Ayer por la tarde, aprovechando que todo estaba abierto, me llevé a mis sobrinas de 9 y 11 años de compras, y como grandes lectoras que somos las tres, entramos en una librería para comprarnos unos libros. Lo cierto es que ir con ellas es una gozada, sobre todo porque me preguntaron de qué iba el libro que había comprado. Es cierto que ya lo he leído más veces, pero es una reedición con ilustraciones que he vuelto a disfrutar como la primera vez.
Agatha Christie es una maga del crimen y especialmente esta novela es una obra maestra.
Hércules Poirot viene desde Siria, donde le han pedido ayuda como detective. Ya en el Taurus Train que les lleva hasta Estambul coincide con dos personas con las que compartirá viaje en el Oriente Express; se trata del coronel Arbuthnot y de la institutriz Debenham, los dos ingleses. Sin querer, escucha conversaciones de los dos que le servirán de ayuda para después.
La idea de Poirot es quedarse unos días en Estambul, ciudad que no conoce, pero un telegrama le requiere urgentemente en Londres. No suele haber problemas de gente para dicho tren, pero ese día especialmente va lleno. Pero su gran amigo Bouc, director de la Compagnie Internationale des Wagons Lits, le ayuda a conseguir una litera en el tren.
Cuando llevan dos días de trayecto, el tren tiene que parar debido a una ventista el señor Ratchett, un siniestro millonario que no agrada a nadie en el tren, aparece apuñalado en su compartimento. El médico griego Constantine es el que certifica la muerte del señor Ratchett, y Bouc pide ayuda a Poirot para resolver el caso, ya que se encuentran en Yugoslavia y no hay policía en el tren. Entre Poirot, Constantine y Bouc comienzan a entrevistar a todos los pasajeros del vagón de Calais: los condes Andrenyi, el coronel Arbuthnot y la institutriz Debenham, la princesa rusa Dragomiroff y su doncella Schmith, el agente de Ford Foscarelli, el comerciante Hardman, la maestra americana Hubbard, la sueca Ohlsson, el secretario de la víctima MacQueen y el criado de la víctima Masterman, y el encargado del coche cama Michel.
Todas las conjeturas les llevan a un terrible asesinato cometido hace unos años en Estados Unidos: una niña pequeña, Daisy Armstrong, fue secuestrada por una banda que pidió dinero a la familia, pero la niña apareció brutalmente asesinada después de que la banda de malvados recibiera el dinero del rescate. El jefe de la banda era Cassetti, que se retiró millonario y se hacía llamar Ratchett. Sin duda, muchos del tren deseaban la muerte, pero lo que no se podía esperar es que el asesinato hubiera sido planificado con mucha anterioridad por doce personas que, de una manera u otra, habían estado relacionadas con la familia Armstrong, donde los padres fallecieron, una criada se suicidó...
La mente deductiva de Poirot es magistral.

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