martes, junio 24, 2008

El hechizo español

A mi tío le hubiera gustado saber que España ha pasado de cuartos en la Eurocopa. ¡Ojalá hubiera vivido para verlo! Aunque estoy segura que lo ve desde allá arriba, desde donde quiera que esté y seguro que apoya a "la roja". Por fin, por una vez nos podemos sentir orgullosos de nuestra selección. La noche del domingo todo acabó en locura generalizada, hoy todavía se vivirá la resaca, mientras se hacen apuestas para el partido del jueves. Incluso mi abuela prefirió quedarse a ver el partido en vez de ir a pasear.
Por supuesto, yo sigo siendo antifutbolera. He de decir que hace dos días me picó la curiosidad y a veces ponía el partido a ver cómo iban. Pero no lo vi. Del resultado me enteré después de acabada la tanda de penalties.

La noche más mágica del año, la noche de San Juan, pasó sin pena ni gloria. Después de que hace dos años prohibieran las hogueras en Salamanca por la sequía, que el año pasado se concentraran en puntos estratégicos de la ciudad, ayer... se puso a llover y a tronar a eso de las diez. Estaba muy cansada para escribir nada. Y en la oscuridad, mientras intentaba dormir, veía iluminarse la noche. Cuando me dormí la tormenta seguía su curso, por lo que imagino que iría para largo y dudo de que hubiera hogueras.

La noche de San Juan
Los antiguos celtas llamaban Alban Heruin a este festival y su principal significado era el de celebrar el instante en que el Sol se hallaba en su máximo esplendor, cuando duraba más tiempo en el cielo y mostraba su máximo poder a los hombres, y al mismo tiempo, el día en que empezaba a decrecer en el Solsticio de Invierno.
Para conmemorar y, al mismo tiempo, para atraer su bendición sobre hombres, animales y campos, se encendían grandes hogueras. Este festival se asocia a rituales destinados a obtener pareja o a conservarla.
Son innumerables los rituales propios de la Noche de San Juan, que se conmemora la víspera del 24 de junio, pero todos giran en torno a la glorificación del fuego. De hecho, es el festival del fuego por excelencia.
Realmente la noche del solsticio es la del 21 de junio aunque la Iglesia la ha adaptado a la festividad de San Juan.
De la misma manera, la presencia del agua es uno de los grandes símbolos de las celebraciones de San Juan que parece no tenerse en tanta consideración y que, sin embargo, es una parte esencial de numerosos ritos de esta festividad.
El apelativo de "Verbena" a esta fiesta se lo dio la costumbre practicada en algunos lugares por las jóvenes casaderas de ir a recoger verbena a las doce de la noche en la víspera de San Juan, creyendo que con ello conseguirían el amor del hombre deseado por su corazón.
Otra de la creencias era que la pareja que saltaba unida la hoguera conseguía felicidad y buena fortuna.
Otra de las tantas costumbres es aquella en que las jóvenes arrojan guirnaldas trenzadas por ellas a sus amados a través de las llamas y ellos deben recogerlas antes de que caigan al fuego. Las guirnaldas se guardan como talismanes de buena fortuna y, ocasionalmente, se quemaba alguna cinta en el hogar para procurar protección de sus habitantes y animales.
Algunos grupos para finalizar las ceremonias se introducen entre las olas, comulgando por un corto tiempo con el mar y recibiendo de él toda su fuerza.
El antecedente pagano a esta festividad es la celebración celta del Beltaine (significa “fuego de Bel” o “bello fuego”) , que se realizaba el 1º de mayo y era un festival anual en honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas.
Los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y sacrificaban algún animal para que sus plegarias fueran mejor atendidas.
Las fiestas griegas dedicadas al dios Apolo se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes hogueras de carácter purificador.
Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas y por entonces se atribuían propiedades medicinales a la hierbas recogidas en aquellos días.

lunes, junio 23, 2008

Inquisitio


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Corren los albores del siglo XIX. España está agrupada en varios colectivos enfrentados entre sí. Ya ha pasado la Guerra de la Independencia, el trienio liberal y la Constitución de Cádiz han sido aniquilados por los Cien Mil Hijos de San Luis y el absolutismo monárquico está en manos de Fernando VII. Dos ideologías contrapuestas rigen las líneas de pensamiento de los españoles: los conservadores, ligados mediante la Monarquía y la Iglesia, llamados "blancos" y que unas décadas después pasarán a engrosar las filas del carlismo; y los liberales, perseguidos por el poder, llamados "negros" y que después apoyarán a Isabel. En este contexto histórico, la Iglesia tiene un poder inaudito aunque no siempre con el consentimiento del rey "afrancesado", que ni la apoya ni la contradice.
Los ánimos de los españoles están alterados, la Inquisición ya no es lo que era, los comuneros se sublevan, las libertades se restringen, la desidia corroe los huesos de todos, los edificios destruidos por las tropas napoleónicas siguen convertidos en polvo, los caminos son peligrosos porque están llenos de bandidos que no dudan en asesinar. España es un país hundido en el caos. Valencia no se muestra indiferente ante este estado de pobreza y desbarajuste social.
Allí surge un grupúsculo que se erige como la cabeza de la Iglesia en España, un colectivo de religiosos y poderosos que quieren instaurar la Santa Inquisición con todo su poder. Estos prohombres de la ciudad crean una secta, el Ángel Exterminador, que controla toda la ciudad. La Osa Mayor es la representación celestial de las instituciones que ellos rigen en la tierra. Quieren convertir a Valencia en la capital de la Cristiandad, oponiéndose a Roma.
El primer paso es la creación de las Juntas de Fe, para ajusticiar a todos los herejes, ladrones y personas que se les opongan. Después, procesar y sentenciar mediante el tribunal de la Inquisición.
Entre estos hombres, destaca Lorenzo Ramo, el rector de las Escuelas Pías, Ómicron en la secta, un joven sacerdote que no las tiene todas consigo. Visita a un maestro liberal de las afueras de Valencia, un deísta que no obliga a sus alumnos a orar ni les acompaña a misa. Él es el "hereje" que van a ajusticiar, la última víctima de la Inquisición en España. Él es Cayetano Ripoll. El padre Lorenzo es el que le denuncia pero, con el paso del tiempo, se hacen amigos. Intenta liberarle, pero son muchos los poderosos que se oponen. Gracias a Cayetano, Lorenzo ha conseguido ver la luz, la injusticia y la moral, y gracias a él ha conocido a su hijo Quimet.

