miércoles, octubre 29, 2025

Viaje a Nápoles y la costa amalfitana: A rasgos generales


Hace un mes nos encontrábamos en Sorrento, y me da la sensación de que han pasado siglos. Concretamente, el 29 de septiembre habíamos visitado Pompeya. 

Estazione Centrale Piazza Garibaldi, Nápoles

Llevo años queriendo conocer Nápoles, tiene algo esa ciudad que me atrae desde siempre: ese aire bohemio, una ciudad que durante dos siglos formó parte de la Corona española, la literatura en la que sale, cuando Pérez-Reverte habla de los Tercios de Nápoles, entre otros autores, o Elena Ferrante desarrolla la historia de las dos amigas en un Nápoles de hace varias décadas. La cuestión es que quería visitar Nápoles desde hace mucho tiempo, pero al final sólo estuvimos en la ciudad dos días.

Estación de tren de Sorrento, fin del trayecto 

Antes de programar el viaje, una persona que había estado de Erasmus en Foccia me recomendó la costa amalfitana, y sólo me bastó una noche para poner el punto de mira en Sorrento. En dos días le había enviado una propuesta de viaje a mi novio, que sólo me dijo: "Ya lo has mirado y lo tienes claro". Mi propuesta era volar a Nápoles, coger el tren Circumvesuviana que rodea todo el golfo de Nápoles, cuya vía termina en Sorrento, alojarnos cinco días aquí y hacer excursiones desde Sorrento, y volver a Nápoles los dos últimos días. Y así fue. No me arrepiento de haber modificado el viaje, pero nos faltaron al menos tres días más para ver más cosas de Nápoles. Sin embargo, creo que si volveríamos regresaríamos a Sorrento.

Horario de autobuses desde el hotel

Sorrento es una ciudad marítima que se encuentra frente a Nápoles, también en el golfo. Desde el hotel se veía la capital de la Campania y la mole del Vesubio. En realidad es una ciudad más bien pequeña, muy turística, muy limpia, y casi todos los hoteles se encuentran en la montaña. Pero los hoteles ponen autobuses gratuitos al centro para todos los clientes, autobuses que pasan a cada hora, de ida y vuelta. Así que no había problema. 

Vistas desde el hotel de Sorrento

Las vistas desde el hotel eran magníficas, se veía todo el golfo de Nápoles desde una altura exquisita. El centro tenía calles con tiendas que cerraban muy tarde. Había una plaza con una serie de restaurantes donde pasaban miles de excursiones al día. Esto es porque muchas excursiones venían desde Nápoles e iban con el guía para conocer la ciudad. Sorrento está en una especie de acantilado, por lo que bajar al puerto era cuestión de ir por unas escaleras infinitas o coger un ascensor. 

Paseo marítimo de Sorrento

Y esto lo digo porque nosotros fuimos al puerto en dos ocasiones. Desde allí salían ferrys para algunos lugares como Capri, Positano y Amalfi, entre otros, pero también para Nápoles. Llegamos a plantearnos regresar a Nápoles en ferry, porque en línea recta era media hora cruzando el golfo, mientras el tren rodeándolo era más de una hora. 

Parada de autobús en Capri

Un día fuimos a Capri, isla que nos enamoró, pero es carísima. Da gusto pasear por sus calles, pero es cierto que allí se encuentran las tiendas de marcas de lujo y tomar un café puede costar un riñón. Pero mereció mucho la pena la visita. Es la isla de los famosos, sus ciudades principales con Capri y Anacapri, y tienes que coger un autobús minúsculo que sortea las curvas hasta la capital, que se llama igual que la isla. También estaba la opción del funicular, pero había una fila larguísima. 

Positano

En cuanto a Positano, desde el barco se ve una ciudad bellísima, con sus casas de colores que se asoman en bancadas frente al mar. Es una ciudad preciosa, uno de los lugares más bellos que se puede visitar en la costa amalfitana. Y luego está Amalfi, la ciudad que da nombre a la costa, con una serie de iglesias preciosas, con talleres de papel, y más trasiego de gente que en Positano.

Calle en Pompeya

También nos fuimos a Pompeya. Y aquí podíamos haber perdido la excursión. De hecho, ya sólo nos apuntamos a excursiones donde sabemos que va a haber muchedumbres para saltarnos las filas de todo, porque con un guía vas más rápido. El 29 de septiembre me desperté, me duché y entonces me dio por mirar los tickets de la excursión, y fue cuando cundió el pánico. Tampoco fue para tanto, sólo que pensaba que la excursión era al día siguiente y nos levantamos con tranquilidad, pero teníamos una hora y nos recogían en el hotel. De Pompeya sólo está abierto al público una pequeña parte, fue una ciudad enterrada por una erupción volcánica, hay una cantidad ingente de símbolos eróticos, pero es fascinante, porque hay lugares que se han conservado tal cual. 

Una calle en Nápoles

¿Y qué decir de Nápoles? Pues me habían dicho que era una ciudad peligrosa, pero nosotros caminamos por lugares un tanto sórdidos, vimos a unos drogándose en un coche, caminamos por el Barrio Español -que hasta hace relativamente poco tenía bastante mala fama- y nadie nos molestó, ni siquiera nos sentimos inseguros. Y eso que caminamos y caminamos. Nápoles es una ciudad descuidada, algo sucia, son célebres sus imágenes de la ropa tendida de lado a lado, había cornos napolitanos por todos los lados, vimos la calle de los belenes y el barrio de las librerías, pasamos junto a la pizzería más antigua del mundo (algunos dicen que la pizza se inventó aquí; se inventó en Nápoles pero no sabemos seguro si en esa pizzería) y probamos la famosa pizza frita. Es una ciudad muy religiosa, con una cantidad impresionante de iglesias, pero si Nápoles tiene un dios, ése es Maradona... Regresando al presente, Nápoles es una ciudad que ha de visitarse al menos una vez en la vida. 

Éste es un buen resumen de nuestro viaje a Nápoles y la costa amalfitana. En las próximas semanas iré contando más cosas. 

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