Ayer apostamos nuevamente por una película, esta vez elegimos terror, aunque yo sólo recordaba cuando la niña sale de la televisión. Terror no es que hubiera mucho terror. Lo cierto es que la vi por primera vez hace mucho tiempo, y esta vez fue un poco raro.
Cuenta una leyenda que hay una cinta de vídeo que quien la ve termina muriendo a los siete días. Así se ríen dos adolescentes, pero una de ellas dice que sí que la ha visto. Cuando la joven muere y la amiga es internada en un hospital psiquiátrico, Rachel (Naomi Watts) empieza a investigar cómo una joven de dieciséis años puede morir de un infarto. Lo que descubre es que la chica había estado con su novio y otra pareja en una cabaña en la montaña y habían visto la cinta: ahora todos están muertos.
Así que decide ir a la cabaña, donde descubre la cinta y la ve. Ahora sabe que le queda una semana. Pide ayuda a su amigo Noah (Martin Henderson), que también ve la cinta de vídeo, pero cuando descubre que su hijo Aidan (David Dorfman) ha visto el vídeo, comienza una carrera contrarreloj para salvar su vida y la de su hijo, y para ello comienza a sacar los fotogramas de la cinta hasta descubrir la terrible historia de la campeona de hípica Anna Morgan y lo que le ocurrió a su hija Samara Morgan (Daveigh Chase). Para ello tiene que ir a buscar el pozo donde se encuentran los huesos de Samara...
Prescindible.
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