jueves, noviembre 16, 2006

Abrazos gratis


Se me ha puesto la piel de gallina al ver estos vídeos. Un tío, cartel en alto, regalando abrazos a la gente por la calle.

Abrazos gratis
Free Hugs

Son emotivos.
Toda la gente se siente a veces necesitada de abrazos y quizás no tenga a nadie que se los dé. Una vez oí que los niños necesitan un mínimo de veinte abrazos diarios. Aunque yo pienso que todos necesitamos que nos abracen al menos una vez al día.

El día que se rompe el hilo


El día que se rompe el hilo te das cuenta de ese inminente final que no querías ver unos días antes.
El día que se rompe el hilo no tienes oídos para oír, ojos para mirar, palabras que decir...
El día que se rompe el hilo es triste porque se dicen adiós a aquellos momentos que no volverán, a aquellas personas que ya tomaron el tren hacia otros destinos, damos la espalda a aquello que nos hacía partícipes de grandes emociones.
El día que se rompe el hilo podemos tirar sin que nada haya en el otro lado. Pocas veces he roto yo el hilo pero a mí me han roto bobinas enteras.

miércoles, noviembre 15, 2006

En el top


No diría nada al respecto, pero me ha hecho gracia entrar justamente en el último puesto, por eso lo dejo ahí, ya que no creo que vuelva a verlo así. Es posible que más arriba, espero que no más abajo.

Amiga invisible


Al recordar antes la Navidad me he acordado del "amigo invisible" del año pasado. Así que este año, debido a lo que pasó, no estoy por la labor de participar, al menos no así.
Una amiga entregó su regalo de Navidad varios meses después. A mí personalmente no me pareció bien, y supongo que a la receptora le gustaría mucho menos. Está claro que si optamos por un día deberíamos estar todas ese día, o al menos haber comprado el regalo y hacerlo llegar por una tercera persona.
El año pasado ya tenía mala pinta antes de empezar y así nos fue. En principio no encontrábamos día para estar todas juntas. Nuestro "amigo invisible" no es el típico "amigo invisible", dejando sorpresas y haciendo tonterías como se hace en la mayoría de los sitios, a ver si la otra persona adivina quién está al otro lado. Nuestro "amigo invisible" es más por el hecho de hacer un regalo a la persona que te ha tocado y recibir cada una un detalle. Es más como un símbolo de amistad. Como hace siglos que no coincidimos todas, pues cada una de nosotras está dedicada a sus cosas y obligada por el deber diario (así de dispares somos), sólo nos queda hacer un regalo en este plan. Ponemos un tope de dinero, pero he de reconocer que cada año los regalos de todas sobrepasan ese tope.
El año pasado me tocó Vir. No recuerdo lo que le regalé, pero ante la imposibilidad de quedar todas fui a su piso a Logroño, donde me invitó a desayunar, mientras le hacía entrega de lo que le había comprado. Eran los primeros días de enero y Vir estaba con la pierna estirada en el sofá de su salón. Se había tronzado en Nochevieja. Al enterarme de que no podría venir al día concertado para el "amigo invisible" no me quedó más remedio que llevárselo.
Sabía quién le había tocado a Vir. Pero ella todavía no había comprado el regalo, y tal y como estaba difícilmente podría hacerlo. Así que el regalo de Vir tendría que esperar, pero ¡quién se iba a imaginar que sería tanto tiempo!
La cuestión es que todas, antes de Nochevieja, teníamos comprados los regalos para nuestra "amiga invisible", todas... menos Vir. ¿Por qué? ¿Pereza? ¿Desidia? ¿Vagancia? Yo no lo sé. El caso es que como se tronzó no pudo comprar el regalo después. Bien, hasta ahí la excusa es plausible. Después, cuando se curó, lo fue dejando. Así que Marta casi recibe su regalo para su cumpleaños, que es en julio. Me dijeron que se lo había dado cuatro meses después, cosa que a mí no me pareció bien.
Nadie le dijo nada a Vir, aunque todas nos quejábamos de su actitud, sobre todo la afectada. Y bien, este año me replanteo hacer lo del "amigo invisible", simplemente porque no me gustó eso. Y cuando se queda para algo se queda, sin vuelta de hoja, sino no quedes.

Me llevo bien con Vir, me parece una bella persona. Pero eso no quiere decir que haga la vista gorda hacia cosas como ésa. Cuando se hacen cosas en grupo y se queda en algo es para algo. Si no vas a cumplir con tu parte, no participes. Yo lo tengo muy claro.

