La Universidad de Salamanca es la más antigua de España y alma mater de las universidades hispanoamericanas.
En el año 1218 el rey Alfonso IX de León funda la Universidad como Estudio de su Reino, y en 1255 el Papa Alejandro IV la confirma mediante la expedición de una bula. Durante la Edad Media, el Papado interviene activamente en la vida de la Universidad. Más tarde, durante los siglos XV y XVI, Salamanca pasa a ser la Universidad referente de una monarquía con amplias posesiones territoriales, ofreciendo las mejores posibilidades de promoción tanto en la administración civil como eclesiástica. A la vez experimenta uno de los momentos de mayor florecimiento cultural, representado en las figuras de Nebrija, Fray Luis de León y Diego de Covarrubias. Con estos atractivos, llegaría a Salamanca una gran afluencia de estudiantes de todo el ámbito peninsular en unas proporciones superiores a las de cualquier otra universidad hispana de la época. El modelo de la Universidad de Salamanca se proyectaría a otras universidades hispanoamericanas.
Con unas rentas muy altas, en las que destacaban una participación del diezmo eclesiástico del obispado de Salamanca y un territorio comprendido en la Abadía de Medina del Campo (las tercias), se financiaban unas sesenta cátedras agrupadas en cinco facultades oficiales: Cánones, Leyes, Teología, Medicina y Artes-Filosofía, con enseñanzas complementarias.
En el siglo XIX, con los cambios políticos de la época, la Universidad quedó reducida a las facultades de Derecho y Filosofía y Letras. Tras el período franquista con un rígido control político y administrativo, en los años 70 y 80 del pasado siglo, se inicia una nueva etapa de autonomía universitaria, desarrollo de las titulaciones e incrementos notables de estudiantes universitarios, antecedentes inmediatos del momento presente.
Impone su magnífica fachada plateresca, pero el interior es algo digno de visitar. Hoy en día no se imparten clases en este edificio de la Universidad, aunque sí se utiliza el Aula Magna para ciertos actos universitarios.
La Universidad de Salamanca se ubica en lo que denomina como Edificio de Escuelas Mayores. Tiene una entrada con un zaguán que nos lleva a un claustro, alrededor del cual están todas las aulas donde en siglos pasados se impartían diferentes materias universitarias.
Las cátedras de Latinidad, Gramática, Retórica, Matemáticas-Astrología, Hebreo, Música e incluso la de Cirugía eran consideradas como "raras" por la Universidad salmantina, ya que eran menos seguidas que otras. Las Humanidades eran un tipo de enseñanzas preparatorias o complementarias a las materias oficiales que la institución universitaria ofrecía por su vocación docente universal. A ésta se alude en la leyenda de su escudo: "Omnium scientarum princeps Salmantica docet".
El aprendizaje de las lenguas latina y griega se realizaba a partir de autores clásicos, considerados principio de autoridad y modelo a seguir. La enseñanza de la Gramática se orientaba a conferir la formación latina necesaria para seguir estudios universitarios, y se realizaba con un riguroso control disciplinario. La docencia de estas materias era vocacional, al estar las cátedras poco consideradas y mal pagadas.
El aula dedicada a Pedro Dorado Montero, prestigioso catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Salamanca entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, es la primera aula que encontramos nada más acceder al claustro. Dorado Montero fue un renovador de la ciencia jurídica en España.
La siguiente aula, llamada Aula Unamuno, fue, junto con el actual Paraninfo, el aula donde se impartían las enseñanzas de Derecho Canónico, una de las cuatro "Facultades Mayores" de la Universidad, junto a las de Derecho Civil, Teología y Medicina. Constituían los estudios más demandados por el estudiante universitario en la etapa clásica de la Universidad (siglos XVI al XVIII), al permitir la promoción a altos cargos tanto de la administración civil como eclesiástica. Eran las facultades más prestigiosas y mejor financiadas.
El aula está dedicada a una de las figuras más relevantes de la Universidad de Salamanca, Don Miguel de Unamuno, catedrático de Griego y dos veces rector de la Universidad.
