domingo, febrero 12, 2023

Viaje a Salamanca: Las Catedrales

Vista exterior de la Catedral Vieja y la Torre del Gallo y vista parcial de la Catedral Nueva

Salamanca tiene la fortuna de contar con dos catedrales, que se mantienen unidas, una junto a la otra. Para todo el turista que llega nuevo a la ciudad es un enigma encontrar la segunda catedral, ya que desconocen que se encuentran una junto a la otra, pero si rodeas los monumentos es fácil distinguir dos estilos arquitectónicos totalmente diferentes, por fuera y por dentro.


Durante mis primeros años en Salamanca, cuando vivía en un Colegio Mayor tras la catedral, en pleno Patio Chico, y cuando la Facultad de Periodismo aún se encontraba en el edificio de la Ponti en la Calle Compañía, atravesaba la catedral, desde la puerta trasera hasta la puerta delantera, y ganaba un cuarto de hora. Hoy eso sería inviable porque la única puerta de acceso es lateral y nadie entra sin pagar.

Catedral Nueva

Dedicada a la Asunción de María, la catedral nueva se construyó entre los siglos XVI y XVII. En un principio pensaron en destruir la catedral vieja, pero prefirieron mantenerla abierta al culto mientras se construía la nueva. El muro sur de la catedral nueva se apoya sobre el muro norte de la vieja, cuya nave lateral quedó reducida con la nueva construcción. La torre de la nueva catedral se construyó sobre la torre de las campanas de la catedral vieja. Mide 93 metros de altura y a ella trepa el Mariquelo el 31 de octubre para tocar el tambor en la parte superior.


La catedral es, junto a la de Segovia, una de las dos últimas catedrales de estilo gótico tardío, aunque en su construcción se cambiara la girola gótica por una plana y más tarde se añadiera una cúpula barroca sobre el crucero. 


La catedral nueva tiene una planta con tres naves y dos más que hacen de capillas-hornacina, realizadas por Juan Gil de Hontañón y Juan de Álava. El cimborrio original fue levantado por Joaquín Churriguera cuando se retomaron las obras, que fueron paralizadas durante casi todo el siglo XVII por falta de presupuesto. El terremoto de Lisboa de 1755 cuarteó la cúpula central, que fue sustituida por otra neoclásica, y que es la que se ve en la actualidad.

Cartel de la exposición The Mystery Man

La catedral de Salamanca tiene un sinfín de capillas que merece la pena visitar. En noviembre no subí a la torre, pero sí tuve la suerte de ver la Exposición The Mystery Man, sobre los estudios, teorías e hipótesis sobre cómo debió ser físicamente Jesús de Nazaret. La apoteosis final llega cuando en un cuarto han hecho una reproducción del hombre que pudo ser y tal cual fue bajado de la cruz, con sus heridas de lanza, los clavos y la corona de espinas (no se podía hacer fotos), pero fue algo interesante.

En uno de los pórticos se puede ver un astronauta en piedra y una raposa comiendo un helado. Es uno de los pórticos más visitados de la catedral nueva.

Por otro lado, con respecto a la catedral vieja, nunca la había visto por dentro, pese a que he visto su puerta abierta con motivo de bodas y otros eventos religiosos. 


La catedral vieja se comenzó a construir por iniciativa del obispo Jerónimo de Perigord hacia el siglo XII, tras restaurarse la diócesis de Salamanca por el rey Alfonso VI de León y tras la repoblación de la ciudad llevada a cabo por Raimundo de Borgoña. En esta época el románico estaba dejando paso al gótico, que se puede ver en los pilares y los arranques de las bóvedas de crucería, que no mantienen una continuidad.


Se trata de un edificio de planta basilical, en cruz latina y tres naves. Dado el carácter fronterizo de Salamanca, fue proyectada como fortaleza. Por esta razón se la conoció popularmente como fortis salmantina.

Las obras empezaron por el ábside, por ello esta parte sería la más antigua y se puede contemplar el cambio de estilo en las bóvedas que cubren las naves, ya que estaban proyectadas bóvedas de arista y al final se pusieron bóvedas de crucería.


El elemento más destacable es el cimborrio, que se eleva sobre el crucero, cuya fecha de construcción se sitúa en torno al año 1150. En su parte interior tiene forma de naranja abierta con dieciséis gajos, mientras que en el exterior tiene forma casi cónica con decoración de escamas. Esta torre es conocida como "Torre del Gallo", porque es éste el animal que aparece en la veleta que la corona.

En el interior destacan el retablo principal del siglo XV, atribuido a Nicolás Florentino, y el fresco superior, que representa el Juicio Final. 


Bajo la torre de las campanas, está la capilla de San Martín o del aceite, pintada por Antón Sánchez de Segovia en el siglo XIII. Son sus pinturas consideradas como las más antiguas de Europa con firma. En el claustro hay unos frescos de los siglos XIII y XIV que decoran los sepulcros y se abre una serie de capillas.

Para mí, volver a las catedrales fue algo impresionante, pero la catedral vieja, donde nunca había entrado, fue abrumador. Me pareció un templo de una belleza sin igual.

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