sábado, junio 22, 2013

A siete pasos de la primavera


En el viaje de vuelta llevaba en la mochila este segundo libro de bolsillo, que hoy he terminado de leer (para así retomar el que dejé a medias antes de marchar).

Es un libro en el que me costó entrar en un principio, pero que luego me ha ido mostrando la crueldad del ser humano en situaciones límite. No me deja un buen sabor de boca, justamente por las crueles escenas finales.

Berlín, 1943. La Alemania nazi se encuentra bajo el fuego de los bombardeos de las fuerzas aliadas. En medio del fuego bélico un matrimonio en ruinas intenta vivir al día y seguir trabajando en el zoológico que dirigen, siendo conscientes de que los animales están en manos del azar.
Llega un momento en que el Gobierno nazi les deja sin operarios, pero a cambio les dota de un grupo de <i>Ostarbeiter</i>, es decir, trabajadores del Este apresados por los alemanes. Entre ellos se encuentra un checo que se enamora de Vera, y ésta, australiana de nacimiento y nacionalizada alemana, cae entre los brazos del checo Krypic, que se enamora de ella. El marido de Vera, Axel, no se enterará de este desliz hasta que decidan huir de Berlín. Será Krypic quien les dé documentos falsos para escapar de Berlín, pero el matrimonio no podrá hacerlo.
Con la caída del nacionalsocialismo y el suicidio de Hitler, el ejército soviético entra en Berlín, donde comienzan una serie de desmanes e injurias terribles. Los rusos buscan mujeres, y si no las encuentran les valen los varones. Las descripciones sobre la sodomización de Axel son de tan terrible crueldad que no veía por terminar el libro.

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viernes, junio 21, 2013

Los silfos, espíritus elementales del aire

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En un claro del bosque Pindo quedaron en reunirse todos los silfos y sílfides de Grecia. El asunto a debatir aquella tarde debía de ser muy grave, pues habían convocado a los silfos más antiguos y sabios del lugar. Había tal revuelo por todo el bosque que hasta las diez de la noche no pudieron comenzar la sesión. A esa hora, llamaron al silfo Tomeo y lo obligaron a sentarse en una piedra en mitad del claro; a su alrededor se sentaron el resto de los convocados. Casi daba pena verlo allí solito, rodeado por todos los espíritus del aire e iluminado tan sólo por un rayo de luna. Las alas del silfo caían ligeramente hacia el suelo, como avergonzadas, quizás porque sospechaban el castigo que iba a recibir.
El silfo más viejo de toda Grecia se puso en pie y comenzó su exposición:
-Queridos amigos, espíritus del aire y genios hermanos míos. A mí me toca explicar el atroz pecado que ha cometido nuestro hermano Tomeo. A pesar de las estrictas normas de nuestro pueblo, las cuales prohíben el amor entre un silfo y una mujer, Tomeo ha decidido por su cuenta saltarse la prohibición, poniendo de este modo en peligro a toda nuestra raza. El castigo por esta falta ya lo conocéis: Tomeo tendrá que entregar sus alas y vagar por la tierra como si fuera un hombre normal.
Los espíritus del aire no comprendían cómo un buen silfo como Tomeo podía haber cometido tamaño disparate, pero sabían que nada podían hacer para salvarlo. Entre murmullos, Tomeo agachó la cabeza y aceptó su pena. Poco después de cortarle las alas, los silfos desaparecieron.

¿Seguro que comienza el verano?

Se supone que hoy comienza el verano. Ojalá sea verdad. Aunque yo ya tengo un sol para los días de lluvia (y en realidad para todos los días) sería mejor que los días fueran azules y soleados.
El amor hace que sea verano todo el año. Y yo me encuentro completamente enamorada.

Anhelos compartidos

Hace una semana estaba estudiando cómo meter todo en la maleta, o quizás no, quizás estuviera paseando por la noche de Times Square por última vez, deseando que Nueva York no acabara nunca, que ése era un sueño que no me apetecía acabar. Lo único que fallaba de ese sueño era la ausencia del ángel, y eso que yo le comenté que se viniera. Hubiera sido un viaje perfecto si él hubiera recorrido las grandes avenidas conmigo. No pierdo la esperanza de que algún día volemos a Argentina los dos juntos.
Quería compartir con él todo y, de alguna manera, lo he compartido, pero no es lo mismo que si hubiéramos vivido estas dos semanas los dos juntos la aventura americana.