"Diablo"


No la había visto hasta hoy. Últimamente me estoy aficionando a ver las películas que ponen en la tele. Será que últimamente ponen pelis que merecen la pena. De repente he encendido la tele y, como pasa siempre que pillas el comienzo de una película, si te llaman la atención las primeras imágenes terminas de verla.

Sean Vetter (Vin Diesel) y su compañero Demetrius Hicks crecieron en las duras calles de Los Ángeles pero ahora trabajan juntos como agentes de la DEA librando una guerra que dura ya siete años para detener el sangriento tráfico de drogas que asola la frontera entre México y los EEUU. Apodados “los pistoleros” por sus duras tácticas callejeras, su firmeza da frutos cuando atrapan al famoso capo del cártel de Baja California, Guillermo "Memo" Lucero.
Con Lucero encerrado en una prisión de máxima seguridad, Vetter vuelve finalmente a su hogar al lado de su esposa Stacy. Ella es su refugio y su casa, el único lugar que a él le parece "seguro".
Tras el arresto de Lucero, un hombre misterioso, conocido como "Diablo", reclama violentamente el liderazgo en el cártel de Baja California. Cuando Vetter y Hicks se proponen identificar y detener a este peligroso y escurridizo nuevo adversario, "Diablo" convierte la lucha en algo personal y ordena asesinar a la única persona que da sentido a la vida de Vetter: su mujer Stacy.
Sin nada que perder, Vetter decide emplear todos los recursos a su alcance para acabar con este hombre sin escrúpulos, incluyendo una frágil alianza con el encarcelado Lucero. Cegado por el odio y movido por la rabia, Vetter no se detendrá ante nada con tal de vengar a su esposa. Esta misión suicida le llevará a bordear peligrosamente la línea que separa la justicia de la ilegalidad.

Lo que hay que leer

A veces llegan cosas al correo que son de risa. Este cartel, según dice el e-mail, es un cartel colgado en una facultad de la universidad de Almería.

martes, noviembre 14, 2006

A más de un mes para la Navidad


Estamos a mediados de noviembre y ya están los adornos navideños puestos por las calles. Los anuncios empiezan a verse empapados de ese ambiente festivo, aunque todavía no nos avasallan con los regalos. Vas al supermercado y lo primero que llama la atención es la profusión de turrones y bombones que te quieren meter por los ojos.
No me gusta la Navidad. De hecho para mí la Navidad significa volver a casa para estar con los míos, como dice la canción:
"Vuelve a casa, vuelve,
vuelve al hogar.
Vuelve a casa, vuelve
por Navidad".
Por lo demás, es una época que me parece triste. No sé por qué, siempre me lo ha parecido, igual es por el final de año o por la sensación de vacío que se te queda después de esos grandes días (y grandes comilonas). El mejor día es la Nochevieja, sin lugar a dudas. Nos disfrazamos en mi tierra. Algún fin de año, por cambiar, preferiría gastarme los cuartos en un cotillón. Siempre queremos lo que no tenemos. Mañana me informaré a ver de qué nos disfrazamos. También debo comprar lotería y tengo que preguntar si hay o no amigo invisible.

Conversaciones para la reflexión


Ayer tuve una conversación que me hizo pensar. De hecho he estado dándole vueltas a lo que hablé anoche. Más bien porque yo no sé si creo realmente en mis palabras, al menos quiero creer en ellas. Tengo claro que no las siento, por mucho que lo intente.
La verdad es que conversaciones como la de ayer me producen calma y serenidad, aunque después me dejen pensativa. A veces hablar las cosas hace bien, al menos anoche me hizo bien.

lunes, noviembre 13, 2006

Anoche soñé con un ángel


Anoche soñé con un ángel.
Lo tenía delante pero ya no me arropaban sus alas. Me miraba y sonreía de una manera extraña.
Anoche soñé con un ángel.
Intenté alcanzarle pero se iba alejando cada vez un poco más. Al final sólo era un punto infinito en el horizonte. Sólo recuerdo que me miraba y sonreía de una manera extraña.
Anoche soñé con un ángel, pero quizás no fuera un ángel.
Anoche soñé con un ángel que se terminó esfumando.