"Cinema Paradiso"

Lo cierto es que hay muy pocas películas que den tanto con tan poco. Es una historia que nos llega al corazón: con sus alegrías, con sus penas, con los recuerdos, con los deseos... Es la historia de un niño que creció junto a un cine mítico, el único lugar que daba a los habitantes del pequeño pueblo siciliano de Giancaldo un rato de diversión. El niño descubre junto a un mentor de lujo un mundo que va mucho más allá de aquel pequeño pueblo donde transcurre su vida. Pero la vida no es una película, es mucho más difícil...
Una de las cosas que ofrece la película es una época de cambios en el séptimo arte. Es la época dorada del cine, antes de la llegada de la televisión; una época de censura y el fin de la misma con la llegada de un pudoroso destape; la llegada de máquinas más modernas. Es un tiempo en que, lentamente, vamos viendo los pequeños progresos... Y a la vez descubrimos cómo las mentes cerradas de los habitantes del pequeño pueblo se van abriendo y empiezan a adoptar las novedades.

- Has vuelto. Pese a que te dije que no lo hicieras...
- Quería verte, verte por última vez.
- Pero yo no quería oírte hablar. Sólo oír hablar de ti.
- ¿Cómo no iba a venir a despedirte? Al igual que hiciera hace ya casi treinta años.
- Giancaldo ya no tiene nada para ti.
- Te equivocas, Alfredo. Tiene el final perfecto para esta película.
- La vida, Totó, no es como las películas, es más dura, más difícil.
- Sí, lo sé. Eso me lo enseñaste tú.
- Tan sólo quería hacerte feliz, Totò. Vivías por y para el cine. Ahora el cine es sólo un sueño.
- No, Alfredo. Miles de personas nos han visto reír, llorar, disfrutar del cine y vivir la vida, nuestra vida, con el corazón encogido. Pero también han reído, han soñado, han recordado con nostalgia cosas de su infancia, tan parecida a la mía. Eso no sólo no ha muerto, sino que vivirá por siempre en el imaginario colectivo, y tú, que hoy mueres por última vez, no desapareces, porque serás por siempre recordado, y tendrás un hueco en tantos corazones. Esto no lo dijo John Wayne, ni Clark Gable. Esto lo digo yo. Vayas donde vayas, viejo amigo, buen viaje y no te olvides de nosotros, porque nosotros no te vamos a poder olvidar a ti.

Totò (Salvatore Cascio) es un niño italiano muy despierto que siempre está donde no debe estar. De las cosas que más le llaman la atención del pueblo donde vive destacan las películas que se proyectan en el Cinema Paradiso. Al principio, espía al padre Adelfio (Leopoldo Trieste), que en una época de posguerras se dedica a aplicar la censura en lo que él llama pornográfico, como son besos y escotes. Totò busca el acercamiento que acortará las distancias hacia su cinefilia: Alfredo (Philippe Noiret). El operador del cine se pasa muchas horas en la cabina solo hasta que Totò se erige como su ayudante y aprende el oficio. Aparte de ver las películas gratis, descubrir la felicidad de la gente, hacerse amigo de Alfredo... aprende las enseñanzas de la vida de manos de Alfredo, que sustituye al padre que fue a la guerra, es lo más parecido a un padre que ha tenido Totò nunca. El final de la infancia comienza con el incendio del cine, la reconstrucción del mismo y la ceguera de Alfredo. Será pues Totò quien se encargue de pasar las películas... sin censura.
Totò (Marco Leonardi) se convierte en un joven bien dispuesto. Con su paga se ha podido comprar una cámara de vídeo y así conoce a Elena Mendola (Agnese Nano), de la que se enamora perdidamente. Pero el padre de ella no está dispuesto a consentir esa relación, así que se marchan del pueblo y Totò pierde la pista de su amada, a la que no volverá a ver nunca.
Totò no tiene a nadie más que a Alfredo, su madre y su hermana que le anclen al pueblo. Y es Alfredo el que le empuja para que vaya a Roma, para que conozca el mundo, ese mundo que ha visto a través de las películas, para que se convierta en un hombre de mundo, pues allí el muchacho no tiene más que un futuro difuso.
Y Totò se enriquece en Roma. No ha vuelto al pueblo que le vio nacer en treinta años. No se ha enamorado de otra mujer, aunque ha conocido a muchas. Se ha olvidado de todas sus ataduras... hasta que una llamada le hace regresar: Alfredo ha muerto.
Un Totò adulto (Jacques Perrin) recuerda todas las enseñanzas de aquel que hizo de padre en su infancia y adolescencia, recuerda los momentos de cine en la cabina del Paradiso, recuerda su primer amor... Y al volver la vista descubre el viejo cine a punto de ser derruido, el viejo cine donde tanto tiempo pasó, donde tantas cosas aprendió, donde tantos momentos compartió con Alfredo... el que le hizo volar lejos, el que le hizo convertir sus sueños en realidad.

Una vez un rey celebró una fiesta. A ella fueron las princesas más bellas del reino. Un soldado que hacía la guardia vio pasar a la hija del rey. Era la más bella de todas... y se enamoró enseguida. Pero... pero ¿qué podía hacer un pobre soldado en comparación con la hija del rey?
En fin... un buen día consiguió hablar con ella y le dijo que no podía vivir sin estar a su lado. La princesa quedó tan impresionada por su fuerte sentimiento que le dijo al soldado: "Si consigues esperar cien días y cien noches bajo mi balcón, al final seré tuya".
Y, a partir de ese instante, el soldado se fue allí y la esperó un día, y dos días, y diez, y luego veinte... y cada noche la princesa le observaba desde la ventana pero él no se movía nunca. Con la lluvia, con el viento, con la nieve... siempre estaba allí. Los pájaros se le cagaban encima y las abejas se lo comían vivo, pero él no se movía.
Después de noventa días... estaba tremendamente delgado, pálido, al pobre le resbalaban las lágrimas de los ojos y no podía contenerlas, ya no le quedaban ni fuerzas para dormir. Mientras, la princesa seguía observándole, y... al llegar la noche noventa y nueve... el soldado se incorporó, cogió la silla... ¡y se largó de allí!

domingo, junio 22, 2008

El coco, ¿creación de los adultos?

