
Al recordar antes la Navidad me he acordado del "amigo invisible" del año pasado. Así que este año, debido a lo que pasó, no estoy por la labor de participar, al menos no así.
Una amiga entregó su regalo de Navidad varios meses después. A mí personalmente no me pareció bien, y supongo que a la receptora le gustaría mucho menos. Está claro que si optamos por un día deberíamos estar todas ese día, o al menos haber comprado el regalo y hacerlo llegar por una tercera persona.
El año pasado ya tenía mala pinta antes de empezar y así nos fue. En principio no encontrábamos día para estar todas juntas. Nuestro "amigo invisible" no es el típico "amigo invisible", dejando sorpresas y haciendo tonterías como se hace en la mayoría de los sitios, a ver si la otra persona adivina quién está al otro lado. Nuestro "amigo invisible" es más por el hecho de hacer un regalo a la persona que te ha tocado y recibir cada una un detalle. Es más como un símbolo de amistad. Como hace siglos que no coincidimos todas, pues cada una de nosotras está dedicada a sus cosas y obligada por el deber diario (así de dispares somos), sólo nos queda hacer un regalo en este plan. Ponemos un tope de dinero, pero he de reconocer que cada año los regalos de todas sobrepasan ese tope.
El año pasado me tocó Vir. No recuerdo lo que le regalé, pero ante la imposibilidad de quedar todas fui a su piso a Logroño, donde me invitó a desayunar, mientras le hacía entrega de lo que le había comprado. Eran los primeros días de enero y Vir estaba con la pierna estirada en el sofá de su salón. Se había tronzado en Nochevieja. Al enterarme de que no podría venir al día concertado para el "amigo invisible" no me quedó más remedio que llevárselo.
Sabía quién le había tocado a Vir. Pero ella todavía no había comprado el regalo, y tal y como estaba difícilmente podría hacerlo. Así que el regalo de Vir tendría que esperar, pero ¡quién se iba a imaginar que sería tanto tiempo!
La cuestión es que todas, antes de Nochevieja, teníamos comprados los regalos para nuestra "amiga invisible", todas... menos Vir. ¿Por qué? ¿Pereza? ¿Desidia? ¿Vagancia? Yo no lo sé. El caso es que como se tronzó no pudo comprar el regalo después. Bien, hasta ahí la excusa es plausible. Después, cuando se curó, lo fue dejando. Así que Marta casi recibe su regalo para su cumpleaños, que es en julio. Me dijeron que se lo había dado cuatro meses después, cosa que a mí no me pareció bien.
Nadie le dijo nada a Vir, aunque todas nos quejábamos de su actitud, sobre todo la afectada. Y bien, este año me replanteo hacer lo del "amigo invisible", simplemente porque no me gustó eso. Y cuando se queda para algo se queda, sin vuelta de hoja, sino no quedes.
Me llevo bien con Vir, me parece una bella persona. Pero eso no quiere decir que haga la vista gorda hacia cosas como ésa. Cuando se hacen cosas en grupo y se queda en algo es para algo. Si no vas a cumplir con tu parte, no participes. Yo lo tengo muy claro.