viernes, junio 12, 2020

Otra vuelta de tuerca

Llevaba tiempo deseando leer esta novela, ya que aparece el título e incluso la expresión "otra vuelta de tuerca" en innumerables novelas que he leído últimamente. Ya sabía que podía ser un libro para disfrutar, ya sabía que era una "historia de fantasmas", pero no esperaba que me iba a agradar tanto. Porque el autor insinúa y deja muchas dudas sin responder, pero me ha hecho enfrentarme a dos posibles versiones al terminar el libro. Con un estilo suave, sin apenas acción, nos enfrentamos a unos fantasmas en una mansión solitaria donde unos niños (que me han recordado a la película de Los otros, de Alejandro Amenábar) incrementan la tensión y el suspense. Yo ya no sé si esos niños son buenos o están llenos de maldad.
Con respecto al título, la expresión "otra vuelta de tuerca" se refiere a un giro popular y literario para definir una situación en la que se añade algo novedoso a lo visto hasta entonces; que se apura un poco más de lo que había (como enroscar una tuerca un poco más); que se presiona un grado más a alguien. Es decir, que en la medida en que se profundiza en la novela, o se dan más vueltas al texto, la narración tiene varias interpretaciones: el lector tiene la puerta abierta para dar siempre una vuelta de tuerca más, diferente a las anteriores y distinta a la de otros lectores.
La novela comienza con un prólogo que nos invita a seguir leyendo: un grupo de amigos junto al fuego en una Nochebuena comienzan a contar historias de miedo, y entonces uno de ellos, Douglas, les dice que les va a contar la mejor historia de fantasmas que escucharán jamás, pero antes debe ir a por el manuscrito que le dejó la institutriz que narra la historia y que le legó antes de fallecer en misteriosas circunstancias.
La institutriz (cuyo nombre nunca se dice en la novela) llega a la magnífica mansión de Bly en la campiña inglesa. Ha sido contratada por el tío de los niños, que no vive allí y para nada quiere ser molestado, y allí se encargará de la educación de dos niños: Miles y Flora. Aunque cuando llega sólo encuentra a la pequeña Flora, ya que su hermano se encuentra en un colegio, del que llegará en los próximos días. El tío le hace llegar a la institutriz una carta del colegio sin abrir en el que se dice que el pequeño ha sido expulsado, aunque no se dicen los motivos, y aunque la institutriz intenta indagar sobre ello no recibe respuestas sobre el motivo de la expulsión. 
La institutriz se hace muy amiga del ama de llaves, la señora Grose, un alma bondadosa y analfabeta que a veces no sabemos si cree a la institutriz o prefiere ponerse de parte de los pequeños. 
A medida que pasan los días (y las noches), la institutriz comienza a ver personas que "acechan" la casa, que le cuenta en secreto a la señora Grose, y que tras las descripciones le dice que son el señor Quint, un hombre que trabajó en la mansión y que falleció, y la anterior institutriz, la señorita Jessel, que también falleció. En ningún momento se cuenta el motivo de sus muertes, pero para la institutriz está claro que debe proteger a los pequeños, ya que cree que los dos fantasmas han venido para llevárselos. Incluso hay un momento que cree que la señora Grose no cree una sola palabra, ya que la gobernanta no puede ver a los fantasmas, ni escucharles, ni siquiera intuir sus presencias. 
También nos encontramos ante dos niños angelicales que, en cierto momento, nos llevan a pensar todo lo contrario, porque el lector llega a pensar que el mal proviene de los dos pequeños... hasta que la institutriz comprende que el peligro se encuentra en ese lugar y convence a la señora Grose para que se lleve de allí a Flora, mientras que ella intentará sonsacar al pequeño qué es lo que quiere Quint, por qué le expulsaron del colegio, etc.
Pero cuando el fantasma de Quint viene para llevárselo, ella le protege y le evita la visión. Miles termina falleciendo en manos de la institutriz.
A medida que vamos leyendo, si tomamos literalmente el texto, nos encontramos con una mujer joven y bella que llega a una mansión donde debe cuidar a dos niños que son cómplices de esos fantasmas, y junto a los niños ella también comienza a verlos. Pero otra versión es la de que ella podría haber enloquecido y esté viendo visiones de fantasmas que no son tales, y en un arranque de pánico asesina al pequeño Miles... 
No deja indiferente esta novela. Es para recomendar.

EL AUTOR:

Henry James (Nueva York, 1843 - Londres, 1916), narrador, crítico y dramaturgo estadounidense de obra psicológica y estructuralmente compleja, es considerado uno de los grandes maestros de la ficción moderna. Era hermano del filósofo y psicólogo William James. Estudió en Nueva York, Londres, París y Ginebra, y en 1875 se estableció en Inglaterra. A los veinte años comenzó a publicar cuentos y artículos en revistas de su país.
En sus primeras obras manifestó la influencia de la cultura europea, como en las escritas entre 1875 y 1881: Roderick Hudson (1876), El americano (1877), Daisy Miller (1879) y Retrato de una dama (1881). Esta última, sin duda una de sus obras maestras, es un análisis de los norteamericanos expatriados en Europa. En sus primeros tiempos mostró gran pericia en la escritura de relatos breves, aunque algunos críticos le adjudicaron cierto intelectualismo que lo alejaba de la prosa de argumento o de acción.
Su narrativa en general se caracteriza por el ritmo lento y la descripción sutil de los personajes, más que por los propios acontecimientos; las tramas, aunque no suelen ser complicadas en extremo, cobran densidad por los repliegues de la estructura y el estilo indirecto, como en Los papeles de Aspern (1888) y Otra vuelta de tuerca (1898), que es para muchos la culminación de su obra. En esta última, los hechos nunca asumen la gravedad esperada, rasgo propio del autor, que va dilatando la verdad por medio de una prosa morosa, revelando oblicuamente los motivos y conductas de sus personajes, con diálogos y observaciones minuciosas, técnica que siguió empleando en sus últimas creaciones: Las alas de la paloma (1902), Los embajadores (1903) y La copa dorada (1904).
La forma en que narra los procesos mentales de sus personajes lo convierte en uno de los precursores indiscutibles del "monólogo interior", en lo que se anticipó a maestros como James Joyce o William Faulkner; otro de sus avanzados descubrimientos estilísticos fue el empleo de narradores múltiples. Autor prolífico, escribió una veintena de novelas, más de un centenar de relatos, varias obras teatrales e innumerables críticas, además de lúcidos ensayos como El arte de la novela, La imaginación literaria y los Cuadernos de apuntes, que ejercieron un indudable magisterio en muchos autores posteriores.

EL LIBRO:

Título original: The Turn of the Screw
Autor: Henry James
Traductora: Imma Baldocchi
Editorial: Edebé (1ª edición, en febrero de 2018)
Número de páginas: 212
ISBN: 9788468334837

Valoración: 8/10

RETOS:

* Reto "Todos los clásicos grandes y pequeños": Clásico de un autor que leas por primera vez.

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