En uno de los autobuses que cogí por la provincia de Málaga conocí a Ariana, una joven que bajaba en el aeropuerto. Me dijo que vivía en Stuttgart, pero era bosnia.
Le pregunté si había vivido la guerra y me dijo que no, que ella había nacido en 1995, y las secuelas de la guerra eran tan terroríficas que muchos bosnios emigran a Europa, principalmente a Alemania. Dijo que en Bosnia no hay trabajo, no hay turismo y que era muy triste que todo el mundo recuerde su país por la guerra.
Ariana viene cada año a Málaga a veranear durante una semana. Había estado en Puerto Banús.
Siempre es un placer conocer a gente que merece la pena.

No hay comentarios:
Publicar un comentario