La Galleria degli Uffizi es un lugar imprescindible para visitar en Florencia, porque si la ciudad ya tiene arte por sí sola, este palacio tiene tanto arte que es imposible describir todo lo que vimos aquella tarde en los Uffizi.
Esta vez ya íbamos con la entrada comprada por internet y entramos a nuestra hora sin esperar filas. Es tan impresionante... que no tengo palabras. Casi todo lo que se puede ver en los Uffizi es arte renacentista, desde Giotto, Boticcelli, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Tiziano, Caravaggio... De hecho, el edificio, originalmente las oficinas (uffizi) del Gobierno de los Médici, fue diseñado por Giorgio Vasari, autor del primer texto de Historia del Arte que se conoce. Hay expuestas unas 1.700 obras, mientras que hay almacenadas unas 1.400. Son necesarias al menos cuatro horas para ver el museo, y nosotros estuvimos toda una tarde, pero aun así fue insuficiente.
Tengo que hacer un resumen de lo que vimos, porque necesitaría días para describir todo el museo paso a paso.
En la primera sala que entramos había una exposición de imágenes de la revista La Voce, creada por Giuseppe Prezzolini a principios del siglo XX, revista que se centraba en crear debates sobre la vida política y social italiana. Aquí había una serie de pinturas relativamente modernas con mucha expresividad.
Al subir las escaleras nos encontrábamos con una galería llena de estatuas, que daban a una serie de salas, comenzando por el arte romano.
Entramos en la primera sala de pintura del Renacimiento y nos encontramos con varias tablas de Giotto y Duccio di Boninsegna. Son lienzos sobre tablas donde predominan los dorados, y casi todas son imágenes religiosas.
De Giotto cabe destacar la enorme tabla que representa a la Madonna di Ognissanti. Es una pintura sobre madera que data de 1310 y fue encargada a Giotto por la iglesia de Ognissanti. Mide tres metros de alto por dos metros de ancho. La Madonna di Ognissanti (Virgen de Todos los Santos) se considera una obra maestra por su técnica, por las innovaciones aportadas por Giotto y por su belleza. Por su grandeza, también se la conoce como la Majestad de los Uffizi.
En la sala Lippi nos encontramos varias pinturas de Filippino Lippi, todas ellas religiosas. Hay una Virgen con un Niño y cabe destacar La coronación de la Virgen (1439-1447). Fue pintada originalmente para el altar de Sant'Ambrogio de Florencia y es una de las obras más importantes de los primeros años del Renacimiento.
En la misma sala y en el centro, porque se puede ver lo que hay escrito y dibujado en la parte trasera de la tabla, se encuentran Los Duques de Urbino (1464-1472). Piero della Francesca quiso retratar con colores luminosos a sus mecenas, los Duques de Urbino (Federico da Montefeltro y su esposa Battista Sforza). Destaca la intensidad y el estilo psicológico.
Una de las imágenes más bellas de los Uffizi es la de Virgen con el Niño y dos ángeles, de Filippo Lippi (1565). La composición será modelo para muchos pintores, entre ellos Botticelli. El paisaje se inspira en la pintura flamenca.
Nos acercamos a la sala de Botticelli. La primavera (1478) de Botticelli es un cuadro poblado de diosas y más de 500 especies de plantas. Se desconoce su significado exacto, pero podría ser una alegoría neoplatónica de la primavera, basada en un poema de Poliziano.
Tan extasiada estaba mirando La primavera, que no me había dado cuenta de lo que tenía a mi espalda. Fue entonces cuando mi novio me susurró que aún no había visto lo que tenía detrás. Y, lentamente, me di la vuelta para encontrarme con El nacimiento de Venus, ese cuadro tan magnífico de Botticelli. Reconozco que se me puso la piel de gallina.
Sin duda, la obra que más gente atrae de todo el museo es El nacimiento de Venus de Boticcelli (1484-1486), que representa el paradigma de la belleza renacentista. Se cree que su rostro corresponde a Simonetta Vespucci, amante de Pedro de Médici.
