La confianza es cuestión de tiempo, aunque siempre hay personas que inspiran confianza casi desde el primer momento. Como él. En él confío tanto que no imagino lo contrario. Es curioso cómo en las últimas conversaciones que hemos tenido ha salido a relucir la confianza. Pero es obvio que yo confío en él desde el primer momento y creo que él confía en mí desde hace tiempo también. Además que se creó cierta complicidad que nos ha vinculado de una forma interesante. Porque desde aquella noche yo me siento muy a gusto hablando con él, riéndome con él y no me ruborizo con tanta facilidad. Quizás porque esa noche hablamos con el corazón en las manos. Y desde entonces ya no tuve que ocultar mis sentimientos. Sentimientos que siguen ahí, intactos, casi rozando la perfección.
Pero la confianza de la que quería hablar se refiere a otras personas. Una fue las últimas semanas, cuando una compañera de trabajo que hace una semana compartía oficina conmigo y ya no me falló. Llevaba fallando últimamente mucho, yo hablaba con ella cuando estábamos solas, pero ella se cerraba en su mundo. Recuerdo haberle dicho que si tenía algún problema podía confiarlo. Y la confianza falló, falló cuando acudió en dos ocasiones a un ajeno y tenía que haber hablado con sus compañeras (lógicamente por una cuestión laboral). Pasó lo que al final ocurrió: ella seguía fallando y la confianza no tenía visos de aparecer en el horizonte. ¡Cómo cambian las cosas de una semana a otra...! El lunes pasado ella venía a la oficina, mañana ya no vendrá.
La otra persona cuya falta de confianza me derrumbó por completo es anterior en el tiempo y en el espacio. Recuerdo su pregunta como si fuera hoy, aunque es cierto que no fue una pregunta sino más una afirmación. Pero lo suficiente para comprender que esa persona, al plantearme esa cuestión, había dejado de confiar en mí. Dolió en ese momento, claro que dolió, pero unos días después he comprendido que una persona que duda de tu confianza no se la merece. Esto lo he estado dando vueltas esta semana. Y no, creo que esta persona no volverá a contar con mi confianza. Hay cosas que duelen demasiado.
Al menos siempre me quedarán otras personas dignas de confianza. Y él es alguien en quien confío muchísimo. Conociéndole, sé que él no me fallará. Ni siquiera me ha fallado cuando me he enfadado con él. A veces creo que es un santo. No, él no es una persona de las que fallan, es más alguien con quien siempre se puede contar. Y es adorable.
Anoche no le vi porque no salí al final. Y me pesa no haberme perdido en esos ojos negros.
La otra persona cuya falta de confianza me derrumbó por completo es anterior en el tiempo y en el espacio. Recuerdo su pregunta como si fuera hoy, aunque es cierto que no fue una pregunta sino más una afirmación. Pero lo suficiente para comprender que esa persona, al plantearme esa cuestión, había dejado de confiar en mí. Dolió en ese momento, claro que dolió, pero unos días después he comprendido que una persona que duda de tu confianza no se la merece. Esto lo he estado dando vueltas esta semana. Y no, creo que esta persona no volverá a contar con mi confianza. Hay cosas que duelen demasiado.
Al menos siempre me quedarán otras personas dignas de confianza. Y él es alguien en quien confío muchísimo. Conociéndole, sé que él no me fallará. Ni siquiera me ha fallado cuando me he enfadado con él. A veces creo que es un santo. No, él no es una persona de las que fallan, es más alguien con quien siempre se puede contar. Y es adorable.
Anoche no le vi porque no salí al final. Y me pesa no haberme perdido en esos ojos negros.
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