jueves, abril 21, 2022

Otras primaveras

Hace un año en primavera me volví a reencontrar con Chini. Lo que no podía esperar es que le iba a perder de nuevo unos meses después. Y esa vez iba a ser para siempre.
Nadie se imagina la cruz que paso cada día, cuando siento que me falta una parte importante de mi vida, cuando siento que me asfixio y me derrumbo inevitablemente.
Nadie puede decirnos cuánto ha de durar el duelo. Simplemente es un proceso y es un proceso tan duro como insoportable. Con altibajos también.
A veces fluyen los recuerdos y puedo sonreír pese a la tristeza, y otras veces los mismos recuerdos me llevan por una espiral de dolor de la que no sé cómo salir.
Duele el corazón cada vez. Han pasado siete meses y sigue doliendo como si hubiera sido ayer, como si no hubiera pasado el tiempo.
A veces no sé muy bien cómo gestionar todo este dolor.

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