetos que había, cabe distinguir también la esponja fresón, que aparte de estimular a través de vibraciones el cuerpo mientras una se está duchando, el rabito (que desde aquí no se aprecia) se saca y es un vibrador de color verde, también rígido. Lo demás que se puede ver: esposas, perfume de feromonas, el patito vibrador, chocolate erótico, polvos con sabor a canela y miel (sabían a polvos de talco), etc.
Todas compramos algo. Pero eso mejor me lo guardo para mí.

Terminando el día


Estoy contenta.
Yo creo que influye mucho el hecho de haberme encontrado con él. Que es como un ángel, con la mirada perfecta, con la sonrisa perfecta, con las manos perfectas, con el rostro perfecto... Guapísimo.
Cuando me he marchado esta tarde él no estaba. A veces me dan ganas de darle un toque para invitarle a tomar algo. Esto me recuerda a que el sábado a las cinco de la madrugada estuve a punto de enviarle un mensaje para decirle que no se fuera tarde a dormir. Estuve un rato en decirle algo, aunque al final no lo hice...
Me pregunto dónde estará ahora.

La mirada más perfecta


Me encanta.
Cruzarme con él cada día es una delicia de esas que se disfrutan, que se saborean lentamente, que se digieren poco a poco. Cuando le he mirado a los ojos he descubierto que el mundo es simplemente más perfecto. Luego he vuelto a mirar hacia el suelo, porque... he recordado algo de ayer y he sentido que me ruborizaba.
Al marchar tenía el coche aparcado por donde pasaba y he vuelto a recordar lo de ayer. De repente he sentido mucho calor.

Le quiero más...

domingo, abril 17, 2011

Bilbao: El fin de semana a grandes rasgos

Parque del Arenal, Bilbao

Hacía muchos meses que llevábamos preparando este fin de semana. El 4 de junio y el 13 de agosto se casan dos amigas, así que decidimos preparar las despedidas en todo un fin de semana. Entre varias posibilidades, optamos por este y entre Valladolid y Bilbao, elegimos esta última ciudad.
En Bilbao hemos estado casi todas con anterioridad. Al menos yo he visitado dos veces el Guggenheim y la Gran Vía (incluído el Corte Inglés que se ubica en esta calle). No es una ciudad que me emocione, ya que la veo un tanto gris. En mi mente, siempre veía Bilbao como una ciudad metida en un agujero entre montañas y con una nube de polución a modo de tapadera. No es fruto de mi imaginación el hecho de que mi imagen de Bilbao sea esa, ya que la primera vez que visité la ciudad, con doce o trece años, fuimos al parque de atracciones, que lleva varios años cerrado. Entonces, el parque de atracciones se ubicaba en lo alto de uno de los montes que rodean Bilbao, el día de la excursión amaneció gris y desde allí arriba sólo se apreciaban las nubes grises, aunque sabíamos que la ciudad estaba debajo.
Después ya he entrado en la ciudad, las dos veces anteriores para ver el Guggenheim. El museo me atraía como un imán, aunque reconozco que lo que más me gusta es la estructura exterior, ya que el contenido no merece mucho la pena. Lo cierto es que nunca me canso de mirar al Guggenheim desde fuera.
Lo que no conocía de Bilbao era el ambiente nocturno. Debo decir que la noche bilbaína también deja mucho que desear. Y así se lo dije a algunos vasquitos, que se picaban… Pero la fiesta allí fue decepcionante. Entramos en dos bares/pubs. Y con esto creo que lo digo todo.
Entrábamos en la ciudad a las dos de la tarde del sábado por una zona un tanto peculiar. Tanto que cerramos las ventanillas y echamos los seguros, porque nos acojonamos con la gente que pasaba al lado del coche, por estrechas callejuelas en pendiente. Es la zona de San Francisco, más concretamente la calle de Las Cortes. Desaconsejable, pues era como un barrio chino dejado de la mano de Dios.
Calle Santa María, Casco Viejo de Bilbao

Entonces cruzamos la ría, en dirección al Casco Viejo. Teníamos la pensión en la zona de Siete Calles, en pleno corazón de la ciudad. Caminábamos con las maletas cuando todo el mundo estaba de tapeo. Y nosotras dormiríamos allí.

Pinchos típicos en un bar del Casco Viejo

Optamos por dejar las maletas y bajar a la calle, donde el ambiente era el más deseable. Eran las tres cuando íbamos de pinchos por Siete Calles.
Esto es inmejorable, pues ya se sabe que en el País Vasco se come bien y los pinchos estaban riquísimos. La zona de tapeo cierra a las cuatro, así que en aquella hora estuvimos recorriendo los bares poco a poco hasta que nos encontramos ahítas y optamos por tomar el café.

