
A veces me siento tan mayor para unas cosas... y tan joven para otras... que la única forma de desahogarme a veces es escribiendo. Puede ser aquí o quizás escriba con sangre sobre mi piel, no importa el soporte sobre el que lo haga. Las heridas diarias son quizás las que me impulsan a terminar con lo que una vez empecé sin pensar en que quizás tardara demasiado en acabar.
Llevo varios días dándole vueltas a la cabeza y quizás las horas que paso aquí las pase en otro sitio, un lugar donde mantenga ocupada mi cabeza sin pensar en otras cosas. Pero siempre encontraré un hueco para hablar contigo. Da igual que el día a día se me haga crudo, lo importante es llegar y saber que hay alguien que me hará sonreír.
No debería haberlo hecho pero al sentir tu pesar he comparado tu vida con la mía. La comparé y te conté las diferencias, lo que pasa que nunca llegaste a leerlo. A pesar de todos los problemillas que puedas tener tú en la actualidad, tienes ya una vida bastante asentada. En cambio yo me siento muy mayor para seguir creando mi futuro. A veces se me hace muy fatigoso dar un paso más, ¡cuántas veces he pensado en parar! Entonces pienso en algo más lejano, dentro de 10 años... y eso me anima a seguir.
Todos y cada uno de nosotros tenemos algo dentro que nos arranca la piel. Es como un hierro que nos quema al rojo vivo. Duele, quizás demasiado. Y eso es lo que nos hace duros. Ojalá dentro de 10 años vuelva a leer esto y sonría porque he conseguido mis objetivos.
Mientras tanto, seguiré viendo luchar dentro de mí todo tipo de fuerzas, unas que me hacen sentir demasiado mayor, y a veces demasiado cansada para seguir, y otras, que son las que más pesan, las que me hacen sentir con un espíritu joven que me animan y me consuelan en momentos de debilidad, como este.
Post Data. Y si algún día me diera por escribir un libro, ¿me dejarás que te lo dedique?
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