lunes, agosto 10, 2020

Déjalo marchar

Hay un día al año en que me da tiempo a enamorarme en una sola mañana. Me pasa desde hace cuatro años y evito que ocurra pero nunca lo consigo.
Todo comenzó hace cuatro años, cuando le vi la primera vez. En cuanto me perdí en sus ojos verdes no pude dejar de mirarle. Pasó y entonces volví a cruzarme con él este domingo.
Primero le vi saliendo de la piscina y luego se fue a sentarse en la última mesa, bien lejos de donde yo me encontraba. Le miré y me entretuve en otras cosas. Cuando volví a mirar estaba a mi lado. Y entonces pensé que podía haberse coscado de que no puedo dejar de mirarle.
Sólo sé su nombre, imagino que es cinco o seis años mayor que yo. Puede estar casado y con hijos, pero su mirada me resulta irresistible.
De momento, ha pasado y hasta el año que viene. No quiero jaleos y para mí es un desconocido al que sólo veo un día en el mes de agosto, cuando viene de veraneo y luego se vuelve a marchar a su residencia habitual.

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