martes, noviembre 06, 2012

Rumbo a Fuerteventura


Playa en Fuerteventura

Dicen los guanches que la isla más hermosa del archipiélago canario es Fuerteventura. Si lo dicen por algo será. Yo no comparto esa opinión, aunque no creo que sea adecuado mostrar mis impresiones personales sobre Fuerteventura, cuando nuestra excursión se limitó a un pequeño sector del norte de la isla (porque no daba tiempo a más) y cuando el tiempo no acompañó, pues amaneció nublado y terminó lloviendo. Tendré que dar una segunda oportunidad a Fuerteventura, pues cuentan que tiene unas playas paradisíacas.
Playa Blanca

El día que habíamos de ir a Fuerteventura, cogimos el ferry en Playa Blanca, que se encuentra al sur de la isla de Lanzarote.

Aparece el ferry

El ferry era de la compañía Fred Olsen, que me recordó a otra travesía marítima hace dos años desde Tenerife a La Gomera.
Isla de los Lobos

El ferry dejó atrás la Isla de los Lobos, que en realidad es un islote donde ese día habían cancelado todas las excursiones porque el mar no estaba en calma.

Llegada a Corralejo

Atracamos en Corralejo, uno de los sitios preferidos por los españoles en Fuerteventura, con una cantidad escandalosa de apartamentos y hoteles de lujo y con más de 120 kilómetros de playa.
Las arenas de Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote son de origen fósil, de la época de los dinosaurios, en relación con las playas de la Peníncula, que son de origen morfológico. Son islas que se encontraban parcialmente sumergidas. Llegó un período caracterizado por muchas tormentas de arena. Una de esas tormentas llegó desde el Sáhara e impactó contra las islas de Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria. Fuerteventura tenía entonces tres kilómetros de altura, por lo que cuando la tormenta chocó contra la isla fue perdiendo intensidad, de ahí que no llegara al resto de las islas. La arena de Fuerteventura se regenera porque llega desde el fondo marino.
Hace unas décadas se corrió el rumor de que el agua de Fuerteventura tenía propiedades especiales, ya que son ricas en yodo y pobres en oxígeno. Las aguas del mar rodean la isla en el sentido de las agujas del reloj. En el resto de las islas de Canarias no es así.

En la actualidad, Fuerteventura tiene una altura de 400 metros sobre el nivel del mar. Las aguas suben desde el mar y van perdiendo oxígeno. A mediados del siglo XX varios médicos nutricionistas se llevaron agua de Fuerteventura a la cercana Isla de los Lobos e iban tomando pequeños sorbitos diarios de agua de Fuerteventura. Cuando volvieron su salud se encontraba mejor e incluso sus órganos vitales estaban en mejor estado. En grandes cantidades, el agua de Fuerteventura causa diarreas y otros efectos dañinos en el cuerpo humano, si bien en pequeñas cantidades es beneficiosa para la salud. Aseguran los científicos que con el agua de Fuerteventura se podría erradicar parte de la hambruna del mundo.
Pero Fuerteventura carece de agua para beber. A finales de los años 70 (1979) descubrieron las desaladoras, que bombean el agua salada y la convierten en agua dulce. El agua penetra en la isla a través de los lodos y cruza tantos terrenos ricos en elementos químicos que a veces el agua sale potabilizada. Antes de las desaladoras, se hacían catas en los pozos: si el agua era dulce la destinaban a los humanos; si era salubre era para el ganado; y si el agua salía muy salubre lo destinaban para los cultivos (para regar tomates, etc.). En los años 70 había tanta sequía que llegaban barcos desde otras islas portando agua potable.
Había al menos tres salinas naturales en la isla.
Fuerteventura es reconocida internacionalmente por la fabricación de quesos. El queso majorero se encuentra entre los cinco mejores quesos del mundo. El ganado de Fuerteventura se alimenta trayendo pasto de Andalucía y América.
Corralejo es un núcleo turístico muy importante en Fuerteventura. Es la zona turística más selecta, por cercanía a las islas de Lanzarote y de los Lobos. En esta población se encuentra uno de los mejores Resorts del mundo, donde una noche cuesta desde 400 € (para mí que no cogí bien el precio de la habitación por noche). La Isla de Lobos está a diez minutos en barco; allí se han ido descubriendo formas alternativas de turismo y para la ciencia.
Antes de la crisis, Corralejo contaba con 250.000 habitantes; en la actualidad hay 80.000.
Dunas de Corralejo

Allí se encontraban las Dunas de Corralejo, que muy pronto perderán parte de su belleza al estar construyéndose al lado una carretera. Las Dunas de Corralejo son Parque Natural.
Puerto del Rosario

Puerto del Rosario es la capital de la isla desde 1957. Antes de llamarse así, se llamaba Puerto del Carmen. En el pasado fue un puerto pesquero donde se embarcaban cabras para el resto de las islas canarias y se llamaba Puerto Cabra. Cuenta con unos 37.000 habitantes. En la periferia de la capital se localiza el Parador de Fuerteventura, junto a una playa de arena blanca.
Anterior a que se trasladara la capital a Puerto Cabra, la capitalidad de la isla se ubicaba en Betancuria, zona agrícola donde había mucho cultivo y hace unos siglos el cultivo era el que traía el dinero.
En esta localidad estuvo desterrado Miguel de Unamuno y hay una Casa-Museo en su nombre. Su despacho está decorado con figuras de papiroflexia, que era uno de sus hobbies favoritos. Unamuno había escrito en un periódico un artículo en contra del régimen (franquista). Le pidieron que se retractara de lo escrito, pero se negó a hacerlo. Es entonces cuando le desterraron a Fuerteventura, donde estuvo viviendo alrededor de cuatro o cinco meses (a cuerpo de rey). Muchos eruditos venían de la Península a intercambiar impresiones con Unamuno. Escribió De Fuerteventura a París, donde describió la isla canaria como “un oasis de la civilización”. En Fuerteventura, el escritor sentó las bases educacionales para focalizar los pueblos más importantes de la isla.
Más tarde llegó a Puerto del Carmen el Tercio de Juan de Austria, donde permaneció hasta 1995.

