Antes de comenzar a hablar del viaje
por la costa este de USA, es necesario que hable de varios aspectos generales
del país que visité. Reconozco que desde el momento en que aterricé me dio la
sensación de encontrarme en una película gigante, como si nada de lo que viera
fuera desconocido para mí, como si ya lo hubiera visto (vivido) con
anterioridad.
Recuerdo las conversaciones del
avión, porque afortunadamente me tocó al lado gente muy agradable. En la ida,
dos personas que habían estado innumerables veces en Estados Unidos y que me
dieron algunas recomendaciones. Y con el joven gallego que trabajaba en una
empresa afincada en Israel me fui hacia la Aduana. Él me miró y me dio ánimos: “Tranquila,
es un trámite, no son tan duros como dicen”. Y así me presenté al policía.
-
“Where
do you from?” – “Spain”.
Entonces el
policía se puso a hablar en castellano, con lo que el estado de inquietud que
me había acompañado casi desapareció, porque al hablar en mi idioma me dio
mucha más seguridad. Me tomaron todas las huellas de los dedos y entonces me
selló el pasaporte. “- Bienvenida a Estados Unidos”. Y así comenzó mi odisea en
el John F. Kennedy, uno de los aeropuertos más transitados y con más seguridad
del mundo.
Cuando llegué eran las ocho de la
tarde (seis horas menos que en España) y comenzaba a anochecer. Ya sólo en el
aeropuerto se veía el precedente de vida que me iba a acompañar en todo el
país, pero que se reflejaba en todo su esplendor en la ciudad de Nueva York:
una ciudad llena de gente, llena de vida, con las calles plagadas de gente,
música a cualquier hora; una ciudad de película, una ciudad para disfrutar, una
ciudad a la que espero regresar algún día. Y eso que Nueva York no es la típica
ciudad americana, sino que fue creada a semejanza de las ciudades europeas y
mediante los grupos de inmigrantes que durante el paso de los siglos fueron
llegando y estableciéndose en la ciudad (en muchas ciudades de Estados Unidos,
pero es algo innato a Nueva York, donde aún se pueden ver las zonas donde se
establecieron unos y otros).
La mente a veces nos juega malas
pasadas y crea, inconscientemente, tópicos que finalmente caen por su propio
peso, al encontrarte con otra cosa diferente a lo que te imaginabas. Entonces yo
pensaba que los americanos, al ser descendientes de los ingleses, de igual modo
serían estrictos, serios, rígidos y un poco secos. Nada que ver. Los
americanos, como tales, son personas abiertas, acostumbradas a los extranjeros
y muy buenos anfitriones. Es cierto que son estrictos en cuanto a normativa,
pero es lógico cuando, por una parte, es la primera potencia del mundo (en casi
todos los niveles) y, por otro lado, sufrió los atentados de 2001. Porque desde
lo que ocurriera en 2001 en Nueva York y Washington, la seguridad se ha
incrementado de una manera muy brusca, casi violenta podríamos decir, tanto
como para que en cualquier aviso se vean camiones de bomberos, se oigan las
sirenas de la policía y pasen raudas las ambulancias. Porque aún recuerdo,
sobre todo por las noches, que las sirenas no dejaban de sonar.
Estados Unidos es un país de
inmigrantes. También es un país donde los niveles de pobreza son elevados, ya
que en las propias calles puede verse esa diferencia entre ricos y pobres. Es decir,
por ejemplo se puede ir caminando por Wall Street junto a la Bolsa de Nueva
York (que dicen que contiene en el subsuelo todo el oro de Estados Unidos) y
encontrarte un mendigo mirando en un contenedor de basura justamente al lado. Y
los mendigos son como en las películas: piel tostada, ojos hundidos, gorra
deshilachada a lo Bob Marley, larga barba de color negro y plata… y un hedor
que se siente desde varios metros de distancia.
En cuanto a las infraestructuras,
en las calles no se ve un solo cable que pase de edificio a edificio. Todo está
enterrado, lo que ciertamente agobia menos. Por ejemplo, en Washington, donde
las calles tienen mucha amplitud da sensación de libertad. Junto a las casas se
ven las bocas de agua, las arquetas de luz, etc.