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Todas las noches se repetía en la casa la misma batalla. "¡A la cama, te he dicho!", gritaba la madre. "¡Que no quiero!", contestaba la hija.
A la niña le gustaba quedarse levantada y tenía curiosidad por saber de qué iba la película que sus padres veían por la tele, pero la madre sólo pensaba que dormir muchas horas era muy bueno para su hija.
-¡Te acuestas ahora mismo o llamo al coco! -continuaban los gritos por la casa.
Cansada, la madre cogió a la niña de la mano y la llevó hasta su cama, le dio un beso de buenas noches y volvió al salón. Diez minutos después apareció la niña de puntillas.
-¿Qué haces aquí? -preguntó la madre.
-No quiero acostarme -repetía la niña.
-¡Venga! -dijo el padre-. Te vas ahora mismo o llamo al coco, y tú sabes que yo lo hago.
La niña sabía que no podría convencer esa noche a sus padres, así que agachó la cabeza y cruzó sola el pasillo. Tenía miedo de que el coco la agarrase por la espalda. Ella se lo imaginaba con ojos siniestros y cubierto con una capa oscura. Seguro que la estaba vigilando desde algún rincón. ¿Qué era eso que veía a lo lejos? ¿De dónde venía esa sombra? ¡Aaaaay, qué miedo tenía! Siguió andando un poquito y miró con recelo hacia una esquina. "¡Qué tonta soy!", se decía, "si es sólo la sombra de la silla", y con pasito lento entró en su camita. Como sabía que la oscuridad distorsiona las sombras de los objetos, se volvió hacia el lado de la pared y cerró los ojos. Unos minutos después se quedó dormida.

El ventolín, pequeño espíritu del aire

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Todas las mañanas la veía pasar camino del colegio y le parecía la niña más bonita que había visto en su vida, pero también la más triste. Él era un pequeño ventolín, y muy pocas personas del pueblo lo habían visto. Quienes tuvieron la suerte de verlo decían que parecía un niño de cinco años y que estaba hecho de aire, pero ninguno de ellos sabía decir con seguridad cuál era su color. Lo único de lo que estaban seguros es de que al ventolín siempre lo acompañaba una suave brisa que levantaba las faldas de las niñas.
Pero aquella niña que había llegado por primera vez al colegio le pareció muy especial al ventolín y, por eso, una tarde de invierno decidió mostrarse ante ella. Entonces, de uno de los árboles llegó una ráfaga de viento y la niña notó en la cara como si alguien le soplara. Miró hacia allí y lo que vio la hizo sonreír por primera vez en muchos meses. En realidad, era la primera vez que sonreía desde que su familia dejó la ciudad y se mudaron a aquel pueblo.
Entre los troncos de los árboles, el ventolín bailaba para ella y movía las ramas al ritmo de su baile. Y a la niña le pareció que era azul, pero también transparente, porque a través de su cuerpo se veían los árboles y las nubes.
Desde aquella tarde, la niña empezó a interesarse por las gentes del lugar y por sus costumbres, se acercó a sus compañeros de clase y comenzó a tener amigos. Y siempre que se sentía sola de camino a casa, cerraba los ojos y notaba la brisa del ventolín que la acompañaba.

Casas típicas españolas

Siempre me ha llamado la atención la arquitectura y, dentro de ella, los edificios tradicionales tan dispares que se extienden a lo largo y ancho de nuestro país ocupan un lugar destacado en cuanto que varían según los materiales de la zona, sus funciones explícitas y las inclemencias del tiempo, entre otras cosas. Lo que está claro es que, aunque ya no cumplen el cometido para el que se construyeron, siguen otorgándonos un abanico heterogéneo que se acopla con facilidad a la rica y variada oferta paisajística de que hace gala nuestro país. Hoy, estas antiguas casas de labranza, viviendas o corrales se han convertido en magníficas casas rurales donde aún se pueden sentir los aires de otros tiempos.


Alquería: Es una casa de labores tanto agrícolas como ganaderas. Suele ser un conjunto de construcciones situadas lejos de una población. Creadas en tiempos de paz, no disponían de defensas propias.
Algunas alquerías adoptaron diferentes actividades, como molinos o talleres.
Se ubican en laderas soleadas y gozan de gran austeridad y sencillez.

Barraca: Casa tradicional de la región valenciana. Se caracteriza por tener un tejado muy inclinado y alto de paja. Es un edificio de planta rectangular, con una cubierta triangular de ángulo muy marcado, para desaguar las precipitaciones torrenciales tan típicas de la zona.
La entrada suele estar orientada al sur, situada en uno de los lados menores, que da acceso a un amplio pasillo que recorre toda la edificación hasta la fachada norte, donde se habilita otra puerta que permite la circulación de aire. El pasillo se utiliza como cocina, comedor y almacén. Al piso superior se accede mediante una escalera de mano y, antiguamente, era utilizado para la cría del gusano de seda.
Para su construcción se utilizan materiales de la zona, como barro, cañas, juncos y carrizos, de ahí que las paredes sean construidas con ladrillos de adobe y la cubierta sea de cañizo o paja.

Bombo: Es una construcción rural manchega concebida especialmente para alojar en ella a los labradores, junto con sus animales de labor y sus aperos de labranza. Servía como refugio de los trabajadores del campo durante la época de las faenas agrícolas. En muchos casos, era vivienda para todo el año, ya que muchas de esas faenas no tenían fin. En otros casos, la permanencia era sólo de algunas semanas.
Tiene planta circular o elíptica, con una falsa cúpula juntando hiladas de lajas sin usar argamasa.
Su interior es amplio; tiene cocina y chimenea, camastros con base de piedra y pesebre para los animales.

Borda: En los valles navarros se trata de un edificio que consta de planta y primer piso, donde viven los pastores y guardan el ganado y el estiércol.
Suele estar aislada y generalmente alejada de los pueblos.
Muchas de ellas tienen delante del portal una era donde se realizaba la trilla.