Cerca de la capital se encuentra el antiguo aeropuerto de Los Estancos, que lo quieren rehabilitar para uso de aeronaves pequeñas.
Montaña Quemada (en pequeño se ve la estatua de Unamuno)

Tindaya es un pueblo que se encuentra junto a la Montaña Quemada. Esta montaña de picón alberga una estatua de Miguel de Unamuno. Es la montaña sagrada de Tindaya, aunque no es una montaña, sino la caldera solidificada de un volcán. Los materiales se han fundido en esa montaña y han creado materiales únicos. Ha sido objeto de estudio por numerosos científicos y también por artistas.

El picón es un material volcánico (por ejemplo, es el utilizado en las curvas del circuito de Montmeló).
Montaña de Tindaya, considerada sagrada

El escultor Eduardo Chillida quería hacer allí un cubo de 50x50x50m. con chimeneas, azoteas y rampas. Si te colocas en un cubo y miras por la chimenea, ves determinadas estrellas, por lo que sirve para orientarse. Cuando vayas a salir lo haces por el nivel más bajo: el nivel del mar.
Es una isla donde existen grabaciones de origen aborigen. En esa montaña hay grabados únicos, perfectamente situados en la montaña y perfectamente orientados (lo que a la vez está en consonancia con lo que quería hacer Chillida en la misma). Unos dicen que lo que está grabado es lo que representan; otros van en la línea de lo terrenal que se une a lo celestial.
Con un permiso especial se puede subir a la montaña.
Casa de los Coroneles

En la población de La Oliva se encuentra la Casa de los Coroneles. Fue Casa de los Coroneles y también Casa de la Marquesa. En el siglo XVII, las Canarias ya estaban colonizadas y había que otorgarles protección. Es una casa que tiene innumerables puertas y ventanas.
Los Coroneles tenían mucho poder en aquella época. Ostentaban el poder militar, y eran además los jefes de la Inquisición. Allí donde iban iba también la Iglesia, por eso, en camino recto se encuentra la Iglesia del Candelario. Aun así, como los militares eran individuos muy religiosos, la casa cuenta con una ermita en la azotea. Junto a la casa se pueden ver los corrales donde guardaban el ganado. El Cabildo Insular quiere reactivar la zona, con un enfoque turístico, para recrearlo lo más parecido a la época.
Patio interior de la Casa de los Coroneles

La casa demostraba el poder y/o la riqueza que tenía la familia que vivía en ella. Todas las casas canarias tienen un patio interior que hace la función de chimenea: si entraba aire por las puertas y ventanas, el patio lo echa hacia fuera. Asimismo tiene una arcada de madera pulida y artesonados en el techo. Muchos de los suelos también están recubiertos con placas de madera. La teja de la casa fue traída en barco.
Casa Mané

En la misma población de La Oliva visitamos el Centro de Arte Canario, sito en la Casa Mané, donde se exponen obras de artistas canarios, tanto en los jardines como en salas interiores.
Esculturas en el jardín de la Casa Mané

En Fuerteventura, la casa más sencilla tenía dos lados y forma de “L”; un poco más acomodada tenía forma de “U”; si los habitantes tenían suficiente riqueza la cerraban en forma de cuadrado. Si había mucha más riqueza, se podía añadir una segunda planta, cubrirla con teja, etc. Por eso las casas eran como el carné de identidad de los habitantes que vivían en ellas.
El Cotillo

Lajares es una localidad famosa porque se podía practicar la extracción de piedra. Contaba con unas minas al descubierto, de donde se extraían grandes piedras basálticas que servían para hacer las piedras de los molinos. Hoy es célebre porque allí se puede encontrar artesanía del calado.
Fortaleza del Tostón

En El Cotillo hay una fortaleza pequeña del siglo XVIII. En Canarias hay tres fortalezas exactamente iguales. Se trata de la Fortaleza del Tostón. La fortaleza se levantó sobre otra anterior del siglo XV. Servía para custodiar la llegada de naves comerciales.
Faro del Tostón

En el mismo pueblo, se encuentra el Faro del Tostón. Esta zona está llena de calas donde pueden ir familias con niños, porque carecen de peligrosidad. En esta parte de la isla se están potenciando los deportes náuticos, como el kayak.
Inmediaciones del Tostón

En este faro hubo uno anterior del siglo XIX y el primero del siglo XVIII. En la actualidad, en el interior alberga un Museo dedicado al mar.
Se avecinaba la tormenta…