El aula más emblemática de la Universidad es la de Fray Luis de León, pese a su arquitectura sencilla. Conserva su fisonomía igual que la tenía en el último tercio del siglo XVI, cuando fue restaurada por Rodrigo Gil de Hontañón. El interés de esta dependencia radica en su mobiliario, presidido por la cátedra con su tornavoz decorado con gustos manieristas, rombos y ovas inscritos en cuadrados y rectángulos.
Adosado a la pared se conserva el escaño abalaustrado reservado para los doctores e invitados que seguían los actos académicos, como por ejemplo Carlos V que escuchó una lección del ilustre jurista Fray Francisco de Vitoria. Se completa el aula con las mesas y bancos para los alumnos, que son muy sencillos y albergan marcas realizadas por ellos.
En este aula se enseñaba Teología y está dedicada al maestro agustino Fray Luis de León, quien desempeñó varias cátedras temporales, como la de Teología y Filosofía Moral, antes de conseguir la cátedra de Biblia. Por sus planteamientos en exégesis bíblica fue procesado y encarcelado por la Inquisición entre 1572 y 1576. Y cuando regresó a la Universidad, después de cuatro años prisionero, comenzó su discurso con un "como decíamos ayer...".
Una de las aulas antiguas, restaurada en varias ocasiones, hoy es el Paraninfo. Restaurada en varias ocasiones para darle más aforo, hoy comprende cinco tramos cubiertos por una bóveda de cañón. Las ceremonias de graduación constituyen uno de los actos más significativos del protocolo y ceremonial de la Universidad. Aquí se celebran los actos académicos más importantes de la Universidad. Se supone que aquí es donde Unamuno también dijo su discurso del 12 de octubre de 1936 que derivó en el "venceréis pero no convenceréis".
Hay otras aulas interesantes, como la de Francisco de Vitoria, Alfonso X el Sabio, Francisco Salinas, un museo y una capilla universitaria, pero ya he hablado de las aulas más importantes. Lo más impresionante, sin duda alguna, es la Biblioteca.
La Biblioteca o la Antigua Librería nació en el siglo XIII, pocos años después de la creación del Estudio Salmantino. No obstante, la primera librería documentada data del siglo XV. Ésta, construida sobre la capilla de las Escuelas Mayores, tenía por techo las pinturas astrológicas del Cielo de Salamanca.
La reforma de la Capilla obligó a buscar una nueva ubicación y a principios del siglo XVI se erigieron la gran biblioteca y la escalera renacentista. La biblioteca derrumbada parcialmente en el siglo XVII fue reconstruida un siglo más tarde con su aspecto actual: la sala abovedada, las estanterías a dos niveles, las cartelas, las estatuas alegóricas, los "libros redondos y gordos" y, en cada rinconada, la cédula de excomunión contra quienes "quitaren, distraseren o enagenaren" libros.
En el interior se encuentra la cámara de manuscritos e incunables, con armarios del siglo XVII que representan las diferentes aulas del Estudio. La Biblioteca acoge hoy 2.805 manuscritos (los más antiguos del siglo XI), 485 de ellos incunables, y más de 60.000 obras impresas desde el siglo XVI hasta 1830, la mayoría procedentes del Colegio de la Compañía de Jesús en Salamanca, antiguos colegios y conventos, legados y compras.
Una de las odas más célebres de Fray Luis de León fue la dedicada a su gran amigo y compañero de claustro en la Universidad, Francisco Salinas, compositor, humanista y catedrático de Música en el Estudio Salmantino, a quien debemos la existencia del Cantoral de Salinas.
Ciego desde los diez años, Salinas es hoy considerado uno de los principales teóricos de la música renacentista española, gracias a su obra De Musica libri Septem, cuya primera edición fue publicada en Salamanca en 1577. El códice litúrgico que se puede contemplar hoy junto a la Capilla es un libro de canto adaptado al nuevo rezado surgido del Concilio de Trento, que fue mandado copiar para la Capilla del Estudio, por orden del maestro Salinas.















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