Cabaña pasiega: Es una casa de dos plantas típica de Cantabria, formada por gruesas paredes de piedra y tejado de lastra o teja.
La estructura interna es de madera. La planta inferior se destina a los animales y la superior aloja a las personas. Las ventanas son mínimas, por lo que en el interior hay una penumbra permanente. Están enmarcadas con dos losetas o piedras verticales sobre las que se yergue un tosco dintel. Algunos son abocinados hacia el interior.
Los materiales son locales, obtenidos del medio más inmediato.

Casa de indianos: Se trata de un tipo de arquitectura doméstica que se puede encontrar en cualquier región. Es un tipo de vivienda flamboyante y segura de sí misma.
La construyeron los que volvieron con éxito y fortuna de América.
Son edificios de fuerte personalidad y cierto barroquismo ornamental. Responden a la necesidad de demostrar a sus paisanos que el esfuerzo de emigrar ha tenido su recompensa.
Son viviendas que rompen las hechuras tradicionales, como el uso de materiales hasta entonces desconocidos: hormigón, azulejos, paneles acristalados, etc.
El deseo de llamar la atención se subraya con la utilización de colores vivos.

Casa de volta: Es una construcción típica de la provincia de Alicante. Están situadas, normalmente, cerca de las rutas de comunicación.
Tienen un amplio espacio dedicado al ganado, fundamentalmente equino, pero un reducido ámbito para albergar personas. También se usaban como postas o paradas.
Se asientan en tierras llanas, sobre suaves lomas o al pie de un cerro, construyéndose con roca tallada del monte a modo de cueva.
El material más empleado es la piedra, muy tosca, sin labrar y sin orden alguno.

Casa montañesa: Es una forma de construcción tradicional propia de la montaña, extendida por las regiones de Cantabria y Castilla y León.
Se trata de una casa con muros de mampostería, esquinas de sillar y recercado en todos los vanos, tejado a dos o cuatro aguas y balcón corrido o solana, realizado en madera y situado en la última planta, siempre protegido por el saliente de los muros laterales.

Casa terrera: Es la tradicional casa popular canaria.
Consta de una planta, con fachada apaisada y extendida, formada por tres habitaciones alineadas a lo ancho de la fachada. La habitación central suele servir de comedor y sala y las laterales de dormitorio.
La construcción se levanta con muros de mampostería ordinaria y el tejado a cuatro aguas corre paralelo a la fachada.
La cocina no suele encontrarse dentro de la casa, sino en el lateral más protegido del viento y se levanta con paredes de piedra seca y techumbre de teja.
Delante de la casa se extiende un terrero o patio que está limitado por un poyo con flores y emparrado de viñas. En el límite del patio suele haber un aljibe. Tiene construcciones anejas con funciones de establo, cuadra, pajar, almacén de aperos, telar, molino o incluso dormitorio para los hijos varones.

Caserío: Es la casa-granja tradicional del País Vasco. Es un edificio único grande y rectangular con tejado a dos aguas. El frontal de la casa es la fachada más ancha.
Normalmente tiene anejas otras pequeñas construcciones, como cobertizos para guardar materiales, maquinaria o animales.
Generalmente es un edificio de piedra que puede alcanzar hasta los quince metros de altura.

Casona: Es una casa tradicional del norte de España, sobre todo de Cantabria. Se trata de una casa cuadrada con gruesas paredes de piedra y con una estructura interna de madera. Habitualmente el tejado es a cuatro aguas.
Sus balcones son de piedra y un escudo, también de piedra, en una de las paredes era característico para evidenciar el linaje familiar.

Chozo: Es un tipo de construcción de madera o piedra que se edificaba en los baldíos y dehesas de los campos, muy utilizada en Castilla y Extremadura.
Se utilizaba como vivienda habitual, principalmente por pastores y cabreros, ya que vivían junto al lugar donde pasaba las noches el ganado.
Tiene una estructura circular y está acabado en forma cónica para impedir que el agua de lluvia penetre dentro. La cubierta del chozo es de escoba, ya que es un vegetal impermeable y fácil de sujetar.

Cigarral: Es una vivienda típica de La Mancha. Se trata de una finca señorial de recreo, situada junto al río Tajo. Está formada por la vivienda de recreo, un edificio secundario para los guardeses (cigarraleros) que cuidan de la casa por ser segunda residencia de los dueños y un amplio terreno de campo.



Cortijo: Es la tradicional hacienda rural de Andalucía. Es un edificio que se encuentra aislado en el campo y que está dedicado, en su mayor parte, a la explotación agrícola. Se trata de una casa de labor más o menos grande, con muchas o pocas dependencias, según el tipo de explotación.
Es una edificación compleja de varios patios que se comunican unos con otros mediante portones adornados artísticamente. En los patios suele haber asientos con respaldos de azulejo, una fuente, un pozo y un abrevadero. Era costumbre que estuvieran cubiertos de parras.
En algunos cortijos hay molinos de aceite, silos, pajares, bodegas y establos, además de guardar la maquinaria. Si la finca es de toros bravos se añade la construcción de un tentadero.
Se entra al cortijo por un portón que suele estar rematado con una cruz. Cerca del arco de la puerta suele haber un nicho que alberga una imagen o un escudo.
Los muros son de piedra o de ladrillo, aunque algunos están hechos de adobe. Las cubiertas son de madera y teja árabe.

Facho: Construcción típica gallega, cercana a la costa, donde se encendían fuegos para guiar a los marineros.



Guardaviñas: Son edificaciones rurales de la Rioja Alta, de una sola planta, casi siempre de forma circular y con una falsa cúpula.
Se utilizaban como refugio de agricultores de la vid y sus animales de labor ante las inclemencias del tiempo. También los usaban los guardas de campo para vigilar desde estos emplazamientos las cosechas. La mayoría están construidos en seco, con piedras colocadas con muy poca argamasa.

Hórreo: Es una edificación típica asturiana que alberga fundamentalmente un granero en madera o piedra. Se eleva del suelo mediante pilares o “pegollos”, que están terminados en unas placas o “tornarratas” para evitar el acceso de roedores. Dispone de paredes con ranuras para que se ventile el interior.
Se usa para almacenar diversos tipos de productos y enseres, como aperos de labranza, maíz, patatas, fabas, etc.