Es hora de ir a soñar con ese ángel en cuya mirada se concentran todas las cosas buenas del mundo.

jueves, junio 20, 2013

Las gorgonas: serpientes en lugar de cabellos

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La historia más conocida sobre las gorgonas es la que relata cómo murió la Medusa a manos de un mortal llamado Perseo. Todo ocurrió por culpa del caprichoso Polidectes, el pretendiente de la madre de Perseo, que le impuso al muchacho como prueba matar a la terrible Medusa y traerle su cabeza. El problema es que todo aquel que contemplaba su rostro caía fulminado y terminaba convertido en piedra.
Para lograr su hazaña, Perseo contó con la ayuda de los dioses Hermes y Atenea, que le prestaron una afilada hoz y un escudo poderoso. Pero Perseo era, además, un hombre muy astuto, así que lo primero que hizo fue presentarse ante las grayas, que eran hermanas de las gorgonas, y consiguió saber algunos de sus secretos mejor guardados, además del lugar en el que moraban. Luego visitó a las ninfas, que ocultaban algunos objetos muy valiosos y que podrían servirle para llevar a cabo su cometido. Las ninfas le entregaron unas sandalias aladas, el casco del dios Hades, que volvía invisible a su portador, y un zurrón de piel para transportar la cabeza de la Medusa, cuyos cabellos eran serpientes.
Equipado con todos estos objetos, Perseo llegó a la guarida de las gorgonas, que en aquel momento estaban durmiendo. Gracias al casco de Hades, los monstruos no se percataron de su presencia, de modo que se colocó las sandalias voladoras y utilizó el escudo como espejo para guiarse por la cueva, pues de sobra sabía que no podía mirarlas de frente.
Y así, sin riesgo de ser visto, agarró la hoz que llevaba, llegó hasta la Medusa y le cortó la cabeza de un solo tajo.

Aproximación a Estados Unidos

Antes de comenzar a hablar del viaje por la costa este de USA, es necesario que hable de varios aspectos generales del país que visité. Reconozco que desde el momento en que aterricé me dio la sensación de encontrarme en una película gigante, como si nada de lo que viera fuera desconocido para mí, como si ya lo hubiera visto (vivido) con anterioridad.
Chinatown, NYC

Recuerdo las conversaciones del avión, porque afortunadamente me tocó al lado gente muy agradable. En la ida, dos personas que habían estado innumerables veces en Estados Unidos y que me dieron algunas recomendaciones. Y con el joven gallego que trabajaba en una empresa afincada en Israel me fui hacia la Aduana. Él me miró y me dio ánimos: “Tranquila, es un trámite, no son tan duros como dicen”. Y así me presenté al policía.
      -          “Where do you from?” – “Spain”.
Entonces el policía se puso a hablar en castellano, con lo que el estado de inquietud que me había acompañado casi desapareció, porque al hablar en mi idioma me dio mucha más seguridad. Me tomaron todas las huellas de los dedos y entonces me selló el pasaporte. “- Bienvenida a Estados Unidos”. Y así comenzó mi odisea en el John F. Kennedy, uno de los aeropuertos más transitados y con más seguridad del mundo.
Sello del pasaporte

Cuando llegué eran las ocho de la tarde (seis horas menos que en España) y comenzaba a anochecer. Ya sólo en el aeropuerto se veía el precedente de vida que me iba a acompañar en todo el país, pero que se reflejaba en todo su esplendor en la ciudad de Nueva York: una ciudad llena de gente, llena de vida, con las calles plagadas de gente, música a cualquier hora; una ciudad de película, una ciudad para disfrutar, una ciudad a la que espero regresar algún día. Y eso que Nueva York no es la típica ciudad americana, sino que fue creada a semejanza de las ciudades europeas y mediante los grupos de inmigrantes que durante el paso de los siglos fueron llegando y estableciéndose en la ciudad (en muchas ciudades de Estados Unidos, pero es algo innato a Nueva York, donde aún se pueden ver las zonas donde se establecieron unos y otros).
Calle en Nueva York

