domingo, abril 30, 2006

"El maquinista"

Trevor Reznik es un empleado de fábrica que empieza a verse cada día más delgado, hasta tal punto que se le marcan los huesos. Él achaca su mal al insomnio, y así es como se lo dice a la
prostituta con la que se acuesta: "Llevo más de un año sin dormir". Su vida se empieza a alterar en el momento en que aparece en escena un personaje que es más importante para él de lo que cree, Iván. Allá donde quiera que vaya allí estará Iván, quien se ha apropiado de su coche, se ha puesto a trabajar en la misma fábrica e incluso
visita su propia casa.

¿Quién es Iván realmente? He aquí el quid de la película. Desafortunadamente no puedo destriparla más, que me ha tenido saltando cada dos por tres, casi desde el principio.
He llegado a pensar incluso que el protagonista está majara total, pero no es eso. Al final se descubre el porqué ocurren ciertas cosas y por supuesto se sabe qué papel tiene Iván en la película.

Y es que es para pensar. Para mí la mente no creo que sea capaz de hacer jugarretas de esa manera. Algo muy fuerte debería pasarle a alguien para borrar todo o al menos transportarlo de tal manera al subconsciente que parezca totalmente amnésico o para que llegue un momento en que no sabe incluso lo que está haciendo. Entonces deja de tener control sobre su vida.

La película no es que no me haya gustado. Si hay algo que me ha dado grima ha sido el estado de delgadez extrema del protagonista:



La verdad es que hay escenas de este tipo que ponen la piel de gallina.

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