¿De dónde proceden los habitantes canarios?
Olivia Stone, en su libro Tenerife y sus seis satélites, escribió la primera guía de Canarias. En ella se habla del posible origen de los habitantes de Canarias. La historiadora indica que las aguas de África llegan de forma natural a Lanzarote y Fuerteventura, por lo que es posible que arrastraran a muchos aventureros del Norte de África hasta las costas de Fuerteventura.
Los conquistadores, cuando llegaron a Canarias, descubrieron que la población de origen aborigen que se encontraron tenía la misma fisionomía que los beréberes del Norte de África. Lo que choca y es contradictorio a esta posibilidad es que los beréberes sabían de navegación. Coinciden las descripciones físicas, el tipo de construcciones e incluso la cabra procede de África. Para no entrar en conflicto con los aborígenes, Felipe III asignaba terrenos a los reyezuelos locales.
Muchos nombres que comienzan por T (de poblaciones, de personas, etc.) son de origen aborigen y no tienen traducción al castellano.
En la isla de Fuerteventura es donde más población de origen aborigen había. Hay un pueblo llamado La Atalayita, donde se han encontrado restos de arquitectura prehispánica, sobre todo utensilios domésticos.
El 90% del terreno de Fuerteventura está protegido. La actividad ganadera y agrícola es mínima en la isla. En la isla hay unos 200 cocederos de cal.
Fuerteventura es Reserva Natural de la Biosfera, como iniciativa del respeto del hombre con su entorno.
Un dato curioso es que las aguas de Canarias son internacionales, no son jurisdiccionales españolas.
Tarde de lluvia en Corralejo

Después de dar una vuelta por la zona norte de la isla de Fuerteventura, cuando regresábamos a Corralejo comenzó a llover. Me dijeron que eso era atípico en Canarias, ya que la media de lluvias allí son tres veces al año. Yo pensaba: “Pues me ha tenido que tocar a mí, que vengo aquí en busca del sol”. El peor momento del día aún estaba por llegar. Durante media hora de travesía en barco de vuelta a Lanzarote, éste iba para todos los lados. Nunca me vi en una situación similar y pasé miedo de verdad. En ese momento, pensé en una persona y le escribí. Días más tarde, le describí con gestos lo aterrada que estaba en el barco, mientras le miraba a los ojos.

lunes, noviembre 05, 2012

Y tan cerca... él

A veces me acuerdo de él. Otras personas ocupan mi interés en este momento. Pero sigo tentada por él. Como tantas veces.
Cuando al partir he sentido ese estremecimiento al ver que estaba tan cerca. En esos momentos en que veo su coche y sé que está... Mi mente ha empezado a revolucionarse. No sabía si quedar con él a tomar unas cervezas. Se me ocurría ir a por unas pizzas y cenar con él, mirándole a los ojos, perderme en la profundidad de su mirada perfecta.
Me he fijado que su coche ya está bien. Y he dejado de caminar. Me he encontrado completamente bloqueada, indecisa. Llevo varios días sin verle. Y sí, le echo de menos.

domingo, noviembre 04, 2012

La Ruta del Fuego en Lanzarote

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Las islas Canarias surgieron del mar hace 24 millones de años. La más antigua de todas las islas es Fuerteventura, separada de Lanzarote a través del Estrecho de la Bocaina. En la antigüedad, las dos islas estaban unidas por estrecho, así como a la isla de Lobos, llamada así porque cuando los conquistadores llegaron a las Canarias, descubrieron que este islote al sur de Lanzarote se encontraba habitado por lobos marinos.
Los volcanes más antiguos de Lanzarote se encuentran al sur de la isla, en la Cordillera de los Ajaches. Son volcanes surgidos del mar con motivo de las erupciones volcánicas de hace 24 millones de años. El Timanfaya no es tan antiguo; es un volcán centenario.
Los dos colores fundamentales de la isla son el negro del basalto y el rojo, que es producido por una composición química a base de óxido de hierro.

Parque Nacional de Timanfaya

El Parque Nacional de Timanfaya es un parque natural que no protege especies vegetales o animales en extinción, sino que preserva un museo mineral en actividad: conos volcánicos, cráteres, mares de lava, bombas, cenizas, coladas de magma fluido que se derramaron de las bocas abiertas de la tierra y se solidificaron esculpiendo esculturas naturales que escapan a la imaginación, superficies calcinadas por el fuego interior que en algunas zonas alcanza los 40º C a tan sólo un par de metros de profundidad.
El diseñador y arquitecto lanzaroteño César Manrique ponía un símbolo en cada obra que él diseñaba. Concibió el diablillo de Timanfaya, porque las Montañas de Fuego, el fuego de los volcanes es lo que podría parecerse al mismísimo Infierno, y por esa similitud puso un diablo como símbolo para las Montañas de Fuego de Lanzarote. Estos volcanes entraron en erupción, por última vez, en el siglo XVIII, y sepultaron entre las lavas a trece aldeas, convirtiendo la zona durante varios años en un verdadero infierno.
Hoy el famoso diablillo de Timanfaya da buena suerte a los que se acercan a tocarlo.