La Virgen del Magnificat (1483)es una obra en la que Botticelli explora el concepto de belleza. Estos tondos o cuadros circulares solían estar en sitios profanos en lugar de en las iglesias. La sofisticación de los gestos y las preciosas telas dan un aire más cortesano que religioso.
Una de las imágenes más misteriosas de Sandro Botticelli es el Retrato de joven con la medalla de Cosme el Viejo (1475), de Sandro Botticelli. Suscita mucha curiosidad porque nunca se conoció la identidad del joven retratado en la foto. Botticelli introdujo la medalla en la pintura con un molde de yeso dorado. Se ve la influencia de la escuela flamenca en el paisaje que se ve al fondo.
La sala de Botticelli conecta con un mirador donde hay una tabla muy tosca sobre el mar. Era una sala pequeña donde hacía mucho calor y que en realidad lo único que tenía eran unas vistas maravillosas.
El Descendimiento en el sepulcro, de Van Der Weyden (1460-1463) es un óleo sobre tabla que cuida el detalle de una forma muy cuidadosa. Tiene influencias de Fra Angélico.
Los dos corredores de esculturas nos deleitan con esculturas clásicas -en su mayoría copias romanas de originales griegas-, y se alinean en los dos corredores de la segunda planta.
Las bóvedas del techo están cubiertas de frescos de 1581, con escenas que recrean la historia de Florencia, sus pensadores, gobernantes y artistas. Las vistas sobre Florencia son magníficas desde estos corredores.
Il Perugino también está representado aquí con obras como Oración en el huerto (1492), que originalmente estuvo en el convento de San Giusto. Después de estar en varias iglesias y temiendo su destrucción, terminó en los Uffizi en 1919.
Siempre me han llamado la atención los artistas flamencos, sobre todo por esa proliferación de detalles y de símbolos ocultos. Me llamó la atención El camino al Calvario, de Pieter Brueghel "el Joven". De 1599, la procesión de Cristo al Calvario es una larga caminata con imágenes de la vida rural.
Entre tanta pintura religiosa cabe destacar la Liberación de Andrómeda, de Piero di Cosimo (1510-1515) que representa el mito de Perseo, que libera a la princesa Andrómeda después de haber matado al monstruo que la mantenía retenida. La pintura es rica en detalles fantásticos y es exótica por los instrumentos musicales que nunca más volverán a sonar.
También destaca el estilo de Luca Signorelli. En el tondo de la Sagrada Familia (1485-1490) se ven las imágenes de la Virgen, San José y el Niño magníficamente representados, y con un colorido especial.
Historia de la vida de Cristo es un tríptico de Andrea Mantegna (1463-1464) que se encontró en la capilla del castillo de Mantua. Se cree que Mantegna lo pintó por indicación del marqués Ludovico Gonzaga. Es de una belleza insólita.
Quien haya estudiado a Leonardo da Vinci conocerá que estuvo aprendiendo en el taller de Andrea del Verrocchio, tanto que en poco tiempo superó a su maestro, y Verrocchio decidió dejar los pinceles al descubrir que el alumno era un genio que le había superado. Pero mientras estuvo en el taller de Verrochio pintó junto a otros alumnos cuadros para su maestro. En El Bautismo de Cristo (1475) se puede distinguir claramente que el ángel que se encuentra a la izquierda de la imagen es obra de Leonardo. Esta tabla documenta los primeros años de Leonardo en el taller de Verrocchio, y ya apuntaba maneras...
También en estas salas nos podemos encontrar con que se nos ponga la piel de gallina, porque estamos ante obras tan magníficas como lo fue su autor: Leonardo da Vinci. Todas sus imágenes están incrustadas en la pared con un doble cristal.
Leonardo da Vinci nos dejó La adoración de los Magos (1481-1482). Contrasta la intensidad de la Virgen con las figuras inacabadas que se encuentran alrededor, y es que Leonardo dejó muchos cuadros inacabados a lo largo de su vida. Y es que cuando no le apetecía seguir con una obra, la dejaba y empezaba otra. Creo que hoy en día no nos importa ver sus obras inacabadas, era un genio y todas sus obras, incluso las inacabadas, merecen la pena.
