domingo, diciembre 18, 2022

El manuscrito Voynich


Volvía de Salamanca cuando tuve que parar unas horas en Burgos. He pateado mucho esta ciudad y conozco los monumentos más importantes. Pero aquel día de principios de diciembre me encontré algo que nunca había visto antes. Una flecha me señalaba un "Museo del Libro", así que fui para allí. Efectivamente en una fachada de madera verde botella con grandes letras doradas había un "Museo del Libro" y yo me preguntaba qué cantidad de tesoros podía tener un lugar que se llamara así. 

Entré, como no podía ser de otra manera, y en realidad allí no había un "Museo del Libro"; según me explicaron éste se encuentra en Covarrubias, pero había algo que llamó mi atención. Una de las plantas estaba dedicada completamente a manuscritos antiguos y, sobre todo, al Manuscrito Voynich.


El Manuscrito Voynich, catalogado con la referencia MS408, es un texto escrito en una lengua desconocida, ilustrado con acuarelas fascinantes e incomprensibles de plantas y constelaciones que no existen, decorado con imágenes de mujeres desnudas que se bañan en estanques de aspecto extraterrestre. Su principal atractivo, lo que lo hace tan especial es que se trata de un texto indescifrable. 

Durante más de doscientos años, los más diversos expertos han tenido acceso a sus páginas y, sin embargo, han sido incapaces de aportar la menor pista sobre los misterios ocultos tras su alfabeto desconocido. El origen de este misterioso libro resulta incierto.


En 1912 Michael Voynich, uno de los libreros y coleccionistas de libros raros más importantes del mundo, inició un viaje a Italia dedicado a la adquisición de volúmenes antiguos para su negocio y un día recaló en la biblioteca del colegio jesuita de Vilamondragone en Frascati, cerca de Roma. Revisando un arcón que contenía una serie de libros de los que los curas deseaban desprenderse, le llamó la atención un volumen en cuarto escrito en unos extraños caracteres que no pudo identificar. Para acrecentar el misterio, entre las páginas del libro, Voynich halló una antigua carta escrita en latín y fechada en 1666. Los sacerdotes se mostraron de acuerdo en venderle tanto el manuscrito como la carta y Voynich partió con ellos rumbo a su negocio londinense. Una vez allí, envió copias a los más reputados lingüistas de su tiempo; ninguno de ellos fue capaz de identificar la lengua en la que el libro está escrito. Así daba comienzo uno de los enigmas más sorprendentes de la Historia.

En la actualidad se barajan tres hipótesis para explicar la existencia del enigmático manuscrito. O se trata de un mensaje codificado con una técnica tan sofisticada que aún nadie ha podido dar con un medio para descifrarlo. O es un elaborado fraude medieval para vender un texto presuntamente místico por una buena suma. O se trata de un libro escrito en una lengua desconocida. Existen argumentos a favor y en contra de todas estas hipótesis, pero ninguna prueba concluyente para decantarse por una u otra.

El Manuscrito Voynich original se encuentra en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale. Lo que vi en Burgos es una magnífica copia.

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