La mente a veces nos juega malas pasadas y crea, inconscientemente, tópicos que finalmente caen por su propio peso, al encontrarte con otra cosa diferente a lo que te imaginabas. Entonces yo pensaba que los americanos, al ser descendientes de los ingleses, de igual modo serían estrictos, serios, rígidos y un poco secos. Nada que ver. Los americanos, como tales, son personas abiertas, acostumbradas a los extranjeros y muy buenos anfitriones. Es cierto que son estrictos en cuanto a normativa, pero es lógico cuando, por una parte, es la primera potencia del mundo (en casi todos los niveles) y, por otro lado, sufrió los atentados de 2001. Porque desde lo que ocurriera en 2001 en Nueva York y Washington, la seguridad se ha incrementado de una manera muy brusca, casi violenta podríamos decir, tanto como para que en cualquier aviso se vean camiones de bomberos, se oigan las sirenas de la policía y pasen raudas las ambulancias. Porque aún recuerdo, sobre todo por las noches, que las sirenas no dejaban de sonar.
Estados Unidos es un país de inmigrantes. También es un país donde los niveles de pobreza son elevados, ya que en las propias calles puede verse esa diferencia entre ricos y pobres. Es decir, por ejemplo se puede ir caminando por Wall Street junto a la Bolsa de Nueva York (que dicen que contiene en el subsuelo todo el oro de Estados Unidos) y encontrarte un mendigo mirando en un contenedor de basura justamente al lado. Y los mendigos son como en las películas: piel tostada, ojos hundidos, gorra deshilachada a lo Bob Marley, larga barba de color negro y plata… y un hedor que se siente desde varios metros de distancia.
Calle en Washington D.C.