Las medidas son diferentes en
Estados Unidos: las distancias entre una ciudad y otra no se miden en
kilómetros sino en millas (1 kilómetro = 0,6 millas), la gasolina se mide en
galones y no en litros (1 litro = 1, 1 galones), y la temperatura se mide en
grados Fahrenheit y no grados centígrados (si no recuerdo mal, para pasar de
grados Fahrenheit a centígrados, lo que se hace es dividir entre dos y restar
15, con lo que obtendríamos los grados centígrados; siempre teniendo en cuenta
si hay viento, por lo que al resultado habría que restarles unos dos/tres
grados más; o el nivel de humedad, pues cuanta más humedad hay –por ejemplo en
Niágara- más calor hace).
Siempre me había llamado la
atención más la costa oeste (San Francisco, Los Ángeles, Las Vegas), pero
cuando ya el año pasado miré este viaje y decidí marcharme, sopesé las
opciones, decantándome por la costa este, pues consideré oportuno visitar Nueva
York la primera vez que me dejara caer en este país. Esto significa que tengo
idea de volver a visitarlo, aunque es posible que la próxima vez sea a la costa
oeste, tengo muy claro que volveré a Nueva York. Tanto es lo que me ha
impactado la ciudad.
Estados Unidos tiene una
extensión de más de 4.800 kilómetros entre el océano Atlántico al este y el
océano Pacífico al oeste, es el corazón de América del Norte y cuenta con una
población de 304 millones de habitantes. De norte a sur, donde limita con
Canadá y México respectivamente, cubre una zona de más de 9 millones de
kilómetros cuadrados que abarca desde el clima tropical hasta el ártico. El
país está formado por 50 estados; Alaska se encuentra en el extremo noroeste y
Hawai en el océano Pacífico. La capital del país es Washington D.C., un pequeño
distrito federal ubicado entre Maryland y Virginia.
Cada año, millones de viajeros de
todos los rincones del mundo y del propio país recorren Estados Unidos de un
lado a otro. Su riqueza histórica, cultural, artística y paisajística, así como
su hospitalidad, hacen que viajar por este país sea una experiencia agradable y
relajada. Las instalaciones y la infraestructura turística son generalmente de
gran calidad.
Debido a su enorme tamaño, el
país destaca por su diversidad climática. Además de las numerosas variaciones
regionales, experimenta drásticos cambios provocados principalmente por los
vientos del oeste que llegan del Pacífico y barren el continente. Gran parte
del país disfruta de un clima templado, pero es tan grande que muchas regiones
sufren condiciones extremas. Alaska soporta los inviernos más duros y las
temperaturas más cálidas se dan en Hawai y Florida. Incluso dentro de los 48
Estados continentales, el clima presenta enormes variaciones, desde las fuertes
nevadas de las Montañas Rocosas hasta el intenso calor del Valle de la Muerte
en el desierto de California. Estados Unidos experimenta fenómenos inusuales
como los destructivos tornados que se forman en primavera y en verano en las
Grandes Llanuras, las tormentas que azotan el sur durante el verano y los
poderosos huracanes que golpean las zonas costeras del sureste todo el año. La
diversidad del clima según zonas sería la siguiente:
-
Templado (California).- El clima suave de la
costa oeste es muy parecido al de las regiones mediterráneas, con inviernos
suaves y veranos largos y cálidos.
-
Tropical (Hawai).- La temperatura en este
paradisíaco archipiélago es cálida y agradable todo el año. En invierno las
lluvias son abundantes.
-
Árido (Suroeste).- El clima cálido y seco del
desierto del suroeste es un imán para millones de visitantes. Nieva a grandes
alturas, pero el sol está garantizado todo el año.
-
Subártico (Alaska).- Aunque durante la mayor
parte del año se soportan temperaturas bajo cero, la luz ininterrumpida del sol de medianoche
alarga los cálidos veranos.
-
Continental frío (Grandes Lagos).- Los Estados
de los Grandes Lagos son famosos por sus fríos inviernos, cuando reciben las
mayores nevadas del país.