Majada: Es el lugar en medio del campo o de la montaña que sirve como recogimiento del pastor y de su ganado durante la noche en las épocas de pastoreo y de trashumancia, cuando ya ha pasado el invierno y se acerca el verano.
Se compone de una o varias casas pequeñas o chozas que sirven de cobertizo para el ganado y están acondicionadas como refugio para el pastor. Se rodean de una cerca, normalmente de piedra, que hace las funciones de corral.
Se sitúan en zonas donde el agua, los pastos y el alimento son abundantes y los animales pueden estar suficientemente abastecidos. No suelen encontrarse aisladas, sino reunidas en pequeñas agrupaciones.

Masía: Es un tipo de construcción rural, típica de Cataluña. Es una construcción aislada, ligada siempre a una explotación agraria o ganadera de tipo familiar. El elemento básico de su construcción es la piedra, unida a otras mediante fango. En los lugares donde escaseaba la piedra se recurría al adobe como material de construcción.
Sus fachadas están orientadas al sur. No superaba los cinco metros y el cubrimiento se realizaba mediante un entramado de vigas de madera colocado de forma perpendicular a la fachada. Se recubría con tejas, baldosas o pizarra.
Tienen dos pisos y la distribución interior variaba según las necesidades de la familia. Por lo general, el primer piso se utilizaba para las tareas propias del campo, mientras que el segundo piso se destinaba a vivienda. Los animales podían estar en el primer piso o tener un establo independiente. Si la masía disponía de un tercer piso, éste se destinaba a granero.

Palloza: Es una construcción tradicional gallega.
Tiene una planta circular u oval, con paredes de piedra y cubierta por un tejado cónico, formado por tallos de centeno. Se destinaba en partes iguales a vivienda y cuadra para el ganado vacuno. Su estructura es ideal para resistir los crudos inviernos.

Palomar: Es una construcción popular para la crianza de palomas y pichones.
Los materiales con que se construyen varían según países y regiones, pues depende de lo que se dispone en cada zonas, así como su estructura.

Panera: Es una antigua edificación rural alzada sobre pilares, para almacenar el cereal.
Es similar al hórreo, pero generalmente tiene más de cuatro pilares o “pegollos”. La diferencia esencial está en el tejado: mientras que los hórreos tienen tejados a cuatro aguas que se unen en el punto superior, las paneras tienen tejado con caballete.



Pazo: Es un tipo de casa solariega tradicional gallega, de carácter señorial, normalmente ubicada en el campo, antaño residencia de personas importantes de la comunidad, tales como reyes o nobles. Estaban relacionados con el sistema de organización feudal, ya que constituían una especie de unidad de gestión local alrededor de los cuales transcurría la vida de los aldeanos.
Suele constar de un edificio principal rodeado de jardín y, a menudo, incluye edificaciones anejas, como pequeñas capillas para celebraciones religiosas.

Quinta: Es una finca rústica o granja. En sus inicios se designaba así a “la quinta parte de la producción” que el arrendador o quintero entregaba al dueño de una finca.



Quintana: Es una vivienda típica asturiana, que tiene anejas una cuadra para los animales y un hórreo para almacenar la cosecha, y está rodeada por la finca.



Taina: La taina, tenada o tinada es una construcción arquitectónica propia de Guadalajara. Sirve como paridera, cobertizo o majada para el ganado en zonas de alta montaña.
Pueden encontrarse aisladas en la montaña o agrupadas formando teinadas, dentro de los pueblos o alejadas de éstos. A veces, suelen llevar adherida una vivienda.
El material empleado para su construcción es la pizarra.
Tiene planta rectangular, con dos faldones de cubierta sujetos por un dintel o apoyado sobre dos pilares de madera. Sus muros se sustentan en vigas de madera.
Se compone de una nave principal para alojar el ganado y otra nave auxiliar donde se guarda el forraje que sirve de alimento en épocas invernales.

Torre: Es una vivienda típica de Aragón.



Venta: Es un establecimiento dedicado a la restauración que suele situarse en caminos y carreteras. Elaboran sus propias comidas, es un negocio tradicional y muy esmerado.

"La vida interior de Martin Frost"

Es ésta una película para la reflexión, sobre una parte de la imaginación que se hace real, y a medida que transcurre la historia del creador esa "musa" o inspiración, ese fruto creativo que sólo los grandes artistas poseen, se va apagando lentamente...

"Unas horas de silencio, un poco de aire fresco y, de pronto, una idea para un relato surgió en su cabeza. Así pasa siempre con los relatos: ahora no hay nada y de pronto está ahí, dentro de ti".

Martin Frost (David Thewlis) acaba de publicar su último libro y se ha tomado unas semanas de descanso en una casa de campo de unos amigos que están de viaje, para apartarse del mundanal ruido de la ciudad de Nueva York. Cuando lleva unos días en profunda soledad, aparece en la casa Claire Martin (Irène Jacob), que dice ser la sobrina de la dueña. La joven está haciendo una tesis sobre filosofía y él se concentra en un relato corto. En inevitable que se enamoren y no puedan pasar un rato sin la otra persona. Pero, cuando Martin está a punto de acabar el relato, ella cae en unas extrañas fiebres que no la permiten levantarse de la cama. En el momento en que el escritor pone el punto final ella deja de respirar. Él se ve obligado a elegir entre las páginas del relato y la mujer a la que ama, así que a medida que va quemando las hojas escritas ella va volviendo a la vida.
Pero las consecuencias serán desastrosas. No se pueden separar y, en el momento en que lo hacen, ella desaparece y se marcha a otro plano de la existencia. Sólo puede hablar con él a través de los sueños y él decide escribir su historia de amor con Claire. A medida que va escribiendo, siente cada vez más la presencia de la joven.
Entonces conoce a James Fortunato (Michael Imperioli), un escritor aficionado, además de reparador de calderas. Y James le presenta a su sobrina Anna James (Sophie Auster). Martin se da cuenta de la coincidencia entre el nombre de su amigo y el apellido de la joven y se da cuenta de que es, igual que Claire, un producto de la imaginación, una especie de fantasma que terminará desapareciendo cuando James deje de tomarse en serio su obra. Entonces Anna se queda en la casa de campo, y Anna, perteneciente a otro mundo diferente al nuestro, sí que puede ver a Claire. Martin recuperará a Claire, aunque de momento no puede más que tocarla y escucharla, pero a cambio debe "educar" y cuidar de Anna.

