Hoy hemos estado en la playa, aunque yo he optado por ir de visita al casco viejo. Ya tuve suficiente playa con Madeira.
Por la tarde había bajado el mar y había más espacio.
Ha sido un día genial, aunque no tanto para el que se ha quedado en tierra y a la media hora en el viaje de regreso alguien se ha dado cuenta de que faltaba alguien.
El conductor del autobús ha dicho eje no daba la vuelta.
Llego a mi casa y en el portal me encuentro a los vecinos de abajo en pijama: que se han quedado fuera de su piso sin llaves, y que estaban esperando localizar a una hija para que les abriera.
Al rato ella ha venido a mi casa a llamar por teléfono y al fin han conseguido localizar a la niña.
Cuando las cosas les pasan a otros...
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