Uno de los lugares más pintorescos de Praga es la Plaza de la Ciudad Vieja (Staré Mêsto), una plaza medieval rodeada de callecitas y curiosos puntos de interés, como el reloj astronómico, corazón del centro histórico. Sus orígenes datan del siglo X. Más de un milenio después está tan viva como siempre y ha cambiado muy poco.
Empedrada y rodeada de iglesias barrocas, altas torres, edificios de colores y un palacio rococó, la plaza es un despliegue de estilos arquitectónicos. Aunque el reloj astronómico -una maravilla mecánica que aún toca las horas- tiene más de 600 años, muchas estructuras de la plaza son aún más antiguas.
El reloj astronómico fue construido en 1490 por el maestro relojero Hanus. En su día fue un hito científico; incluso tras varias renovaciones, continúa siendo el paradigma de la tecnología antigua. Cada hora en punto (de 9.00h a 21.00h) una multitud se reúne al pie de la torre para ver su pintoresco espectáculo.
Cada hora en punto se congrega una multitud bajo la torre del antiguo Ayuntamiento para contemplar el reloj astronómico en acción. Es un espectáculo entretenido, aunque poco gratificante, que dura menos de un minuto. Las cuatro figuras del reloj representan las ansiedades cívicas más profundas de los praguenses del siglo XV: la Vanidad (con un espejo), la Avaricia (con la señal de la bolsa del dinero), la Muerte (el esqueleto) y la Invasión pagana (representada por un turco). Las cuatro figuras de debajo son el Cronista, el Ángel, el Astrónomo y el Filósofo. A la hora en punto la Muerte toca una campana y le da vuelta a su reloj de arena, y los doce apóstoles desfilan por las ventanas de encima del reloj saludando con la cabeza a la multitud. Al final un gallo canta y suena la hora. Nos encontramos con que dos de las figuras, entre ellas el esqueleto, se estaban restaurando en ese momento, así que no pudimos ver el reloj completo en su esplendor.
Ahí también se encuentra el antiguo Ayuntamiento, del año 1338. Se puede subir a lo alto de la torre.
Casi en el centro de la plaza se encuentra el monumento a Jan Hus y la Virgen María. La melancólica estatua art nouveau de Jan Hus, obra de Ladislav Saloun, se inauguró en 1915, en el 500º aniversario de Hus en la pira. La esbelta columna mariana se añadió en 2020 para restituir la estatua barroca del siglo XVII demolida en 1918 por los nacionalistas anti-Habsburgo.
En la plaza también se encuentran las iglesias de Nuestra Señora de Týn y San Nicolás.



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