martes, enero 10, 2017

Como cualquier martes de invierno

Hay dos meses que siempre tengo más trabajo de lo habitual: enero y agosto. Así que no leo todo lo que quisiera, no escribo todo lo que quisiera y es que no tengo todo el tiempo que me gustaría. Los libros avanzan a paso de tortuga en ese trozo de tiempo y generalmente me encuentro corriendo de un lado a otro.
Sólo hay momentos que desconecto totalmente: mi sobrina Paula quiere más y más cuentos. Y entonces leo para ella. O me invento historias.
Para que aprenda a soñar.

1 comentario:

Dyhego dijo...

Date un respiro, K.
Salu2 respira2.