En cuanto a las infraestructuras, en las calles no se ve un solo cable que pase de edificio a edificio. Todo está enterrado, lo que ciertamente agobia menos. Por ejemplo, en Washington, donde las calles tienen mucha amplitud da sensación de libertad. Junto a las casas se ven las bocas de agua, las arquetas de luz, etc.
Las medidas son diferentes en Estados Unidos: las distancias entre una ciudad y otra no se miden en kilómetros sino en millas (1 kilómetro = 0,6 millas), la gasolina se mide en galones y no en litros (1 litro = 1, 1 galones), y la temperatura se mide en grados Fahrenheit y no grados centígrados (si no recuerdo mal, para pasar de grados Fahrenheit a centígrados, lo que se hace es dividir entre dos y restar 15, con lo que obtendríamos los grados centígrados; siempre teniendo en cuenta si hay viento, por lo que al resultado habría que restarles unos dos/tres grados más; o el nivel de humedad, pues cuanta más humedad hay –por ejemplo en Niágara- más calor hace).
Siempre me había llamado la atención más la costa oeste (San Francisco, Los Ángeles, Las Vegas), pero cuando ya el año pasado miré este viaje y decidí marcharme, sopesé las opciones, decantándome por la costa este, pues consideré oportuno visitar Nueva York la primera vez que me dejara caer en este país. Esto significa que tengo idea de volver a visitarlo, aunque es posible que la próxima vez sea a la costa oeste, tengo muy claro que volveré a Nueva York. Tanto es lo que me ha impactado la ciudad.
Estados Unidos tiene una extensión de más de 4.800 kilómetros entre el océano Atlántico al este y el océano Pacífico al oeste, es el corazón de América del Norte y cuenta con una población de 304 millones de habitantes. De norte a sur, donde limita con Canadá y México respectivamente, cubre una zona de más de 9 millones de kilómetros cuadrados que abarca desde el clima tropical hasta el ártico. El país está formado por 50 estados; Alaska se encuentra en el extremo noroeste y Hawai en el océano Pacífico. La capital del país es Washington D.C., un pequeño distrito federal ubicado entre Maryland y Virginia.
Cada año, millones de viajeros de todos los rincones del mundo y del propio país recorren Estados Unidos de un lado a otro. Su riqueza histórica, cultural, artística y paisajística, así como su hospitalidad, hacen que viajar por este país sea una experiencia agradable y relajada. Las instalaciones y la infraestructura turística son generalmente de gran calidad.
Debido a su enorme tamaño, el país destaca por su diversidad climática. Además de las numerosas variaciones regionales, experimenta drásticos cambios provocados principalmente por los vientos del oeste que llegan del Pacífico y barren el continente. Gran parte del país disfruta de un clima templado, pero es tan grande que muchas regiones sufren condiciones extremas. Alaska soporta los inviernos más duros y las temperaturas más cálidas se dan en Hawai y Florida. Incluso dentro de los 48 Estados continentales, el clima presenta enormes variaciones, desde las fuertes nevadas de las Montañas Rocosas hasta el intenso calor del Valle de la Muerte en el desierto de California. Estados Unidos experimenta fenómenos inusuales como los destructivos tornados que se forman en primavera y en verano en las Grandes Llanuras, las tormentas que azotan el sur durante el verano y los poderosos huracanes que golpean las zonas costeras del sureste todo el año. La diversidad del clima según zonas sería la siguiente:
-          Templado (California).- El clima suave de la costa oeste es muy parecido al de las regiones mediterráneas, con inviernos suaves y veranos largos y cálidos.
-          Tropical (Hawai).- La temperatura en este paradisíaco archipiélago es cálida y agradable todo el año. En invierno las lluvias son abundantes.
-          Árido (Suroeste).- El clima cálido y seco del desierto del suroeste es un imán para millones de visitantes. Nieva a grandes alturas, pero el sol está garantizado todo el año.
-          Subártico (Alaska).- Aunque durante la mayor parte del año se soportan temperaturas bajo cero, la  luz ininterrumpida del sol de medianoche alarga los cálidos veranos.
-          Continental frío (Grandes Lagos).- Los Estados de los Grandes Lagos son famosos por sus fríos inviernos, cuando reciben las mayores nevadas del país.
-          Templado frío (Nueva Inglaterra).- Los días luminosos y soleados seguidos de noches glaciales intensifican el color del famoso follaje otoñal de Nueva Inglaterra. La región experimenta veranos cálidos e inviernos fríos con abundantes nevadas en determinadas zonas.
-          Templado frío (Grandes Llanuras).- Los Estados del medio oeste, azotados por vientos árticos en invierno y feroces tornados en primavera, disfrutan de veranos largos y calurosos.
-          Tropical suave (Florida).- El sofocante clima de Florida y el golfo de México suele ser cálido y muy húmedo. Los huracanes pueden azotar la costa entre junio y finales de noviembre, por lo que la mejor época para visitar la región es de diciembre a abril.
Para entrar en el país por turismo, como ciudadano de la Unión Europea, únicamente se necesita el pasaporte en vigor, el ESTA (Electronic System for Travel Authorization) que se saca a través de internet y viene a ser una autorización electrónica para el viaje (te preguntan el lugar donde vas a estar, la duración del viaje, si tienes ya el billete de vuelta, etc.) y el documento de la Aduana que entregan en el avión. Ya en el aeropuerto de ida (en mi caso, Madrid-Barajas) la seguridad es extrema, siendo que se coloca una barrera policial antes de acceder al mostrador donde te pican el billete de acceso al avión.
En cuanto a los cajeros, creo recordar que únicamente saqué dinero una vez, porque no necesité hacerlo de otra forma, al llevar algo de dinero en efectivo y al pagar directamente con tarjeta de crédito. Sin problema. En ocasiones, me pedían el pasaporte, pero no siempre lo hacían. Disponer de una tarjeta de crédito facilita enormemente la estancia y los tipos de cambio son con frecuencia mejores que los de las divisas extranjeras.
Hay bancos en todas las ciudades y en casi todos los pueblos de Estados Unidos; muchos cuentan con sucursales dentro de los supermercados y centros comerciales. Yo llevaba dólares americanos en efectivo, no mucho porque no me gusta llevar dinero en metálico, y al principio me costaba mucho pagar con ellos: la razón es que tienen la misma medida y los colores muy similares (creo recordar que el de 50 y el de 10 eran de otro color). Me ponía nerviosa contar uno a uno cada billete de dólar y pensaba: “¿No sería más sencillo que tuvieran monedas?”. Supongo que la respuesta es sencilla: emitir moneda resulta más caro que emitir papel. Pero es complicado a la hora de contar, más que nada porque incluso ellos contaban hasta 3 veces los dólares en el cambio. Existen monedas de un dólar, aunque yo no vi ninguna.
Máquinas expendedoras de periódicos, Nueva York