"Cada historia tiene una forma y cada forma es diferente de las otras historias. Algunas se mueven en línea recta; otras hacen círculos o zig-zags o piruetas.
En lugar de seguir una dirección, la historia de Martin volvía sobre sí misma o torcía en ángulo recto o trazaba espirales hacia un centro invisible. Fuera como fuera, Martin cada día avanzaba un poco más, la entendía algo mejor y cada día añadía páginas al montón".

sábado, junio 21, 2008

Las harpías, raptoras de almas y de niños

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Los griegos temían tanto a las harpías que en algunas aldeas ni siquiera las llamaban por sus nombres. Se referían a ellas como "las raptoras", porque se decía que eran aficionadas a raptar de sus cunas a los niños recién nacidos, o bien a los espíritus de los muertos de sus tumbas. También se creía que eran muy aficionadas a comer carne, y a contaminarla con sus excrementos para luego esparcir olores pútridos por la tierra. Eran criaturas caprichosas, y eso las hacía aún más aterradoras, porque nadie conocía los motivos que las llevaban a elegir a un niño o a otro, y podía ser cualquiera. Y lo mismo ocurría con las almas de los muertos.
Con el tiempo, los griegos aprendieron a pronosticar la llegada de una harpía a sus aldeas. Un viento tempestuoso o una nube tormentosa en el cielo eran señales evidentes de que alguno de estos seres con torso de mujer y cuerpo de ave, andaba cerca. Y en esos casos, las mujeres y los hombres del lugar extremaban sus precauciones. Para ahuyentarlas, las mujeres entonaban alegres canciones junto a la cuna en la que se hallaba su bebé, porque sabían que a las raptoras las espantaba el canto. Pero si ese día había fallecido alguien, entonces todos conocían el motivo por el que la raptora sobrevolaba en las cercanías. En esos casos, los hombres mataban un cordero lechal y arrojaban su carne junto a la tumba del difunto. Y así, mientras la harpía estaba entretenida con los restos del animal, el alma del difunto podía abandonar la tierra para encaminarse al reino invisible de los muertos.

Mithas y Karthay (Los Compañeros de la Dragonlance VI)

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En las remotas islas de los minotauros, Mithas y Karthay, los hombres toro, bajo los maléficos poderes del Amo de la Noche, se preparan para hacer que vuelva Sargonnas, el Dios de la Venganza, y conquistar todo Ansalon.

Muy lejos de allí, en la idílica ciudad de Solace, un astuto mago ha descubierto entre unos pergaminos amarillentos un hechizo de un antiguo ritual de los minotauros. Para llevarlo a cabo, necesita un componente muy difícil de encontrar en el continente: jalapa. Así que envía de expedición a Ergoth del Sur, al encuentro de un minotauro herbolario, a su hermano Caramon, su amigo Sturm y a Tasslehoff Burrfoot para que consigan la planta.
En el barco de regreso donde están los dos humanos y el kender, Tas envía una botella mágica con un mensaje al mago contándole sus peripecias. Poco después, el barco es abandonado a su suerte, los amigos son atados a un mástil y la tripulación se ha marchado antes de que una mágica tormenta se echara encima.
Pasa el tiempo sin noticias de los amigos, aunque un amable comerciante le lleva la botella mágica a Raistlin. El hechicero propone al enano Flint y al semielfo Tanis ir a Karthay en busca de los tres desaparecidos, mientras avisa a Kit, que lleva un tiempo en casa de un tío, para que consiga llegar a la isla de los minotauros.
Mientras, el barco abandonado es tomado por unos minotauros que requisan las pertenencias de los prisioneros, encuentran la jalapa en posesión de Tas, se vuelven a marchar y esta vez se llevan con ellos al kender. El barco se húnde poco a poco mientras, milagrosamente, Sturm y Caramon sobreviven en las aguas del Mar Sangriento. Finalmente, un pescador de Mithas les captura y les vende como gladiadores a los minotauros. Los dos amigos son llevados a unas mazmorras y torturados. Finalmente, los kiris ayudan a Caramon a escapar y, después, salvan a Sturm de un duelo. Una poción de maldad ha convertido a Tas en un kender perverso que quiere ver a sus amigos muertos; se ha puesto a favor de los Tres Supremos Chamanes de los minotauros.
En Karthay, Caramon y Sturm, acompañados de los kiris, enemigos acérrimos de los minotauros, se reencuentran con Raistlin, Tanis y Flint, que están acompañados de unas mujeres de mar y una semiogro que adora al enano. Exploran la isla. Raistlin se intercambia por Kit para el sacrificio que traiga a Sargonnas al mundo. Los kiris piden ayuda a las criaturas subterráneas y sus fuerzas se ven apoyadas por horax, rocs, un bulette y un hatori, suficientes para acabar con los minotauros. Kit tiene un antídoto que anula todas las pócimas y lo hace llegar a Tas. Todos suben a la boca del volcán para salvar a Raistlin, mientras dudan de la "bondad" del kender. Finalmente es el Sumo Sacerdote el que cae en el cráter y hace entrar en erupción al volcán. Los compañeros huyen con los kiris, mientras a lo lejos la Corona del Mundo ruge y sale la imagen de un Cóndor Rojo (símbolo de Sargonnas) que vuelve a ser engullida por el volcán.

Leucrotta
Es una criatura del tamaño de un asno, aunque tiene el cuerpo de tejón; el cuello las patas y la cola de león; y las pezuñas de ciervo.
Su boca es tan grande que su mandíbula termina detrás de sus oídos. Dentro de la boca, el Leucrotta tiene sólo un canto para morder, en vez de dientes o de cutícula, a modo de piezas masticadoras. Tienen mucha fuerza en sus mandíbulas, así como unas patas muy desarrolladas. Es muy veloz.
Esta bestia tiene la habilidad de imitar el habla humano, aunque no tienen una lengua propia.