Montañas de Fuego

Las Montañas de Fuego de Lanzarote están formadas por diversos volcanes: Volcán de Pico Partido, Corazoncillo, Timanfaya, las cuatro Calderas Rajadas, Montaña Rajada, etc.
También está el Islote de Hilario, donde se producen erupciones vaporíferas. El volcán está dormido, aunque activo. Cuenta la leyenda que Hilario frecuentó esta zona durante cincuenta años con la única compañía de su camella. Si es así, 25 años de un camello corresponden a un año humano, por lo que en realidad sólo hubiera estado aquí dos años.
No se puede ver el magma porque éste se encuentra a mucha profundidad, pero ese calor sube a través de las grietas hasta el exterior. Cada minuto que pasa se produce un movimiento sísmico en este Parque Nacional. Es lo que se llama una erupción efusiva (erupción tranquila, las grietas se han abierto poco a poco).
En el Islote de Hilario se comprueba que el volcán está activo a través de dos especie de pruebas. Los guardas del Parque nos pusieron la tierra roja en las manos y esa tierra quemaba en las manos. A continuación, procedieron a realizar la prueba de fuego y la de agua.
Prueba de fuego

En la prueba de fuego, con una especie de horca meten un arbusto típico de la isla (que no tiene muchos más usos, ya que ni siquiera sirve de forraje) en la grieta que hay en la tierra. Al cabo de unos segundos, ese arbusto se saca ardiendo.
Prueba de agua

En la prueba de agua, se han acondicionado unos tubos en la tierra; en ellos el guarda echa agua y al cabo de tres segundos exactos sale un chorro de vapor de agua.
La barbacoa de Timanfaya (Restaurante en el Islote de Hilario)

En el Islote de Hilario de ha habilitado un restaurante con unas barbacoas que se alimentan del fuego de las entrañas de la tierra. Esto es, todo lo que se cocina en el restaurante pasa por estas barbacoas que cogen el calor de la tierra. Es una cocina completamente natural.
El Islote de Hilario es el único lugar del Parque donde los visitantes pueden salir y caminar. El resto del Parque Nacional de Timanfaya es de acceso restringido y sólo se puede visitar en el autobús, sin bajarse del mismo. Son 45 minutos en autobús (o en coche) por una vía muy estrecha y con muchas curvas.
Entre 1726 y 1730 se produjeron aquí frecuentes temblores de tierra. A finales del verano de 1730, se produjo una gran erupción, que plasmó el cura de Yaiza, Don Andrés Lorenzo Curbelo, en su diario Cuando ardieron los volcanes. Según los apuntes del párroco de Yaiza, esta serie de erupciones volcánicas duró seis años, con fases de diferente intensidad, y en estos años se destruyó todo vestigio de vida.
Manto de la Virgen

El Manto de la Virgen es un hueco que crea fumarolas (vapores salidos del interior de la tierra). Se llama así, obviamente, porque tiene la forma del manto de una Virgen. Se tiene que ver a través del cristal del autobús.
Cuando me hablaron de fumarolas, tengo que reconocer que no me parecieron tan impresionantes como las que vi en Rotorua (Nueva Zelanda).

Las erupciones del Timanfaya son de tipo fisural: se trata de fisuras de varios kilómetros de longitud, a través de las cuales salen lavas, formando conos por acumulación de elementos y formando un terreno horizontal. Estas lavas llegaron al mar, y al contacto con el agua crearon grandes columnas de vapor, lo que hizo que la superficie de la isla de Lanzarote aumentara.
Las corrientes de lava y las nubes de arena volcánica destruyeron casas, pastos y cultivos. Obligaron a los habitantes de Yaiza a huir en numerosas ocasiones. Cinco meses después del inicio de la primera erupción, emigró de Lanzarote más de la mitad de la población. Trece poblaciones habían quedado sepultadas. En ese momento y ante la intensidad y la continuidad de las erupciones, se pensó incluso evacuar a todos los habitantes de la isla.
Una de las cuatro Calderas Quemadas

Las bocas por donde salía el magma han quedado sepultadas con el paso del tiempo.
La fauna y flora autóctonas de esta tierra desolada por el fuego están limitadas a aves, lagartos, líquenes y unos pequeños insectos de vida nocturna. El animal más grande de esta zona es un ave carroñera llamada ‘aguirre’. El más pequeño es un insecto cavernícola de menos de un centímetro de longitud.
Vinagrera o calcosa

Hay una planta que crece en ciertas zonas del Parque. Se la conoce como vinagrera o calcosa. La trajeron de la isla del Hierro, aunque la plantaron en el Norte de Lanzarote. Los vientos alisios la arrastraron hasta el Parque Nacional. Esta planta afea el paisaje. Es por ello que se creó una iniciativa para erradicarla.
De los conos volcánicos surgieron coladas de lava que llegaron a la costa, algunas por vía subterránea (creando los tubos volcánicos). Así se forman algo parecido a las estalagtitas y estalagmitas: los estafilitos (goterones de lava).
Valle de la Tranquilidad

El del Timanfaya es un paisaje lunar. El Valle de la Tranquilidad se asemeja muchísimo al paisaje donde en 1969, el astronauta norteamericano Neil Armstrong posó los pies en la Luna.
El Parque Natural se caracteriza por su quietud, lo que atrae por las noches a millones de insectos de todo tipo.
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Olivina incrustada en el basalto de una bomba volcánica

Lo que se conoce como bombas volcánicas salieron con la erupción y llegaron a todas las partes de la isla. Tienen forma de esfera. Si se parte esta especie de piedra, en su interior hay un mineral semiprecioso de color verde: es la olivina.
Las Montañas del Fuego de Lanzarote corresponden a erupciones efusivas, que se producen a pocos metros. En este sentido, es muy parecido a Hawai.
En la base del Parque Natural se encuentra un laboratorio que estudia las erupciones de lava.
Macizo del Fuego