Los periódicos se venden en máquinas expendedoras que se encuentran en la calle a disposición de los viandantes. Hay kioskos, pero venden otros productos.
De las monedas ni hablo. Como en algunas monedas no pone el número en cifra sino que está escrito, se hace a veces complicado calcular, ya que no estamos acostumbrados. Por ejemplo, en la de 25 centavos en la moneda pone exactamente “quarter dollar” y, de hecho, todas las monedas se llaman de alguna forma especial: las de un centavo son pennies; las de cinco centavos son nickels, las de 10 centavos son dimes y las de 25 centavos son quarters. Usé pocas, ya los últimos días me las intenté aprender y al menos sí que daba monedas de 25 centavos.
En cuanto a los billetes, en ellos están representados varios presidentes de los Estados Unidos, los pesos pesados que tuvieron alguna función de importancia en la Historia del país. Cuando llegué a Madrid e hice el cambio de billetes, aún tenía 108 dólares americanos, pero sólo me permití cambiar 106. De esa forma, me quedo yo con un billete de un dólar y el otro se lo entregué a mi amor.
En cuanto al teléfono, no hay problemas para hablar desde Estados Unidos a España en ningún momento. El prefijo telefónico de USA es el 1 y el de España el 34. No obstante, a mí el teléfono me funcionó en todo momento, si bien internet es otra historia y utilicé WiFi. Desconecté el 3G del móvil porque el tráfico de datos con USA funciona de forma diferente, por lo que es necesario restringir el acceso a internet. Y sin problema, porque en USA hay internet en todos los sitios: cafeterías, hoteles, autobuses, tiendas, museos, etc. Y, en última instancia, siempre nos quedarían los ordenadores de la recepción del hotel, que no tienen mucho sentido con la WiFi.
Estados Unidos no dispone de servicio sanitario público (Obama quiere poner uno) y la asistencia médica, aunque excelente, está gestionada en su mayoría de forma privada. Respecto a la seguridad, algunos de los grandes centros urbanos sufren un índica de criminalidad más elevado que las zonas rurales, por lo que hay que andar con precaución. Yo me agarraba la mochila en el metro y en los lugares con mucha gente (Times Square, la Quinta Avenida, la Gran Manzana, etc.), porque temía a los carteristas. También me aseguré de no visitar una de las zonas de Nueva York: el Bronx, que ya tiene célebre fama en España, y es curioso porque el martes 11 de Junio jugaban España e Irlanda en el Yankees Stadium, que justamente está en el Bronx. Ése hubiera sido un buen momento para visitar el barrio más problemático de NYC, porque con un partido de fútbol la zona estaría llena de hinchas de fútbol y el índice de peligrosidad disminuiría.
Hotel Marriott, de Washington D.C.

