Lo mejor de marchar es siempre abrir la maleta. He dudado qué maleta debía llevar y al final he optado por la más grande: nunca sabes lo que te puedes traer.
Quedan unas siete horas para mi cumple y aquí ando cargando energía: del móvil, de la cámara Canon, del ebook, diseñando mi planning de Semana Santa…
La maleta vacía la voy a llenar en muy poco tiempo.
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