domingo, septiembre 25, 2022
Desayunos de domingo
sábado, septiembre 24, 2022
Minutos de reflexión
viernes, septiembre 23, 2022
Despertar
jueves, septiembre 22, 2022
Casi otoño
miércoles, septiembre 21, 2022
Recuerdos
Un año sin Chini
martes, septiembre 20, 2022
Novelas del pasado: Platero y yo
Platero y yo es uno de los primeros libros que leí. Ya antes había leído cuentos y había aprendido a leer con El Principito. Pero cuando en 6º de EGB cambié de colegio, entre los libros de texto llegó el primer libro negro de Cátedra, colección que iría ampliando con el paso de los años.
Es una obra enternecedora, aunque no creo que sea un libro para que lean niños de 12 años, aunque es idóneo por los valores de la amistad y la bondad. Todos nos enternecemos con ese burrito llamado Platero.
La obra trata sobre la vida de un burro que se encuentra bajo el cuidado de un joven que lo adora y trata como si fuera su mejor amigo. El joven arrastra un trauma (la muerte de sus padres) que lo aleja de la compañía del resto de personas y prefiere estar a solas con Platero, a quien convierte en su mejor amigo.
El libro comienza en primavera y termina en invierno, pero en sus páginas el orden cronológico no es constante: va dando saltos.
Al comenzar la obra, el narrador describe al burro y luego el joven describe las aventuras que vive junto a Platero: un hombre quiere robarles alimento y el narrador lo evita, el burro se clava una púa y se queda cojo, mientras el joven le cura con agua en un arroyo. Y mientras tanto, el narrador le cuenta a Platero detalles de su niñez.
En primavera, el protagonista observa el campo y describe las características de esta estación del año. En esta época el joven y el burro viven diversas aventuras. En esta época son testigos de cómo un guardia mata a un perro que tiene sarna. En el mes de abril, Platero disfruta del campo lleno de flores mientras se las come. En primavera el joven también descubre una sanguijuela que hace que el burro no deje de sangrar... hasta que se la quita.
Durante el verano los protagonistas presencian una tormenta muy fuerte, la llegada del tiempo de la vendimia mientras observan las diferentes labores en el campo y bodegas de la zona. En el mes de septiembre los protagonistas acuden a una fiesta con fuegos artificiales y Platero se asusta por el ruido.
El otoño hace que Platero cada vez esté más perezoso. En octubre, los niños vuelven al colegio y no juegan en la calle, por lo que el joven y el burro se aburren mucho. Encuentran un racimo de uvas no recolectado y se lo comen. Los dos se ponen enfermos y el narrador describe los ruidos de la calle desde su cuarto.
Cuando llega el invierno, el narrador y Platero vuelven a vivir diversas aventuras. Al final, Platero muere y el narrador se queda solo y nostálgico.
lunes, septiembre 19, 2022
Forjada en la tormenta
"No hay mañana en la que, al abrir los ojos, tengamos la certeza de ver el final del día. Aun así seguimos adelante como si supiéramos lo que el karma nos depara. Es la única forma de vivir".
domingo, septiembre 18, 2022
De fiestas
sábado, septiembre 17, 2022
Libro del desasosiego
La criadora
viernes, septiembre 16, 2022
El barco de mis sobrinas
jueves, septiembre 15, 2022
El crucero
Lluvia agradecida
miércoles, septiembre 14, 2022
Todavía
martes, septiembre 13, 2022
Cerca del año
Aún este mes hay un día que se me va a hacer muy duro. Porque el 21 de septiembre del año pasado, fiestas de Logroño, falleció Chini. Quizás es la primera vez en un año que ya no me refiero a una partida, a una ausencia, a ese ya no estar, sino que utilizo la palabra "fallecer". He sido incapaz de admitir en un año que se fue para no volver. Así de repente. Así de duro. Así de trágico.
Sé que tiene que pasar un año sin esa persona para que empiece a ser más llevadero, y aun así todavía seré incapaz de asimilarlo nunca.
Chini, o su ausencia, su recuerdo, su huella y el amor intacto siempre estarán ahí, en un lugar de mi corazón. Porque él nunca se irá del todo.
Quien ha sentido un amor tan grande comprenderá que no se pueden borrar sus huellas, seguiré caminando cada día sabiendo que ya no hay una segunda oportunidad para nosotros, que todo lo que no hicimos cuando él estaba aquí ya no lo haremos.
Seguiré viviendo, intentando ser feliz, por mí, por él, por los dos.
Seguiré envejeciendo, y a veces le recordaré en su eterna juventud. Porque él ya no envejecerá y ya siempre será un alma joven.
Y seguiré abriendo los ojos cada amanecer pensando en que hay que seguir, aunque la persona más hermosa del mundo ya no esté aquí para ver más amaneceres.






