Recuerdo cuando me dijiste cuándo era tu cumpleaños. Estábamos al final de la barra del Aldo y entonces te pregunté. Y nunca se me olvidó. Entonces aún no me había enamorado pero sí había empezado a sentir una intensa atracción.
Recuerdo un año en el Colegio Mayor, cuando levanté el teléfono (fijo… que no había móviles aún) varias veces y otras tantas volví a colgar, hasta que en la llamada definitiva conseguí hablar contigo, porque simplemente no podía no felicitarte.
Hace poco leí algunas agendas antiguas donde siempre venía marcado tu cumpleaños.
Hoy, Chini, hubieras cumplido 45 años. Pero ya no estás aquí para felicitarte. Sólo te deseo un feliz cumpleaños, allá donde estés.
Es todo muy injusto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario