Siempre que he pasado por el elevador de Santa Justa he pensado en subir, porque es una de esas experiencias lisboetas que no se pueden pasar por alto, lo que ocurre es que cuando pasas siempre está lleno de filas larguísimas y la verdad es que nunca me ha dado por esperar la fila. En mi pasillo además tengo una imagen del mismo que me trajo mi hermano cuando hace unos años estuvo y que enmarqué. Así que algún día tendré que subir, porque me gusta tanto Lisboa que seguiré acudiendo a la ciudad.
Con 45 metros de altura conecta la Baixa con el barrio de Chiado. Se terminó de construir en 1902 y su diseño es obra del ingeniero Raoul Mesnier de Ponsard. De estilo neogótico, tiene una estructura de hierro inspirada en técnicas de construcciones francesas, como la Torre Eiffel. De todos los elevadores de Lisboa es el único totalmente vertical.
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