En 1730, el núcleo principal de la erupción se localizó en el Macizo del Fuego. En la parte superior se crean crestas que forman islotes, donde se refugiaron los animales que sobrevivieron a la erupción. En las Montañas del Fuego se puede ver la grieta principal que originó esto. Se trata de un cono anular con un cráter único. El fondo del cráter se hunde hasta 100 metros por debajo de la base externa. A veces se ve un polvillo amarillo que cubre las piedras, que procede de las arenas del Sahara que arrastran los vientos alisios.
Las últimas erupciones de Lanzarote tuvieron lugar en 1824, y vinieron precedidas por diez años de muchos movimientos sísmicos (numerosos terremotos). Se produjeron en el Islote de Hilario. Hilario plantó aquí una higuera que nunca dio fruto porque la planta no podía alimentarse del fuego.
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La Tacita de Chocolate

Caminata en camella

Después de 45 minutos a través del Parque Nacional, paramos en las faldas del Timanfacha, en el Echadero de los Camellos.
Había cientos de camellas allí. En realidad eran dromedarias adolescentes (mahalulu), todas hembras. Las camellas pueden soportar hasta 150 kilos y suelen hacer grandes caminatas.
Las camellas tenían los hocicos con alambres, para que no mordieran, y las más problemáticas, con una tela, para que no escupan a la gente.
Camellero

Los camelleros eran todos venidos del norte de África.
Yaiza

La siguiente parada había de ser en Yaiza. No vimos el pueblo, sino que era una parada para comprar artesanía. Allí vimos las rocas de basalto con trozos de olivina incrustados, e incluso joyas de color verde tras haber sido tratada la olivina.
Muchos nombres de poblaciones lanzaroteñas son nombres de mujeres. Yaiza y Teguise fueron princesas guanches. De hecho, hay una princesa viviendo en la isla (la princesa Alisia de Grecia).
Yaiza

Yaiza fue fundada a principios del siglo XVII por campesinos emigrados de la Península. Es uno de los pocos pueblos de los alrededores de las Montañas de Fuego que no fueron sepultados por las erupciones transcurridas entre 1730 y 1736.
La antigua ermita de Nuestra Señora de los Remedios de Yaiza conserva la imagen de San Marcial de Limoges, patrón de la isla.
Salinas del Janubio

Pasamos junto a las antiguas salinas que se conservan intactas en la isla de Lanzarote. César Manrique las llamaba “las perlas del Atlántico”. A principios del siglo XX estaban todas activas, los cocederos se encontraban llenos y, cuando el agua se evaporaba, salía la sal, quedando una capa blanca.
Donde se encontraban las salinas era la antigua costa, pero un banco de arena natural cerró la costa.
Los propietarios originales de las salinas eran la familia Jehó, de los que hoy sólo queda un hotel rural en las cercanías.
La cristalización de la sal tarda 25 días. En los cocederos se pueden ver los diferentes colores de las diversas fases. En una de las fases finales, entra un insecto que se llama artemia. En la actualidad, se recogen catorce cosechas al año.
En las Salinas del Janubio se produce la mayor parte de la sal que necesitan las industrias pesqueras de Lanzarote.
Hervideros

A continuación fuimos a ver los Hervideros. Hervideros o bufones son una especie de chimeneas y grietas abiertas en los acantilados. Cuando el mar está furioso, empuja el agua con fuerza y el agua pasa por esas grietas y chimeneas produciendo un ruido estruendoso y saliendo a la superficie como un géiser.
Como el mar estaba en calma, no pudimos ver el agua saliendo por los huecos de las rocas hacia la superficie.
En cambio, caminamos sobre ellos, que en esta zona están formados por las lavas moldeadas por la fuerza del mar.
En el Suroeste de Lanzarote se encuentra la pequeña localidad de El Golfo, una magnífica bahía natural que se ha conservado hasta nuestros días sin haber sido horadada por la explotación turística y agrícola.
Laguna Verde (Charco de los Chicos)

En la playa de la bahía se extiende una laguna verde esmeralda separada del mar por una playa. La laguna se ubica junto a un acantilado volcánico estratificado. Un fotograma de la película Hace un millón de años se rodó en esta laguna, concretamente donde Raquel Welch sale de la misma en bikini, poniendo de moda el bikini en Lanzarote.
Tráiler de Hace un millón de años (1’05’’)

La película es de 1966 y en aquella época las mujeres de Lanzarote iban completamente tapadas, por lo que que una actriz estadounidense posara en bikini en un país y en una época en que el destape estaba mal visto tuvo que ser algo completamente extraordinario.
La laguna se formó hace millones de años por un hidrovolcán (se originó en el mar). Es un volcán muy frágil, formado por capas que se pueden caer.
Parte trasera y capas del volcán de la laguna verde

El color de la laguna es de color verde, debido a un alga marina (rupia marítima). Se une al mar por un canal que desagua. Es paraje protegido desde 1987, y desde entonces está prohibido bañarse en la laguna. Tiene 12 metros de profundidad. Hay una playa de arena negra, peligrosa cuando baja la marea.

Después de una comida a base de bufet libre, en un restaurante donde se desató el caos, fuimos a visitar una bodega a La Geria.
En Lanzarote existen tres tipos de cultivo: enarenado natural (se cultiva sin modificar el campo), el enarenado artificial (el campesino acondiciona el campo) y en jable (viene de la palabra francesa que significa “sable”, es el cultivo de arena en la playa; así se cultivan el boniato, la batata dulce, la sandía y el melón).
El paisaje de Lanzarote está conformado por piedra granulada de color negro en contraste con las construcciones de color blanco. Esta piedra volcánica absorbe el agua. El agua se filtra y va a terreno fértil. Las casas antiguamente se pintaban con cal porque la cal aísla el agua y el calor.
Viñas de La Geria

La Geria es la comarca vinícola de Lanzarote. Está formada por kilómetros de hoyos donde se plantan una o dos cepas. El vino conocido como malvasía es el más común cultivado en Lanzarote. En la isla hay más de veinte bodegas.
Viñas de La Geria

La cepa está plantada en terreno fértil, aunque parezca que se encuentra plantada en terreno volcánico. Los viticultores subsisten por las subvenciones. La vendimia es muy dura. Yo me preguntaba cómo podrían meter los tractores ahí, y es que no pueden, tienen que hacerlo a pie y portando todos los cestos con las uvas. No hay espacio para que entren los vehículos. En el mes de febrero se cortan los sarmientos.

Nos explicó la guía que la palabra “guagua” para designar a los autobuses es un cubanismo, por los primeros trenes de vagones que llegaron a Cuba, ya que los cubanos llamaban “guagua” a los vagones y lo trajeron a Canarias, donde comenzaron a llamar “guagua” a los autobuses.
A los de Lanzarote se les llama “conejeros” o “conejeras”, además de lanzaroteños.
Está prohibido colocar vallas publicitarias en toda la isla, por lo que no se ven anuncios, lo que hace que la mezcla entre la mano del hombre y el entorno natural no sea tan brusca. Pero tampoco estamos acostumbrados a verlo tan limpio de toda esa publicidad.
En los pueblos de interior, las casas tienen dos plantas; en Arrecife, el máximo son siete plantas, con la excepción del famoso hotel que es anterior a la aprobación de la ley sobre la construcción en Lanzarote. También por ley el color predominante es el blanco.
La isla tiene una población aproximada de 130.000 habitantes. Lanzarote cuenta con siete Ayuntamientos. El terreno más barato es en Arrecife y el más caro en Puerto Calero.

sábado, noviembre 03, 2012

Extrañas coincidencias

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Contaría yo con 23 ó 24 años cuando una de las magistrales novelas del mundo llegó a mis manos. Recuerdo quién me lo recomendó y cómo lo cogí de la biblioteca de la universidad. Recuerdo cómo, con tan sólo unos pocos capítulos leídos de una edición antigua, fui a una librería y me lo compré. 3000 pesetas de entonces me costó. Recuerdo el velamen del navío que aparecía en portada. Un libro de pasta dura, con un cobertor amarillento y aquel barco. 
Devolví la edición antigua a la biblioteca y volví a empezarlo de nuevo. Esta vez con las páginas intactas, pero merecía la pena volverlo a empezar porque Alejandro Dumas te atrapa de una forma mágica en esa novela. 
El conde de Montecristo se convirtió en mi libro favorito. Desde entonces quiero conocer Marsella y la isla de If. 
Lo presté y en estos momentos aquel libro con el velamen del navío sobre un fondo amarillento se encontrará en algún rincón de Salamanca. Eso sí, con mi nombre escrito en una de las primeras hojas del volumen. 

Hoy en día tengo otro ejemplar, también en pasta dura. No conseguí encontrar la misma edición. Pero tampoco podía estar sin aquel libro, por si alguna vez se daba la circunstancia de que deseaba volver a leerlo.
Recuerdo a la perfección, aunque han pasado más de diez años desde que lo leí, los nombres de los personajes principales, los lugares, los hechos. Habitualmente suelo olvidar mucho de lo que leo, pero ese es uno de los pocos libros que recuerdo con bastante nitidez. A pesar del tiempo pasado.
Y recuerdo cómo disfruté de su lectura.

Desde entonces no he vuelto a prestar libros. Hasta entonces no me importaba, pero desde que no me devolvieron aquel, no he vuelto a dejar libros, excepto a mi cuñada. La gente que me conoce sabe que tengo en mi poder una cantidad ingente de libros, tantos que podría montar una librería. Me gusta comprarlos. Tengo carnets de dos bibliotecas de Salamanca y otro de aquí, pero cuando los he terminado me cuesta devolverlos, algo de mí se queda en los libros y algo de ellos se queda en mí. Así que hace muchos años que los compro. Y la gente que me conoce me suele pedir que les recomiende libros, yo encantada, pero jamás presto los míos. Quien quiera libros y no pueda o no quiera comprarlos, que los adquiera en una biblioteca. A mí me gusta conservarlos, y no en el iPad, que no me gusta leer ahí, me gusta tocarlos, escribir algo en los márgenes si cabe, subrayar a lápiz... 

Sabía que llegaría un día en que habría de volver a leer El conde de Montecristo. Ese día ha llegado. Mañana buscaré el ejemplar y lo leeré. Será una especie de... lectura conjunta. 

