martes, mayo 28, 2019

Nunca dejes de bailar

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Hace unos días, una noticia en las redes y blogs literarios nos dejaba anodadados: Susana Palacios había dejado de bailar aquí para comenzar a bailar entre las estrellas.
Cuando lo leí no me lo creía, me costó asimilar tan terrible noticia. 
Nunca llegué a conocer a Susana en persona, pese a que nos separaban unos sesenta kilómetros, pero estábamos conectadas en varias redes sociales, aunque nos conocimos a través de la blogosfera. Yo la seguía porque me hacía sonreír cada vez que decía que un día había sido complicado pero seguía bailando. Tenía una enfermedad rara, el síndrome de Marfan, pero siempre sonreía. Durante años he sido partícipe de todo lo que ha estado luchando, de su día a día, de que cada día sumaba y seguía bailando. 
El baile diario se convirtió en una especie de lema tácito, tanto como para que el santo y seña de cada día fuera "seguimos bailando". Pero hace unos días su corazón no lo soportó más y las redes se llenaron de tristeza y lágrimas.
Nunca podremos saber la huella profunda que puede dejar una persona, aunque nunca la hayamos conocido en persona. Es una tristeza extraña, una terrible tristeza que arrastro desde que me enteré de tan cruel noticia. 
Me reconforta saber que ella, esté donde esté, nunca dejará de bailar.

Descansa en paz, Susi.

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