En el recinto del Castillo de Praga, en la parte más alta de la colina donde se encuentra, rodeado de palacios y otros edificios religiosos, se encuentra el Monasterio de Loreto (Loreta, en checo). Comimos en las inmediaciones, ya que había unos soportales llenos de restaurantes y tiendas de souvenirs. Ya habíamos visitado todo y sólo nos quedaba coger el tranvía donde nos había dejado por la mañana. Entonces decidimos ir a visitar el Monasterio de Loreto, que quedaba en aquella misma plaza.
Este lugar barroco se diseñó como réplica de la Santa Casa (el hogar de la Virgen María) en Tierra Santa. Dice la leyenda que la original fue transportada por ángeles a la localidad italiana de Loreto cuando los turcos avanzaban hacia Nazaret. El propósito original de Loreto en la Contrarreforma era asombrar a la población local.
El duplicado de la Santa Casa se halla en el centro de un complejo con patio, rodeado de galerías de claustro, iglesias y capillas. El interior luce frescos y relieves del siglo XVII que representan la vida de la Virgen, así como un ornamentado altar de plata con una efigie de madera de Nuestra Señora de Loreto.
Detrás de la Santa Casa se encuentra la iglesia de la Natividad de Nuestro Señor. Se construyó en 1737 según un diseño de Christoph Dientzenhofer. El claustrofóbico interior incluye dos esqueletos de las santas españolas Felicísima y Marcia, ataviadas con ropas aristocráticas y máscaras de cera que ocultan los cráneos.
En la esquina del patio está la inusual capilla de Nuestra Señora de las Penas, con una dama barbuda crucificada. Era Santa Starosta, pía hija del rey portugués que la prometió al monarca de Sicilia contra sus deseos. Tras una noche de rezos y lágrimas, amaneció con barba, la boda se canceló y su padre la mandó crucificar. Fue nombrada patrona de los necesitados y los desolados.
La joya del monasterio es el "Sol de Praga", la llamativa estrella del tesoro adornado con 6222 diamantes. Fue un regalo a Loreto de la condesa Ludmila de Kolowrat. En su testamento especificó que la pieza debía elaborarse a partir de su colección personal de diamantes, regalos de boda de su tercer marido.
Uno de los momentos de mayor calma en Praga fue cuando tocaron las campanas en este monasterio. Nos pilló recorriendo el claustro superior, que tenía abierta una especie de terraza al patio, y allí nos pilló la hora en punto (creo que las cinco de la tarde), y a las horas en punto en Loreta las campanas tienen su propia melodía. Que da mucha paz...
Los pasillos de los claustros tienen una cantidad ingente de vírgenes y réplicas de santos, también cuadros religiosos y otros tesoros, esculturas y un mapa con otros monasterios de Loreto en el mundo, como bien nos supo decir la monja que nos vigilaba desde la otra punta del pasillo y, creo, tenía ganas de conversación.

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