En cuanto a los alojamientos, en todo momento estuve en hotel. En Nueva York estuve tanto los dos primeros días como la última semana en el Skyline (Décima Avenida), mientras es Niágara dormíamos en el Sheraton y en Washington en el Marriott. Marriott es considerada una de las mejores cadenas hoteleras del país, es gestionada por los mormones y en la mesilla junto a la Biblia cristiana se encuentra la Biblia de los Mormones. De hecho, el hotel en el que estuvimos en la capital es habitualmente visitado por Barack Obama, al realizarse allí congresos y alojarse algunas personalidades internacionales a su paso por Washington.
Lo que es cierto es que en una de las noches me hubiera gustado alojarme en un motel americano. Lamentablemente sólo los vi desde el autobús. Suelen estar ubicados junto a las carreteras, tienen menos servicios que los hoteles pero también son más económicos. Algunas cadenas de moteles célebres son Motel 6, Howard Johnson, Fairfield Inn, Holiday Inn y Best Western. Desde la carretera se veía primero el cartel luminoso en neón: “Motel” y luego su estructura alargada y de dos alturas y con el aparcamiento delante.
Estados Unidos es un país tan grande y variado que ofrece un clima adecuado en cualquier época del año para practicar todo tipo de actividades y deportes. En pleno invierno se puede disfrutar de grandes nevadas en las Rocosas y en Nueva Inglaterra, mientras el sol brilla en Florida y en los desiertos de Arizona. Tanto la temperatura como los festejos mejoran con la llegada del verano, temporada en la que proliferan las ferias rurales, los festivales de arte y música y diversos acontecimientos dedicados en gran parte a la variada historia y cultura del país. En octubre y noviembre, se celebran las principales fiestas de la cosecha, especialmente antes del Día de Acción de Gracias. El año finaliza con diversas festividades religiosas: la Navidad, el Januká, el Ramadán y el Kwanzaa afroamericano. Las temporadas de fútbol profesional y universitario culminan con una serie de partidos en Año Nuevo y la final de la Super Bowl.
Coche de policía de Washington D.C.

Para muchos viajeros, lo mejor de Estados Unidos es su maravilloso y sublime paisaje y su abundancia de vida salvaje. Los parques nacionales (NP) protegen alrededor de 34 millones de hectáreas de este esplendor primigenio. Desde el Acadia National Park, en la escabrosa costa del Maine, hasta los desiertos del Valle de la Muerte, en California, engloban diversos terrenos y hábitats de varias especies en peligro de extinción. Los Parques Nacionales más relevantes del país son los siguientes: Yosemite NP, Grand Canyon NP, Olympic NP, Death Valley NP, Mesa Verde NP, Yellowstone NP, Badlands NP, Voyageurs NP, Great Smoky NP, Everglades NP y Acadia NP (hay muchísimos más).
Perfil de la ciudad de Filadelfia

Otro de los atractivos de Estados Unidos son sus grandes ciudades. El país abarca desde ciudades coloniales perfectas para los peatones, como Boston, con su distinguido ambiente europeo, hasta metrópolis de desenfrenada modernidad, como Los Ángeles, donde nadie camina excepto para ir y venir del coche. Entre los dos extremos se sitúa una amplia variedad de urbes. Washington D.C., la capital, es famosa por su dedicación a la política y sus excelentes museos; Miami ofrece un sabroso gusto latinoamericano; Nueva Orleans aparece repleta de música, cocina y diversión multicultural; y Nueva York y Chicago destacan por su arquitectura y su apasionante vida nocturna. San Francisco y Seattle cuentan con emplazamientos pintorescos y un animado panorama cultural.
Uno de los mayores placeres de viajar a Estados Unidos es recorrer sus carreteras y caminos panorámicos. Desde tranquilas vías rurales hasta impresionantes rutas costeras brindan la oportunidad de contemplar la abundante belleza natural de esta tierra y sus pintorescos pueblos. Muchas de las rutas más famosas son vías históricas que siguen los pasos de los primeros trenes, del Pony Express o de los caminos utilizados por los soldados en la guerra de secesión. Algunas de las rutas más célebres son las siguientes:
-          La carretera 66 une Chicago y Los Ángeles, cruzando el país de este a oeste. Gran parte del trazado original se mantiene intacto y ofrece un nostálgico recorrido por el corazón del país.
-          La carretera 100 serpentea de norte a sur por las boscosas cimas de las Green Mountains, en Vermont. Desde ella se observa maravillosamente el famoso follaje otoñal del Estado y reúne a los llamados observadores de hojas.
-          Blue Ridge Parkway une el Shenandoah National Park y el Great Smoky Mountains National Park. Más de veinte millones de visitants recorren esta carretera, que atraviesa las cumbers del sur de los Apalaches.
-          Natchez Trace Parkway, entre Nashville y Natchez, cruza el boscoso sendero que utilizaban los comerciantes de la frontera hace más de un siglo.
-          Great River Road discurre paralela al curso del Misisipí, desde su nacimiento en Minnesota hasta el golfo de México. Esta carretera, que avanza junto a ambas orillas del río, atraviesa zonas de inmensa belleza, numerosos lugares históricos y ciudades importantes, como St. Louis y Nueva Orleans.
-          Pacific Coast Highway es una de las carreteras más sorprendentes del mundo y su tramo más hermoso es el que atraviesa Big Sur.
-          Historic Columbia River Highway brinda vistas incomparables del variado paisaje de Oregón, como la cumbre nevada del Mount Hood. Pasa junto a varias cascadas y frondosos huertos.
-          Going-to-the-Sun-Road atraviesa el Glacier National Park a lo largo de los elevados precipicios de las Rocosas. Esta ruta ofrece impresionantes vistas de las montañas.

