A veces sobran, y a veces son necesarias.
Una palabra puede mover el mundo y también provocar una guerra en tiempos de paz.
Una palabra puede repetirse durante siglos y también poner fin a una batalla.
Hay palabras silenciosas, sustituidas por gestos, palabras que no necesitan pronunciarse...
Hay palabras de aliento, de ánimo que sirven de sujeción en momentos duros...
Y hay palabras que dejan peores heridas que las que puede hacer un arma, y esas son las que siempre permanecen en el recuerdo, aunque intentemos olvidarlas.
Hay palabras que se graban en nuestra piel a fuego, hay palabras que se lleva el viento...
Hay palabras que no vuelven a ser dichas...
Y hay palabras que hacen sonreír.
Una palabra es a veces demasiado valiosa como para desperdiciarla. Y la palabra que no se dice... muere.
Con palabras se entiende la gente.
A veces una palabra es necesaria, aunque parezca lo contrario.
A veces es necesario decir un "Gracias" o un "Hasta luego" porque, aunque parezca una tontería, quizás la otra persona necesite oírlo.

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