Una de las imágenes de Leonardo que recuerdo muy bien de Historia del Arte, quizás por toda la simbología que lleva incluida, es La Anunciación (1472-1475). Se trata de la anunciación del arcángel San Gabriel a la Virgen María en el jardín de un palacio renacentista. Una de las cosas que nos llama la atención es que la cabeza del ángel carece del sfumatto típico de Leonardo, lo que le hace parecer más humano.
Fra Bartolomeo tiene aquí también una obra de La adoración del Niño (1497-1499). Se trata de una preciosa tabla que posiblemente cubría las puertas de un tabernáculo portátil. Está inspirado en las pinturas flamencas.
Rafael Sanzio destacó, sin duda, por sus retratos tan detallistas. Aquí podemos encontrar a los últimos Duques de Urbino, pero también de otras personas como los Retratos de Agnolo Doni y Maddalena Strozzi (1504-1506): él era un mercader florentino que encargó sus retratos a Rafael con motivo de su boda. Se puede ver la parte trasera de los retratos, que tienen dibujos, presumiblemente del autor.
También nos podemos encontrar con el famoso San Juan Bautista, de Rafael. Se trata de un joven semidesnudo que apoya un pie contra una roca. Se supone que se encuentra predicando en el desierto.
Otra de las obras más visitadas en los Uffizi es el Tondo Doni, de Miguel Ángel. Se trata de una peculiar pintura sobre panel de madera (1504), que denota la influencia de Signorelli, aunque sus figuras retorcidas, con colores y la pose de los desnudos anuncian el manierismo. Recordemos que Miguel Ángel antes de pintor era escultor, era sobre todo escultor.
De repente nos encontrábamos en otra sala donde se encontraban las pinturas de Alberto Durero y Lukas Cranach, también celebérrimas. Sin duda alguna, la imagen más conocida de Martín Lutero es la que pintó Cranach en 1529. Es la imagen que sale en cualquier libro de Historia. En realidad, Cranach realizó los Retratos de Martín Lutero y su mujer Katharina von Bora. Era el inicio de la Reforma Protestante.
Hans Baldung Grien también nos dejó unas tablas de Adán y Eva que son muy famosas. Fueron realizadas a principios del siglo XVI.
Tras esta exposición pictórica, donde he tenido que resumir mucho, porque es imposible contar todo, tengo que dar unas pinceladas sobre la escultura. Recordemos que los dos largos corredores, y donde se junta la U, estaban llenos de esculturas.
Había una sala entera llena de bustos de filósofos griegos, pero son todo copias romanas.
Llamaba la atención el Torso del Doríforo, hecho en basanita, que es un material muy difícil de trabajar, pero es una escultura magnífica y cuidada al detalle.
En una sala en donde no te podías acercar se encontraba el Hermafrodita, del siglo I a.C. Proveniente de la mitología griega, la figura representa al hijo de Hermes y Afrodita. El joven se encuentra sobre una piel de león en una superficie rocosa. El mito cuenta que el joven Hermafrodito, de una gran belleza, se desnudó y se puso a nadar en un lago para refrescarse. Entonces la náyade Salmacis, al verlo, quiso seducirlo y lo llevó al fondo, pidiendo a los dioses que nunca los separaran. Los dioses concedieron su deseo, juntando los cuerpos en uno solo con dos sexos.
Aquí también se puede ver una representación del Laocoonte y sus hijos devorados por serpientes, aunque ya vi el original en los Museos Vaticanos. Este Laocoonte está realizado en mármol por Bandinelli, y es una copia del que se exhibe en el Vaticano.
Creo que con esto ya puedo dar por finalizado el resumen a nuestra visita a la Galleria degli Uffizi. Fue una visita enriquecedora y muy satisfactoria, muy recomendable además.


















