martes, enero 17, 2017

El asesinato de Sócrates


Cuando hemos terminado un libro que nos ha enamorado, a veces pensamos el motivo por el que no lo comenzamos antes, sobre todo porque yo tuve esta novela en mi estantería desde el día que vio la luz hasta que hace unas semanas decidí comenzarla. Si digo que me ha encantado me quedaría corta. La maestría del estilo y la narrativa del autor es magnífica, así que nos impulsa a seguir leyendo. Anoche no tenía más que ganas de saber el final, porque desde el primer momento el lector está deseando saber cómo acabará todo. Y eso que todos sabemos que Sócrates murió condenado a beber la cicuta. Aunque sabemos ese final, es preciso leer los acontecimientos que pudieron rodear la muerte del genial filósofo que no escribió una sola obra en su vida y, sin embargo, su filosofía y su sentido de la justicia marcaron un antes y un después en toda la historia de la filosofía. Es decir, él marcó un punto de inflexión en la filosofía, de tal forma que a partir de él el modo de ver la filosofía era diferente a como se pensaba antes que él, y ese cambio viene con él.
Yo ya admiraba a Sócrates antes de leer este libro. No en vano estudié Historia de la Filosofía y toda la intriga que rodea la vida y la muerte de Sócrates me parecía tan misteriosa que pensaba en la injusticia de que tuviera que morir de una manera tan cruel un hombre tan justo. Y no sólo adoraba a Sócrates, también admiré a Platón y a Aristóteles, lo que me recuerda que en Selectividad escogí “La Política de Aristóteles” para explayarme a gusto. Y es que en los griegos, y concretamente en estos tres pensadores, se encuentra la esencia de toda la filosofía posterior.
Busto de Pericles
Busto de Pericles el Grande

También hay un personaje en el libro que me inspira profunda admiración. Se trata de Pericles el Grande, un político y guerrero del siglo V a. de C. que sienta las bases de la democracia tal y como hoy lo conocemos. No en vano el siglo en que vivió y murió se llamó “el siglo de Pericles”. A éste lo estudié en una materia de política en la Facultad de Periodismo, incluso tuve que leerme un libro sobre el siglo de Pericles. Como me pierdo en las fechas, no recordaba que Pericles hubiera sido coetáneo de Sócrates.
Finalmente, y antes de adentrarme en la trama del libro, cabe hacer una mención especial a la época histórica en la que transcurre la historia, que no es otra que en plena Guerra del Peloponeso, con la hegemonía de Atenas o la de Esparta, según ganaran batallas unas ciudades y otras, pues durante años lucharon ambas ciudades por la hegemonía del poder griego. Las dos ciudades eran antagónicas, ciudades-Estado, con diferente tipo de poder: democracia gobernada por una Asamblea en Atenas, monarquía en Esparta, oligarquías en otras ciudades griegas. La hegemonía marítima la tiene Atenas al inicio del libro, y al final ha pasado a Esparta. Y atenienses y espartanos se odian con toda su alma, son enemigos acérrimos, por lo que la situación del protagonista cuando se conoce su verdadero origen no deja de ser un tanto peliaguda, y a la vez está dotada de cierta ambigüedad.

[CUIDADO: Esta reseña contiene ‘spoilers’.]

Crátera rapto de Europa
Crátera decorada con el mito del rapto de Europa

Corre el año 437 a.C. cuando Querefonte se traslada a Delfos a consultar el oráculo sobre Sócrates. Querefonte es íntimo amigo del filósofo y siente cierta inquietud con respecto a su vida, su sabiduría y su muerte. Así que acude al oráculo que le indica que el hombre más sabio es Sócrates, que además morirá violentamente a manos del hombre de la mirada más clara (históricamente sólo el primer oráculo es verdadero, mientras que el segundo es ficción e invención del propio autor de la novela).
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Guerreros espartanos (hoplitas)