-
Templado frío (Nueva Inglaterra).- Los días
luminosos y soleados seguidos de noches glaciales intensifican el color del
famoso follaje otoñal de Nueva Inglaterra. La región experimenta veranos
cálidos e inviernos fríos con abundantes nevadas en determinadas zonas.
-
Templado frío (Grandes Llanuras).- Los Estados
del medio oeste, azotados por vientos árticos en invierno y feroces tornados en
primavera, disfrutan de veranos largos y calurosos.
-
Tropical suave (Florida).- El sofocante clima de
Florida y el golfo de México suele ser cálido y muy húmedo. Los huracanes
pueden azotar la costa entre junio y finales de noviembre, por lo que la mejor
época para visitar la región es de diciembre a abril.
Para entrar en el país por
turismo, como ciudadano de la Unión Europea, únicamente se necesita el
pasaporte en vigor, el ESTA (Electronic
System for Travel Authorization) que se saca a través de internet y viene a
ser una autorización electrónica para el viaje (te preguntan el lugar donde vas
a estar, la duración del viaje, si tienes ya el billete de vuelta, etc.) y el
documento de la Aduana que entregan en el avión. Ya en el aeropuerto de ida (en
mi caso, Madrid-Barajas) la seguridad es extrema, siendo que se coloca una
barrera policial antes de acceder al mostrador donde te pican el billete de
acceso al avión.
En cuanto a los cajeros, creo
recordar que únicamente saqué dinero una vez, porque no necesité hacerlo de
otra forma, al llevar algo de dinero en efectivo y al pagar directamente con
tarjeta de crédito. Sin problema. En ocasiones, me pedían el pasaporte, pero no
siempre lo hacían. Disponer de una tarjeta de crédito facilita enormemente la
estancia y los tipos de cambio son con frecuencia mejores que los de las
divisas extranjeras.
Hay bancos en todas las ciudades
y en casi todos los pueblos de Estados Unidos; muchos cuentan con sucursales
dentro de los supermercados y centros comerciales. Yo llevaba dólares
americanos en efectivo, no mucho porque no me gusta llevar dinero en metálico,
y al principio me costaba mucho pagar con ellos: la razón es que tienen la
misma medida y los colores muy similares (creo recordar que el de 50 y el de 10
eran de otro color). Me ponía nerviosa contar uno a uno cada billete de dólar y
pensaba: “¿No sería más sencillo que tuvieran monedas?”. Supongo que la
respuesta es sencilla: emitir moneda resulta más caro que emitir papel. Pero es
complicado a la hora de contar, más que nada porque incluso ellos contaban
hasta 3 veces los dólares en el cambio. Existen monedas de un dólar, aunque yo
no vi ninguna.
Máquinas expendedoras de
periódicos, Nueva York
Los periódicos se venden en
máquinas expendedoras que se encuentran en la calle a disposición de los
viandantes. Hay kioskos, pero venden otros productos.
De las monedas ni hablo. Como en
algunas monedas no pone el número en cifra sino que está escrito, se hace a
veces complicado calcular, ya que no estamos acostumbrados. Por ejemplo, en la
de 25 centavos en la moneda pone exactamente “quarter dollar” y, de hecho, todas las monedas se llaman de alguna
forma especial: las de un centavo son pennies;
las de cinco centavos son nickels,
las de 10 centavos son dimes y las de
25 centavos son quarters. Usé pocas,
ya los últimos días me las intenté aprender y al menos sí que daba monedas de 25
centavos.
En cuanto a los billetes, en
ellos están representados varios presidentes de los Estados Unidos, los pesos
pesados que tuvieron alguna función de importancia en la Historia del país. Cuando
llegué a Madrid e hice el cambio de billetes, aún tenía 108 dólares americanos,
pero sólo me permití cambiar 106. De esa forma, me quedo yo con un billete de
un dólar y el otro se lo entregué a mi amor.
