Hoy ha llegado con una noticia buena y otra mala. Después de que a mi compañera de trabajo le hubieran dado el resultado negativo del Covid19, trascendía a los medios de comunicación el fallecimiento de Carlos Ruiz Zafón.
Para mí, fue un gran descubrimiento. Alguien me recomendó La sombra del viento y lo devoré en una época de convalecencia tras una operación de hernia umbilical. Descubrí una Barcelona mágica y, a la vez, siniestra, y me perdí en aquel Cementerio de los Libros Olvidados.
Recuerdo que compré El juego del ángel en una librería burgalesa y que venía con un pin de un dragón.
Mientras el resto de libros de la tetralogía veían a luz, disfruté mucho con Marina y la Trilogía de la Niebla.
Creo que no me queda nada más de leer de este autor que me ha llevado a soñar en sus páginas. Y peco de egoísta al decir en voz alta que no volveré a leer más libros de él, lo que me pesa en el alma.
Siempre nos quedará su legado, palabras que me han dejado una profunda huella y que me invitan a releer todos sus libros.
D.E.P.
2 comentarios:
No me lo creía esta mañana cuando leí la noticia, empecé con Marina y El principe de la niebla, pero aún me queda por descubrir el resto de sus libros.
Me quedo por el blog, un beso <3
Hola, un placer. Te recomiendo La sombra del viento y los tres que siguen, pero sobre todo ése. Es una novela que se disfruta, yo conocía Carlos Ruiz Zafón con La sombra del viento y no pude parar de leer sus libros.
Saludos!!
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