Hace unos días que he caído en la cuenta que necesito una única llamada que me da mucha energía positiva.
Hablo con él y desaparecen todos los problemas, todas las inquietudes y todo lo negativo. Y son llamadas largas, de una hora de media.
Nos ponemos a hablar y ya no existe el tiempo, ni el mundo, ni el resto de la gente, y cuando colgamos siento que aún me quedan cosas en el tintero.
Y dos días después, o quizás tres, vuelvo a sentir esa necesidad de escucharle otra vez.
Siento que me contagia muchas buenas vibraciones. Y algo parecido le pasará a él, o quizás es que sonríe cuando me escucha porque sabe que siempre me gusta contarle cosas bonitas.
Y así… hasta la próxima vez, o hasta que nos encontremos, o hasta que quedemos.

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