Me estoy saltando todas las reglas. Voy a hacer otra excepción ya que, pese a que nunca releo libros, éste sí que lo voy a leer de nuevo. Y éste es, sin duda alguna, un momento especial. Ha sido una coincidencia extraña. A veces ocurren cosas en un momento y un lugar determinado y esas circunstancias se dan porque tenían que ocurrir. Sin más. Me hace ilusión releer la novela de Dumas... junto a esa persona especial.
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¡Oh! Como no podía ser de otra manera, he encontrado mi libro en internet. Al menos el navío que yo recuerdo. Así era...

viernes, noviembre 02, 2012

Cuando ardieron los volcanes


Las últimas erupciones volcánicas de Lanzarote se produjeron en el siglo XVIII. Las últimas y las peores, ya que dejaron varias aldeas sepultadas y obligaron a marcharse a buena parte de la población lanzaroteña.
En las faldas del Timanfaya, en la parte baja de las Montañas del Fuego, existe un pequeño pueblo llamado Yaiza. Don Andrés Lorenzo Curbelo era el sacerdote de la zona cuando se originaron las erupciones en 1730.
Cuando ardieron los volcanes describe cómo el 1º de septiembre de 1730 entra en erupción uno de los volcanes cercanos al Timanfaya, cómo se agrieta la tierra, cómo bajaban los ríos de lava y cómo poco a poco el polvo y la ceniza fueron enterrando todo. Durante seis años las erupciones se sucedieron sin cesar, tanto que parecía que Lanzarote fuera el mismísimo infierno.
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Entre los años 1730 y 1736 se produjeron en Lanzarote las erupciones más violentas de la historia del volcanismo. En este período de tiempo nacieron George Washington, primer presidente de los Estados Unidos; y James Watt, inventor inglés de la máquina de vapor moderna; Bach compuso su Misa Mayor en si menor, Händel los Concerti Grossi; Gottsched escribió su Ensayo de un arte poética crítica para los alemanes; Voltaire su drama francés Zaïre; se iniciaron los trabajos de construcción del canal de 1.062 km de longitud entre San Petersburgo (Mar Báltico) y Volga (Mar Caspio); y Hadley concibió su teoría sobre los vientos alisios. El mundo recibió con retraso la noticia de la terrible catástrofe de Lanzarote y, mientras acaecía ésta, el párroco de Yaiza era testigo de las devastadoras erupciones.

Las erupciones volcánicas destruyeron y enterraron por completo las siguientes poblaciones: Chimanfaya, Jarretas, Mancha Blanca, Mancha Blanca Chiquita, Maretas, Masso, Peña de Palmas o Palomas, Rodeo, San Juan, Santa Catalina, Testeyna y Tingafa.

El 16 de abril de 1736, cuando la tierra se calmó, gran parte de Lanzarote había quedado convertida en un desierto. Esta zona sigue siendo inhabitable en la actualidad y, además, fue declarada Patrimonio Natural Protegido y recibió la denominación de Parque Natural.
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Aspectos generales sobre Lanzarote


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Cuando hace dos años estuve en Tenerife, me recomendaron que la siguiente vez que fuera visitara Lanzarote y Fuerteventura. De hecho, Lanzarote es una isla preciosa; ahora que la conozco puedo dar fe de ello. Tan hermosa como tranquila. Para mi gusto, es demasiado tranquila, una isla preparada para familias con niños pequeños, para gente en busca de la desconexión necesaria en estos días de continuo ajetreo. En mi caso particular, necesito más actividad.
Lanzarote debe su nombre al marino genovés Lanceloto Malocello, que redescubrió la isla en el siglo XIV.

Vista del hotel desde el paseo marítimo

Donde tenía ubicado el hotel, en Matagorda, no había absolutamente nada. A diez minutos caminando tenía un centro comercial diminuto con algunos restaurantes, y el resto estaba conformado por zonas residenciales turísticas. Para todo lo demás, era necesario llamar a un taxi. Eso sí, el hotel estaba preparado con todos los servicios que se pueden requerir estando de vacaciones, aunque más bien debería decir que estaba preparado para un turismo llegado de otros países de Europa. 
Cuando se viaja desde la Península a un lugar como las islas Canarias en esta época, se hace complicado decidir qué es lo que vas a llevar puerto. Con botas de invierno llegué a Lanzarote, con la chaqueta colgando y sólo atiné a decir: "La piscina, ¿dónde está?".


Lanzarote es una isla especial. Para mí había dos personalidades importantísimas que tienen que ver con esta isla. Como adoradora de la literatura universal y como lectora prolífica, sé que es la isla que eligió el escritor portugués José Saramago para quedarse a vivir y para terminar sus días allí. El célebre autor falleció en 2010, pero la isla le recuerda bien. No muy lejos de Matagorda, en la pequeña localidad de Tías, se encuentra la casa donde vivió y murió, hoy en día convertida en Casa-Museo. Esto lo sé por la explicación de un taxista al que pregunté, no porque la fuera a ver. Una casa sin su dueño no es mucho, prefiero quedarme con los mensajes de los libros de Saramago. Con su Ensayo sobre la ceguera y con su Ensayo sobre la lucidez. He leído alguno más en mi época universitaria, pero ésos son los que me llegaron muy adentro, porque el magistral Saramago hacía pensar, conseguía que le diéramos vueltas a todo...
La otra persona con quien estaba menos familiarizada y que es un gran desconocido en la Península, pero no así en Canarias, es el magnífico César Manrique. De él hablaré en los próximos días. Adelanto únicamente que en Lanzarote dejó su impronta. Él creaba belleza, habilitaba lugares que se encontraban "perdidos" y los convertía en algo parecido al paraíso. Pero para ello es necesario ver su obra. Aunque diseñó y construyó en casi todas las islas, Lanzarote es la que mejor nos muestra las huellas del artista. Lanzarote le debe mucho a César Manrique.

