Mis sobrinas adoran las nuevas tecnologías como todos los niños hoy en día. Pero yo me las arreglo para desviar su atención en hacer cosas creativas, así que cuando se cansaron de las pinturas y rotuladores empezaron con los pinceles. La pequeña me pintó un cuadro digno de Miró el domingo pasado. La mayor coge las láminas y las cuelga en su habitación.
A la mayor le he enseñado una imagen de mi nuevo portátil y ella también quiere uno de color rojo. Y no de juguete, me concretó. Con cuatro años ¿y ya quiere un portátil? Seguiremos pintando con pinceles.
Acabamos febrero por fin. Para mí no ha sido un buen mes. Pensándolo bien, con marzo llega la primavera. Ya podemos empezar a decir adiós al crudo invierno, y eso que no hemos tenido un invierno muy crudo.
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