lunes, noviembre 14, 2022

Viaje a Portugal: Fátima, Batalha, Nazaré y Óbidos

Óbidos

Cuando decidí ir a Portugal, no me llamaba especialmente la atención ir a Fátima. De hecho, revisando las excursiones, fui a Fátima porque en esa ruta había tres ciudades más.

Íbamos en un microbús y había gente de todo: quienes iban como yo, a ver el santuario de Fátima porque si estás en Portugal hay que verlo una vez en la vida, y quienes iban por religiosidad y se hubieran quedado allá todo el día. La fama de esta localización de debe a las numerosas apariciones de la Virgen de Fátima a tres pastorcillos durante varios meses de 2017, aunque según los carteles, Fátima siguió apareciéndose allí. 

Santuario de Fátima

El santuario de Fátima es una explanada inmensa con varias basílicas. La plaza es cruzada por un camino blanco donde los beatos van de rodillas hasta la capilla central, un lugar que se encuentra junto a la encina donde se sucedieron las diversas apariciones, y donde cada día se dice misa en un idioma diferente. Detrás, hay unos hornos donde la gente echa velas que previamente han comprado.

Capilla de Fátima y encina de las apariciones

Llovía cuando visitamos Fátima. Recorrí la plaza bajo unos soportales y entonces me encontré en la capilla llena de gente, los hornos y quise salir de allí. Me he educado como cristiana, pero la religiosidad exacerbada que vi allí es arena de otro costal: gente llorando, gente arrastrándose. Dicen que la fe mueve montañas, pero aquello era demasiado.

Estatua de Juan Pablo II en Fátima

Fui a la tienda porque mi madre me había pedido agua de Fátima, y compré unos recipientes con la efigie de la Virgen, tuve que volver a entrar porque el agua había que cogerla de unos chorros que había junto a la capilla. Intenté no mirar...

Monasterio de la Vitória, Batalha

De allí fuimos a Batalha, ciudad histórica. Batalha es famosa porque muy cerca hubo una gran batalla. En el monte cercano de Aljubarrota se enfrentaron portugueses y castellanos. Las tropas portuguesas, apoyadas por los arqueros ingleses, estaban en inferioridad de número, en comparación con los castellanos, que venían ayudados por los franceses. Pero los portugueses estaban en un lugar estratégico: la cima del monte.

Detalle de la puerta del Monasterio de la Vitória, Batalha

Cuando los portugueses ganaron la batalla dieron gracias a Dios levantando el monasterio de la Victoria (Santa Maria da Vitória) en un lugar cercano, y la población que surgió alrededor del monasterio se llamó Batalha. Lo cierto que es que no se rompieron mucho la cabeza para dar nombres tanto a la población como al monasterio.

Estatua ecuestre de Nuno Álvares de Pereira, estratega de la Batalla de Aljubarrota, Batalha

Lo cierto es que el monasterio es imponente. Está inacabado y los estilos predominantes son gótico tardío portugués y estilo manuelino. El color de sus piedras se debe a una especie de ácaro que vive entre las juntas y que le da ese color renegrido, y que no se atreven a quitar. Tampoco se han limpiado mucho. 

Interior del Monasterio de la Vitória, Batalha

El interior es impresionante, como muchos edificios góticos. En las piedras del suelo se pueden ver las firmas de los constructores, algo a lo que no estamos habituados, pero aquí querían que se vieran las firmas, que siempre suelen ir ocultas, y las pusieron de caravista.

Playa de la Gran Ola, Nazaré

La siguiente parada fue Nazaré. Como había vías cortadas no pudimos subir al mirador desde donde nos iban a enseñar el gran cañón submarino que forma las altas olas de Nazaré, y por lo que se ha vuelto tan célebre este pequeño pueblo de pescadores. 

Playa de Nazaré

Famoso para los surfistas, Nazaré se hizo famoso por sus enormes olas, llegando la mayor de ellas a superar la altura de 35 metros. Esto tiene una razón científica, porque el fondo oceánico forma un cañón que hace entrar en bucle a las olas entrantes, formando olas gigantes. Hoy en día, Nazaré es conocido por tener las olas más grandes del mundo, el paraíso para los surfistas.

Paseo marítimo de Nazaré

El guía nos llevó a un restaurante junto al mercado de abastos donde comer. Dijo que servían rápido y nos dio dos horas, pero yo prefería comer junto al paseo marítimo y me marché, pese a que él insistió. Me dio tiempo a comer en una terraza, junto a una familia de españoles que estaban recorriendo Portugal, mientras veía a las señoras portuguesas con las faldas coloridas de siete faldones, y con carteles ofreciendo alojamientos. Era muy raro, para ellas no existen las aplicaciones de internet donde se ofrecen alojamientos.

Señoras ofreciendo alojamiento en Nazaré

De hecho, como siento curiosidad, me acerqué a una señora y le pregunté si tenía siete faldas con el calor que hacía. Me dijo que no. Estuve hablando con ellas y me preguntaron si quería una habitación. Después de allí marché al punto de encuentro y el guía me dijo que aún estaban comiendo, que ni siquiera habían visitado la playa. 

Playa virgen de Nazaré

Una señora me dijo después que les habían "clavado" en la comida y que yo fui la más lista, que me marché a comer junto a la playa, y seguro que más barato (así era), y más rápido también, porque mientras el resto del grupo comía opíparamente, yo había comido, recorrido el paseo turístico y comprado recuerdos.

Entrada a la ciudad medieval de Óbidos

Después de comer estuvimos en Óbidos, para mí el lugar más bonito que vimos ese día. Óbidos es una ciudad medieval, tiene una muralla magníficamente conservada, y allí se produce la ginja (licor de cereza) que se bebe en todo Portugal.

Ginja, Óbidos

Tras pasar la puerta de la muralla, la calle principal estaba llena de tiendas peculiares, bares vendiendo ginja en la calle, artistas callejeros... Yo disfruté mucho en Óbidos.

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