No sé hasta dónde vamos a llegar con esta maldita pandemia, pero la cosa está muy cruda. De momento vamos librando en reuniones y piscinas. Quedan quince días para llegar a la tranquilidad. Con el mes de septiembre. En verano siempre hay más jaleo pero la gente y el sol dan vida. Adoro el verano aunque esté hasta arriba de trabajo.
Intentamos hacer vida normal pero en realidad estamos en peligro latente. Recuerdo el confinamiento y me entristece pensar en esa situación. No, no me gustaría volver a eso.
Esto se expande cada vez más rápido y no hay forma de ponerle freno.

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