Farmacia

Necesito ir a una farmacia y comprar todo aquello que me puede aliviar en estos momentos. Mi resfriado, en vez de ir curándose con el paso de los días, va a peor. Este fin de semana se me acabó el jarabe que me aliviaba la tos, así que después de toser anoche sin parar me he levantado con agujetas en el estómago. Pero ya no es sólo la tos, es que he gastado varios paquetes de klínex desde anoche. Lo único que me alivió un poco cuando fui a dormir fue el Vics VapoRub, que no me resulta grato dármelo porque se me quedan los dedos aceitosos, pero al menos el olor a menta me dejó descansar tranquila. Así que tengo que hacer una lista antes de ir a la farmacia: Frenadoll, Bisolvon, Vics VapoRub (lo tengo en las últimas), klínex balsámicos para que no se me pele la nariz... Yo sólo quiero que se me pase el catarro. Ya no me funciona siquiera la leche con miel por las noches :(

Eine Apotheke. La única vez que entré en una farmacia alemana fue en Munich. Recuerdo que estaba en la calle comercial de la ciudad, una Straße llena de iglesias, tiendas y gente, la calle que te llevaba directamente hasta la plaza del ayuntamiento. Era verano. Mis pies estaban llenos de ampollas. Entré en la farmacia y sólo tuve que descalzarme. Me dieron unas tiritas especiales, creo que eran de silicona. Y me curaron los pies, claro.

Noche de Amenábar

No es que me guste ver mucho la televisión, pero la sesión de cine de TVE de esta noche era para pensárselo dos veces. Vi las dos películas en el cine cuando las estrenaron.




A "Mar Adentro" he llegado al final, en el momento en que Ramón Sampedro se bebe el contenido del vaso. Me acuerdo que cuando la estrenaron no sabía de qué iba la historia y que mi hermano me contó de qué iba y me aconsejó que fuera a verla. Me impactó muchísimo. La recordaba bastante bien.



De "Los Otros" no me acordaba tan bien, quizás es porque es más antigua, pero recuerdo que salí del cine encantada, porque nunca había visto una película de fantasmas desde el otro lado, cogida desde el punto de vista de los que están en el más allá. Los niños me daban un miedo terrible, sobre todo la niña, que tenía cara de mala. Me acordaba de todos esos momentos en que te llevas sustos, aunque creo que los vecinos hoy también han podido escucharme. No he podido evitar asustarme en algún momento.

Amenábar es un genio, la verdad. No tiene ni una película desechable, sobre todo por la originalidad que destilan sus guiones.

"Insomnio"

Al Pacino me encanta y ni siquiera sabía que era el protagonista de esta película. Cuando llegó a mis manos me sonaba a que había alguna española que se titulaba así.

El inspector Will Dormer (Al Pacino) y su compañero llegan desde Los Ángeles a un pueblo de Alaska donde nunca se pone el sol. Van allí a investigar el asesinato de una joven. Pero todo se complica cuando tienden una trampa al presunto asesino que se escapa entre los vapores nebulosos de un bosque cercano. Allí y por error Dormer dispara a su compañero, que muere en el acto.
Como se supone que nadie le ha visto, el inspector echa la culpa al fugitivo. Pero por las noches no puede dormir ya que su conciencia no le deja.

Un buen policía no duerme porque le falta una pieza del rompecabezas, un mal policía no duerme porque no tiene la conciencia tranquila.

Tras varias pistas entre los objetos de la joven asesinada y tras preguntar a su mejor amiga y a su novio, encuentra, por casualidad, el nombre del asesino, Walter Finch (Robin Williams), un escritor de novela policíaca. A su vez, empieza a recibir llamadas donde el asesino le dice que le vio disparar a su amigo, que sólo intenta chantajearle.
Al final, la agente Ellie Burr (Hillary Swank) descubre la verdad y cae en una trampa del asesino, que intentará asesinarla. Sólo Will Dormer será capaz de salvarla del malvado escritor.

domingo, noviembre 12, 2006

¿Qué puedo decir de ONO?