En ese mismo año en Esparta una mujer, Deyanira, está dando a luz. Su hijo es abandonado en el monte por la partera y unos soldados. Deyanira tiene un hijo de su primer matrimonio, Calícrates; cuando se quedó viuda, su cuñado Aristón contrajo matrimonio con ella, y a los pocos meses ella se había quedado embarazada. Como Aristón teme que en Esparta se diga que ese hijo nacido antes de tiempo es de su hermano, decide abandonarlo, pese a todo el sufrimiento de su esposa. Aristón sólo se fija en que el niño que va a sacrificar tiene los ojos grises. Aristón es un gigante, adiestrado desde niño como un espartano guerrero, siempre había deseado a su cuñada, por lo que no lo dudó cuando ésta se quedó viuda. Sin embargo, la relación entre Aristón y Deyanira se va deteriorando con el tiempo, sobre todo porque ella le odia desde el momento en que decide sacrificar a su hijo, porque es violento con ella y siempre pide a los dioses que un soldado ateniense le mate en la batalla. Como pasan los años y ella no se vuelve a quedar embarazada, él cada vez es más cruel, tanto como que ella intenta envenenarle.
Eurímaco y su esposa Altea, a punto de dar a luz, se trasladan a Atenas cuando son atacados por unos bandidos. Su esposa muere y Eurímaco es rescatado por una anciana que más tarde también quiere acabar con su vida. El hombre se defiende y descubre que la anciana lleva en su manto a un bebé recién nacido al que en principio había dado por muerto. Se lo lleva a Atenas y le pone el nombre de Perseo, le educará como si fuera el propio hijo que no ha llegado a nacer. Eurímaco es ceramista y enseñará su arte a su hijo Perseo. El libro se centrará en la vida de este personaje de ficción que siempre estuvo tan cerca de Sócrates. Cuando Querefonte ve los ojos grises del niño comprende que el oráculo de la muerte violenta tiene relación con él, e incluso se lo cuenta a Sócrates para que el filósofo se mantenga alejado del muchacho. A Perseo no le gusta modelar, pero sí le gusta la pintura y, sobre todo, visitar los cuadros de los Propíleos, adonde suele ir habitualmente con su padre.
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Reconstrucción del interior de los Propíleos

Cuando Perseo tiene ocho años, mientras Atenas es asediada por Esparta, hay un foco de peste en la ciudad que se extiende rápidamente. La peste se extenderá a Pericles el Grande, e incluso a Eurímaco. Sócrates acudirá a casa de Eurímaco, pero Perseo no quiere dejarle entrar. Desde entonces, Sócrates, Casandra y Critón comenzarán a llevar comida a casa de Perseo. Eurímaco será uno de los pocos supervivientes de la peste que asola la ciudad.
También descubre a Casandra, la hija de Eurípides, con la que siempre ha tenido cierta afinidad. Casandra, su amiga Jantipa y él se hacen amigos, pero esta amistad cesa cuando ella madura y es obligada a ir acompañada siempre de una esclava. No obstante, Jantipa les ayuda a citarse a escondidas, con lo que los dos jóvenes terminarán enamorándose. Poco tiempo después, Casandra le explica a su amado que su padre ha concertado su matrimonio con Ificles, un hombre muy rico que le lleva muchos años.
Perseo se entrena como atleta para las próximas olimpiadas que se celebrarán en Olimpia. El favorito es Calícrates, el candidato espartano, pero en Olimpia será Perseo quien gane, convirtiéndose en olimpiónico, y por lo tanto, en una especie de héroe para Atenas, mientras que el rival espartano será tratado como un apestado, sobre todo por su padre Aristón. Pero Calícrates ha visto el rostro de Perseo y ha visto en él el mismo rostro que su madre, al reconocerlo hablará con su madre, cuestionando que el hijo que ella pensaba que había perdido se ha convertido en un ateniense de éxito.
Estatua de Zeus en Olimpia
Recreación de la estatua de Zeus, en el interior del templo de Olimpia, realizada por Fidias

Deyanira además se ha vuelto a quedar embarazada y tendrá otro vástago al que pondrán de nombre Leónidas. Será la réplica de Aristón.
En una de las batallas que enfrentan a Esparta y Atenas, Aristón matará a Eurímaco, dejando huérfano a Perseo. Sócrates conseguirá huir y darle la mala noticia a Perseo, que se ha quedado con la noticia de que el espartano que acabó con la vida de su padre es un hombre gigante y con una fuerza descomunal. En esa misma batalla también morirá el general espartano Brásidas.
Sócrates y la Escuela de Atenas, Roger Payne

Entre unas batallas y otras, Atenas decide ir a Sicilia con intenciones de conquista, y aquí vemos el enorme poder que tiene la Asamblea ateniense, que es capaz de mandar un barco mensajero para hacer regresar al general y estratega militar Alcibíades para juzgarle. El astuto general decide ir en su barco con otros condenados, abandonar la nave y pasarse al bando contrario, ocasionando no pocas victorias a Esparta. Incluso años después, cuando intente ayudar a Atenas, los generales atenienses le darán nuevamente la espalda. Algunos generales que son considerados héroes serán juzgados y condenados a muerte por la Asamblea, como es el caso de Pericles el Joven. Aquí vemos un ejemplo de democracia dirigida por demagogos, capaces de condenar a muerte, aunque se queden sin generales con la suficiente experiencia.
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Recreación de la Acrópolis ateniense en la época clásica