OrughiLos orughi son una raza de ogros que mora en remotas islas al norte de Ansalon. Son más bajos, gruesos y torpes que la mayoría de los ogros, pero no por ello son menos agresivos. Tienen un sorprendente pelo dorado, piel gris aceitosa, y manos y pies palmeados, lo cual les permite nadar muy rápido.
Aunque buenos luchadores, los orughi no son tan fuertes como otros ogros y son más propensos al pánico. Los orughi intentan atraer a sus oponentes al mar; debido a su habilidad natatoria y al hecho de que pueden retener la respiración durante mucho tiempo. Los orughi utilizan hachas de batalla y dagas, y también llevan armas especiales llamadas tonkks. Esas armas, parecidas a bumerangs de hierro conectados a largos cables metálicos, son usadas por los orughi para capturar pájaros.

Hulder o huldra
En el folclore escandinavo, una huldra es una criatura fabulosa de aspecto humanoide que habita en los campos.
La huldra recuerda en su fisionomía a una mujer de extraordinaria belleza con una cola de vaca y una espalda con el aspecto de un tronco putrefacto. Cuando una huldra se topa con un hombre, lo seduce y, frecuentemente, tiene relaciones sexuales con el mismo. Si la huldra se siente satisfecha, puede dar al hombre una recompensa.
Si una huldra contrae matrimonio con un humano, pierde su cola y vive de forma tranquila, mientras no sea objeto de malos tratos, pues su venganza puede ser terrible.

Vodyanoi
El vodyanoi es un espíritu acuático de la mitología eslava. Su apariencia es la de un viejo con piel verde cubierto de escamas negras, algas y musgo. Posee barba, pelo largo, membranas entre los dedos de sus manos, una cola de pez y ojos rojizos.
Le gusta dar paseos a lo largo de los ríos dando fuertes salpicaduras con su cola.Cuando se enoja, rompe los diques, ahoga gente y animales. Suele arrastrar humanos hacia lo profundo y tomarlos como esclavos en su hogar.

Vodyanoid
Son criaturas acuáticas carroñeras que habitan en aguas profundas del Mar Sangriento de Krynn. Asoman de vez en cuando a la superficie, cuando estos depredadores salen a coger aire. Están emparentados con los hulks pardos. Poseen unos ojos redondos y negros, situados en unas frentes macizas. Están cubiertos por una piel gruesa, llena de bultos, y poseen garras palmeadas. Son astutos y cobardes; nunca atacan hasta no ver indefensas a sus presas.

Lacedón
El lacedón es una criatura similar al necrófago, sólo que sólo es posible encontrarlos en ambientes acuáticos. Hablan la misma lengua que usaban en vida. Están al acecho cerca de filones ocultos o en lugares donde naufragan muchos barcos.
Un humano afligido que muere por una subida de fiebre, en la siguiente medianoche se convertiría en un demonio o en un lacedón. Un humano que se convierte de este modo en lacedón no conserva ninguna de las capacidades que tenía en vida.

Kiris

Los kiris u hombres pájaro son aliados de los humanos. Son grandes espías. Son seguidores del dios Ator y la figura que más destaca es la de la Sacerdotisa Mayor, la Ama Shirack. El dios Ator aparece en el templo, palacio de estos hombres pájaro, y da órdenes directas a la suprema sacerdotisa.
Están divididos en dos grandes grupos. Por una parte, están los hombres halcones, una fuerza de elite que usan cordeles alados; por otro lado, están los hombres pájaros, ciudadanos comunes que sólo pueden usar sus alas para volar.

Bulette
El bulette o tiburón terrestre es un depredador aterrador que vive para comer. Generalmente se les evita, incluso los demás monstruos. Se rumorea que el bulette es un cruce entre armadillo y tortuga. Su armadura, cubierta de placas, varía entre el azul y el marrón. Sus uñas y dientes son de marfil. La zona que rodea los ojos es de color marrón oscuro, sus ojos son amarillentos y las pupilas son azules verdosas.

Roc

Un roc o rukh es un enorme y legendario rapaz, a menudo de color blanco, capaz de llevarse y comer elefantes.

Hatori
El hatori, también llamado cocodrilo de playa, es un reptil gigante que vive dentro de los desechos arenosos del desierto. Su piel cubierta de nudos varía desde el color blanco al ocre, lo que le convierte en una criatura difícilmente distinguible de la piedra. Los hatori usan esta ventaja para permitir que el viento los entierra bajo la playa, de manera que un observador ocasional crea que ve afloramientos de roca en vez de monstruos en la playa.
Los hatori son parecidos a lagartos que han crecido demasiado; sus patas y su cola contribuyen a que “naden” por las playas con gran velocidad y movilidad. Cuando los hatori se ven obligados a viajar sobre terrenos sólidos, como llanos rocosos, sus movimientos son torpes arrastrándose hacia delante. Los ojos de los hatori se ocultan profundamente dentro de concavidades oscuras; si el hatori es colosal, estos huecos parecen las entradas de una caverna.

viernes, junio 20, 2008

"Stardust"

"Stardust" es una película fantástica donde aparecen personajes de lujo como Robert de Niro como el capitán de reputación estremecedora de una nave que surca los cielos o una viejísima bruja malvada, que no es otra que Michelle Pfeiffer, que sólo quiere recuperar la juventud y convertirse en inmortal. Sólo con ellos dos, las risas están aseguradas.