De momento, creo que con esta aproximación a Estados Unidos podría valer, aunque en cuanto tenga un momento hablaré algo de la historia del país. Además, tengo que reconocer que puse un pie en Canadá, visitando la ciudad de Toronto, por lo que es muy posible que en cualquier momento hable también de Canadá. De momento, me centraré en Estados Unidos.
Como punto final, he de comentar que en el mes de junio se celebran en todo el país manifestaciones y concentraciones de gays y lesbianas y yo me encontré con dos de estas movilizaciones, una en Washington D.C., donde llenaron el metro, y otra en Filadelfia.

Manifestación orgullo gay en Filadelfia

miércoles, junio 19, 2013

Es AMOR en mayúsculas


Tengo pendiente escribir sobre mi viaje de las dos primeras semanas de junio, pero aún me estoy readaptando, apenas he tenido tiempo para recabar por aquí, aunque tengo muchas ganas de revivir este viaje exquisito. Sin embargo, últimamente estoy muy saturada con todo lo que se ha quedado parado por mi ausencia. Es por ello que las descripciones del viaje tendrán que esperar (de momento). 
Por otro lado, lo primero que hice nada más llegar fue llamar a mi amor. Cuando lo pensaba el domingo por la noche, sentía un nudo en el estómago. Nervios, pero también pasión, un deseo infinito por verle y perderme en su mirada perfecta. Así que al mediodía del lunes le llamé y quedé con él. Y, como siempre, el tiempo cerca de él, aunque fueron horas, se convirtió en minutos. Que siempre vuela el tiempo en su compañía.
Siento, amo, y me encuentro viva. 

martes, junio 18, 2013

Y entonces él

Salía de una reunión cuando ha pasado. Tan guapo. Si me hubiera enrollado menos posiblemente me hubiera cruzado con él.
Siento tanto amor.

lunes, junio 17, 2013

Los efectos del jet lag

Hoy me siento muy cansada, tanto que se me ha pasado el día casi sin enterarme. Pero ha ocurrido un imprevisto casi previsto. Puesto que he llamado a la persona más adorable del mundo, porque aunque me iba a pasar a verle en unos días, no he podido aguantar de impaciencia.

En días como hoy soy consciente de lo mucho que le quiero. 

domingo, junio 16, 2013

Por fin en casa

Hace un día espléndido para regresar a casa. Pese a los retrasos y todo, ya por fin tengo la maleta deshecha. Y ciertamente me encuentro más cansada de lo que me he encontrado en los últimos días, pero son cosas de los viajes largos y del jet lag. En estos momentos estoy pasando las fotos del móvil al portátil, que serían ya las últimas, puesto que las de la cámara ya las he pasado esta mañana. En parte, me ha entrado cierta nostalgia a la hora de volver, tengo la mente aturullada de recuerdos y experiencias gratas. 
Es muy posible que mañana me pase por la oficina de ese ángel de mirada perfecta. Necesito verle y mirarle y escucharle y darle lo que le he traído. Aunque últimamente me he mantenido más en contacto con él.
Hace una buena tarde para pasear, ahora que ya he recogido todo. 
Y he visto a la princesa, que está preciosa.

sábado, junio 15, 2013

Un avión lleno de españoles

Aquí estamos, en el lobby del hotel. A ver si nos despiden pronto para el aeropuerto porque estar aquí llega a resultar asfixiante. Al final he dormido una hora.
Espero que Air Europa se porte bien y nos ofrezca un buen desayuno ahora.
De momento nos han dicho que a las 2.30 venían los autobuses y brillan por su ausencia.
Puede ser peligroso un avión lleno de españoles cabreados que además van a su país con seis horas de retraso.