Cuando Ificles muere al rebelarse los esclavos ilotas, su hermano viudo, Anito, desea a Casandra, pero serán Sócrates y Eurípides quien salven a la joven, que le explicará a su padre el infierno que ha vivido casada con Ificles. Pasado el mes de luto, Casandra podrá casarse con Perseo, y tras varios abortos, tendrán un niño al que llamarán Eurímaco. Para entonces, Perseo ya puede luchar como un soldado y se enfrentará a Aristón. El oficial espartano ya conoce la existencia de Perseo, por lo que en una escaramuza en que se adentran en Atenas rapta a Casandra y se la lleva a Esparta. Allí confirma, gracias a su mujer Deyanira, que ha ido a la cárcel a ver a su nuera, que Perseo es su propio hijo, al que abandonó a su suerte en el monte, y Aristón no desea más que acabar con la vida de su propio hijo. Entre Deyanira y Casandra intentan acabar con la vida de Aristón, pero él es más fuerte y consigue librarse. Incluso tenderá una trampa a Perseo para que se cite con él en una posada quemada para matarle. Sin embargo, será Perseo quien mate a Aristón. Calícrates se encargará entonces de devolver su esposa a Perseo, confesándole la verdad sobre Perseo y acuerdan no hablarle al joven sobre su origen, porque podría ser arriesgado para él que alguien supiera que es un espartano que ha vivido toda su vida en Atenas.
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En varias ocasiones Atenas será sitiada, pero sólo cuando pierde la flota y se queda con unas pocas naves en su puerto naval, el Pireo, es cuando tiene que rendirse a los espartanos, que obligarán a Atenas a tirar los muros de la ciudad. Tras la rendición de Atenas, un complot de hombres instigados por Anito, deciden acusar a Sócrates de impiedad, por lo que será juzgado y obligado a beber la cicuta. El segundo oráculo se refiere al propio Sócrates, ya que la mirada más clara es la propia sabiduría. Mientras, en el exterior de la prisión, un grupo de mercenarios han sido sobornados para capturar a Perseo. Pero Platón se lo ha llevado antes, avisado por el hijo de Anito de la próxima captura y acusación contra Perseo, por lo que Perseo, Casandra y su hijo Eurímaco se acercan con unas pocas pertenencias hasta el Pireo, donde saldrán hacia Sicilia en un barco propiedad de su amigo Critón.
Unos meses después, Perseo se encuentra en Sicilia, esperando en las afueras de la casa donde su mujer está a punto de dar a luz. Tendrá una niña a la que llamarán Altea. Dos encapuchados le observan desde la distancia, se trata de Deyanira y Calícrates: la mujer no podía morir tranquila sin ver el rostro de su hijo al menos una vez.


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Busto de Sócrates

Tras leer el Premio Planeta y el Finalista del Planeta, opino que los dos libros se merecen el Premio. Aunque, en mi opinión, creo más merecedor del mismo la novela de Marcos Chicot. Son los dos magníficos, pero el de Chicot está magistralmente documentado, el estilo engancha, la narración es exquisita y nos muestra unos personajes que llegamos a querer o a odiar; el libro de Chicot lo tendría más merecido. Supongo que el jurado del certamen del Premio Planeta lo tendría complicado a la hora de decidir.

EL AUTOR:

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Marcos Chicot (Madrid, 1971) es licenciado en Psicología Clínica, Psicología Laboral y Económicas. Está casado y tiene dos hijos: Lucía (2009) y Daniel (2012).
Tiene en su haber tres novelas publicadas: El asesinato de Pitágoras, La Hermandad y Diario de Gordon. A lo largo de su carrera literaria ha ganado el Premio de Novela Francisco Umbral, el Premio Rotary Internacional de Novela y, con El asesinato de Pitágoras, obtuvo el Premio per la Cultura Mediterranea 2015 a la mejor novela publicada en Italia. Por este mismo título, la ciudad de Crotona le ha otorgado la distinción Encomio Solenne, y en formato digital ha sido la novela en español más vendida del mundo en el período 2013-2016.
Pertenece a la organización Mensa y dona el diez por ciento de lo que obtiene con sus novelas a fundaciones de ayuda a personas con discapacidad.


EL LIBRO:

Título original: El asesinato de Sócrates
Autor: Marcos Chicot
Editorial: Planeta (1ª edición, noviembre de 2016)
Número de páginas: 759
ISBN: 978-84-08-16318-3

Valoración: 9/10

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