jueves, julio 28, 2016

De profesores y miradas que matan

Hay días que son mágicos. No sé qué ocurre, pero así es. El día es mágico cuando te encuentras a tu profesor de literatura de BUP a primera hora de la mañana y ves que tiene alguna arruga más, pero por lo demás no ha cambiado nada. Me ha hecho mucha ilusión verle. Ni que decir tiene que me llevaba muy bien con él, tanto como para que viniera a visitarme a casa tras acabar COU.
Yo le adoraba y él me adoraba. Mucha gente se dormía en sus clases cuando se ponía a leer los cuentos de Antón Chéjov, pero a mí me gustaba escucharle. En parte gracias a él adquirí tanto amor por los libros, autores y literatura en general. Pues fue entonces cuando despegué en el mundo literario, ya que hasta aquella época yo apenas leía nada.

Después ha ocurrido algo completamente inesperado. Hace unos días, en una reunión, alguien me miró y no pude despegar los ojos de él. No sé qué me pasó, pero desde entonces tengo mariposas en el estómago. Y hoy le he vuelto a ver. No sé qué me está ocurriendo. No le conozco de nada y, sin embargo, sentí una atracción fatal. 

1 comentario:

Dyhego dijo...

Eso pinta bien.