En cuanto al teléfono, no hay
problemas para hablar desde Estados Unidos a España en ningún momento. El prefijo
telefónico de USA es el 1 y el de España el 34. No obstante, a mí el teléfono
me funcionó en todo momento, si bien internet es otra historia y utilicé WiFi.
Desconecté el 3G del móvil porque el tráfico de datos con USA funciona de forma
diferente, por lo que es necesario restringir el acceso a internet. Y sin
problema, porque en USA hay internet en todos los sitios: cafeterías, hoteles,
autobuses, tiendas, museos, etc. Y, en última instancia, siempre nos quedarían
los ordenadores de la recepción del hotel, que no tienen mucho sentido con la
WiFi.
Estados Unidos no dispone de
servicio sanitario público (Obama quiere poner uno) y la asistencia médica,
aunque excelente, está gestionada en su mayoría de forma privada. Respecto a la
seguridad, algunos de los grandes centros urbanos sufren un índica de
criminalidad más elevado que las zonas rurales, por lo que hay que andar con
precaución. Yo me agarraba la mochila en el metro y en los lugares con mucha
gente (Times Square, la Quinta Avenida, la Gran Manzana, etc.), porque temía a
los carteristas. También me aseguré de no visitar una de las zonas de Nueva
York: el Bronx, que ya tiene célebre fama en España, y es curioso porque el
martes 11 de Junio jugaban España e Irlanda en el Yankees Stadium, que
justamente está en el Bronx. Ése hubiera sido un buen momento para visitar el
barrio más problemático de NYC, porque con un partido de fútbol la zona estaría
llena de hinchas de fútbol y el índice de peligrosidad disminuiría.
Hotel Marriott, de Washington D.C.
En cuanto a los alojamientos, en
todo momento estuve en hotel. En Nueva York estuve tanto los dos primeros días
como la última semana en el Skyline (Décima Avenida), mientras es Niágara
dormíamos en el Sheraton y en Washington en el Marriott. Marriott es
considerada una de las mejores cadenas hoteleras del país, es gestionada por
los mormones y en la mesilla junto a la Biblia cristiana se encuentra la Biblia
de los Mormones. De hecho, el hotel en el que estuvimos en la capital es
habitualmente visitado por Barack Obama, al realizarse allí congresos y
alojarse algunas personalidades internacionales a su paso por Washington.
Lo que es cierto es que en una de
las noches me hubiera gustado alojarme en un motel americano. Lamentablemente sólo
los vi desde el autobús. Suelen estar ubicados junto a las carreteras, tienen
menos servicios que los hoteles pero también son más económicos. Algunas cadenas
de moteles célebres son Motel 6, Howard Johnson, Fairfield Inn, Holiday Inn y
Best Western. Desde la carretera se veía primero el cartel luminoso en neón: “Motel”
y luego su estructura alargada y de dos alturas y con el aparcamiento delante.
Estados Unidos es un país tan
grande y variado que ofrece un clima adecuado en cualquier época del año para
practicar todo tipo de actividades y deportes. En pleno invierno se puede
disfrutar de grandes nevadas en las Rocosas y en Nueva Inglaterra, mientras el
sol brilla en Florida y en los desiertos de Arizona. Tanto la temperatura como
los festejos mejoran con la llegada del verano, temporada en la que proliferan
las ferias rurales, los festivales de arte y música y diversos acontecimientos
dedicados en gran parte a la variada historia y cultura del país. En octubre y
noviembre, se celebran las principales fiestas de la cosecha, especialmente
antes del Día de Acción de Gracias. El año finaliza con diversas festividades
religiosas: la Navidad, el Januká, el Ramadán y el Kwanzaa afroamericano. Las temporadas
de fútbol profesional y universitario culminan con una serie de partidos en Año
Nuevo y la final de la Super Bowl.
Coche de policía de Washington
D.C.
