martes, noviembre 29, 2022

Entrañables encuentros

Pasaban de las diez con un cielo de niebla cuando yo cruzaba la Plaza Mayor con un reserva tinto de Roda. Iba en dirección a la clínica de mi dentista de aquí, el doctor Luis, que pese a la edad aún sigue activo. Él fue quien consiguió que perdiera el miedo al dentista. Y me quedo con su abrazo, porque temía que no me recordaba, pero sí…
Siempre hay que dejarse llevar por el corazón. Hoy son sus hijos quienes llevan la clínica, pero él sigue con ellos.
Hoy me llevo un grato recuerdo.

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