Mis últimos años de estudiante en Salamanca los pasé viviendo en la calle San Pablo. Infinidad de veces pasé junto a los monasterios de las Dueñas y San Esteban, porque estaban muy cerca de donde vivía. Pues hasta hoy no había entrado.
San Esteban es imponente, impresionante, magnífico. Las Dueñas tiene un claustro precioso, de los más bonitos de Salamanca, y hacen dulces típicos. No he salido con las manos vacías de las Dueñas.
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