jueves, agosto 23, 2012

Lo que hace que un día sea especial

Nunca sabremos lo que puede ocurrir cada día. Cuando abrimos los ojos no nos imaginamos que en unas horas podríamos tener delante a la persona más adorable del mundo. El minuto siguiente es tan imprevisible que nunca podemos imaginar...
Si hace un año hubiera dado un mundo por encontrarme con él y hablar con él, ahora... es diferente. Ahora no me cuesta nada llamarle, pero las mariposas no aletean con tanto ímpetu como antaño. Y, sin embargo, su presencia nunca me deja indiferente.
Ahora que, debido a circunstancias extrañas de la vida, suelo llamarle muy a menudo, me resulta todo más indiferente. 
Esta mañana le he llamado, aunque podría haber evitado la llamada. Pero hablar con él siempre me relaja. Y esta tarde... lo que no me esperaba es que iba a tenerle delante durante unos minutos y podría observarle a mi antojo. Pero así ha sido. Me sentía tan cómoda con él delante. Le observaba expresarse y pensaba en lo guapo que estaba y en que me lo comería a besos. Ha sido un momento mágico.
Pero necesito algo. Necesito no hablar tan a menudo con él, dejar que pasen los días con su ausencia... y ahora eso me resulta matemáticamente imposible. Cualquier día, por una cosa o por otra, puedo llamarle. Y al saber tanto de él se pierde algo de magia.
Y sigo queriéndole tanto...

Lo que hace que un día sea especial es no saber lo que va a pasar en el minuto siguiente.

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