Sueño

Tengo un sueño terrible. A veces pienso en lo mucho que me gustaría que él estuviera cerca. Quizás es que las esperas se hacen muy largas. Aún falta media hora para que lleguen los autobuses para el aeropuerto. El teléfono ha sonado hace un rato.

Una de las primeras personas a quien le he contado lo que ha ocurrido ha sido a él. Me apetecía contárselo. Quizás pensaba también que iba a estar despierto.

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Caos en el hotel

En unos minutos se ha preparado una fila inmensa. Y eso que quedaba mucha más gente en el aeropuerto. Menos mal que el vuelo es directo. Ya estaba mirando al cielo porque esta vez no tendría que reclamar, pero sí, además será por doble partida:
1) Seguro de viaje, creo que es con Allianz.
2) Air Europa.
Reclamaré la noche de hotel de mañana en Madrid, el nuevo billete de autobús para el domingo por la mañana y daños y perjuicios. Supongo que sólo me indemnizarán por un lado. El caso es reclamar, que mañana a las 18.30-19.00 hubiera estado en casa.

A cinco minutos del aeropuerto

Estamos a cinco minutos del aeropuerto. Sólo me apetece darme una ducha y meterme a la cama, pero ¿quién se arriesga a dormir si es posible que toquen el despertador del hotel a las dos de la mañana?
El hotel se llama Double Tree y es de la cadena Hilton.

Algo pasa con el avión

Estábamos en la fila de facturación cuando estaba claro que no avanzaba y la gente metía sus maletas pero no marchaba. O-la-là! El avión está en Madrid por una tormenta. Así de tajantes han sido; coged lo que necesitéis que os mandamos a un hotel, se estima que sobre las 5 a.m. saldrá el avión.
Gajes del oficio. Todavía recuerdo aquello de Qatar hace tres años. Al menos Air Europa nos aloja en un Hilton Honours, que está muy bien.

viernes, junio 14, 2013

Hoy no llueve

A veces los meteorólogos se equivocan. Hoy no llueve en Nueva York, más bien ha salido el sol.
He dejado el paraguas en la habitación, con una nota que decía: "I can't carry the umbrella with me because I haven't any place in my luggage". Y es cierto, me ha costado cerrar la maleta, e incluso llevo varias camisetas en la mochila porque no me cabían. Y el peluche astronauta de la NASA para mi sobrina también lo llevo conmigo.
Hoy no llueve y que no llueva, que ya no tengo paraguas.

Trigal con cipreses

Qué magnífico Van Gogh. Además no estaba recubierto con cristal, por lo que se podían ver los trazos.
Esto se termina ya. Se me ha pasado el tiempo volando. Me entra cierta melancolía, pero es lo que hay. A las cinco tengo que recoger la maleta y aproximadamente a las 18.30 estaré de nuevo en el JFK. No me gustan las esperas, aunque en los aeropuertos se me hacen más amenas. No vuelo hasta las 22.30, así que aún tendré tiempo de fundir más dólares.
Me quedan horas en Nueva York y tengo tantas cosas para contar...

No era un loco

Los limpiacristales se quedaron colgando. Pero no deja ser de película, muy holywoodiense.

Cézanne

Me gusta este cuadro de Paul Cézanne, "Jugadores de cartas".
Hay tantas obras célebres en el Met...

Llueve en Nueva York

Esta mañana me he calado y esta noche vuelve a llover. Mañana a estas horas aún estaré en Nueva York, pero en el aeropuerto ya.
Por una parte, no me apetece nada marchar. Por otro lado, estoy deseando ver a mi gente, a la pequeña Paula, a mis padres, a mis hermanos, a mi amor y al perro, a mis amigos...
Esto es para disfrutarlo, pero como ciertas cosas en la vida, tiene que acabar. Creo que volveré a NYC.