Llevo todo el fin de semana, desde el viernes por la tarde, que ONO me funciona mal. Descontenta me tienen, y no es para menos. De repente me quedo sin internet y pueden pasar varias horas sin que pueda tener acceso a la web, como pasó ayer por la noche. Me fastidia tener que llamar a ese 902 cuando el problema no es mío y que un contestador te diga: "Hay incidencias técnicas en la zona".
Hace un rato que me he vuelto a quedar sin internet. Hoy he llamado, pero a pesar de que ya sabía la respuesta al problema he conseguido hablar con una operadora... ¿dos frases? La próxima vez me quedaré con los nombres de quienes me atienden porque la de hoy se merece un rapapolvo. Me ha pedido el DNI y el nombre, como siempre hacen. Pues me ha vuelto a pasar con el mismo contestador, como desentendiéndose del asunto. Menuda estúpida. Ni que las incidencias duraran tanto tiempo.
Estoy cabreada. Es posible que mañana me presente en la oficina de ONO a decirles cuatro cosas sobre lo que pienso de su compañía, del mal servicio que dan y a decirles "lo eficientes" que son en su trabajo.

Y es que no tengo más que quejas de ellos. Me fastidia llamar por teléfono cuando me quedo sin internet y añoro el adsl de Telefónica que tengo en casa, con el que no tengo el más mínimo problema. A ver cuánto duro conectada esta vez :S

Una llamada

Ayer me llamó alguien a quien no cogí el teléfono. Me sorprendió esa llamada porque hace años que no sé de ella. Nuria es una amiga de mi ex novio. Recuerdo que su cumpleaños era el 1 de noviembre y es posible que me llamara para invitarme a su fiesta, porque sino no me explico cómo es posible que después de unos años sin tener noticias me telefonee.
No cogí no porque no me apeteciera hablar con ella, sino que en el momento en que desaparecí para Luis me esfumé de todo su mundo y de todo aquello que había en él, incluidos sus amigos y amigas, con los que tenía buena relación.
Cuando no quieres volver a ver a una persona evitas todo su mundo, en parte es comprensible. Pero sé que si yo ayer hubiera hablado con Nuria un rato después ella le hubiera contado a Luis parte de esa conversación. Y no, no estoy dispuesta a que sepa nada de mí, ni quiero saber nada de él.
Creo que es mejor así. Me sorprende la llamada por el tiempo que ha pasado, simplemente.

"Los últimos guerreros"


Película de domingo por la tarde. Creo que ya la había visto antes, al menos la había visto empezar, pero no soporto diez minutos de cortes publicitarios cada vez que les apetece cortar. Aunque hoy los he soportado, quizás porque en esos momentos me ponía delante de los apuntes a estudiar y los aprovechaba bien.
No es la película ni el argumento en sí los que me han llamado la atención, sino el ambiente de los indios Cheyenne, su hábitat natural, el que pudieran sobrevivir al otro lado de las montañas mientras a unas pocas millas el mundo seguía progresando.

Lewis Gates, un excelente rastreador contratado para encontrar a tres presos fugados, se adentra en la lejana región de Las Rocosas encontrando en su camino una flecha Cheyenne. Gates, asombrado por el hallazgo, se pone en contacto con la antropóloga Lilian Sloan y los dos llegan a la misma conclusión: una parte de la extinta élite de los guerreros Indion Cheyenne -los Hombres Perro- sobrevive a una matanza y vive oculta en una región montañosa de Oxbow. Lewis y Lilian se internan en esta región para corroborar lo que les dice su intuición.

