Cuando marche a mi casa voy a echar de menos los sonidos de los animales: el gallo que me despierta a las seis, el rebaño que se pasea detrás de la casa de mis padres, la cabra de los vecinos, los grillos, las ranas, los perros... y toda una algarabía de ruidos que no se escuchan desde mi casa.
Esto es el pueblo...
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