jueves, julio 14, 2016

El celoso extremeño

No es la primera vez que leo El celoso extremeño. Ya lo había leído hace algunos años para hacer un trabajo universitario y tenía buenos recuerdos de esta novela. Releerla me ha servido para coger detalles que quizás se me escaparon la primera vez, pero básicamente recordaba la mayor parte de la trama, y sobre todo su gran lección moral: que si alguien se propone algo, no hay candados que cierren nada. Y en este caso, el anciano rico y celoso quiso preservar la virtud de su mujer encerrándola tras un sinfín de candados, pero eso no paralizó a aquél que quiso conquistarla.
El celoso extremeño también pertenece a las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes y puede sorprender la lección apoteósica que nos brinda en sus páginas.
Felipo Carrizales fue durante su vida un hombre díscolo y mujeriego. Nació pobre y cruzó el Océano para ir a América donde se hizo rico. Cuando ya sobrepasaba con creces los cuarenta años decidió regresar a su tierra natal donde decidió asentarse. Se dio cuenta de que necesitaba una esposa, pero sabíase celoso. Un día conoció a Leonora, una adolescente que mostraba su belleza asomada a un balcón. Descubrió que su familia no era rica y pidió la mano de la hija, con la que contrajo matrimonio. Le regaló vestidos, pero como no quería que ningún sastre la tocara buscó una chica de sus mismas medidas para que le cosieran las prendas. Después mandó construir una casa con las ventanas abiertas al cielo y con una llave maestra que sólo tenía él. Puso un eunuco negro guardando la primera puerta y jamás un varón podría entrar en esa casa. Al cuidado de su esposa puso un cortejo de criadas y una dueña que no la dejaba ni a sol ni a sombra. 
Un buen día, un virote (mozo soltero) de nombre Loaysa se fijó en la casa que se encontraba cerrada y sintió curiosidad de sus ocupantes. Cuando le explicaron que el anciano resguardaba a su joven y bella esposa decidió romper todas las barreras y entrar en la casa. Así que cogió una guitarra, se disfrazó de mendigo y se puso a cantar junto a la puerta, para regocijo del negro vigilante, a quien tanto le gustaba la música. El Loaysa le prometió a Luis, el eunuco negro, enseñarle a tocar la guitarra y así empezó a romper las defensas. Como Luis no podía conseguir la llave para plasmarla en un trozo de cera, Loaysa le dio unos alicates para romper las bisagras de la puerta, y así accedió Loaysa al pajar donde dormía el negro. Poco a poco su público fue aumentando hasta que incluso Leonora se puso a escucharle por las noches. Loaysa pidió a sus amigos un ungüento para que el esposo se quedara dormido mientras ellos cantaban y bailaban, pero pensando una noche que el marido había despertado, la dueña escondió a Loaysa en su cuarto y éste la convenció para que impulsara a su señora a entrar en el dormitorio. La dueña, que era diabla, terminó convenciendo a Leonora, pero los jóvenes sólo durmieron juntos sin llegar a deshonrar al marido. Pero Felipo se despertó y los encontró juntos en la misma cama. Sus celos acortaron su vida, pero sin antes comprender que él no podía encerrar a su joven esposa, por lo que mandó cambiar su herencia en favor de Leonora para que se casara con el mancebo.
Ella le confesó a su marido que no había ocurrido nada, y cuando Felipo murió, ella se metió monja, conmocionando a Loaysa que pensaba que se casaría con ella y que tendría una vida holgada al lado de la joven viuda.

Es una novela muy bien trazada, incluso con una coplilla que nos adelanta el desenlace final. Loaysa es un gran artista del engaño y Leonora es inocente pero honrada. El celoso extremeño tiene tales celos sin motivo para ellos que le ponen enfermo y, finalmente, le acarrean la muerte.

EL AUTOR:

Miguel de Cervantes Saavedra fue novelista, poeta y dramaturgo español. Se cree que nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares y murió el 22 de abril de 1616 en Madrid, pero fue enterrado el 23 de abril y popularmente se conoce esta fecha como la de su muerte. Es considerado la máxima figura de la literatura española. Es universalmente conocido, sobre todo, por haber escrito El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, que muchos críticos han descrito como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal. Se le ha dado el sobrenombre de Príncipe de los Ingenios.
Miguel de Cervantes era el cuarto de los siete hijos de un modesto cirujano, Rodrigo de Cervantes, y de Leonor Cortinas. A los 18 años tuvo que huir a Italia porque había herido a un hombre; allí entró al servicio del cardenal Acquaviva. Poco después se alistó como soldado y participó heroicamente en la batalla de Lepanto, en 1571; donde fue herido en el pecho y en la mano izquierda, que le quedó anquilosada. Cervantes siempre se mostró orgulloso de haber participado en la batalla de Lepanto. Continuó unos años como soldado y, en 1575, cuando regresaba a la Península junto a su hermano Rodrigo, fueron apresados y llevados cautivos a Argel. Cinco años estuvo prisionero, hasta que en 1580 pudo ser liberado gracias al rescate que aportó su familia y los pases trinitarios.
Durante su cautiverio, Cervantes intentó fugarse varias veces, pero nunca lo logró. Cuando en 1580 volvió a la Península tras doce años de ausencia, intentó varios trabajos y solicitó un empleo en 'Las Indias', que no le fue concedido. Fue una etapa dura para Cervantes, que empezaba a escribir en aquellos años.
En 1584 se casó y, entre 1587 y 1600, residió en Sevilla ejerciendo un ingrato y humilde oficio -comisario de abastecimientos-, que le obligaba a recorrer Andalucía requisando alimentos para las expediciones de Felipe II. La estancia en Sevilla parece ser fundamental en la biografía cervantina, pues tanto los viajes como la cárcel le permitieron conocer todo tipo de gentes que aparecerán como personajes en su obra.
Cervantes se trasladó a Valladolid en 1604, en busca de mecenas en el entorno de la Corte, pues tenía dificultades económicas. Cuando en 1605 publicó la primera parte del Quijote, alcanzó un gran éxito, lo que le permitió publicar en pocos años lo que había ido escribiendo. Sin embargo, a pesar del éxito del Quijote, Cervantes siempre vivió con estrecheces, buscando la protección de algún mecenas entre los nobles, lo que consiguió sólo parcialmente del conde de Lemos, a quien dedicó su última obra, Los trabajos de Persiles y Segismunda.

EL LIBRO:

Título original: El celoso extremeño
Autor: Miguel de Cervantes Saavedra
Número de páginas: 28

Valoración: 10/10

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