Domingos


Nunca me han gustado los domingos. Ya de pequeña mi madre había descubierto en mí esa ansiedad que se crea en ciertos niños la víspera de ir a la escuela. De pequeña teníamos una profesora que daba miedo, tanto que antes de que empezara la semana yo me sentía catatónica y nerviosa, y no es para menos. Una profesora a la que ves con un metro de madera perseguir a unos niños de 9 años por el aula o dar con la piedra de uno de sus muchos anillos a una amiga en la cabeza... te daban pocas ganas de ir a clase. Y eso que yo era una alumna aplicada y los domingos había repasado los deberes infinidad de veces para ver si estaba todo completo. Porque como me faltara de hacer algo me entraba un temor infinito. Creo que hacía los deberes más por miedo a su anillo, la regla o sus gritos que porque realmente fuera aplicada. He de decir que aprendí mucho con aquella profesora, fue la que mejor nos enseñó a escribir, y una buena base ortográfica empieza desde que somos pequeños. Pero infundía miedo y eso no es para alabarla. Es aquella misma profesora a la que unos años después mi hermano pequeño cogió un pánico atroz, hasta que al final mi madre descubrió por qué y le tuvo que cambiar de colegio.
Después de aquellos años, cuando ya me fui al internado, odiaba los domingos en tanto que era el día que tenía que preparar la maleta para marcharme al día siguiente y no volver hasta cinco días después. Los domingos me parecían días tristes, días de repartir adioses, días de despedida. Los recuerdo como días nublados donde todo el mundo volvía a recogerse de nuevo, preparándose para empezar una nueva semana.
Y terminé odiando de verdad los domingos, más si cabe que los lunes. Cuando con el paso del tiempo volvía (y vuelvo) a casa por vacaciones mis amigas acostumbran a meterse en una cafetería a tomar café, donde pasan toda la tarde. Me cansé de esa rutina y pocas veces suelo acudir a esa cita dominical. Es que tirarse una tarde estival de domingo tirada en el sofá de una cafetería cuando apetece más ir a la piscina o tomar el aire... Dejé de ir, ahora pocas veces voy, pero no he caído en la rutina.
En Salamanca los domingos de verano acostumbré a salir a cenar fuera con Rober, en plan tranquilo y para compartir las vivencias del fin de semana. Aquí hay muchos domingueros y por eso es normal encontrarse a multitudes de gente paseando por el centro. Hoy, con el sol que hace, me apetece bajar a cualquiera de los dos parques que tengo junto a casa con un libro de alemán y ponerme a leer y/o estudiar allí mientras observo a la gente. Porque en un día como hoy, con el buen tiempo que hace, los parques estarán llenos de gente. Si tengo la garganta menos irritada que ahora es posible que lo haga. El problema es que no paro de toser y es molesto.
Siguen sin gustarme los domingos, pero ya no tengo esa irritabilidad ni el nerviosismo de antaño.

sábado, noviembre 11, 2006

El veranillo de San Martín


Había oído ya hablar de este día pero no sabía que San Martín fuera el 11 de noviembre (información recopilada del telediario de hoy) sino que pensaba que los últimos días de sol eran en octubre.
Si no fuera porque ya ha anochecido podría decirse que hoy era como un día de verano. Lucía el sol, no había nubes en el cielo y se podía ir en manga corta. De hecho me ha recordado a los primeros días de mayo. Quizás se deba a que he pasado por el parque de San Cristóbal. No he podido evitar mirar hacia el segundo piso del bloque donde viví los dos últimos años. Sobre el balcón del salón seguía el cartel de "Se alquila". Me han venido a la mente recuerdos entrañables, las horas que pasé en ese parque, la gente que vi pasar, las tardes que tenía que sortear a los numerosos perros que pululaban por allí mientras sus dueños hablaban entre ellos, los niños jugando en el césped... Curiosamente los días que mejor recuerdo son aquellos en los que lucía el sol, como esta mañana. Pocas veces me acuerdo de los días invernales. Una vez el parque nevado, donde mi maleta y yo resbalábamos entre el hielo mientras mis compañeras me acompañaban pisando ese manto blanco y haciendo unas fotos que se perdieron...
Pero sobre todo cuando recuerdo las tardes invernales me viene a la mente un nombre: Carlos. Y diálogos de muchos tipos, como cuando me decía: "Hoy me he acordado de ti porque está nevando". Y se acordaba porque alguna vez le había dicho que odio la nieve y el frío. "Hoy me he acordado de ti..." Todas esas tardes gélidas se acordaba de mí, por cualquier nimiedad. Me pregunto qué estará haciendo ahora y si a veces también se seguirá acordando de mí. Aunque reconozco que yo de él me acuerdo poco, igual es que no quiero pensar en él.
Espero que siga luciendo el sol, aunque estemos en invierno.

Prueba superada


¿Cuándo se supone que superas un problema, un obstáculo o cualquier tipo de traba que teníamos incrustada dentro durante tanto tiempo, casi sin darnos cuenta?
Supongo que lo mejor siempre es hablarlo, pero no siempre es fácil. Anoche conseguí explayarme sobre un tema que durante un tiempo fue tabú, quizás porque no me atrevía a hablarlo, o quizás porque me costaba y me resquebrajaba por dentro... Lo que tengo claro es que ayer, al sacarlo fuera, me di cuenta de que era algo que ya estaba superado. Y me alegro.
Siempre es el tiempo un aliado en estos casos.