Para muchos viajeros, lo mejor de
Estados Unidos es su maravilloso y sublime paisaje y su abundancia de vida
salvaje. Los parques nacionales (NP) protegen alrededor de 34 millones de
hectáreas de este esplendor primigenio. Desde el Acadia National Park, en la
escabrosa costa del Maine, hasta los desiertos del Valle de la Muerte, en
California, engloban diversos terrenos y hábitats de varias especies en peligro
de extinción. Los Parques Nacionales más relevantes del país son los siguientes:
Yosemite NP, Grand Canyon NP, Olympic NP, Death Valley NP, Mesa Verde NP,
Yellowstone NP, Badlands NP, Voyageurs NP, Great Smoky NP, Everglades NP y
Acadia NP (hay muchísimos más).
Perfil de la ciudad de Filadelfia
Otro de los atractivos de Estados
Unidos son sus grandes ciudades. El país abarca desde ciudades coloniales
perfectas para los peatones, como Boston, con su distinguido ambiente europeo,
hasta metrópolis de desenfrenada modernidad, como Los Ángeles, donde nadie
camina excepto para ir y venir del coche. Entre los dos extremos se sitúa una
amplia variedad de urbes. Washington D.C., la capital, es famosa por su
dedicación a la política y sus excelentes museos; Miami ofrece un sabroso gusto
latinoamericano; Nueva Orleans aparece repleta de música, cocina y diversión
multicultural; y Nueva York y Chicago destacan por su arquitectura y su
apasionante vida nocturna. San Francisco y Seattle cuentan con emplazamientos
pintorescos y un animado panorama cultural.
Uno de los mayores placeres de
viajar a Estados Unidos es recorrer sus carreteras y caminos panorámicos. Desde
tranquilas vías rurales hasta impresionantes rutas costeras brindan la
oportunidad de contemplar la abundante belleza natural de esta tierra y sus
pintorescos pueblos. Muchas de las rutas más famosas son vías históricas que
siguen los pasos de los primeros trenes, del Pony Express o de los caminos
utilizados por los soldados en la guerra de secesión. Algunas de las rutas más
célebres son las siguientes:
-
La carretera 66 une Chicago y Los Ángeles, cruzando
el país de este a oeste. Gran parte del trazado original se mantiene intacto y
ofrece un nostálgico recorrido por el corazón del país.
-
La carretera 100 serpentea de norte a sur por
las boscosas cimas de las Green Mountains, en Vermont. Desde ella se observa
maravillosamente el famoso follaje otoñal del Estado y reúne a los llamados
observadores de hojas.
-
Blue
Ridge Parkway une el Shenandoah National Park y el Great Smoky Mountains
National Park. Más de veinte millones de visitants recorren esta
carretera, que atraviesa las cumbers del sur de los Apalaches.
-
Natchez Trace Parkway, entre Nashville y
Natchez, cruza el boscoso sendero que utilizaban los comerciantes de la
frontera hace más de un siglo.
-
Great River Road discurre paralela al curso del
Misisipí, desde su nacimiento en Minnesota hasta el golfo de México. Esta carretera,
que avanza junto a ambas orillas del río, atraviesa zonas de inmensa belleza,
numerosos lugares históricos y ciudades importantes, como St. Louis y Nueva
Orleans.
-
Pacific Coast Highway es una de las carreteras
más sorprendentes del mundo y su tramo más hermoso es el que atraviesa Big Sur.
-
Historic Columbia River Highway brinda vistas
incomparables del variado paisaje de Oregón, como la cumbre nevada del Mount
Hood. Pasa junto a varias cascadas y frondosos huertos.
-
Going-to-the-Sun-Road atraviesa el Glacier
National Park a lo largo de los elevados precipicios de las Rocosas. Esta ruta
ofrece impresionantes vistas de las montañas.
De momento, creo que con esta
aproximación a Estados Unidos podría valer, aunque en cuanto tenga un momento
hablaré algo de la historia del país. Además, tengo que reconocer que puse un
pie en Canadá, visitando la ciudad de Toronto, por lo que es muy posible que en
cualquier momento hable también de Canadá. De momento, me centraré en Estados
Unidos.
Como punto final, he de comentar
que en el mes de junio se celebran en todo el país manifestaciones y
concentraciones de gays y lesbianas y yo me encontré con dos de estas movilizaciones,
una en Washington D.C., donde llenaron el metro, y otra en Filadelfia.
Manifestación orgullo gay en Filadelfia