Al final, un lugar lo hacen las personas. La gente se desvivía porque te llevaras un trocito de su tierra, porque te llevaras el recuerdo de Lanzarote en el corazón. Tanto los taxistas, como los guías, como la gente de los negocios te contaban algo de la isla. Eso enriquece culturalmente, amén de la documentación que me traje conmigo, de las fotos, de las historias, de las anécdotas que apunté. La gente siempre me pregunta por qué lo apunto todo, y es que por experiencia sé que si bien ahora tengo todos los recuerdos tan frescos en unos meses habré olvidado muchas cosas. Eso le ocurre a todo el mundo, la memoria tiende a olvidar muchas cosas a medida que pasa el tiempo. Esta es la mejor forma de intentar que no se olvide a largo plazo.


Parque Nacional de Timanfaya

A Lanzarote se la conoce como la "isla de los volcanes", debido al manto volcánico que se extiende a lo largo de su superficie. En sus casi 850 metros cuadrados, se ven una infinitud de volcanes de todo tipo. Curiosamente, Lanzarote es la isla más baja del archipiélago canario, con elevaciones sin importancia, lo que contrasta mucho al tener muy cerca, en Tenerife, el pico más alto de España. Esta serie de volcanes, esas Montañas de Fuego -como las llaman allí-, conforman un paisaje especial y único, una panorámica que a veces resulta un tanto desoladora por la ausencia de flora y fauna. Y a la vez quita la respiración, al ser conscientes de que estamos circulando sobre la lava de volcanes inactivos, sobre una tierra que ruge y duerme por debajo de nuestros pies.

Paisaje típico de Lanzarote

Esos volcanes dan un colorido especial a Lanzarote: el negro y el rojo son los colores dominantes de la isla, que contrasta con el blanco de las casas que no tienen más de dos o tres plantas (excepto un altísimo hotel que se encuentra en Arrecife). Las casas blancas con dinteles y jambas en verde o azul. Una ley en Lanzarote prohíbe la colocación de vallas publicitarias o de pintadas, por lo que las construcciones conjugan a la perfección con el entorno natural. Da la sensación de que el hombre no ha mellado tanto en el paisaje lanzaroteño, y eso hace que lo que ven nuestros ojos sea de una belleza extraordinaria.


Paseo marítimo de Matagorda, Puerto del Carmen

Hay algunos sitios que no pude ver y me hubiera gustado. Por ejemplo, el mercadillo de Costa Teguise o la Casa de César Manrique. Siempre dejo algo sin visitar para tener un motivo para volver a lugares que me encandilan y de los cuales me traigo un buen recuerdo.

Uno de los días también cogí un barco hasta Fuerteventura, que está a media hora en trayecto en barco. Los canarios, por sus playas, hablan de ella como la isla más hermosa de Canarias. A mi gusto, en belleza, le supera Lanzarote. No se puede comparar, y de Fuerteventura sólo visité un poco la zona norte de la isla; no daba tiempo a más.

En las próximas jornadas hablaré de Lanzarote con más detalle. Aquí sólo me queda decir que es una isla que merece la pena visitar. Mucho, sobre todo si se quiere descansar.

Entre la bruma

Un día amanece y cuando miras al sol comprendes que tienes una razón diferente para sonreír. A veces es una palabra, a veces es una emoción, en otras ocasiones podría ser un pensamiento, un objeto que te recuerde algo… pero habitualmente esa sonrisa es posible que venga de las manos de otra persona. 
Se crea un vínculo especial, algo indescriptible. 
Pasan los días y, de repente, eso que te hacía sonreír se esfuma, desaparece como si nunca hubiera existido. Y te encuentras con un vacío inesperado. 
Algo no cuadra. Algo que antes estaba allí ha desaparecido, y a veces las cosas ocurren de forma incomprensible, como ha sido el caso. 
Siempre cuestiono todo. Y esta vez no ha sido menos. Por mi cabeza han pasado todo tipo de preguntas. Y no encuentro la lógica. Supongo que habrá una explicación. 
En estos momentos me siento como si me hubieran enseñado a volar y me hubieran cortado las alas antes de echar el primer vuelo. Es decir, estoy dolida. Porque antes tenía algo que ya no está. Tampoco sé si está o no, desconozco realmente si está o no. 
También me estoy preguntando qué significa esto. Porque si me duele, ha aparecido una variante que no imaginaba. 
No obstante, las ganas de escribir me desbordan, pero no quiero hablar sobre ello. Estoy demasiado sensibilizada. 
Recuerdo cómo son estas heridas. Y no quiero recordar lo que escuecen. 

Vuelvo a mi mundo, a mi vida, a mis sueños, a mi amor… Lo demás… quizás no sea tan importante, aunque duela un poco.

jueves, noviembre 01, 2012

Comienza noviembre


Noviembre comienza con frío, con un frío intenso, invernal, ventoso. El aire silba sin parar desde anoche y con el aire me llegan recuerdos de mis tíos, aquellos que ya no están, aquellos a los que se recuerda en un día especial como es hoy.
Y noviembre además comienza con los recuerdos de las vacaciones. 
Adoro las vistas desde el avión.