No he ha gustado tanto este libro como el otro, pero se deja leer. Se trata de una novela sobre un joven que, por azar, se pone a trabajar como meritorio (ayudante) en la producción de una película. Allí conoce a Sixto, el protagonista, un infraser insoportable que hace y deshace, que está allí por enchufe, y en vez de arreglar las cosas, las desarregla.
Tras la producción de la película, sus padres le instan a marcharse de Madrid a Ávila, donde tiene un tío abuelo de nombre Pacomio, otro personaje que tiene muy mala baba. Pero allí entra en contacto con un publicista de nombre Bertrand, con quien empieza a hacer cortos y, a la vez, aprender sobre los vericuetos del cine.
En realidad es un tostonazo de libro. No me ha gustado, y para lo corto que es me ha durado bastante.
EL AUTOR:
Santiago Lorenzo (Portugalete, 1964) vive en una aldea de Segovia. Allí busca leña, se hace cafés y churros, construye maquetas y, sobre todo, escribe.
Después de estudiar imagen y guión en la Universidad Complutense y dirección escénica en la RESAD, creó la productora El Lápiz de la Factoría, con la que dirigió cortometrajes como el aplaudido Manualidades, un título que daba pistas de su afición a la artesanía pretecnológica y a las maquetas imposibles. En 1995 produjo Caracol, col, col, que ganó el Goya como Mejor Corto de Animación. Dos años después se empeñó en estrenar Mamá es boba, la historia palentina de un niño algo alelado, pero a la vez muy lúcido, acosado en el colegio y con unos padres que, a su pesar, le provocan una vergüenza tremenda. La película pasó a la historia como uno de los filmes de culto de la comedia agridulce, y con ella fue nominado, para su sorpresa, al Premio FIPRESCI en el Festival de Cine de Londres. En 2001 abrió, junto a Mer García Navas, Lana S.A., un taller dedicado al diseño de escenografía y decorados con el que hicieron tanto muñequitos de plastilina para el anuncio del euro como la prisión que aparece en una de las entregas de Torrente. En 2007 estrenó Un buen día lo tiene cualquiera, donde volvía a elevar la historia de una persona para explicar un problema colectivo: la incapacidad, afectiva e inmobiliaria, para encontrar un sitio en el mundo (o un piso en la ciudad, para el caso). Harto de los tejemanejes del mundo del cine, decidió cederle sus ideas a la literatura. Desde entonces, todo han sido alegrías. Con Los huerfanitos, tres hermanos que odian el teatro pero que deben montar una obra para salvar sus vidas, la crítica se rindió a su talento y el público lloró de la risa y rio para no llorar. Al calor de ese aplauso, Blackie Books rescató en tapa dura y dorada la maravillosa Los millones, novela con un gancho cómico y un golpe más bien trágico: a uno del GRAPO le toca la Primitiva; no puede cobrar el premio porque carece de DNI. Lorenzo se volvió a adentrar en la precariedad tragicómica en Las ganas, donde Benito, un tipo más bien feo pero sobre todo desgraciado, lleva tres años sin sexo, por lo que desarrolla un síndrome de abstinencia que influye en cada una de las parcelas de su desdichada vida.
Y sobre todo con Los asquerosos, una novela pura, política y lírica; un éxito arrollador sobre un tipo que, como él, vive aislado en una aldea en medio de la nada, y que lleva vendidos más de 200.000 ejemplares.
Ahora, con Tostonazo, Lorenzo nos regala su novela más descarada y luminosa, la historia de un joven que se busca la vida y de camino le saca el jugo, aunque esté rodeado de gente con voluntad de impedirlo.
EL LIBRO:
Título original: Tostonazo
Autor: Santiago Lorenzo
Editorial: Blackie Books (1ª edición, en octubre de 2022)
Número de páginas: 191
ISBN: 9788419172204
Valoración: 7/10
RETOS:
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