viernes, noviembre 10, 2006

No sé quién eres


Es curioso cómo, con el paso del tiempo, vamos dejando de hablar con gente a la que antes al menos solíamos decir un "hola". Hay relaciones que se pierden por esa pérdida de contacto o simplemente porque nunca llegó más allá de un simple saludo sin dar pie a confianzas de ningún tipo. Hay otras relaciones a las que sólo el tiempo pone un punto final, sin ni siquiera saber por qué.
Últimamente he estado revisando direcciones de gente con la que hablaba hace meses. Hay muchas personas de cuyo nombre no me acuerdo o simplemente no sé quiénes son. Me da pena pues todo el mundo se merece una oportunidad, pero en esto, como en todo, hay que elegir.
Hace años que perdí el contacto con mis compañeros de colegio. Las cartas fueron espaciándose en el tiempo hasta terminar definitivamente de escribirnos. Me da pena. Sé que son relaciones que se pueden reanudar con una simple llamada telefónica. Para que luego digan que la distancia no distancia. Si me hubiera quedado más cerca de mi casa es posible que muchos de esos contactos siguieran vigentes.
También perdí el contacto con todos mis ex novios o con ligues de una noche, a pesar de que me dieron su teléfono y/o dirección, papeles que terminaron en la papelera.

Claro que hay gente de la que nunca me digné a separarme. Hay muchas personas con las que, después de mucho tiempo, sigo hablando o sigo quedando. No podría perder a esa gente.

Ayer comenté este tema con alguien con quien hace un tiempo que no hablaba. Ella, cuando lea esto, sabrá que me refiero a nuestra conversación de anoche, que por cierto, me alegró sobremanera volver a saber de ella ;)

jueves, noviembre 09, 2006

Siempre está ahí, en lo bueno y en lo malo


Ahora, a finales de noviembre, va a hacer dos años que conocí a Joan. No nos conocemos en el sentido estricto de la palabra, sino a distancia. Nos conocimos por internet y la nuestra es una amistad especial, que ha ido perdurando con el paso del tiempo y que se ha hecho cada vez más estrecha. Quizás si nos conociéramos en persona todo sería muy diferente.
Actualmente hablamos menos, aunque siempre suele haber saludos. Con un "¿Qué pasa, bruja?" suele hacerme sonreír a cada poco. O sino hablamos por teléfono.
Es raro que de toda la gente que he conocido en el irc Joan se haya convertido en uno de los mejores amigos, por no decir el mejor. Ninguna "amistad" que he tenido vía internet ha perdurado tanto como ésta.
Cuando en noviembre de 2004 crucé mi primera palabra con Joan fue un insulto, y a partir de ahí lo único que intercambiamos fueron palabras soeces hasta decir basta. Y como siempre me pasa con aquellas personas con las que todo empieza mal terminamos llevándonos demasiado bien.
El primer gesto de confianza por su parte me vino varios meses después, cuando ya hablábamos casi a diario, y me contó un problema. Le animé, hablamos mucho tiempo y pareció que terminó sintiéndose algo mejor. No sé por qué me eligió a mí para decirme lo que le pasaba por la cabeza, pero lo hizo. Es uno de los primeros secretos que compartimos, algo que jamás conté a nadie (era un secreto). Después fui yo la que empezó a confiar en él, contándole muchas cosas, él me aconsejaba (sobre todo en lo que se refiere a los hombres, teniendo en cuenta que él es un ligón y que puedo fiarme de lo que me diga al respecto) quizás a veces me contaba lo que le agobiaba su trabajo o simplemente lo que había hecho el último fin de semana.
Así comenzó una amistad que dura hasta hoy y espero que siga durando mucho más. La verdad es que me gusta saber que siempre está ahí, como él sabe que yo siempre estaré dispuesta a hablar con él.
Con el paso del tiempo se ha convertido en una especie de hermano, o algo parecido, pues a él le cuento cosas que no se me ocurriría jamás contar a mis hermanos. Nunca le he visto más que como un buen amigo y quizás eso es lo que ha hecho que la amistad siga su camino.

Hace unos días hablamos. Ya no lo hacemos a diario. Pero hablar con Joan es como un respiro, me inspira calma, confianza y me produce carcajadas. Ni siquiera me riñó por no haberle enviado todavía lo que le traje de Roma, y eso que él sabe que lo tengo preparado. Cualquier día se lo mandaré...
Es curioso, pues sin conocerle parece como si le conociera desde siempre. Eso me pasa con muy poca gente, y sobre todo me pasa con gente que conozco en persona. La verdad... me alegro de que esté ahí. ¡Anda que no me ha tenido que consolar veces ni nada! O yo a él, quizás es que nos parecemos en el sentido de que nos agobiamos por nimiedades y por eso sabemos animarnos mutuamente.

Por Joan.