Mi novio y yo cogimos un tranvía hasta la parada de Pohorelec, que nos dejó más altos que el Castillo de Praga. En realidad íbamos a la Catedral de San Vito, que se encuentra dentro del recinto del Castillo, y de la que ya teníamos la entrada. Pero antes hicimos otra parada.
Al pasar por el monasterio de Strahov le dije a mi novio que teníamos que entrar en la Biblioteca, que es magnífica.
El monasterio de Strahov fue fundado por Vladislao II en 1140 para la orden premonstratense. Los edificios actuales del monasterio, finalizados en los siglos XVII y XVIII, estuvieron en servicio hasta que el Gobierno comunista los clausuró y encarceló a casi todos los monjes, que regresaron en 1990. Junto a la entrada principal se encuentran las iglesias de San Roque y de la Asunción de la Virgen María. Se dice que Mozart tocó el órgano en este lugar. Nosotros sólo queríamos ver la famosa biblioteca, así que nos saltamos el resto de edificios del monasterio, aunque ya sólo con mirar el patio donde se ubican ya merece la pena el paseo.
La biblioteca de Strahov es la biblioteca monástica más grande del país, con dos salas barrocas de los siglos XVII y XVIII. No se puede entrar en ninguna de las salas, pero se pueden contemplar desde las puertas. Las fluctuaciones de humedad provocada por la respiración de los visitantes son un peligro para los frescos, de ahí que no se pueda acceder a ellas.
El asombroso interior de la Sala Filosófica (siglo XVIII), de dos pisos, se construyó para que se adaptara a las estanterías de nogal, talladas y con dorados, que van del suelo al techo y que fueron rescatadas de otro monasterio de Bohemia del Sur. La sensación de altura se acentúa con un grandioso fresco en el techo, La búsqueda de la sabiduría por parte de la humanidad; la figura de la Divina Providencia está en el centro entre un estallido de luz dorada y en los bordes hay figuras que van desde Adán y Eva a los filósofos griegos.
El vestíbulo acoge el Gabinete de Curiosidades, del siglo XVIII, que exhibe ajados y grotescos restos de tiburones, rayas, tortugas y otras criaturas marinas. Estos cadáveres desollados fueron preparados por marineros, que hicieron creer a la población no familiarizada con el mar que eran "monstruos marinos". Se pueden encontrar un colmillo de narval y dos penes de ballenas preservados.
También se pueden encontrar piezas históricas, como un servicio de café en miniatura hecho para la emperatriz María Luisa en 1813, que cabe en cuatro libros falsos. También hay una Xiloteka, un conjunto de cajas con forma de libro, cada una encuadernada con la madera y corteza del árbol que describe, con muestras de hojas, raíces, flores y frutos dentro. También hay un facsímil del Evangeliario de Strahov, códice del siglo IX con una encuadernación que luce incrustaciones de piedras preciosas.
La Sala Teológica tiene el techo bajo y curvo que luce un estuco barroco y está decorado con cartelas pintadas que representan el tema de la "Verdadera Sabiduría", la cual se adquiría mediante la piedad; uno de los lemas que adornan el techo es initio sapientiae timor domini ("el comienzo de la sabiduría es el temor de Dios".
Merece mucho la pena la visita. Las dos salas de la biblioteca son magníficas.



No hay comentarios:
Publicar un comentario