Todo empieza en un pueblo de la campiña inglesa llamado Muro por el largo muro que nadie puede pasar, porque al otro lado hay un universo paralelo completamente diferente al real... El muro tiene una brecha pero está vigilada por un viejo guardián. El primero que siente curiosidad por ver lo que hay más allá es Dunstan Thorne (Bern Barnes-Nathaniel Parker). Engaña al viejo guarda y llega a un país mágico. En ese mundo de fantasía es seducido por una mujer...
18 años después, el viejo guarda lleva a la casa de Dunstan una cesta con un bebé. Es su hijo Tristan (Charlie Cox) que trabaja en una tienda de Muro. Está enamorado de Victoria (Sienna Miller), la doncella más hermosa y fría del pueblo, y tiene que competir con otro apuesto caballero. Una noche, cuando ven la estrella fugaz, Tristan le promete a Victoria que se la traerá.
En el país de Stormhold, el viejo rey (Peter O'Toole) está a punto de morir. Mató a todos sus hermanos para conseguir la corona. Tuvo también muchos hijos, que se asesinaban entre ellos con el mismo objetivo. Y recuerda a la hija que perdió y nadie más volvió a saber de ella. Ahora quedan unos pocos y todos ellos quieren ser reyes, pero sólo lo será el que sea capaz de coger el rubí de su padre. El rubí surca los cielos y, al bajar, cae con una estrella.
Tristan no consigue engañar al viejo guarda para colarse por el muro, pero entonces su padre le da los objetos mágicos que le acompañaban de bebé. La vela de Babilonia le hará viajar rápidamente y caerá encima del cráter de la estrella. Esa estrella es Yvaine (Claire Danes), a la que ata con una cadena y que quiere llevar ante su amada Victoria.
No muy lejos de allí, la vieja bruja Lamia (Michelle Pfeiffer) y sus hermanas deben atrapar la estrella, arrancarle el corazón y convertirse en doncellas jóvenes e inmortales. Lamia será la que salga de su oscura guarida en busca de la estrella.
Mientras, los príncipes del reino de Stormhold -los que quedan vivos, se entiende- salen en busca del rubí mágico que sólo podrá asir un verdadero rey. Van acompañados de los fantasmas de sus hermanos a los que asesinaron con anterioridad.
Lamia pone trampas a los dos jóvenes y, cuando está a punto de arrancar el corazón a Yvaine, Tristan se acuerda de la vela de Babilonia y cada uno piensa en su hogar, aterrizando en medio de las nubes. De allí son capturados por ladrones de rayos. El temible capitán Shakespeare (Robert de Niro) les somete a un extenso interrogatorio, pero a pesar de su fama el capitán es un sentimental que sueña con Inglaterra. Se convertirá en el maestro de los chicos, pues al ser hombre de mundo es el mejor profesor sobre cuestiones de la vida: esgrima para él, baile para ella... Les deja en la costa y los muchachos ponen rumbo hacia el Muro. En la ciudad mágica cercana, antes de atravesar el muro, los dos jóvenes se dan cuenta de que se han enamorado.
Mientras Tristan vuelve a su pueblo a decirle a Victoria lo inmadura que es, Yvaine se siente triste por un malentendido. Cuando está a punto de cruzar el muro que la convertirá en piedra, Una (Kate Magowan) la detiene. Son atrapadas por Lamia, que las lleva a su "acogedora" mansión.
Tristan les sigue los pasos, así como Septimus (el último de los hermanos de Stormhold que queda vivo). Y Septimus se reencuentra con Una, la hermana desaparecida, que resulta ser la madre de Tristan. Entre Septimus y Tristan acaban con las brujas. Y tras la lucha, Tristan coge la piedra de la cadena que colgaba del cuello de su amada, que se convierte en rubí, ante la mirada de sorpresa de los fantasmas principescos. Y Tristan e Yvaine se convierten en los monarcas de Stormhold.

Los drakes, espíritus domésticos

Los súbditos del duque de Elendy comprendieron demasiado tarde por qué su señor reverenciaba tanto al drake que vivía en el castillo. Parecía como si entre ellos existiese algún pacto secreto. Y así debía ser, porque también el padre del duque y su abuelo mantuvieron la amistad con aquella alada criatura que protegía la torre más alta y el arcón del tesoro, además de volar feliz por los prados y ayudar a los jornaleros a transportar sus mercancías. Hacía ya muchas generaciones que el primer duque de Elendy había unido su sangre a la del drake, y ése era el motivo por el que todos los miembros de la familia nacían con una cicatriz en la palma de la mano izquierda.
Cuando comenzó la Guerra de los Cien Años, el duque de Elendy abandonó su castillo para ir a luchar junto al rey de Inglaterra, pero antes dio orden a sus sirvientes de que mantuvieran bien alimentado al drake y lo tratasen con el debido respeto, pues mientras él estuviese ausente sería el drake el dueño y señor del castillo. De no ser así, un terrible desastre asolaría su casa.
Al principio se cumplió la voluntad del duque, y todos vivieron en paz, pero pasaron los años y los hombres comenzaron a codiciar el tesoro que celosamente guardaba aquella criatura de fuego con cara de recién nacido. Y así, un día dejaron de rendirle obediencia y el drake abandonó su torreón.
A la mañana siguiente las tropas de los franceses cercaron el castillo y se prepararon para el ataque. No quedó piedra sobre piedra ni alma con vida.

"Beowulf"

Si he tardado tanto tiempo en ver esta película es porque la vieja no me gustó. Lo cierto es que no tienen nada que ver. Se parecen en el héroe y poco más. Esta está infinitamente mejor, tanto en la forma de encauzar las diferentes historias del héroe, como en los magníficos efectos especiales, la manera en que "observamos" los movimientos no sólo del cuerpo sino también los faciales... Esto me ha resultado original. Como también la estatura de Beowulf, que destaca sobre el resto de los mortales. Es como si... fuera un héroe asignado por los dioses, aquellos héroes de los que hablaban los griegos (a caballo entre los hombres y los dioses).

En una época mágica, en que el reino del monarca Hrothgar (Anthony Hopkins) es atacado por un monstruo terrible, aparece en la región, sin duda por lo que cuentan las tristes gestas del reino hasta los confines conocidos, un héroe vikingo, Beowulf (Ray Winstone) para acabar con Grendel, una especie de humanoide monstruoso y caníbal que tiene aterrorizados a todos. Sólo la esposa del rey, Ursula (Alison Lohman) sabe quién es el padre de la horrorosa criatura, y cree que todo es fruto de una maldición, incluso el hecho de no tener herederos. Cuando la vengadora madre de Grendel (Angelina Jolie) acaba con todos los guerreros de Beowulf, él va a buscarla. Pero, aunque a todos les cuenta las gestas de cómo ha terminado con la bruja y arpía, él sólo ha caído en las redes seductoras que ella le ha tendido ("tú me has quitado un hijo, dame otro hijo"). A partir de aquí, el rey muere repentinamente y Beowulf le sucede; alcanza poder y riquezas, pero no consigue concebir un hijo.
Pasan los años y de nuevo la región vuelve a ser asolada por un monstruo terrible. Es el legado de Beowulf. Él es el padre del dragón y, por tanto, es su responsabilidad acabar con él.