
Sería demasiado hermoso tener alas para poder volar.
Sería demasiado hermoso ser una mariposa, presumir de bellos colores e ir de flor en flor. Sólo dejarse ver en primavera y relucir bajo los rayos del sol.
Hay muchas personas que son como mariposas; en el momento en que algo les espanta salen huyendo. Quizás ahora no me gustaría ser tanto una mariposa. Me gusta observarlas, pero todo acaba ahí.
Anoche cenaba cuando una polilla se metió en la cocina. Oía un ruido pequeño, hasta que la descubrí mover sus alas sobre la luz. De repente paró y se quedó observándome. Terminé de cenar y decidí echarla de la cocina. No quería irse, pero ella no puede pensar y la engañé. Encendí la luz de fuera y apagué la de dentro. Ayudada por una escoba la empujé a marcharse, por supuesto sin hacerle daño. Y al final se fue.
Cuando me iba a marchar, la vi apoyada en el cristal por la parte de fuera, seguía mirándome. Quería luz, pero no estaba dispuesta a dejarla entrar de nuevo. Le hice burla y me fui.
Y hoy seguiré observando el rápido revolotear de las mariposas, pero estoy segura de que me acercaré un poco a una de ellas y saldrá huyendo.
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