Puente del Arenal y tranvía

Tomamos el café en una cafetería en el Arenal, un enorme paseo que hay junto a la ría. Estaba lleno de gente y es de agradecer que había salido el sol y el día acompañaba.
Después estuvimos dando una vuelta por Siete Calles, en busca de bares para la noche. Aunque nuestra búsqueda no tuvo mucho éxito.

Plaza Nueva

Casco Viejo de Bilbao

Plaza Miguel de Unamuno, en homenaje al literato que nació en una casa que se ubicaba en esta plaza

Unamuno me persigue allí donde vaya. Reconozco que yo admiro mucho la forma de escribir del vasco, aunque no había leído nada de él hasta que llegué a Salamanca. En la ciudad universitaria hay todo un universo creado en homenaje al autor, que fue rector de la Universidad y que optó por quedarse a vivir allí los últimos años de su vida.


Busto de Unamuno en la plaza que lleva su nombre, Bilbao

Plaza Miguel de Unamuno, Bilbao

Estaba claro que las dos novias de la despedida no podían pasar junto a un tiovivo sin que las subiéramos a los caballitos.
Casco Viejo de Bilbao

Casco Viejo de Bilbao

Casco Viejo de Bilbao

Todo el Casco Viejo estaba lleno de banderines anunciando la korrika, que viene a ser un acto para recaudar fondos para las ikastolas. Se trata de una carrera que va por todo el País Vasco para financiar el euskera. Este fin de semana el recorrido era en Bilbao.
Cuando ya habíamos disfrazado a las novias y anochecía, e íbamos al encuentro de la siguiente sorpresa, nos encontramos con una procesión de Semana Santa, que paralizaron todo el tráfico del centro de la ciudad.



La sorpresa no pudo ser más glamourosa. A las nueve y cuarto de la noche una limusina blanca hacía su aparición en medio del Arenal. Y era para nosotras.
Champán en la limusina

Durante una hora estuvimos decantando los placeres del champán mientras saludábamos a los viandantes que se quedaban mirando hacia el largo vehículo. Fue genial. Algo inusual.
Ayuntamiento de Bilbao


Museo Guggenheim


Museo Guggenheim

El restaurante estaba muy cerca del Guggenheim. Y ver el célebre museo de noche era todo un espectáculo.
Entrada al restaurante para despedidas

El restaurante donde cenamos estaba enfocado a las despedidas de soltera. El espectáculo estaba amenizado por un travesti (operado de todo), que imitaba a Rocío Jurado divinamente, y un drag queen que nos hizo reírnos imitando a Sara Montiel. Lo cierto es que la velada tuvo sus risas, sus chistes, sus pruebas a las novias…







A las dos llegó el momento de marchar. Yo sabía que nos tocaba hacer un largo paseo hasta el Casco Viejo. Aunque sólo fuera por las dos veces que habíamos pasado con la limusina junto al Guggenheim. No me equivoqué. Tardamos una hora en llegar al Casco Viejo y allí los bares se encontraban cerrados a las tres. Tras preguntar en un par de ocasiones, nos indicaron que la fiesta se trasladaba a Abando, cruzando el puente, junto a la estación de tren. Allí encontramos un único bar abierto y allí estuvimos un rato. Muy cerca había dos filas inmensas para entrar en, creemos, dos discotecas, pero nosotras teníamos sed, que después del largo paseo no podía ser de otra manera.
Junto a dos bilbaínos, uno de los cuales tenía casa en Nájera, nos encontramos cantando Vicio en el Azkena, que estaba bastante bien, pero no lo hubiéramos encontrado por nosotras mismas. Es decir, que los bares están escondidos, hay que saber dónde ir y dónde buscar, o al menos juntarse con gente que sepa. El caso es que estaba cerrándose casi todo.
Allí nos dieron las cinco y la mayoría optamos por ir a dormir, quizás porque la caminata ya nos había dejado baldadas.
Edificio modernista que me encandiló

El domingo por la mañana desayunamos tarde, en pleno Arenal y con las maletas a cuestas, puesto que los coches estaban en un parking cercano. Lo cierto es que había de nuevo mucha gente por las calles y que el día acompañaba.
El Nervión

He resumido mucho, porque estaba pensando que aún no he deshecho la maleta, que ni siquiera he quitado el candado. Y que lo tengo que hacer ahora. Pero también me estaba acordando de que he llegado con una resaca terrible, me he tomado un paracetamol y me he quedado durmiendo, y he soñado con un ángel. No podré ir a la cama sin pensar en lo maravillosamente bello que era ese sueño.